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El Barón Negro. Capítulo III: Camino de la Venganza – VS – Metallica: Holier Than Thou – The Black Album

Larabia y la ira le poseyeron. Sus gritos se transformaron en un rugido animal.Entonces vio a los soldados y en pleno frenesí se arrojó hacía ellos.

Durante la carrera desenvainó su espada deenergía. Un antiguo modelo del Imperio Sombrío. El arma de la familia. Unaespada convencional negra. Estrecha y ligeramente arqueada de un filo temible.Recubierta en la hoja por un campo de energía rojo. Capaz de separar partículasa un nivel atómico al mero contacto. Ideada para traspasar blindajes físicos oescudos de energía por igual.

El primer soldado blandía otra espada deenergía de haz blanco. Enardel rugió su desafió frente a él. Éste lanzo ungolpe directo a Enardel hacía el corazón. Quién para su sorpresa giro sobre símismo mediante su pie izquierdo esquivando el golpe. Para lanzarle una estocadamortal por la derecha que le cerceno la cabeza.

Los dos soldados siguientes, equipados conametralladoras láser se detuvieron de golpe. Sorprendidos por el desenlace seunieron para contraatacar de inmediato. Enardel ya corría hacía ellos.Recortando la distancia que les separaba entre el prado embarrado por latormenta. Los rayos y las ráfagas de viento se sucedían. Pero para ellos sóloexistía el combate. La mirada de Enardel no era humana. Ambos soldados hubierancorrido a la nave de haber tenido tiempo de regresar. Era la peor bestia quehabían visto a lo largo de sus años de sangrientas campañas.

Las ametralladoras láser emitieron elpitido agudo previo a la carga. Entonces ambas escupieron una ráfaga mortal derayos amarillos sin descanso. Tan pronto hicieron fuego. Enardel se desvanecióhacía un lado. Dando inicio a una carrera frenética casi imposible de seguir.Se movía a una velocidad tan rápida, combinada con saltos y movimientos acrobáticosque apenas podían apuntarlo. Por más que disparaban siempre llegaban tarde o élmismo los detenía con la espada.

Los soldados sudorosos, sin dejar dedisparar, entre juramentos empezaron a retroceder cada vez más nerviosos. Seles estaba echando encima, hasta que de pronto desapareció.

Para cuando lo vieron estaba a suizquierda agachado, lanzando un golpe bajo que secciono las piernas del segundosoldado por encima de las rodillas. El tercer soldado, conmocionado entre losgritos del segundo. Trato de disparar a Enardel a bocajarro, pero fue demasiadotarde. No había terminado de ver caer a su compañero al suelo, y el ya estabaflotando en el aire empalado por la espada de energía, cuyo haz de partículaspor la fuerza de gravedad le continuaba seccionando hacía arriba. Lo último quevio antes de morir fueron los ojos de Enardel clavados en él, eran las puertasdel infierno.

El cuarto soldado contemplo atónito labrutal muerte de sus compañeros paralizado apenas a diez metros de sus cadáveres.Cuando el cuerpo del tercero termino de caer al suelo partido por la mitadpermaneció petrificado. El rugido de Enardel con la mirada fija en él, le hizoregresar a la realidad. Llovía más fuerte que nunca. Enardel caminaba hacía élcon la espada apuntando al suelo. El soldado retrocedió unos pasos hasta reunirel poco valor que le quedaba. Grito e embistió a Enardel. Éste le contesto connuevo rugido que apagó su grito. Dio un salto y las espadas chocaron. Enardelretraso la espalda y volvió a lanzar otro golpe, y otro, cada vez más fuerteque el anterior. El soldado hacía uso de toda su fuerza, con la mano izquierdaapoyada en la parte posterior de la espada para detener los golpes de Enardel.Cada golpe le hacía temblar todo el cuerpo y le hacía retroceder unoscentímetros por la superficie embarrada. Los lanzaba uno detrás de otro a talvelocidad que era incapaz de contraatacar. Su respiración se entrecorto yempezó a sollozar desesperado. Cada golpe le hacía bailar más. Enardel lejos decansarse iba en aumento. Finalmente, tras un segundo de pausa y un gritoestremecedor lanzo el golpe final. La espada de energía del soldado se partió ycayó muerto al suelo, atravesado por la espada.

