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Katana – Capítulo I – Autor: Shaiyia

Katana
Autor: Shaiyia
Nada más cruzar la pequeña distanciaentre el y su victima sabía que había perdido, todo el entrenamiento había sidouna perdida de tiempo a la hora de llevarlo a la práctica. Unos ojos marronesle miraban desde arriba con una mezcla de cariño y diversión.

– ¿Qué crees que ibas a conseguir? – decía una melodiosa yburlona voz.

El muchacho se levantó y escurrió sus ropas, ¿Cómo habíapodido volver a fallar? Había calculado cada uno de sus pasos y creía que estavez iba a ser diferente, pero no fue así. Llevaba entrenando todo un año, noexistían fiestas, no había descansos, y no porque fuera una exigencia de losdemás, sino porque se lo había propuesto a sí mismo en su última derrota.

Miró a su contrincante con una mezcla de enfado y odio ¿nopodría vencer nunca? Su mirada fue devuelta, pero en ella no existía un atisbode rencor, todo lo contrario, en cada parpadeo podía sentir el inmenso amor quedesprendían esos profundos ojos marrones. Avergonzado por lo que había sentidobajó la mirada a sus pies desnudos y húmedos. Sintió una mano sobre su hermosamelena color carbón, y no pudo reprimir un sollozo.

Tras unos segundos de llanto sintió como una frente calidase unía a la suya propia, pudo ver sus ojos a apenas unos centímetros de surostro, y sintió como cada centímetro de su piel se reconfortaba ante ese gestode cariño con el que siempre era obsequiado en momentos de tristeza.

– ¿Volvemos a casa? – le preguntó.

El joven asintió con firmeza y emprendieron el camino devuelta. Durante un rato el silencio fue su única compañía, pero entonces el sedetuvo, no podía continuar sin recibir respuestas.

– ¿Cómo pudiste saber que estaba ahí? – preguntó con unamezcla de admiración y enfado.

– Podía escuchar cada uno de tus pasos, te centraste tantoen observar mi posición y mis posibles sospechas, que olvidaste concentrarte entu propio silencio.

– ¿En mi propio silencio? – preguntó.

– La gente se confunde en las estrategias, no se trata dehacer el menor ruido posible, se trata de conseguir difuminar tu yo en elambiente en el que te encuentras. – Su mirada se desvió al amplio bosque debambú que les rodeaba – Debes crear el silencio de tu presencia, debescontrolar cada pisada, el ritmo de tu respiración, el movimiento de cada una delas partes de tu cuerpo. Ser una sombra no es solo hacerte invisible a losojos, sino también al oído. Si no sabes controlar esto, no podrás controlar elentorno.

– ¡Pero eso es muy difícil! – Protestó – ¿Cómo voy aconseguir hacer todo eso, y además estar atento de tus reacciones?

La mirada que recibió fue severa, pocas veces habíaaparecido en su vida, pero siempre sentía un escalofrío cuando asomaba.

– La impaciencia te llevará al fracaso, Ghen – dijo convoz cortante – la paciencia debe convertirse en tu mayor aliada, cuando estésen medio de una misión no puedes saltar como un oso tras su presa, debesesperar el momento oportuno siempre que vayas a lanzar el primer ataque. Laprisa solo te llevará a la desesperación, y ese no es el camino de al victoria.

– Lo siento, mamá…-dijo el tímidamente.

– Volvamos a casa – dijo ella mirando al cielo – se acercaun temporal.

Continuaron el camino sin apenas dirigirse la palabra.Tras la cena el se encaminó a la cama, no sin antes recibir un abrazo de supadre, y cuando pensaba que su madre no iba a hacerlo, le abrazó como solo ellasabía hacerlo.

En la cama el no dejaba de dar vueltas a la situación y alas palabras de su madre, y es entonces cuando se dio cuenta de todos susfallos. No había cuidado sus movimientos, creía que no hacía ruido, perorealmente había sido como si una vaca atravesara una forja, su atención sehabía centrado en un único foco y había descuidado otro, y lo más importante,había infravalorado a su madre. Ella era una de las mejores maestras de espadadel pueblo, y si era una de las mejores, y no la mejor, es porque no le estabapermitido participar en los diferentes torneos en los que mostrar sushabilidades, no era algo bien visto en las mujeres.

Podía recordarla encima del tallo de bambú sostenida sobreuna sola pierna, los ojos cerrados y su hermosa melena negra a merced delviento. En todo momento su expresión fue la misma, calma, ni un solo músculo desu cuerpo le hizo ver que supiera que el estaba acechando. Cuando rodeó elpequeño lago y estaba dispuesto a dar el golpe de la victoria, ella ya noestaba ahí, solo la había perdido de vista un segundo, y había bastado para quepudiera situarse a su espalda y, de una patada firme, tirarle al agua.

Notó como sus mejillas ardían de la vergüenza, había sidoderrotado desde el primer paso que dio, y el no lo sabía.

Cuando creía que el sueño por fin le iba a vencer, escuchóruidos en la casa, en principio pensó que era un sueño, pero entonces su madreabrió la fina puerta que les separaba de golpe y solo acertó a decir unaspalabras:

– ¡Sal de aquí!

Para su horror un hombre con un brazo ensangrentadoapareció tras ella y, tras un certero golpe en la cabeza, dejó a la mujerinconsciente. Ghen temblaba de miedo y no podía apartar los ojos del cuerpoinmóvil de su madre, el hombre se acercó y lo último que pudo ver fue unaespada alzándose en el aire.

Continúa en…

 

Comentarios de Lester Knight: Quiero dar las gracias a Shaiyia por haberme brindado la oportunidad de publicar uno de los relatos más sorprendentes que han pasado por el blog. Una historia donde los sentimientos cobran un valor especial y los sucesos son imprevisibles.

Espero y deseo que el capítulo de hoy no sea más que el principio de una gran historia Wink

Y que no se me olvide…. ¡¡¡Felicidades por tus 100.000 visitas, Shaiyia!!! Surprised

¡Un saludo a todos! Very Happy

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