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El Éxodo I: La caída de la humanidad

Llegaron desde las tinieblasdel universo, dónde la oscuridad impera sobre la luz. Los científicos,maravillados, lo consideraron el fenómeno astronómico más importante del siglo:un grupo de planetas errantes en migración a través de las galaxias. Cientos denuevas teorías revolucionarias fueron formuladas. Para darles respuesta, seoptó por enviar una expedición de investigación en rumbo de intercepción.

Los planetas eran un misterio insondablepara la expedición. Emitían desde su interior una cantidad de energía fuera de todaescala, que interfería a los sensores de largo alcance, ocultando su verdaderorostro bajo una mascara de tinieblas.

El día del contacto, la humanidad enteracontuvo la respiración cuando la voz del locutor de la expedición, en unprincipio serena y eufórica, se crispó, se entrecortó y dio paso a gritosenloquecidos, poseído por la desesperación, en un tono de ansiedad de los que ven la muerte con sus propios ojos:“No son planetas… son el infierno…cientos de ellos…millones… están por todas partes… oh dios mío… estamoscayendo… no hay esperanza… es el fin… el Ojo de…”. La comunicación se cortóal perderse la señal de la flota de expedición. Los no-planetas se detuvieronuna hora, y después, continuaron la migración, esta vez rumbo directo alplaneta madre de la humanidad.

Con el fin de detener los disturbiosoriginados por una oleada de pánico colectivo, el senado fue abolido y seinstauró un gobierno militar, que decretó la ley marcial en todos los planetasde la Alianza Galáctica.Los intentos de comunicación con Los Otros, siempre tuvieron la mismarespuesta: gritos humanos provocados por un sufrimiento indescriptible.

En secreto, una flota de contraataqueequipada con armas de destrucción planetaria fue enviada a interceptar a LosOtros. Esta vez fue la cúpula militar la que contuvo la respiraciónatenta al relato del almirante al mando de la ofensiva: “Misiles supernova en curso… cañones planetarios en carga… acorazados ynaves de apoyo en fuego a discreción… cazas desplegados… impacto de los misilessupernova…negativo… cañones planetarios reflectados… escudo de energíaalrededor de las naves nodriza… invulnerables… cargando cañones planetarios denuevo… se abren… miles de naves capital…millones de cazas… primera escuadradestruida… a toda la flota… aborten el ataque… salten de inmediato… es el… nosveremos en el infierno”. Ninguna nave de la flota regresó. Las navesnodriza volvieron a detenerse una hora, y a continuación, se dividieron: ungrupo principal continuó el viaje al planeta madre humano mientras el resto sedesvió a las colonias.

Los esfuerzos por evacuar a tiempo lascolonias humanas en algunos casos terminaron en tragedia. La flota desalvamento se vio obligada a huir ante la inesperada llegada por sorpresa de LosOtros. Millones de seres humanos quedaron atrapados en las coloniasobservando a las naves capital, que se desplegaron en órbita, en una formaciónesférica perfecta. Preludió de las detonaciones que transformaron la atmósferaen una capa de nubes negras letal para la vida.

En el sistema solar del planeta madre sereunió la flota más grande de todos los tiempos: miles de naves capital conmillones de cazas, y con la potencia de fuego necesaria para destruir un soldesplegada para detener a Los Otros a cualquier precio. Esanoche, la humanidad entera se tomó de la mano, y todos unidos, como uno solo,observaron las estrellas, que no eran tales, brillar en el espacio. En breve,se produciría el choque que decidiría su futuro: la supervivencia o laextinción.

Los Otros continuaron avanzando. Susnaves capital emergieron de las naves nodriza en rumbo de colisión directo a laflota humana, que abrió fuego indiscriminado contra Los Otros. La fuerza delataque era tal que la noche en el planeta madre se transformó en día por unosminutos. Las naves de Los Otros seguían avanzando sinsufrir daños. Y cuando estuvieron cerca, sus armas escupieron un manto deoscuridad que devoró a las naves humanas. La oscuridad se extendió cubriendo elbrillo de las estrellas. Las naves humanas supervivientes no vieron a LosOtros, hasta que emergieron de la oscuridad y las embistierondirectamente. Dónde había estado la flota humana no quedó más que un océano detinieblas y escombros con el eco de sus últimas palabras antes de morir.

El ritual volvió a comenzar: Las navesnodriza de Los Otros con las capital rodearon el planeta en formaciónesférica. El efecto fue tal que las mareas se alteraron provocando olasdevastadoras y terremotos que redujeron a escombros las ciudades. Al amanecer, desembarcaroncon oleadas de naves dardo de punta gruesa, kilométricas, lanzadas contra lasuperficie una velocidad vertiginosa. Los impactos devastaron el territorio asu alrededor, cubriendo por reacción en cadena el planeta con una nube de polvoy fuego, que apenas permitía el paso de la luz solar.

