Análisis clásico: Ommadawn de Mike Oldfield (1975)

Pongámonos a principios de los 70, un momento especial para la música y grandes nombres inundaron esos años con hard rock, heavy, funky, pop… Aunque por algun lado había un grupo de cabezas pensantes que decidió jugar con sus recursos musicales, experimentar, hacer algo diferente, evolucionar sus conceptos y hacer de la música además de un arte (que lo es indiscutiblemente), un ecosistema que haga emerger sentimientos y nos sumerja en mundos paralelos y porqué no decirlo en la mente de los propios músicos.

Uno de estos cabezas pensantes, fue un joven inglés bastante introvertido y misterioso llamado Mike Oldfield. En sus precedentes más immediatos, Oldfield había creado dos discos de enorme calado como son Tubular Bells (¿recordais la música del Exorcista?) y Hergest Ridge que lo habían alzado como un músico muy prometedor en la escena del rock progressivo. Pero el seguía queriendo crear poniendo un espacio entre su obra y su fama, ya que como otros casos que conocemos, le gustaba crear música pero no el bochorno de las entrevistas o la farandula musical. Con esas ideas y con sus demonios interiores se fue a grabar en 1975 el que sería su nuevo trabajo, en su casa en la bonita llanura de Hergest Ridge.

Crítica

Mike Oldfield – Ommadawn (Parte I)

Desde el primer momento se escucha una tocata de estilo medievalístico, como de corte de palacio y según Oldfield es una música que salía de si mismo por las influencias de la música tradicional de su tierra. Pero fijaos como con los segundos de escucha, la melodía se oscurece y se vuelve tétrica. Mezcla la calma y la tormenta, es como uno de esos día donde se ven nubes de lluvia y brilla el Sol. Es una sensación rara ya que te atemoriza primero y luego es como si viniera una brisa que soplara al lado de la oreja y de pronto todo es placidez. Me gusta interpretar eso como los altos y los bajos que siente emocionalmente una persona.

Instrumentalmente, mezcla instrumentos variopintos como la mandolina, el bajo, la guitarra eléctrica, el organillo, los tamborines… Aunque si os fijais o escuchais, notareis que el virtuosismo de Oldfield se encuentra con los instrumentos de cuerda donde te va clavando escalas ascendentes y descendentes, partes misteriosas, otras alegres como si fuera el mismo él que hablara en cada nota. Como curiosidad, también tocaban instrumentos otras personas, entre ellas los hermanos del propio Oldfield y es que, por poner un ejemplo, las partes que podeis escuchar de flauta de pan son tocadas por su hermana Sally.

A partir del minuto 17 (hoy os estoy dando telita de trabajo ¿eh?) se empieza a escuchar un solo muy dramático y muy bonito, en el que directamente la guitarra llora. Esa parte tan emotiva es un llanto a la muerte de la madre de Oldfield el año anterior. Entre la crítica se considera uno de los mejores solos de guitarra de Oldfield, no por complejidad, sinó por sentimiento.

Mike Oldfield – Ommadawn (Parte II)

Llega la segunda parte de lo que es Ommadawn. En esta parte más melancólica notareis que la música es densa, hay muchos instrumentos sonando a la vez y es que en este punto Oldfield decidió encender todas las pistas de audio que tenia en su estudio para amalgamar todos los instrumentos que pudo. Y por comparar de alguna forma, si en el heavy la densidad esta en la percusión de los instrumentos (guitarras tocadas de manera seca y contundente y baterías duras y abombadas) aqui lo que hay es densidad musical. Si separaramos las piezas escuchariamos muchas melodías diferentes, pero con la maravilla que al unirlas generas un ente con vida propia. 

Momento crítico, cuando todo se relaja ya que es cuando uno se deja llevar por lo que suena o todo lo contrario, aburre. Y no me refiero a que sea aburrida, sino a que hay riesgos cuando haces música instrumental y es que tienes que ir variando y sorprendiendo al oyente pero además que los que estamos tras los auriculares o al lado del altavoz tengamos ese momento de relax y predisposición. Y es que lo admito, a veces uno tiene ganas de tralla o por el contrario, de algo simple y digerible. Es inevitable incluso para un tio como yo que ha escuchado de todo y se ha curado en salud pensar: "Que ladrillo, esto parece música de ascensor".

