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Se alquila habitación con vistas al infierno – Especial H.P. Lovecraft – El Desenlace – Autor: ErikAdams

Se alquila habitación con vistas al infierno: o como vivir una pesadilla leyendo a Lovecraft.

– Autor: ErikAdams

“En el anterior capituloLuís comienza a interesarse por las actividades de sus caseros de una maneramas “cercana” y decide que ha llegado la hora de unirse a ellos para descubrirel misterio que envuelve todo ¿Lograra saberlo?

Capítulo VII: El fino hilo que sustenta la cordura.

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Eltiempo comenzó a ir mas lento, según se acercaba la hora de comenzar miiniciación en los secretos olvidados que me ofrecían Julia y Ricardo. Haciaquince minutos que me habia reunido con ellos en el salón, y todos esperábamosexpectantes y silenciosos el momento en que el viejo reloj de pared diera lastres de la madrugada. Habían preparado todo para iniciar el descenso en elmomento adecuado. Iban vestidos con unas túnicas oscuras, y a mi me habían dadouna para ir acorde con la situación. Un viejo arcón de madera yacía en el sueloocultando cualquier cosa que pudiera tener en su interior. En esos momentos,caí en la cuenta de que en su interior habia algún tipo de movimiento, pero lalocura se habia adueñado de mi y solo podía pensar en el correr de las manillasdel reloj. ¿Qué me habia pasado?

¡TONG!¡TONG! ¡TONG! Llego la hora indicada, y mis anfitriones sin mediar palabracargaron con el arcón de madera y se dirigieron hacia el exterior de lavivienda, como guiados por hilos invisibles. Les seguí, y en mi interior comenzóa formarse una sensación de júbilo como nunca antes habia sentido. ¿Volvíamos alas olvidadas catacumbas? No se el motivo, pero el terror que me habían causadoen el momento de conocerlas ahora habia desaparecido por completo y realmentelo que deseaba era regresar a ellas…

Laprocesión que realizamos en pos de llegar hasta nuestro destino fue lenta ypesada, pero el pensar lo que nos esperaría en las profundidades de la tierrame hacia seguir con ánimos. Una vez que abrimos la puerta del portal quedescendía a los “infiernos” comenzamos a escuchar el lejano tambor que habiaconocido en mi anterior visita. Sonaba hueco y lejano, pero con cada paso quedábamos en los altos escalones, su intensidad se acrecentaba, hasta confundirsecon los latidos de mi corazón. No se cuanto tiempo anduvimos por los extensoscorredores, si digo la verdad me resulta imposible recordar el camino correctoque seguimos hasta llegar a la gran sala en donde debíamos realizar el ritual,el caso es que finalmente llegamos a aquel lugar desconocido por lacivilización. Y sin más preámbulos comenzamos a forjar los hechos que harían demi existencia una pesadilla sin sentido.

Erala misma sala que habia visitado en aquel “sueño” la noche pasada, pero noexistía esa angustiosa sensación de estar en un lugar ajeno a la física humana.No habia niebla. La superficie era sólida, en el contexto que todos conocemoscomo sólido. Estaba iluminada por antorchas, no por una antinatural luz. Y ensu centro, en lugar de un altar, habia una enorme roca negra de un material quenunca habia visto y con un pulido que hacia reflejar todo a su alrededor comosi de un oscuro espejo se tratara. Se trataba según el “KitahAl-Azif” de una de esas “llaves” levantadas por manos olvidadas para poderentrar en contacto con “El”, el creador de todo. Resulta extraño que lo supierasin haber visto nunca una, pero el poder que emanaba de aquella roca me hizosaberlo.

Juliadejo caer la túnica al suelo dejando su cuerpo completamente desnudo aldescubierto e instantáneamente se puso ha realizar una especie de danza sinsentido al ritmo de los tambores que ahora sonaban mas fuertes que nunca. Meresulto curioso el verla como fue traída al mundo, ya que las ropas procedentesde un pasado remoto que solía vestir durante el día a día, habían ocultado todoeste tiempo un cuerpo que despertaba los instintos mas primarios del hombre,incitando a la lujuria que habita oculta en el interior de todos. Mi sangrecomenzó a hervir, el deseo se apodero de mí y quitándome también la túnica ydesnudándome me uní desesperado a esa maniática danza.

Ricardohizo lo propio, pero emitiendo durante sus espasmódicos movimientos un guturalcanto que unido a los tambores daban un ambiente oscuro a la escena. El hechode que me sintiera a gusto entre esa locura que se estaba desatando, dejabaclaro que mi cordura pendía de un fino hilo, el cual en unos instantes tendríaque romperse, ya que Ricardo se acerco al arcón, lo abrió y pude comprobar loque habia en su interior. Con su mano derecha saco un látigo con infinidad decolas rematadas con clavos oxidados, y con su otra mano elevo en el aire elcuerpo de un recién nacido que se movía y lloraba como consciente del destinoque le aguardaba. ¿Cómo podía haber estado tan ciego respecto a las noticias delos últimos días? Ahora que me he puesto a atar cabos, se que si hubiera estadoatento podría haber augurado todo… ¿Una ola de extrañas desapariciones derecién nacidos por la zona centro de Madrid?… ¿Pero que me importaba estehecho trivial si estaba a mi alcance el “conocimiento”?

