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Se alquila habitación con vistas al infierno – Especial H.P. Lovecraft – Capítulo V: Conocimiento – Autor: ErikAdams

Se alquila habitación con vistas al infierno: o como vivir una pesadilla leyendo a Lovecraft.

– Autor: ErikAdams

“En el anterior capitulo, Luís lee compulsivamente laobra de Lovecraft, y comienza a indagar sobre las actividades nocturnas de susmisteriosos caseros, descubriendo algo que ni se imaginaba…”

Capítulo V: Conocimiento.

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Tarde varios minutos ensituar el origen de aquel inclasificable tamborileo, debido a la reflexión desu sonido en la dura y pulida roca, pero finalmente mi sentido del oído seacostumbro al palpitante e incesante ritmo y creí conocer su dirección exacta.De entre todos los túneles que se abrían a izquierda y derecha, decidí que elcamino a tomar era un túnel más estrecho que el resto, el cual se adentraba aunmás en las profundidades de la tierra. Así que dirigí mis pasos hacia suinterior, sin importarme el riesgo que podía correr en caso de perderme enaquel laberinto sin final.

No recuerdo cuanto tiempocamine, solo se que fue mucho, y que mis extremidades cansadas por la falta desueño que habría sufrido en los últimos tiempos comenzaban a darme pinchazos.Acusaba cada vez más el cansancio, y solo continuaba movido por un impulsoajeno a mi voluntad. Tanto fue así, que no repare en que la débil luz queproyectaban las antorchas comenzó a desvanecerse hasta sumir el corredor en lamás absoluta y terrorífica oscuridad. En ese momento, al verme solo y sinposibilidad de retroceder debido al cansancio, me desmaye, o al menos esoquiero creer.

El siguiente fragmento de mihistoria, no puedo constatar que sea real o fruto de los delirios de unapersona que ha traspasado la fina barrera de la cordura, aunque si me dieran aelegir una de estas dos opciones, rezaría a los dioses en los cuales nunca hecreído por que se tratara de una enfermedad mental. Así por lo menos el restode la humanidad se mantendría al margen de esa monstruosa realidad que sehallaría únicamente en el interior de mi desquiciada cabeza. Lamentablemente,tengo suficientes indicios para constatar que un mal más antiguo que la tierray más terrorífico que la más terrible pesadilla de un perturbado, esperaexpectante el momento propicio para darse a conocer y salir de su ya demasiadolargo letargo.

Abrí los ojos, y lo primeroque comprobé era si seguía encontrándome en ese olvidado lugar. Palpando elfrió y duro suelo pude comprobar que así era, aunque algo en mi interior megritaba que todo era diferente. Mientras hacia el esfuerzo por levantarme,descubrí que ya no me hallaba entre profundas tinieblas. Un leve resplandor deun color que no soy capaz de describir iluminaba las lisas paredes del corredory una niebla antinatural se movía silenciosa a ras del suelo, impidiendo lavisión de las viejas baldosas de granito. El sonido del tambor seguía estandopresente, pero su sonido me llegaba como si su intérprete se hallara encerradoen una caja en algún lugar muy alejado.

Comencé de nuevo a caminarpor el angosto pasillo, esta vez en la dirección que creí que me llevaría devuelta hasta las escaleras que me habían traído hasta este lugar. Pero comodije antes algo había cambiado. Según avanzaba, descubrí que las paredes antespulidas, estaban ahora grabadas con símbolos e imágenes que no era capaz dedescifrar. ¿Se parecían al idioma empleado en los libros de Lovecraft del piso?Me pare un momento para cerciorarme, y al acercarme a la pared ocurrió algo queme hizo emitir un grito de terror. La pared que antes había sido de dura roca, teníaahora una textura viscosa que palpitaba levemente al ritmo de ese tambor que meacompañaba desde el inicio de ese aquel descenso a los infiernos. Al observar másde cerca los símbolos a los que he hecho alusión me di cuenta de que no erantales, si no algo parecido a las venas marcadas de un ser vivo. Incluso porunos instantes me pareció escuchar el fluir de algún tipo de sustancia por suinterior…

Retrocedí unos pasos, hastaque mi espalda choco con la “pared” enfrentada, y entonces sentí en mis propiascarnes una sensación similar al roce de la carne fresca y recién descuartizada.En ese momento, enloquecí y salí corriendo sin ningún control buscando lasalida, hasta que mis pasos me llevaron a un lugar en el que no había estadoaun, y cuya grandiosidad hizo detener mis pies en seco.