El oyente, muchas veces con las cosas nuevas es como cuando te tomas un Tonopan, necesitas un tiempo para que el cuerpo asimile el medicamento y se te pase la cefalea. Lo que pasa que con el tiempo escuchar música como la de Ommadawn pasa de ser una pequeña cura a una costumbre (diría que sana) para nuestras desgastadas orejas. 

Mike Oldfield – On Horseback

Al final de la segunda parte, se esconde una pequeña sorpresita como un bomboncito al final de esa caja que has ido vaciando de galletas. Primero, te sorprende que haya un bombón entre galletas, pero luego lo degustas y tela esta muy bueno. On Horseback, como buen bombón, digo canción, tiene la curiosidad de que es cantada por el propio Mike Oldfield y evoca mucho a la naturaleza, a pasear, a disfrutar. Cuando entran los coros de los niños al final, ya es cuando llega ese punto encantador, inocente y somnoliento. De alguna forma, el músico también tenía que dejarnos un poco de su encanto interior y esta es la prueba.

Mike Oldfield – In Dulci Jubilo

Mas festiva sale a relucir esta melodía llamada In Dulci Jubilo que sería un poco la representación de la fiesta y el buen vivir. Con una guitarra brillante de fondo y las flautas dando ese aroma a música popular, incluso celta, aunque Oldfield se alejaba un poco de ese adjetivo las pocas veces que se dejaba entrevistar en su primera etapa en la música. Con todo eso, parece que aquellas largas suites musicales se acortan en conceptos más concretos y en temas más digeribles. Creo que este esquema lo usaría con los años otros grupos de música como Rush en su disco 2112.

Mike Oldfield – Portsmouth

Voy directamente al final de Ommadawn, para mostraros un último momento de alegría y baile. En Portsmouth, todo lo que os había contado de la música popular que influyó a Mike Oldfield queda plasmado. Aquí os he dejado el video, que además sirve para ver el contexto en el que fue grabado el disco. Me imagino el estudio siendo un auténtico festival de instrumentos y personas arriba y abajo, hablando, tocando, pensando y al mismo Oldfield conviviendo y disfrutando haciendo su obra. 

Conclusiones:

Algo magnífico asoma por Ommadawn, su propio título ya podria significar "locura" y "amor por la música". Evidentemente, demuestra su amor por este arte haciendo un disco variado, lleno de tramos de luz y alegría, pero también otros de tenebrosidad y reflexión. Aunque sinceramente, Mike Oldfield en sus mejores años siempre seguirá este patrón, este cocktail musical que le alzarán sin duda a la altura de genio compositor. Ommadawn por otro lado, lo considero el cierre de una etapa que solo volvería una vez más y en un disco más, Amarok.

Valoración:

Arrow Arrow Arrow Arrow Arrow (Obra maestra)

Análisis: Blood of the Nations de Accept (2010)

Hay muchas bandas alemanas en el mercado representando al género mas duro del rock, como es el heavy. Pero a mi gusto y a parte de los grandes Scorpions (con los que en breve haré una de mis críticas), existe otra grande que es de un estilo mas clásico y épico, algo asi como una digievolución de AC/DC pero con un esencia mas contundente. No pueden ser otros que los teutones de Accept, válgame. Por eso hoy vamos a hacer una parada, pero en su carrera discográfica mas reciente, dejando de banda su nuevo disco, Stalingrad (que también tendrá cabida en breve por estos lares).

Para los que no sepan de Accept, voy a hacerles 5 céntimos sobre la banda (si ya sabes cojón y medio vete pa abajo que ahí te espero). Accept aun con sus mini breaks/parones se comenta que tendría sus comienzos por ay 1968, con Udo Dirkschneider (genio y figura hasta la sepultura) creando una banda con el que seria el futuro ingeniero de varios discos de Accept e incluso de Metallica y Megadeth, Michael Wagener. Pero la alineación iría variando hacia finales de los 70 y posteriormente después de años de hiatos, parones, separaciones y reunificaciones nos encontramos con un nuevo cantante, Mark Tornillo y con gran parte de la alineación clásica de principios de los 80 en las guitarras (Wolf Hoffmann y Herman Frank).