La tormenta había ensombrecido el cielohasta adelantar el anochecer, iluminado por rayos fugaces. Enardel mirofijamente al hombre, en él que se había posado un cuervo sobre su hombroizquierdo. Parecía divertido de la situación. Desafiante volvió a enfundar lapistola láser y le invitó con un gesto a ir por él.

Enardel acepto el desafió. Emprendió unanueva carrera, la mayor de todas. Los cientos de metros que los separaban serecortaron en unos parpadeos. La velocidad de Enardel fue en aumento a cadapaso hasta ser prodigiosa. El hombre permanecía inmóvil ajeno a la tormentaconcentrado. Cuando Enardel fue tan rápido que lo perdió de vista en laoscuridad cerró los ojos.

El tiempo se detuvo entre ambos. Enardelestaba frente a él lanzando una estocada horizontal directa al cuello. Cuandoél abrió los ojos frente a su mirada, un rayo cegador rasgó el cielo con suestruendo. La espada de Enardel se detuvo a un centímetro de la yugular delhombre. Sorprendido, Enardel se miro hacía abajo. La pistola del hombre todavíaapuntaba a su estomago. El cañón escupía el humo de la combustión, mientras elbarro que recubría su traje se teñía con su propia sangre.

Volvió a mirarlo fijamente a sus negrosojos. Rugió y saco fuerzas para terminar lo que había empezado. El hombre ledevolvió el gesto con una sonrisa. Un segundo rayo rasgó el cielo cuando unnuevo disparo le alcanzo por encima del corazón. Exhausto y moribundo Enardelcayó de espaldas contra el suelo embarrado. El dolor emocional que le embargabaera tan intenso que no llego a sentir el menor dolor físico a causa de heridas.Sólo sentía que a cada bocanada de aire se le escapaba la vida. Contemplo elcielo mientras llovía sobre él, tratando de arrastrarse hasta su hermana paradarle la mano antes de morir. Entonces una nave de asalto terrestre les sobrevoloantes de aterrizar a un lado. El cuervo del hombre le salto al pecho. Le graznóigual de divertido que su amo, ahora frente a él.

– Hermanos asesinando a hermanos. ¿En quenos hemos convertido? – No espero la respuesta. Pronunció la carcajada máshorrible que jamás hubiera escuchado en su vida, y le abandono tendido en elbarro en sus últimos segundos de vida.

 

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Crónicas de Mundo Destierro:

Metallica: 03. Holier Than Thou – The Black Album.

Versión Estudio.

Holier Than Thou:

No more!
The crap rolls out your mouth again
Haven’t changed, your brain is still gelatin
Little whispers circle around your head
Why don’t you worry about yourself instead

Who are you? where ya been? where ya from?
Gossip is burning on the tip of your tongue
You lie so much you believe yourself
Judge not lest ye
Be judged yourself

Holier than thou
You are
Holier than thou
You are
You know not

Before you judge me take a look at you
Can’t you find somethig better to do
Point the finger, slow to understand
Arrogance and ignorance go hand in hand

It’s not who you are it’s who you know
Others lives are the basis of your own
Burn your bridges build them back with wealth
Judge not lest ye
Be judged yourself

Yeah, who the hell are you?

Más Sagrado que Usted:

¡Ya no!
La mierda desenrolla tu boca otra vez
No has cambiado, tu cerebro aún es gelatina
Un círculo de susurros al rededor de tu cabeza
Por qué mejor no te preocupas de ti mismo

¿Quién eres? ¿Dónde estuvise? ¿De dónde eres?
El chisme te quema la punta de la lengua
Mientes tanto que tú mismo te crees
No juzgues, no sea que vosotros
Seais juzgados por ustedes mismos

Más sagrado que usted
Tú eres
Más sagrado que usted
Tú eres
Sabes que no

Antes de juzgarme mirate a ti mismo
No tienes nada mejor que hacer
Señalas con el dedo, lento de entender
La arrogancia e ignorancia van de la mano

No importa quien eres sino a quien conoces
Las vidas de los otros son la base de tu ser
Quema tus puentes y reconstruyelos con riqueza
No juzgues no sea que vosotros
Seais juzgados por ustedes mismos

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