Sin categoría

La Muerte Púrpura – Autor: ErikAdams

La Muerte Púrpura

Autor: ErikAdams

I

Caminaba encorvado ylentamente, hundiendo sus botas de color púrpura hasta casi las rodillas en lagruesa capa de nieve. Aunque hacia unas horas que la fuerte tormenta habiaamainado, se cubría como podía con una roída y oscura capa de piel de lobo delgélido viento que soplaba levantando nubes de polvo y hielo. Al llegar al puntomás alto de la colina, se paro a observar el espectáculo que ofrecía la mágicay letal noche invernal de Ranacoth, el mundo que agonizaba con los últimos envitesde la dura estación. La esperada primavera estaba ya próxima, pero mientrastanto a los habitantes les quedaba por pasar lo peor de esta terribletemporada, la peor que recordaban en los últimos 30 años.

Las dos lunas asomabantímidamente entre los resquicios de unas pocas nubes que amenazaban condescargar de nuevo su ira a lo largo y ancho de aquellas antaño fértilestierras. Debajo de la empinada cara del montículo, justo a la orilla de un finoarroyo con las aguas congeladas por las bajas temperaturas, dormía una pequeñaaldea cuyos habitantes debían estar sobreviviendo gracias a las reservas delpasado verano. La sombra de un espeso bosque en la lejanía, danzaba bruscamenteempujada por el viento. En el horizonte, el leve resplandor que precede al albacomenzaba a apagar las brillantes estrellas que le habían acompañado durantetodo el viaje… De repente, una inmensa nube oculto las dos lunas, dejando todoen penumbra e impidiéndole la visión de su objetivo. Su antiguo hogar. El lugarque le vio nacer.

Cansado como estaba por ellargo viaje que habia emprendido, se sentó sobre una roca que sobresalía deentre la nieve y que la naturaleza habia puesto allí para tal fin. Como era sucostumbre, esperaría al momento en que el sol asomara por la línea que separabatierra y cielo para iniciar el descenso, y mientras tanto en silencio pensaríauna vez más en el sentido de sus actos ¿Podía llevar tantos años equivocado?

El hombre del que os habloera alto y de complexión fuerte.Aparentaba unos 50 años, aunque su edad real no llegaba a los 40. De pielblanca como la nieve que daba a su semblante la sensación de tratarse dealguien no del todo vivo. Una larga melena de color oscuro caía lacia por suespalda como una negra cascada. Pequeñas cicatrices surcaban su rostroacompañando a las arrugas que se le habían empezado a formar, dejando ver asimple vista que su vida tenía que haber sido un cúmulo de aventuras ydesventuras. Debajo de la vieja capa iba vestido con una armadura completa dePurpurita, el metal púrpura mas liviano y resistente conocido, la cual daba aentender que en algún momento de su intensa vida habia tenido en sus manos unagran cantidad de dinero aunque ahora simplemente pareciera un pordiosero. En suespalda, sujeta con unas gruesas correas de cuero colgaba una enorme y viejaespada de excelente factura. Pero lo que realmente destacaba de el, eran susojos.

De un profundo azul quehacia caer a todo aquel que los mirara en un pozo donde parecían estarencerrados el cielo y el mar en perfecta armonía. Y es que su vida habia sidocomo esos dos elementos, en calma durante su niñez y tornándose tormenta añosmas tarde cuando descubrió el significado de la vida. Todo eso desvelaban susojos al que los mirara, aunque poco importaba conocer sus mas profundossecretos, ya que cualquiera que tuviera el valor de cruzar su mirada con el,condenaba su vida al instante. Por que el era aquel del que corrían rumores portodo el país fruto del miedo. El era Ellar, mas conocido como “la muertepúrpura”, y su presencia en las inmediaciones significaba la aniquilación de todo ser vivo.