Crítica

Accept – Blood of the Nations

Hoy iremos con desorden en el análisis, destacando momentos que nos guarda el disco. Lo primero iremos con el tema homónimo del álbum, Blood of the Nations. Sinceramente, no había escuchado heavy que me pareciera tan absolutamente auténtico desde hacia años, Mark Tornillo me recuerda mucho a Brian Johnson de AC/DC en sus primeros años en la banda australiana, que absoluto portento vocal. Los coros dan ganas de levantar los cuernos y cantar eso de For de bloooot of de neishooons!!!…. mientras vas cargandote a esas bandas que se excusan con la edad el hecho de no sacar material épico. Luego el solo, con el que te das cuenta que Hoffmann es un hacha en el hacha, ni más ni menos.

Accept – Teutonic Terror

Pasamos a otro punto del disco, esta vez a Teutonic Terror. Un riff megadurote que no corre pero marca a cuchillo el compás nos abre el camino, luego un poco de bajo gordote para hacer un buen frasfurt de heavy/thrash teutonico con salsa de sangre. Mark Tornillo, sigue siendo otra de las razones por la que la canción se vende solita, hacia años que no escuchaba un cantante que le diera tanta apariencia de clásico a la música de la actualidad. Esta vez el solo no es tan bestial pero no me hace bajar ni un ápice el buen regusto que deja.

Accept – The Abyss

Continuamos el crucero sangriento de Accept con The Abyss, canción de ritmo mas pausado y contundente. La verdad, no me llama tanto la atención como los otros dos temazos anteriores, pero esconde algunas cartas sorpresa muy agradables. Lo primero, es que técnicamente tiene momentos donde se disecciona muy bien cada instrumento y todo el personal puede destacar. Pero a partir del minuto 3:42 es cuando la canción gana muchos enteros con una entrada vocal de Tornillo estupenda. Hoffmann luego clava un solo épico y escalonado que proporciona una buena dosis de headbanging y luego unos cacho coros que te hacen sentir un gladiador o un espartano clamando guerra. Un solo difumina la canción de forma magistral. 

Accept – Rolling Thunder

Aumenta la velocidad y los acordes pegajosos con una melodía que mezcla un poco de recortes de aquí y alla de heavy moderno y clásico. La parte vocal le pone mucho enfasis a las frases y a que quede desafiante y virtuoso. Pero para  virtuoso el hipersolazo de Herman Frank que te pone las pelotas de collarín la friolera de 3 veces, mas todos los adornos que va enchufando insaciablemente desde que empieza la canción. Algo como Rolling Thunder, puede llegar a existir en muchas bandas de hoy en dia, incluso con la misma estructura, pero evidentemente no con la misma calidad. Se nota que con este temita se le han unido los astros a los alemanes.

Accept – Pandemic

Y esta será la última canción que analice del disco, será vuestro trabajo descubrir más. Pandemic, me recuerda mucho a Judas Priest, como una mezcla entre las canciones Locked In en ritmo y Metal Gods en lo vocal. El resultado no está nada mal y tiene bastante gancho. Luego, los coros son al mas puro estilo Mötley Crue de principios de los 80 con la diferencia que los amigos de Accept son menos festivos y pelucones. La realidad, es que es una canción con una fórmula mucho más simple que las otras que os he mostrado, pero que a medida que se va terminando la canción me hace pensar en cuando acababa una canción del Balls to the Wall de los propios Accept.

Conclusiones:

Un gran disco que nos regalaron los alemanes hace un par años. Aunque llevaban cerca de 14 años sin publicar ningun disco de estudio y años antes en una reunión con Udo, este se mostraba reticente a sacar discos por temor de no sacar algo de calidad, nos encontramos con esta joyita del nuevo milenio. Puede presentar algun tropiezo muy ocasional, pero que narices hacia mucho que esperaba un disco de este nivel en la actualidad, algo que me hiciera sentir que hoy en dia se puede hacer música que no envidie a los clásicos del pasado. Hoy en dia también se pueden hacer clásicos.

