El combate definitivo

 

La vida es como el boxeo, desde el momento en que nacemos nosempiezan a entrenar para, al alcanzar la adultez, subirnos al ring y abordar elcombate definitivo. 

 

Depende de donde hayamos tenido la fortuna de nacer habremostenido más o menos dificultades, un tipo de educación u otra; esto determinarálo preparados que estaremos para salir con éxito de la lucha constante quesupone la vida. 

Una vez nos encontramos con muchos tipos de boxeadores: losdébiles que son noqueados por el primer golpe, algunos que son capaces defintar una y otra vez hasta que el tiempo se acaba, terminando sin pena nigloria. Otros tienen la suerte de contar con buenas defensas y acolchadosguates, saliendo victoriosos sin caer ni una sola vez.  Sin embargoexisten unos pocos, que a pesar de no contar con todas estas ventajas hacen usode la mejor estrategia posible, la misma que sigue el océano contra laroca.

 

Da igual cuantas veces los derriben, se levantan porque no conocenotra opción, porque si se levantaron de golpes peores este no podrá con ellos.Aunque a veces parezcan abocados al sufrimiento y la derrota al final acabanganando gracias a su constancia y esfuerzos, llenando sus victorias de unorgullo y valor infinitos…