Pero en aquella ocasión pasoalgo extraño. Al sentarse y mirar desde lo alto los paisajes que habíanalbergado su niñez, noto un sentimiento que creía olvidado en su interior. Unsentimiento que poco a poco hizo que se formara una película de lágrimas en susojos, haciendo que el mundo que le rodeaba se deformara como esbozos de uncuadro a medio terminar. ¿Podría tratarse de nostalgia por la vuelta al hogar? Conun rápido movimiento de sus manos, aparto las lágrimas de su rostro, por eltemor a que se comenzaran a congelar como el resto del mundo. Y comenzó a darlevueltas una vez mas al pasado que le perseguía como una maldición.

II

“¿Madre?… Se acerco al cuerpo inerte de su madre yobservo el profundo tajo que la hacia manar sangre de su vientre. ¿Dónde habíanido aquellos hombres? Horas antes, su madre se habia encerrado en el mugrientocuarto de aquel burdel con dos hombres que habían insistido en pagar muy bienel servicio. Durante unos minutos, de la habitación cerrada solo habían surgidorisas y frases malsonantes, pero al poco tiempo estos sonidos se convirtieronen jadeos y gritos de placer. Su madre habia sido el orgullo del dueño delburdel durante mucho tiempo, por su belleza deslumbrante y su cuerpo queincitaba a la lujuria, pero eso se termino bruscamente cuando sus dos últimosclientes habían decidido después de terminar, que el precio que cobraba erademasiado alto, ya que la belleza efímera ya comenzaba a desaparecer por elpeso de la edad… Se escucharon gritos. Comenzó un forcejeo. El sonido de unbofetón seguido del caer de objetos y finalmente el silencio… Los desconocidosdesaparecieron y Ellar se encontró solo… con 6 años de edad, en esos momentossolo pensó en huir…”

III

“¿Hacia dónde se dirige un jovenzuelo solitario comotu? El hombre que le hablaba era un viejo vagabundo, que habia llegado a laaldea pocos días antes. Le faltaban la mitad de los dientes, y la otra mitadcolgaban negros y podridos en su apestosa mandíbula. El anciano alargo susfamélicos brazos y agarro al niño fuertemente tapándole la boca para que nopudiera emitir ni un sonido. A los pocos minutos estaban lejos de allí, en elinterior de una vieja choza de adobe que olía a vino y excrementos. Aquelhombre habia sido hace mucho tiempo un conocido hechicero del imperio, pero losconocimientos que fue ganando le hicieron perder poco a poco la cabeza, hastaconvertirle en el repulsivo ser que le miraba con ojos maliciosos. Con estoshechos comenzaron los largos años de encierro y sufrimiento continuo. Leobligaba a realizar las más repugnantes tareas y a servirle en las másdisparatadas ideas que se le ocurrían. Eso era durante el día, ya que por lanoche, cuando el vino se agotaba y la comida le dejaba un regusto amargo en elpaladar se acercaba a él con esos ojos que habia visto tantas veces en laclientela de su madre y… Cuando cumplió los trece años, una noche se acerco porsu espalda y sin pensárselo dos veces le atravesó con un oxidado cuchillo decarne. Aquella fue la primera muerte que dispensó, y con ella comenzó aformarse en su interior aquella armadura de odio que le acompañaría por elresto de su existencia…”

Continuará…

Comentarios de Lester Knight: desde antes de finalizar la colaboración de Se alquila habitación con vistas al infierno tuve dos cosas claras de ErikAdams: había hecho un amigo que era un tesoro, y tenía el cuerpo con ganas de seguir disfrutando de sus historias.

Así que ni corto ni perezoso le escribí un e-mail, invitándole a continuar sus colaboraciones con un relato de fantasía, donde dierá rienda suelta a su estilo tan particular. Cual fue mi sorpresa que al día siguiente me envió pletórico La Muerte Púrpura. Nada más leerlo supe el por qué.

¿Podía ErikAdams superar el éxito de Se alquila habitación con vistas al infierno?

Rotundamente, Sí.

Gracias amigo mío, por el regalo que has hecho a los lectores de Gamefilia Wink

Mundo Literatura – Comunidad Literaria

Gamefilia