Valoración:

Arrow Arrow Arrow Arrow Exclamation (Excelente)

Análisis clásico: Making Movies de Dire Straits (1980)

Hola chicos, hace más de medio año que abandoné el blog por variadas razones que bueno, para no alargarme las dejaré en misterio. Pero de nuevo vuelvo a andar por estos lares con ganas de nuevo de ofreceros buena música para vuestros ratos y si a parte os logro abrir el apetito de los grandes músicos que os presento pues mas que me voy a alegrar. Hoy por lo que podeis ver nos toca Dire Straits, que seguro que a unos cuantos os sonará mas o menos pero cuento que algo hayais pasado por vuestros oidos de esta gran, gran banda.

Os pongo en situación, Dire Straits (en castellano seria algo como: situación desesperada) fue una banda nacida a finales de los años 70 que fue liderada por una de las mejores puas del panorama musical, Mark Knopfler. Su estilo era el rock puro y duro aunque con los años de experimentación se acercaron un poco al pop sin perder su magia y creatividad e incluso reforzando nuevas facetas en el género. Algunos de sus temas más conocidos son Sultans of Swing, Walk Of Life, Money For Nothing o Lady Writer.

Pero, tirar de los tópicos y de las mismas canciones de siempre a veces no ayuda a que los buenos amantes de la música acabemos de conocer la valía de los músicos. Hoy toca repasar un disco que aunque tiene canciones reconocidas de su carrera, no es tan típico, ni tan popular. Making Movies, por decirlo de alguna manera simple, es una transición, lo que ocurre es que en el mundo de la música no todos los pasos intermedios de los grupos han tenido el mismo valor que este y ahora os mostraré la razón…

Dire Straits – Tunnel Of Love

En 1980, Dire Straits pasaba un momento de cambio en el que David Knopfler, hermano de Mark abandona la banda por el nivel de perfeccionismo de su hermano que no permitía casi participación a la hora de escribir canciones. Con eso, Mark decide acabar de tomar las riendas y empezar a mirar nuevos tipos de letras para sus canciones, de algo asi como el ambiente londinense al amor/desamor avinagrado llevado con mucha ironía pero también con mucho dolor. Vamos como cuando de pequeño uno se levantaba a las siete de la mañana para ir al casal de verano y entre otras cosas miraba la tropocientas reposición de Sonrisas y Lagrimas en dibujos animados.

Lo que pasa, es que aparecen nuevos instrumentos, nuevas técnicas, mejorados solos. Vamos como cuando acababan de dar Sonrisas y Lagrimas y tenias la potra de ver Mazinger Z o Dragon Ball y pasabas de ver algo bonito a ver algo destellante y apasionante. Pues para mi eso es Tunnel of Love, una melodía que se presenta como magia pura y con un teclado que te abre a remolinos de notas y acordes, como si Sultans of Swing hubiera evolucionado como una personita y se hubiera vuelto mas alegre. 8 minutos y pico con solos intercalados, grandes estrofas en este parque de atracciones del amor.

Dire Straits – Romeo And Juliet

Y entonces, llega ese momento donde un servidor se rinde, se extasia y siente absoluta envidia sana de este tipo llamado Mark Knopfler. Una letra como la de Romeo And Juliet, es la que te hace parecer un coco de tio y una especie de juglar medieval o un poeta renacentista de hace 500 años hablandote de un Romeo que ha sido uno mas de los muchos que ha tenido Julieta. Esa guitarra acústica especial que va adornando la canción es algo que me fascina de sobremanera y sentir como algo se vuelve atemporal como en esta canción me trastoca demasié.

Para compararlo con algo tangible o que tenga sabor, por ejemplo esta canción seria como un caramelo que por fuera es agradable, dulce sin abusar, con un gusto que te da nostalgia de cosas majas de la vida (CRISIS, cierra la maldita boca que estoy ñoño) pero que por dentro es ácido, doloroso para las muelas, sabe como a limón y te hace pensar en un tropezón amoroso. Aun asi, el caramelo es tan magnífico que repetirá sin dudarlo aun a riesgo de que le siente mal a la larga.