Ricardose acerco a mi y me ofreció el niño diciéndome estas simples palabras: – “Sabeslo que tienes que hacer”.- Lo sabia, y apesar de lo horrible que fuera estaba dispuesto a condenar mi alma por toda laeternidad…

Yentonces estallo la tormenta. Como poseído por un demonio, Ricardo se acercocon paso seguro hacia Julia, y comenzó a golpear sin compasión su cuerpodesnudo, mientras entonaba un cántico que cada instante se elevaba más y maspor encima del ritmo incesante que reinaba en el ambiente. Gotas de sangre ysudor saltaban por el aire, mientras profundas heridas se abrían a cada golpeen el cuerpo de Julia haciendo correr por el suelo un rió de espeso liquidorojo. Estaba excitado al observar esta situación, y ni de lejos me sentíhorrorizado. El olor a sangre y sudor que se notaba en el ambiente habiadespertado en mi el instinto salvaje. Note la erección en mi entrepierna, y esafue la chispa que acabo por incendiar mi mente. No dominaba mis actos, y sabialo que debía hacer. Agarre con fuerza por el cuello el cuerpo del recién nacidoy lo estampe contra la roca negra, con tanta fuerza que este se convirtió en unamasijo de carne, sangre y vísceras al primer golpe. En ese instante laniebla surgió de la nada cubriendo todoy se silencio el tambor. El único sonido que quedo fueron los lamentos de dolory éxtasis que emitía Julia mientras Ricardo se recreaba con el dolor, y estosme estaban llevando hacia el abismo de la lujuria. Me acerque a ella, lalevante del suelo, y sin contemplaciones comencé a fornicarla sin ser dueño demis actos hasta que todo el mundo a mi alrededor se volvió de color rojo y laespiral de locura remitió tan rápido como habia llegado…

Cuandovolví a ser dueño de mis actos, me encontré solo en mitad de la gargantuescasala. La niebla impedía la visión a pocos pasos, pero al mirar mi cuerpodesnudo descarte inmediatamente que todo hubiera sido una visión. Me hallabacubierto de sangre y a mis pies yacían inertes los cuerpos descuartizados deJulia y Ricardo, o al menos eso entendí, ya que el nivel de destrucción quepresentaban era tal que impedía el reconocimiento a simple vista. ¿Qué era loque habia hecho? Entonces, como una explosión en mi cabeza escuche aquellaspalabras: – Hijo mió, ¿Me reconoces?-

Eres“El”, aquel del que se dice que creo el universo.- Dije, convencido de haberdado la respuesta correcta.

Pero…¿Quién soy “Yo”?… Busca en tu interior la respuesta… Ahora tienes elconocimiento…- La voz volvió a explotar en mi interior. ¿Sabia realmente conquien hablaba? Por supuesto que lo sabía…

¿Lovecraft?No puede ser… tu… tu eras humano…- balbucee con miedo… si era quien creía queera, no me podía permitir un error… ¿O tal vez ya lo habia cometido?

¡Jajajajaja!– La risa retumbo por todos lados, haciendo temblar los cimientos de aquelinfierno en que me encontraba – ¿”Humano“?… Humano puede ser cualquiera, yoexistía antes que nadie… soy el miedo que habita en el interior de todo serviviente… ¿Lovecraft? Puede ser que lo fuera, en algún momento, ahora soy loque quieras que sea… ¿Qué es lo que quieres?-

Quierosaber… ¿Por qué he hecho esto? ¿Por qué me has obligado a cometer estosactos?…- No sabia que decir, le culpe a “El” de lo que habia ocurrido, aunqueen el fondo temía su respuesta…

¿Obligarteyo? Has hecho lo que deseabas hacer, lo que desea hacer todo el mundo… Tenerautentico poder sobre tus actos… ¿eso te lo he dado yo? – Me eche a llorar,ahora lo comprendía todo. “El” siempre habia estado en mi interior… ¿Realmentenecesitaba saber que se ocultaba en las paginas de aquel libro llamado “sealquila habitación con vistas al infierno”? La respuesta ya la sabía antes demeterme en esta historia… Pues era mi propia historia… ¿Podría estarequivocado?…

Lavoz no volvió a decir palabra, no lo necesitaba, pues la voz era la mía.Conciencia lo llaman, y a pesar de todo, soy consciente de que escribo estopara redimirme… ¿Por estos actos que os cuento? Voy a ser sincero por una vezen esta historia… No temo los actos pasados… Temo las futuras decisiones quevoy a tomar… decisiones que comienzan tal y como comienza el libro… por que desdeesta habitación con vistas a una ciudad que arde con la puesta del sol como elmismísimo infierno y acompañado por este gato que vigila mis actos, escribo unnuevo comienzo. Un simple anuncio en el periódico que reza…

“Se alquila habitación a chico serio y responsable enpiso amplio y luminoso. A 100metros de la estación de metro de LATINA.

Preguntar porLuis: 91 469 32 42”

 

Comentarios de Lester Knight: Sólo tengo una palabra para definir el final de la colaboración de ErikAdams: Soberbio.

Felicidades por haber elevado la literatura en Gamefilia hasta lo más alto.

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