RetroClassics ZX SPECTRUM: EVERYONE´S A WALLY, COSTUMBRISMO EN EL ORDENADOR.

 

 

Algo me ha pasado con este juego a lo largo de los años. Primero, he de decir que adoro a Wally y sus juegos de Zx Spectrum, a pesar de que sea imposible acabarlos sin una buena guía. Pyjamarama me parece una obra maestra y disfruto mucho con los detalles que ofrece 3 Weeks in Paradise y su historia. Si me hubieseis preguntado hace 10 o 15 años os hubiera dicho que ninguno es comparable a Everyone´s a Wally, que por concepto y complejidad me parece el mejor de toda la saga y uno de los mejores juegos de Spectrum.

Sin embargo, con el tiempo veo a este juego en concreto de manera distinta. Su planteamiento inicial es coger a toda la pandilla de Wally (entre los que hay obreros, electricistas, fontaneros…) y que se muevan por el pueblo donde viven para realizar cada uno sus actividades propias. Por ejemplo, el electricista debe reparar una torre eléctrica, yWally construir un muro. Y todo ello para obtener cinco letras de la combinación de una caja fuerte para obtener nuestro sueldo. Cada personaje es manejable y seleccionable si coincidimos con él  en la pantalla, obteniendo si no su localización para buscarlo. En resumen, cinco personajes, cinco argumentos, cinco juegos en uno. Y por otro lado, digamos que es lo más parecido a “Los Sims” que encontraremos en el Spectrum. ¡Vive por un momento las emocionantes aventuras de un fontanero, paseándote por una biblioteca o una carnicería!

 

 

Y creo que ahí radica el problema. Todo el planteamiento del juego rebosa genialidad… hasta uno se para a pensar qué está haciendo. El apartado técnico es más que impecable, un Pyjamarama al cuadrado (o a la5ª potencia) pero el desarrollo es otra historia. Los personajes, cuando no los manejas, tienen un comportamiento independiente cogiendo ydejando objetos, por lo que jamás sabremos a ciencia cierta dónde está ese elemento que necesitamos para progresar. Los puzles son tan enrevesados que tendremos que contar con ayudas “revisteras” para llegara alguna parte provechosa. La historia y el entorno no es, digamos, lo más sugerente: hemos cambiado una mansión pesadillesca con viaje a la luna incluido por una aburrida ciudad que, la verdad, no tiene demasiadointerés. Mucho mejor es una aventura selvática o incluso perderse como Herbert en unos grandes almacenes repletos de juguetes asesinos y con multitud de minijuegos estilo David Perry.

 

 

Jugué mucho con el Everyone´s a Wally, y la verdad es que me encantaba: muy entroncado por otro lado con los gustos ingleses. Desarrollo familiar, casi pueblerino, la idea de la pandilla, un precioso original de cartón que viene con una canción de regalo en la cinta muy agradable… Muy British, pero la verdad es que una vez contemplado en la distancia y analizado con cierta perspectiva, tengo que reconocer que me da pereza volver a aquella ciudad un tanto desangelada, a la vez que considero que era tan novedoso para la época que no es de extrañar los numerosos premios que cosechó. Aún recuerdo  el curioso mapa 3D que regaló Micromanía para orientarse por las calles.

(Por cierto, una curiosidad: ¿sabéis por qué algunas compañías tenían la costumbre de no poner una copia del programa en ambas caras dela cinta sino sólo en una para poner una canción en la segunda cara? Porque al principio se hacía pensando en el usuario (tener al menos una cara funcional para jugar en caso de que la otra fallara) pero la conclusión de algunos fue que eso ocasionaba el doble de reclamaciones (ya que si una cara fallaba, el usuario reclamaba igualmente). Así que hale, sólo un programa por cinta.)

No puedo dejar de valorar todas las cualidades que le llevaron a ser considerado una obra maestra, pero quisiera que este artículo reflejara también esa sensación agridulce, de falta de diversión, que produce hoy día cuando se retoma, y que creo que todo verdadero clásico debe tener. Yya me llegará el momento de hablar de los juegos de Dinamic, tan sublimados en la memoria pero que dudo que muchos de ellos deban tener ese calificativo de clásicos por enorme cariño que les tengamos.