Dire Straits – Skateaway

¡Pam! Y sin saber como otro giro musical, Skateaway. Una canción con teclados/piano esparcido, sonando muy moderno para la época. El ritmo es mas acelerado y accesible para los seguidores mas poperos, pero con unos toques de guitarra tan brillantes y rápidos que de alguna manera pienso en esos Eric Clapton o Jimi Hendrix que con cuatro notas una acorde suelto, un poco de palm mute y un poco de gracia eran los mas rápidos del oeste y casi sin desplumarse. Y aunque alguno me desplume por lo que diré, me recuerda al estilo de Stevie Ray Vaughan con Texas Flood que llegaría algunos años después. Valiente canción y aunque admito que la primera vez que la escuché me dejo frio (incluso ártico, estaba más insensible que Han Solo en carbonita) con el tiempo, le he visto sus trucos y sus encantos.

Dire Straits – Expresso Love

El ritmo sigue in crescendo y cada vez las canciones de presentan mas potentes y acordeónicas. Puede que cuando se llega a Expresso Love, no haya tanta magia potagia en las canciones, no es algo tan divino, pero siendo algo terrenal no desentona nada con lo visto anteriormente. Lo que ocurre es que esta canción desprende un poco de olor a rock n’ roll añejo de ese que cuando lo oyes piensas en alguna razón que explique el porqué el 70% de las bandas actuales conocidas ya no se curran tanto sus melodías o se rompen el tarro para hacer algo simple pero maravilloso. Por cierto como curiosidad y mini descubrimiento mio, a ver si alguien puede ver las coincidencias entre como progresan los acordes en esta canción y en I Believe In a Thing Called Love de The Darkness. El que lo vea se llevará un jamón imaginario marca Agapito Faif Jotas directo a su casa.

Dire Straits – Hand In Hand

Pasamos de el amor mas movidito a de nuevo un pelín de paz. Una canción bonita que esta llena de sentimientos encontrados, ya que a segundos va de armonía a ritmo, tiene un progreso raro como si estubiera formada a retales muy bien encajados pero que se pueden ver. Hand In Hand, me resulta dificil de definir de forma absoluta porque es rara. No es que sea ni la mejor ni la peor, ni que me resulte desagradable, todo lo contrario es fantástica pero en mi cabezota perdida aun no se donde encaja. Además, no tiene lo que se puede decir un solo Knopfler de esos de escuela que te tira para atrás, mas razones para ser un especimen particular y diferente.

Dire Straits – Solid Rock

Algo mas riffero y ranchero como si un poco de los Lynyrd Skynyrd estubieran en espiritu con Dire Straits. Indudablemente Solid Rock es un tema de mucha calidad con garra que en gran medida se despega de lo que es la mayoria del disco y por un momento te asciende a una especie de olimpo bluesero lleno de escalas y matices. A la vez, el constante guitarreo rítmico, cañero y desenfadado. Finalmente, una cancioncita con un estilo mas alternativo y mezclando instrumentos como el que junta pocimas y crea algo que es una especie de placida alegría beatleliana. Les Boys, es eso un poco de alegria para cerrar el show sin despertar a los vecinos, sin hacer ruido pero con una grata sensación.

Dire Straits – Les Boys

Conclusiones:

Dire Straits en 1980, ya había firmado algunos clásicos de la música moderna. Pero no por eso se paró el motor ni se relajó la banda y decidieron con Making Movies reafirmarse como una banda solida que dejaba de ser una joven promesa y se alzaba como una enorme realidad musical. Sobretodo, como una estrella reluciente, ya brillaba el mito de Mark Knopfler que era capaz de engendrar maravillas, levantar pasiones y materializar sentimientos con sus melodías y sus letras. Este disco es algo legendario (Barney Stinson no te cueles) que sin ser perfecto, igualmente merece el máximo de mis reconocimientos. ¡¡¡Que vuelvan las flechas a mi blog!!!

Valoración:

Arrow Arrow Arrow Arrow Arrow (Genialidad)