Siren: Blood curse (Review personal)

¿Quien recuerda el viejo juego que Sony lanzo para PS2 alla por el año 2003 (creo)? Se trataba de un survival horror poco comun: sustituia la pistola por el sigilo, y los zombies por shibitos, unos seres con apariencia humana (o casi), pero que en el fondo eran mas malos que la droga. Pues bien, yo lo intenté con este juego dos veces, pero las dos lo dejé por imposible. La razón es básicamente esta: demasiadas cosas que hacer para pasar a la siguiente mision. El juego era poco concreto con lo que te pedía, y para colmo el mapa ayudaba más bien poco. Forbidden siren 2 ni lo caté, ya que preveía el resultado final.

 

Pues bien, ahora Sony quiere redimirse de sus "pecados" y nos presenta Siren: Blood curse, un juego descargable desde el Store por 30€ (se descargan en total cuatro packs de tres episodios cada uno, con el tipico opening y ending como si de una serie se tratase).

 

Yo lo compré sin querer (en fin…), pero por lo menos me ha servido para ver que es un buen juego que gustará sobre todo a los fans del j-terror (niñas con el pelo por las rodillas y esas paranoias tipicas japos). Se han subsanado en parte los combates que te llevaban inevitablemente a la muerte con todo tipo de armas, aunque su manejo es lento y tosco. Al igual que el control y la pesima cámara. Y todo tiene un aspecto granulado tipico de las pelis de terror, que se ve incrementado por la reinante oscuridad que no deja de presentarse en todo el juego, y la linterna no es que ayude mucho.

 

Para hacer todas estas cargas más llevaderas, al equipo de desarrollo se le ocurrió una brillante idea: poder usar la vista ajena en un solo shibito mientras caminamos y hacemos lo que queramos (la pantalla queda partida más o menos por la mitad). Esto resulta muy útil, sobre todo teniendo en cuenta que uno de los personajes (una niña rubia que tiene más de lo que ver en la historia de lo que parece a simple vista) no puede llevar ningun tipo de arma, ni blanca ni de fuego (aún así, sus niveles son de lo mejorcito del juego).

 

La historia, por su parte, no dice mucho: un pueblo que desapareció de la noche a la mañana con todos sus habitantes, que cuando llegas resultan ser más fantasmas que Paquirrín. Lo cierto es que los videos no desvelan prácticamente nada de esta intrincada trama, y la mayoria del tiempo te ves leyendo hojas que encuentras por ahí, mensajes de móvil, dibujos, diarios y toda esa merienda. El juego lo llama "archivo", y posiblemente sea la única posibilidad que ofrece el titulo para rejugarlo. Al final ves que todo es una enorme trama, pero que no se sale para nada de lo habitual en este tipo de historias.

 

Por último, dejaré mis impresiones sobre el apartado técnico. Para nada sorprende, eso tenedlo claro. No hay en el juego cosas que no hayas visto antes (más que nada porque casi no ves gota por culpa de la oscuridad general). Además, los modelos cuentan con pocos polígonos, aunque esto se suaviza por unas texturas notables en los protagonistas, aunque más bien mediocres en los shibitos y, sobre todo, en los decorados. Las voces, en inglés y japonés, son del montón y la musiquilla de fondo te pone los pelos de punta y esas cosas.

 

Vamos, que quizás por los 30€ que vale no esté del todo mal, pero pese al notable ajuste de dificultad que se ha hecho con respecto al primer título (la "occidentalización de la serie", como lo llaman por ahí), el juego es en ocasiones bastante entretenido y en ocasiones desesperante, alternando niveles muy imaginativos y llamativos con otros cutres y frustrantes.

 

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