Billy Elliot o las pantunflas de bailar

Por: Nenisia

¿Por dónde empezar? Ya sé, Billy Elliot es el típico drama pastelerillo inglés con pretensiones intelectuales y trasfondo de crítica social. Está ambientada en un pueblecito de la Inglaterra de la Thatcher, con sus conflictos obreros, sus hooligans borrachos (perdón por la redundancia) y sus policías antidisturbios.

La historia va de un chaval huérfano de madre que no es mala gente, pero moñas… un rato largo. El crío va al cole, se ocupa de cuidar a su abuela con demencia senil (uno de los pocos personajes que molan) y además va a boxear porque su padre quiere que sea tan machote como él. El caso es que en el gimnasio descubre las clases de ballet de la señora Wilkinson (la de las maquinillas de afeitar no, la prima hermana) y cuelga los guantes de boxeo para ponerse unas pantunflillas de baile.

Claro, su padre y su hermano que son dos mineros de pelo en pecho, de los que beben cerveza y ven el fútbol en el bar, ponen el grito en el cielo y le dicen que eso es de maricas. Aparte, ellos están muy preocupados por la huelga en la mina y son dos sindicalistas comprometidos. Las escenas de bailoteo se mezclan con las de enfrentamientos de los huelguistas con los policías, para hacernos creer que la peli tiene algo más de sustancia que la historieta del niño bailongo.

Total, que los sindicalistas comprometidos acaban convirtiéndose en esquiroles para pagarle al niño las clases de baile y la audición en Londres que lo convertirán en una estrella de la danza. Así, el pequeñajo triunfa y sale de la lamentable vida en el barrio obrero, mientras su familia y sus amigos se quedan ahí, dejándose los pulmones sacando el carbón. Mola la visión de “crítica social” que tiene el director de esta película.

 
Cositas destacables:
-La escena de la niña dando con un palo en la pared que de pronto deja paso a un muro de contención policial que ella sigue golpeando con el palito. Nos muestra lo naturalizada que estaba la presencia policial en el Reino Unido en aquella época y, de paso, las pretensiones de artista intelectual del director.
-La escena de tensión sexual del prota con su amiguita de ballet. Para dejar bien claro que el niño no es homosexual. ¿No basta con que lo diga varias veces a lo largo de la película? Creo que el primero en tener asumido ese prejuicio es el propio director. Los demás ya sabemos que el ballet no es solo de homosexuales, ahí tenemos el ejemplo varonil de Nacho Duato.
-Los huesitos del prota. El pobre crío se pasa la película corriendo de un lado a otro. La podrían haber titulado Corre, Billy, corre y hasta habría quedado mejor. A nada que haya tenido que repetir cada escena un par de veces, el chavalico habrá perdido como poco cinco kilos en el rodaje. Ya le podían haber dado aunque fuera un bocadillo de mortadela, que está arguellado.

Conclusión: lo mejor de la peli, la banda sonora de glam rock ochentero.

 


Juanjico Lawless:

 

La primera colaboración en mi blog, y empezando a lo grande. Yo personalmente no he visto Billy Elliot, pero la verdad es que tiene TODA la pinta de ser tal como está descrita en esta entrada.

Nenisia (aka Gwen, aka TenoSiete, aka PanConTofu, aka FilólogaVengadora, aka LaFuncionariaAsesina), es la administradora de un blog sobre Wicca, la creencia esa donde la gente baila en porretas abrazando lechugas  mientras invocan a Satanás, y desde su blog se dedica a explicar los diferentes aspectos de esta religión.

Además, (patochada entrando… diabéticos abstengase de seguir leyendo) la quiero y soy felizmente correspondido. De hecho, Semos pareja. Kitten

Y nada más. Muchas gracias, señoritinga pindonga por esta colaboración. Que me hace ilusión tener colaboradores y que hayas estrenado tu las colaboraciones, es muy bonito para mi.

Fin de la transmisión…