Constantine >>> Un iluminado y su cruz escopeta llavero de hierro de Albacete

Una apreciación inicial: Aunque lo parezca, no me gusta todo el cine que veo. Esto va por rachas, y aunque preferiría que cada cosa que veo fuese una gran película, desgraciadamente no es así. De una manera puramente casual, las películas que han ido apareciendo en Tengo los glúteos más duros de la costa oeste hasta el momento, han sido películas que en mayor o menor medida me han resultado, como mínimo, agradables, pero vamos, que no soy precisamente conformista, citándome a mi mismo (y pecando de pedante por ello), me considero, a grandes rasgos, un tipo 4. Con muchos matices, pero vamos, que me cuesta opinar realmente bien de una película. Eso no quita para que de un tiempo a esta parte (Un tiempo razonablemente amplio), y para regocijo de mi bagaje cinéfilo haya visto muchas y variadas joyas del cine. Por algo soy suficientemente novato en esto como para que me falten por ver muchas de las consideradas obras de imprescindible visionado y muchísimas más de las que no son tenidas en cuenta como tales, pero que para un servidor, quizá acaben siendo obras maestras.

Dicho esto, hablemos sobre Constantine.

John Constantine, que viene a ser Keanu Reeves en shock post-Neo, es un tipo con la maldición de poder ver a los demonios y a los ángeles que viven entre el común de los mortales desde niño. Conoce de primera mano la lucha entre el bien y el mal, y sabe que en el mundo de los humanos debe permanecer el equilibrio, donde ni unos ni otros pueden manifestarse directamente. En todo, caso, todo el contacto que pueden tener influenciando a los mortales, es a base de susurros. Pero parece que este equilibrio se está rompiendo, y Keanu Reeves, junto a Rachel Weisz están en medio de este follón.

Ángela Dobson (la Weisz), oficial de policía, investiga el suicidio de Isabel, su propia hermana gemela y por cuestiones sobrenaturales acaba buscando la ayuda del amigo Constantine, el solitario cazador de demonios que sobrepasan los límites, que por conveniencia, se decide a echarle un cable.

Con este trasfondo, en medio de Los Ángeles, tenemos a una película de corte fantástico con abundante acción, con una gran virtud como es tener unos efectos especiales de gran calidad y un gran defecto como es ser una película vacía. La película se deja mil y una preguntas en el tintero, muchas de ellas, incluso de tiempo anterior a la propia película, que son mostradas de alguna forma, y quedan durante todo el metraje sin contestar, siendo absurdo que se planteen o que parezca que tienen algún tipo de importancia. ¿Qué había que conocer el comic antes de ver la película? Es probable, pero los responsables de la misma deberían saber que no todo el mundo que se enfrenta a estas cosas conoce el mundo del que surgen, y por lo tanto deberían adaptarse a ello. Gran fallo por su parte.

Los efectos especiales, bajo mi parecer son el gran punto fuerte. Muy bien integrados en la acción, hace que a pesar de lo ridículo que podría llegar a ser ver la hueste de seres de la oscuridad, todo sea razonablemente natural. ¡Bravo por los artífices!

Las actuaciones son un punto bastante favorable. Además de tener a un Reeves y a una Weisz creíbles, dentro de lo que puede ser una historia así, los actores que los circundan, con personajes que, en general, tienen bastante poca aparición directa, como Gabriel, Chas, Medianoche (Malditos traductores. O se pasan o no llegan. Ya podrían haberlo dejado quieto esta vez.), Balthazar o Hennessy, gracias a una gran caracterización, tienen una fuerza importante en la narración. Mención especial para la aparición estelar de Satanás, interpretado de una forma sublime por Peter Stormare.

Para compensar tenemos lo mediocre de los diálogos; Son bastante cutres. Los puntos donde deberían caer las frases lapidarias (momentos que me encantan) caen en una estupidez desustanciada que no emociona como debería, las partes más cómicas no terminan de cuajar por inocentes y el resto en general, pues flojillo. Algún momento de lucidez, pero vamos, nada destacable, y si lo hubiese, gracias a las actuaciones y no al propio guión. Lo que no le ayuda nada en absoluto es esa historia tan cristiano-apocalíptica de luchas de bienes contra males planteada de forma tan fantasiosa, como si quisieran darle la credibilidad que casi por definición ya no tiene un comic. Tampoco esa oscuridad Hello-Kitty que tiene, que realmente es más oscura en intención que en la realidad del efecto final; no está para nada bien plasmada. No es como, por ejemplo la oscuridad que se ve en otras películas como El cuervo, donde la oscuridad parece otro personaje con entidad propia más.

Está por otra parte ese rollo, que no he tenido demasiado en cuenta a la hora de valorarla, porque solo con la sinopsis, se güele a la legua, es el trasfondo religioso disfrazado de neutralidad. Te intentan vender un equilibrio de fuerzas donde un bando no es mejor que el otro, mientras que lo que te están enseñando es que hay un tipo de personajes mejores que otros, incluso te enseñan directamente, con un personaje como Medianoche (Djimon Huonsou), que es tan pernicioso alguien que es abiertamente neutral, que aquel que es abiertamente maligno. Es una contradicción que no afecta directamente a lo que es disfrute y entretenimiento, pero que destroza a la película si realmente le das un tiempo de reflexión. Si realmente no se quisiera vender una postura como esta (pero valdría cualquier otra), no es tan complicado. Pero bueno, es lo que hay si se aceptan las reglas del cine estándar norteamericano.

Reseñable por otra parte la no historia de amor entre los protagonistas, donde la tensión sexual está muy bien llevada tan solo a base de momentos de humor tenso, en los que se usa esa tensión y esas gracietas para hacer de la situación algo más llevadero. Por supuesto, para los protagonistas. Para el espectador puede ser otro cantar muy distinto. De esta forma, no queda algo moñas, ni estúpido, ni tan siquiera metido con calzador; es justo como debe ser, suave, sin forzar, como debería ocurrir en otras tantísimas películas, donde el factor amoroso o sexual está metido para intentar gustar a más personas, pero lo que consiguen es un puñado de escenas pastelosas sin sentido que no vienen al caso.

Y bueno, tiene el segundo pistolón más cojonudo que he conocido. Después del lanzador de estacas con Lanzagranadas de Painkiller, la escopeta de cartuchos rellenos de agua bendita con lanzallamas (perdón, lanza aliento de dragón) en forma de cruz es maravilloso. Así yo también me enfrento a las fuerzas del mal, a las del bien, ya las del medio bien. ¡Pero si tiene hasta linterna!

En pocas palabras, que lo que ganamos con las interpretaciones y unos efectos especiales de altura, lo perdemos por el guión y esa pretenciosidad de parecer real. Con un Constantine muy adecuado, una Dobson que entra en su papel muy bien y una caterva de secundarios muy bien plantados, la película hace aguas por las líneas de diálogo, que en ocasiones se acercan a lo ridículo, pero que si nos ceñimos al puro entretenimiento, es una película que cumple de sobra.

Clérigos en Equilibrium, predicadores en La noche del cazador, ángeles, demonios, espíritus, satanases del infierno y otras criaturas bíblicas en Constantine… ¿Ya vale, no? Parece que estoy obsesionado, pero son ellos, que me persiguen. Lo juro. Por Snoopy. (¿No está esto muy desfasado ya?)

John Constantine: Dios es un chiquillo, y nosotros sus mascotas.