Vicky el vikingo >>> Recreación épica, reinterpretación flojica

Mi primer estreno en el blog. Espero que vengan muchos más, pero es más cuestión de tiempo, dinero e improvisación que de cualquier otro factor. Aquí tenemos algo que me emocionó sobremanera cuando vi el trailer y ya me emocioné tan solo viendo el parecido entre las imágenes de mi memoria y lo que estaba viendo. Eso si, sospecho que por definición, no habrá frase colofón en las películas de estreno, proque no voy a estar con la libretica para apuntarlo. En todo caso, si hay suerte y recuerdo algo significativo si que puede entrar, pero eso será en función a la entrada. No aseguro resultados.

Los recuerdos son un invento extraño. Potencian de una forma rara aquello que ya pasó, aunque en el fondo, siempre hay una parte fiel. Mi memoria recuerda a Vicky. Lo veía en Telecinco antes de que el mundo fuera mundo y los Pterodáctilos hacían la ruta, Cuenca – Praga llevando mercancías y Fraga era tan solo un jovenzano setentón en la flor de la vida, y recuerdo que disfrutaba muchísimo. Volvía corriendo del colegio de escribir en mis tablillas de cera con mi estilete y todo, y ponía la televisión, y en medio de la niebla de la televisión (acababan de poner las cadenas privadas en mi bloque), estaba Vicky, el niño que se frotaba la nariz al menos una vez por episodio.

Ya tardaban, porque llevan costumbre de adaptar todo lo viejunillo a personajes reales para el cine, y Vicky, aunque tampoco es parte de mis temas de conversación habituales, pues ahí estaba, perdido en mi memoria, y al descubrir que existía una película que iban a estrenar sobre Vicky, pues me interesé. El proceso natural de estas cosas implica que debía ver el trailer para intentar olerme como iba a ser la película, aunque todas sabemos que el trailer es ese invento del demonio para confundirnos y, o bien no tener ni puñetera idea de que va la película en cuestión, o bien, saberlo todo, hasta el final, y sui me apuras, hasta las cinco primeras secuelas y una precuela. Por suerte, aquí tan solo han puesto un puñado de gracietas y te ejemplifican toda la maravillosa ambientación.

Una vez que uno (en este caso yo mismo) ya tiene los dientes largos, acaba viéndola en el cine. Y no porque no haya otros títulos interesantes, que los hay, pero bueno, hay tiempo para todo, y si no puede ser en el cine, ya los veré de otras formas, y en este caso Vicky es una opción tan buena como las demás.

Y resulta ser un prodigio visual, que solo falla en una cosa: Hay efectos tan cutres como hacer marionetas con calcetines. Divertido, pero cutre. En una época como la actual en la que los efectos especiales están tan integrados en el resto del film, que no parecen efectos, no deberías ser capaz de intuir el croma por detrás. Y no me vale la excusa de la falta de presupuesto o que los alemanes no saben hacerlo, porque no cuela ni de coña. A pesar de eso, la ambientación es maravillosa; todo parece sacado directamente de los comics y de la serie, sin utilizar la libertad creativa que tienen directores y adjuntos en otras tantas adaptaciones, en las que el producto final se parece a su punto de partida en el nombre. Y eso con suerte.

En Vicky el vikingo todo lo anterior está muy bien logrado. Los personajes parecen traídos directamente desde el dibujo, casi como si aquellos dibujos fueran caricaturas de estos habitantes de la aldea de Flake. Genial, en serio. Magistral incluso. Pocas veces unas caracterizaciones han estado tan cercanas a aquello que quieren simular. Asín a ojo se me ocurre tan solo una donde conozca tanto la fuente original como la película en cuestión, y que además es una de mis grandes películas: Asterix y Obelix misión Cleopatra.

Respecto al desarrollo, la película resulta ser una película completamente enfocada al público infantil, y sin pretender que esto sea un punto en su contra, porque al fin y al cabo, Vicky es un producto para críos. Que yo sea un nostálgico para este tipo de melonadas no cambia este hecho, que tampoco voy a mentir… me sorprendió. Supongo que la esperanza de encontrarme con la versión germana (por la procedencia) de la película de los galos antes mencionada, me cegó un poco, pero no nos vamos a engañar: a pesar de ello, hay gracias realmente destacables y se hace muy llevadera, y no solo por lo breve del metraje. La película vale por si misma.

Su otro, a mi entender, gran fallo, es probablemente la chorrada más estúpida, pero sobra. Lo de que cada vez que le pican las narices, salgan estrellicas como si realmente se hubiese colocado, como que sobra. Que está bien si sale una vez en plan homenaje, pero más, sobra, sobre todo siendo película con actores reales. Probablemente si fuese un film de animación, sería necesario, pero tal y como está la cosa, sobra. Y punto pelota. Porque claro, llamar fallo a que la canción principal en español, por cosas de distribuidoras y demás tuercebotas, esté a cargo de El canto del loco, es demasiado hablar. Desde luego, no es culpa de los alemanes que tuvieron la feliz idea de hacer esta película. Pero es una pena, porque (y lo adelanto, para que nadie se lleve el susto) cuando de pronto se ponen a bramar la canción en medio de la película, se rompe mucho el encanto. Mucho, mucho.

Un asco de momento.

Pero bueno, como la película en general es entretenida, no es demasiado difícil ignorar el momento en cuestión, y se acaba haciendo un rato más que pasable, de forma que ni es tan entretenida como (me) prometía ni es un bodrio pretencioso que busca en Vicky mil y una interpretaciones metafísicas estúpidas. Por lo tanto, pasa la prueba y se mantiene como una de las pocas películas de este 2009 que he visto y que valen algo la pena. Es una chorrada, tiene momentos divertidos, y encima tiene al niño que hay en mí muy entretenido. Que sea muy infantil y que los efectos no sean lo más logrado no resta mucho al conjunto de la película, aunque sean detalles que no agradan lo más mínimo.

Eso si, salen focas, y eso siempre es un punto positivo.