Una inmensa sala circular crecióante mí de la nada, hasta que mi vista solo alcanzaba a vislumbrar los débilescontornos de sus alejadas paredes. Una inmensa cúpula cubría el lugar, con unasgárgolas de formas terribles e impías cuya perfección en sus formas daba lasensación de constar de vida, y de cuyas deformes bocas caía un chorro de algúntipo de liquido que la leve iluminación no me dejaba apreciar. En el centro dela sala había un enorme altar labrado en roca al cual se podía acceder a travésde unos escalones demasiado altos como para haber sido hechos a medida del piehumano. Y encima del altar, algún tipo de objeto, que parecía ser el origen dela antinatural iluminación que llenaba todo desde mi despertar en el friópasillo.

Me acerque lentamente hastala base del altar, mientras la espesa niebla que me cubría ahora hasta lasrodillas se apartaba perezosamente a mi paso. En ese momento tuve el sobrecogedorpresentimiento de que algo se podía estar arrastrando por el suelo lejos de mivisión. Pero yo estaba en ese instante tan intrigado por descubrir el origen dela misteriosa luz, que rechace cualquier idea relacionada con indagar sobrecualquier cosa que se ocultara entre la neblina. Y de esta manera comencé asubir los inhumanos escalones que me llevarían hasta lo que fuera que seocultara en lo alto del altar.

Subir esos pocos escalones,no me trajo ningún tipo de problema, salvo la sensación de caminar sobre unmaterial no del todo solidó a pesar de su apariencia rocosa. A si que en unossegundos me encontré en lo alto de aquella plataforma piramidal que sostenía elaltar. Ahora que lo tenia a tan solo un palmo de mi, pude admirar la calidad delos grabados que lo cubrían de arriba abajo. En toda su superficie serepresentaban figuras monstruosas que pude reconocer por las descripciones queLovecraft habia dejado en sus relatos. De esta manera criaturas informes comoCthulhu, Dagón, Yog Shothot, Shub Niggurath, Nyarlathotep y Azathoth palpitabanen la antinatural roca custodiando el objeto en lo alto: Un simple libroencuadernado en piel y en cuya portada se podía leer “Se alquila habitación convistas al infierno” por H. P. Lovecraft.

Acerque al mano, lo recogí yme puse a estudiarlo detenidamente, ya que a pesar de todo el tiempo que habiaestado leyendo una y otra vez los relatos de ese escritor no reconocía eltitulo de este libro. Lo abrí, y me choque de nuevo contra el desconocimientode aquel idioma desconocido. En ese momento, note como algo se apoyaba en mihombro, y una voz que me resulto conocida dijo: -Bien, parece que empiezas atener el conocimiento necesario… – Con esas palabras resonando una y otra vezen mi cabeza, me desmaye una vez más.

Continuará…

Comentarios Lester Knight: Hoy por variar, quiero agradecer a ErikAdams el entusiasmo que demuestra por colaborar en pro de la buena literatura.

Además de haber escrito la saga de "Se alquila una habitación con vistas al inferno". Hará un par de días le comente la idea de que hiciera un relato de fantasía, contando que con su imaginación tan demencial, seguro que salía de ahí algo que nos sorprendería a todos… pues bien, el muy bestia me acaba de enviar el primer capítulo según preparaba la entrada. Mil gracias, ErikAdams. Ahora voy a leerlo

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