Entre el caos de la destrucción producidapor las naves dardo con sus brutales impactos. Sus compuertas se abrieron, delas que emergieron Los Otros por millones.

Su aspecto real era un auténtico misterio,oculto bajo un exoesqueleto humanoide de combate de tres metros de altura, conpropulsores en la espalda y extremidades. Con un acabado en el diseño barroco,de líneas duras y formas agresivas. Signos de una cultura demente y perversa,ingeniados para despertar los peores temores con su mera visión.

Iban equipados con un escudo de energíaque les hacía prácticamente invulnerables. En los antebrazos portaban cañonesláser de alto rendimiento. Para el cuerpo a cuerpo disponían de una lanza mortíferade un metal inteligente que adoptaba la forma que deseaba el piloto acorde asus necesidades. Y como broche final, poseían la capacidad de alterar lagravedad y la energía de su entorno, convertidas en elementos devastadores a suservicio.

No hubo combate por la resistencia contra LosOtros, ya que fue una carnicería en la que soldados, hombres, mujeres,niños y ancianos murieron por igual sin distinciones. Los Otros eran una razasádica y brutal, con una crueldad sólo equiparable a su tecnología Conquistabanpor el placer de matar. Expresado mediante su voz grave, gutural e inhumana, triunfaltras tomar otra víctima. Tal era la fuerza de sus voces, que te comían la vidamucho antes de que Los Otros fueran visibles en el horizonte.

Las ciudades ardieron en llamas. Las vocesde los moribundos eran un clamor sólo eclipsado por la voz de sus verdugos.Poco antes del amanecer, Los Otros detuvieron la masacre. Empezarona construir sus pilas personales. Pirámides formadas por los cadáveres cazadospor cada uno de ellos, algunas del tamaño de edificios. Culminadas por la puntade sus lanzas en alto apuntando al cielo. Lugar dónde se arrodillaban cogidos ala lanza y entonaban los cánticos de un ritual religioso, con sus vocessalvajes, guturales y grotescas.

Desde las naves dardo de invasión llegaronhordas de razas siervas. Ninguna llevaba exoesqueleto, pero sus miradas eran elreflejo de la crueldad de sus amos, y sus armas eran igual de temibles. Lesasistieron en silencio con auténtica veneración a terminar las pilaspersonales. Después se situaron a su alrededor para impedir que fueraninterrumpidos durante el ritual religioso, por cualquier demente con el valorde contraatacar. Nadie llego a poder disparar ni siquiera a uno de ellos. LosOtros en trance, celebraron su ritual sobre tres cuartes de lahumanidad apilada en cadáveres.

Al anochecer los cánticos alcanzaron elclímax. En el espacio cercano al planeta apareció el Ojo de Dios, un ojo azulbrillante de iris negro y párpados de fuego del tamaño de una luna. Su miradainhumana, fría y cruel escrutaba todo. Gozaba con la visión de los actoscometidos en su nombre. Los Otros entonaron la parte finaldel ritual desde lo más profundo de su alma oscura, con unos cánticos quehicieron temblar la tierra, brindándole sus trofeos. En el clímax brotaron raícesde sus lanzas, que se introdujeron en todos los cuerpos de cada pila personal.El iris del Ojo de Dios se expandió. Entonces, a través de las lanzas, lasbillones de almas humanas de las pilas personales se elevaron, cabalgando loscielos, en una marea blanca, hasta perderse en el tenebroso interior del Ojode Dios, la puerta a lo innombrable.

Durante el ritual gran parte de lossupervivientes se limitaron a contemplarlo, hechizados, en la distancia,conscientes de funesto destino. Llegada la transición de almas al ojo, lossuicidios en masa se sucedieron: la gente prefería morir a perder el alma. Unospocos, aquellos que tuvieron el valor de enfrentarse a sus miedos, pese alhorror a su alrededor, superior a las visiones de la mente humana más retorcida;buscaron naves entre las ruinas de las ciudades naves estelares operativas y searriesgaron a escapar, pasando, acongojados, entre la flota de LosOtros, que los ignoró deliberadamente.

Terminado el ritual, el segundo día deinvasión fue el último de la raza humana en el planeta que la vio nacer, crecery, finalmente, morir. Únicamente sobrevivieron un millón de personas, que logróescapar en miles de naves estelares, rumbo al espacio desconocido en direccióncontraría al lugar de procedencia de Los Otros.

Era el comienzo del El Éxodo de lahumanidad, condenada a escapar por siempre de los fantasmas que la atormentabanen la distancia, dónde una nave nodriza de Los Otros la seguía para recordarle,generación tras generación, que ninguna tierra de esta galaxia les pertenecía,y que, el único hogar que conocerían sería el frío acero de sus navesestelares.

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