Análisis clásico: Metropolis Pt.2: Scenes from a Memory de Dream Theater (1999)

Los antecedentes del progresivo

Los precedentes

El rock progresivo es unestilo que murió para volver a resucitar. No sé si alguna vez os lo habíancontado, pero tras The Wall de PinkFloyd y su espectacular y ruinosa gira ,como último gran exponente de la primeraera del género, este cayó en desgracia tras algunos años de debilidad.Acarreado por el punk, la música disco y los excesos de todo tipo, tantomusicales (pirotecnia, desgaste de la fórmula musical, derivacionescomerciales…) como legales (drogas, delitos…) a finales de los 70 el rockprogresivo dio su canto de cisne y acabó su primera era.

En los 80, revivió renovado, más comercial con sintetizadores, con letras enormementesentidas, el llamado neo progresivo. Elgran exponente fue Marillion, una banda inglesa que gracias a su poéticocantante, Fish reviviría el progresivo con una nueva esencia y saborrememorando un poco el sonido de Genesis de los 70. Así viviría y perduraríala segunda era del progresivo a lo largo de los 80, con su disco estandarte, Misplaced Childhood y que se prolonga hasta el disco Season’s End de 1989, último disco deMarillion con su esencia clásica, aunque con un nuevo cantante, Steve Hoghart.

La tercera era del progresivo

Finales de los 80, une época en la que seempezó a gestar realmente la tercera era del progresivo, una era en la que se fusionaría con el heavy metal, en plena consolidación técnica, que da su primer paso firme con Seventh Son of a Seventh Son de IronMaiden en 1988. Su gran banda, la que explotaría hasta la cúspide estenuevo periodo con su sonido no sería otra que Dream Theater y hoytoca dar un vistazo a la obra cumbre de esta tercera era del progresivo…

Análisis

Dream Theater estos grandesaprendices de todo y al final grandes maestros de lo suyo, el progresivo,mostraron a lo largo de los 90 un potencial gigantesco ya desde su primera obramaestra (y segundo disco de estudio) Imagesand Words. El álbum era todo un compendio de canciones cañeras y a la par coloristas que llevabanel virtuosismo y la melodía por bandera. De este disco se extrae una canción quesería la semilla del disco que hoy nos ocupa: "MetropolisPt. 1: The Miracle and the Sleeper".

Esta canción en principio,no la pensaron con una continuidad. Pero tras algunos discos más en los quetocaron la gloria y sufrieron la presión de la discográfica, cocinando a fuegolento con un absoluto secretismo mientras les llovían las demandas de unasecuela de la canción; en 1999 sacaron al mercado el disco que ilusionaría atoda la parroquia progresiva a finales de los años 90. Y la pregunta es: ¿Quehace tan especial a este disco? Para los que distraídos del género no loconozcáis ahora os lo cuento.

El disco como primer grancaracterística nos muestra una historia muy bien hilada sobre Nicholas un chicoque al asistir a terapia regresa a una vida pasada en 1928 como VictoriaPage. Para no hacer mucho spoiler, comentar que el disco nos comenta las idas yvenidas de Victoria encerrada en un amor a tres bandas por dos hermanos Edwardy Julian Baynes. Y amigos míos, cuando me dicen que voy a estar todo un discoescuchando un relato temí, pero a medida queavanzan las canciones, que se organizan por escenas uno solo se puede quitar elsombrero.

La maravilla de este discoes que a través de la música, las ideas de las letras quedan reforzadas. Uno sedeja llevar por los pasajes y los cambios de tempo constante en la música yesas piruetas que te saben colocar en el momento justo. Ya desde el primerminuto del disco, con esa cuenta atrás del terapeuta hacia Nicholas en el queuno se siente aludido, te sumerges en la paz con la que te hace entrar acompañado por unacómoda guitarra dando acordes poco a poco junto a la voz de James LaBrie.

Y entonces ¡pam! entras en otra dimensión, la música pega un giro y entre lasnostálgicas notas venidas del Images and Words y esa lejana primera parte de lacanción, la euforia nace en el fan que desde hacía años esperaba este momento. Unosteclados celestiales de Jordan Rudess, el mago de los teclados, abren paso a loque es la catarsis musical que uno está a punto de notar en su cuerpo y quedura básicamente hasta que acaba "StrangeDeja Vu".

A partir de este punto esdonde Dream Theater realiza la auténtica novedad, donde el disco se encaminamusicalmente más lejos de los geniales esquemas de la primera parte y empiezalo que podemos decir, la opera metal en su esplendor. Petrucci yPortnoy, guitarrista y baterista, los máximos artífices de esta joya empiezan aponerse ambiciosos, creativos y exigentes. Brotan ideas gigantesincluso elementos que apareceran en siguientes discos (desde Six Degrees… hasta Systematic Chaos) como su garra masheavy contundente en "Beyond thisLife".

Nos dan un pequeñoreceso con "Home" a la tranquilidad, pero atención porqué justodespués viene un de los momentos más lúcidos, brillantes y dinámicos del disco"The Dance of Eternity". Aquí es cuando un baterista muestra suenorme habilidad, cuando Mike Portnoy diseñó su pieza magna en la batería, unapieza puramente instrumental que toca un montón de géneros mezclados con laesencia heavy. Su contribución obliga a que John Myung tenga que seguir elcompás rítmico con el bajo, teniendo que demostrar que lo que se cuece en estetema, a parte de los dedos tocando, es el núcleo pensante de una banda que no seve límites a la hora de trasladar la música que crean casi como orfebreríapura.

La parte final del disco,busca la vena más tierna y solemne, la que me recuerda a sus antecesoresMarillion, de los que se les pegaron sus conceptos más dulces, haciendo florecerla música como un campo de rosas. Te hacen sentir en el cuerpo ese anheloesperanzador, tan creíble, tan bonito, hasta que en el último segundo… ¡Abreslos ojos!

Conclusiones

Estamos ante la opus magnadel género del metal progresivo, no solo era y es una gigantesca obra musicalsino que además colma los deseos de un enorme número de fans que a lo largo delos años buscaba una secuela de un germen, de una canción. Actualmente, DreamTheater como banda está embarcado como banda en una época totalmente diferentecon alguna marcha y algún integrante nuevo, pero pervive y aun nos siguedejando discos de gran calidad.

Tal vez no son tan decisivosen el género como lo eran de 1992 a 2003 pero incuestionablemente la historiade la música ha estado lleno de grandes genios que han sido moda y escueladurante tiempo, luego pasan a un plano más tranquilo, de consolidación mientrasotros empiezan a despuntar. Estos chicos, de los que otro día volveré a hablarya se han ganado una parcelita en la cultura popular de la música.

EXTRA: Dream Theater – Metropolis Pt. 1 (En vivo)

Valoración:

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