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El Cantante de la Muerte. Capítulo I: Cinco minutos para salvar al mundo – Relato de Ciencia Ficción Épica

Hanpasado diez años desde que “El Barón Negro” abandono la Marina Galáctica.Convertido en el rebelde más perseguido por el Imperio. Una leyenda que viajade planeta en planeta luchando contra la opresión, cantando la verdad en susconciertos, dispuesto a luchar hasta la última gota de sangre por losindefensos.

Su destino es encontrarse con el hombre que ordenó el asesinato de su familia. Y ese momento ha llegado…

 

Unapantalla de holovisión gigante, situada en la parte media de uno de los cientosde rascacielos de la ciudad, a la altura de una de las principales autopistasflotantes, transmitía una conexión en directo la visita a la ciudad del SenadorMossul. Uno de los más distinguidos miembros del Senado Galáctico Imperial, ensu inauguración de un nuevo centro de seguridad planetario, equipado con robotsde combate de última generación. Cuando hicieron un breve alto para conectarcon el éxtasis colectivo que estaba a punto de acontecer en el estadiogaláctico de la estación espacial portuaria, en órbita al planeta, donde “TheSinger of the Death” con su banda estaba a punto de comenzar su concierto, antedoscientas mil personas ansiosas de escuchar el mensaje que traía para elloshoy.

Ellocutor comentaba la fuerza que había ganado ésta figura pública en los últimosaños con sus escasas apariciones, tan misteriosa como repleta de leyendas, dela que nadie sabia a ciencia cierta quién era, mientras sus gestas yapertenecían a la memoria colectiva galáctica, para desgracia de lasautoridades, que le perseguían en todos los planetas. Se temía que hoy hubieraen el concierto un baño de sangre en su captura. Pero eso no había amedrentadoa la población, que había instalado holovisores gigantes en distintos estadiosdel planeta para seguir unidos su concierto. Se esperaba que millones depersonas en todo el planeta siguieran el concierto de hoy.

Se rompe el plano del locutor para enfocar una muñequera con un potentedispositivo electrónico, sobre un traje cibernético de combate, que parecía delconductor de una moto que circulaba a gran velocidad por la autopista flotantede la gran ciudad. El indicador de la muñequera hacía una cuenta atrás de 4:36minutos y bajando

El locutor se silenció, dando paso al cámara que enfocaba el escenario aoscuras, del que nacía una tenue luz lila que dejaba entrever una figurafemenina avanzando al micrófono, vestida con un traje cibernético de combateceñido lila claro, que portaba en el muslo derecho una espada y en el izquierdouna pistola, ambas láser, reliquias de un pasado imperial glorioso.

El publico al reconocerla como la compañera del Singer en sus aventuras estallóen gritos, silbidos y aplausos animándola. Una vez se hizo con el micrófono, elsilencio que hubo fue como el grito en la conciencia de cada espectador, alobservar su mirada. Hasta que sin saber de donde la voz del Singer al que noveían, dijo a través de todos los micrófonos que hoy habían venido para hablarde Alice, una mujer de trenta y siete años, asesinada hace cinco meses por elSenador Mossul delante de su hija.

La magnitud de la frase dejo al publico sin respuesta, la mujer del escenariocomenzó entre susurros una canción triste y lenta que hablaba de Alice,orquestada por los músicos del fondo inferior del escenario, intercalada confotos holográficas de Alice que iban pasando por el escenario, mientras narrabasu vida, logros, amores, y fuerte deseo por salvar a todos los de mundos delcaos medioambiental, motivo por el que el Senador Mossul la hizo asesinar sinla menor piedad, al ir en contra de los intereses de su empresa dedescontaminación planetaria.

En cada estrofa la cantante hacía la pregunta de si Alice merecía esto, y lavoz del Singer coreaba junto al público un “no” rotundo. Cuando preguntó quemerecía Alice ahora, se hizo un largo silencio sólo interrumpido por la voz delSinger, quién contesto con fuerza: su planeta natal libre de las garras de suasesino.

El estadio estalló en gritos de histeria colectiva ante una afirmación tanrotunda, ganando fuerza cuando las luces se apagaron hasta que se activo sobreel escenario un holovisor gigante panorámico que cubría la parte posterior delescenario entera.

La orquestra comenzó de nuevo la canción de Alice a un ritmo totalmente techno,acompañada por la cantante, ahora, dando una intensidad frenética a la letra,intercalada con los “No” del Singer con el publico aplaudiendo con fuerza,siguiendo el ritmo que marcaba con la cantante con sus manos, contagiando elgesto a todos los estadios que veían el concierto en directo.

Entonces la pantalla se hizo nítida mostrando al Singer: Enardel, con 35 años,un aspecto consumido, vestido en su cibertraje negro de combate, con líneasazules encima de blindaje adicional. Con su melena roja libre al viento,dejando entrever la enorme cicatriz del lado izquierdo de su rostro, y su ojonegro mecánico, mirando un instante a la cámara con su ojo vivo, cuya fuerzallegaba a las almas de la gente. Conduciendo una moto por la autopista flotantea la ciudad, a 350 K/H adelantando coches sin apenas ver más que manchas por lavelocidad.

El público del estadio alzó sus cabezas, mirando a la cúpula de cristal delestadio, con el planeta encima de él, como si pudieran ver al Singer. Mientras,el el holovisor de la autopista daba la primicia, sin cerrar su conexión con lainauguración de Mossul, de las intenciones del Singer de asesinarlo hoy mismo.Su enviado especial en el estadio no sabía que decir al respecto, dandoprimeros planos de la masa histérica siguiendo con palmas, saltos y gritos, elritmo de la canción. Todo el Mundo apoyaba al Singer.

El holovisor del escenario, mostraba la moto del Singer corriendo cada vez más,hasta más alla del límite dibujando un destello con de sus faros traseros sobrela calzada. Cuando un grupo de motos militares le perseguían, conducidas porsoldados armados con pistolas láser y espadas de energía, que rasgaban lacalzada con sus puntas, levantando ríos de chispas…

Continúa en: Capítulo II: Juego Duro

* Nota del autor: Éste relatofue el primer relato que escribí realmente en serio en toda mi vida. Es del2006. Lo he revisado hasta donde he podido sin verme obligado a reescribirlo decero para sea digno de leerse. "El Barón Negro" fue una creaciónposterior, un experimento de la época en la que escribí toda la historia deEnardel. Espero que lo disfrutéis.


Historia prevía:

El Barón Negro

El Éxodo I: La Caída de la Humanidad

El Éxodo II: El Renacimiento

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