Equilibrium >>> El clérigo funcionario del futuro que baila por soleares

Veamos que tal va todo con pequeñas modificaciones estructurales…

Haciendo cuentas conmigo mismo, y partiendo de la base de que pensaba que no era demasiado amigo de la Ciencia-ficción, me he dado cuenta de que estaba bastante equivocado. Por un lado resulta que es un género al que tengo en una mayor estima de la que pensaba, con un puñado de peliculones que me encantan (algún día colgaré mi top) y por otro lado, es un género que tampoco ha tenido demasiadas oportunidades para deslumbrarme… estoy bastante pez en muchos títulos clásicos y más allá de esto, pues tampoco he visto demasiados títulos más normalitos. Es un género, no desconocido, pero si dejado de lado (un poco).

Y así llegamos a Equilibrium, una película de primerísimos de este siglo que básicamente es famosa a este lado del charco porque nunca llegó a este lado del charco. Resulta que de parecer una película normalita, con una estética Matrix importante solo viendo el cartel, con aspecto de tener fantasmadas a jornada completa y con clérigos de por medio, se transformó por la gracia de un tal Kurt Wimmer, conocido, con suerte, en su barrio por ganar el lanzamiento de azada dos años consecutivos, en una gran película, sin estética Matrix (no llamo Neo a cada cura que veo por la calle y también van de negro), con fantasmadas impresionantes a lo largo del metraje de parte de un clérigo llamado John Preston en el futuro, y Christian Bale en el presente.

La película es una sorpresa continua, porque partiendo de un punto de partida muy interesante, aunque quizá muy trillado (pero no le quita lo interesante), va generando una historia llevada hasta el límite pero siempre sin sobrepasarlo y generando unas justificaciones no solo necesarias, sino lógicas. Los personajes también sorprenden, porque al menos yo no veía de primeras toda la involución que lleva el héroe, ni el cariz que toma el personaje de Brandt, el nuevo compañero de Preston, o el quizá tonto y escaso, pero interesantísimo personaje de Preston Jr., que en ningún momento deja entrever que pueda haber ningún cambio de actitud.

También el puñado de personajes sin demasiada relevancia (o si, o no… o yo que se) que pululan a lo largo y ancho del film, encarnados por William Fitchner, Boromir o Dominic "Repeinao" Purcell hacen de la historia algo sólido; cada uno hace de su papel, algo creíble.

Respecto a los palos que toca el film, también llamados géneros, tenemos el básico, que es la Ciencia-ficción, que recrea un futuro cercano inmediatamente posterior a una tercera guerra mundial nuclear, donde tras una debacle a escala global, el mundo se ha agrupado tras un solo gobierno que se esfuerza en que los errores del pasado se erradiquen y no puedan volver a surgir a base de matar los sentimientos en las personas, porque solo las pasiones son las que hace que el ser humano se vuelva un ser destructivo con ansias de destruirse a si mismo y a sus iguales. El método usado por este gobierno autoritario pero que consigue sus objetivos es el Prozium, una droga que cada individuo dentro de la sociedad tiene que inyectarse a si mismo por ley en diferentes tomas a lo largo del día. Esta droga inhibe todo sentimiento del individuo, y sin sentir, no hay sufrir. Poco más o menos.

Bajo estas circunstancias, estarían los miembros de la sociedad, que cumplen y mantienen la sociedad a base de trabajo no sentido y de propaganda gubernamental autojustificatoria y autocomplaciente y por el otro lado, la resistencia, esos individuos que viven al margen de la sociedad, sin inyectarse el Prozium, ya escondidos entre el resto de habitantes, ya fuera de lo socialmente establecido, en un submundo con tantos objetos del pasado como es posible. Solo aquí cualquier medio de arte es aceptable, solo en este submundo, se permite sufrir y reír, y por ello, es un mundo en el que muchos prefieren estar, a pesar de ser cruelmente perseguidos por lo… ehm… socialmente correcto, sobretodo dentro de Libria, la megalópolis que hace de capital del mundo que cree que es libre y que es donde sucede toda la acción.

Solo alguien desencantado desde dentro y que descubre por ¿azar? lo que hay fuera de si y de lo que creía que era parte de si, se atreverá realmente a acabar con eso, por verlo, de un día para otro (quien dice un día, dice un rato) como algo profundamente negativo y que es necesario combatir y erradicar, eliminando a Padre, que es el creador de todo eso y ya, como castillo de naipes, se ira desmenuzando, cayendo todo y restaurándose, si fuese posible, un orden mundial, con riñas mundiales, pero sin dictadura mundial, con sentimientos, pero sin lo aséptico de lo neutro. Como diría un buen colega: Las gallinas que entran por las que salen.

Las escenas de acción. No se pueden esconder. Están ahí y son muy llamativas, por lo colorido y por lo extraño pero bien justificado de las coreografías. Los clérigos, los policías de élite de gobienno utilizan una técnica conocida como Gun Kata, que consiste en atacar al enemigo gracias a la estadística, y aunque pueda sonar a que los matan de aburrimiento, lo que hacen es utilizar la estadística como fórmula de probabilidades en las que se encuentran los enemigos y así maximizar el daño realizado y minimizar el recibido. Por ello, las posturas del amigo Bale confunden y parece que mientras el baila, sus enemigos se van a lanzar por bulerías. Es extraño, desde luego, pero el efecto es bueno. Las coreografías, las cámaras más o menos lentas o rápidas en los momentos de las piñas y un señor de negro antes de convertirse en Barman en estado de gracia hacen de las escenas de acción sean cojonudas. Hostias y tiros. Y además in crescendo. Cada escena de acción supera a la anterior, ya por espectacular, por sorprendente o por bella… Un clérigo bailongo mola.

En definitiva, quizá no sea mucho decir, pero Equilibrium ha sido capaz de despachar a Matrix de mi lista de diez mejores películas de ciencia-ficción que he visto, por poco, pero ahora el clérigo Preston está en el décimo puesto, mandando al amigo Neo, a freír monas (o espárragos) virtuales en el onceavo puesto.

Padre: La enfermedad es la emoción humana.