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La Era de los Artefactos – Capítulo II – Autor: Elhdair

La Era de los Artefactos.

Autor: Ehldair

Capítulo II.

La mañana siguiente fue una mañana intensa para Septus.Cuando fue a buscar a Matt y Derek, estos estaban esperándole, pues Moller yahabía hablado con las familias de ambos. La de Matt tenía un establo, y notuvieron problemas a la hora de dejar marchar a su hijo, ya que eran unafamilia bastante numerosa. Por su parte los padres de Derek poseían unaserrería, y aunque reticentes, terminaron aceptando la marcha de su único hijopor unos días.

No tuvieron que comprar comida, ya que cogieron dos kilosde carne de vaca y dos docenas de huevos del establo de Matt. Derek lesconvenció de que tal vez necesitaran hierbas medicinales y distintos productosnaturales, así que del establo fueron a la botica del pueblo, regentada por losRandalf y allí Derek se ocupó de comprar lo que él creyó necesario para elcamino. Siembre había sido el más precavido y el más inteligente de los tres.Matt y Septus siempre competían entre ellos y se provocaban mutuamente enpeleas, carreras, y cualquier otra actividad de índole competitiva, mientrasDerek se quedaba a un lado temiendo por la integridad de cualquiera de losotros dos. A el no le iba el competir a ver quien tenía más fuerza ni cosas porel estilo. Le parecía algo superfluo, banal y sin sentido.

El prefería estudiarlas plantas y sus propiedades curativas. Le fascinaban. De hecho guardaba ensecreto una especie de enciclopedia hecha por el mismo en la cual teníaanotados todas las plantas que conocía, sus distintas aplicaciones, detalles atener en cuenta a la hora de usarlas, etc. Cada vez que encontraba una nuevaaplicación para alguna planta, se dirigía inmediatamente a su enciclopedia y laintroducía. Las pocas veces que Matt y él habían acompañado a Septus al río,mientras ellos dos luchaban por ver quien conseguía pescar mayor cantidad depeces, él se entretenía observando y estudiando la fauna y sobretodo, la flora,del bello paraje por el cual serpenteaba el río. Una vez salieron de la botica,fueron al molino a comprar algo de pan. Allí les atendió Larry Pilbod, el mayorde los tres hijos que tenían Pit y Loda Pilbod. La familia llevaba añostrabajando en el molino, y a través de sus hijos parecía que la tradiciónfamiliar continuaba. Mientras les atendía, se interesó por los motivos de lanecesidad de tales cantidades de pan, y estos le respondieron contándole todoslos detalles del viaje que se disponían a hacer.

¡Ojala pudiera ir yo a la “Gran Ceremonia”! ¡Es un gran honor que podáisasistir! – exclamó con entusiasmo Larry.

Si, nunca imagine que asistiría a una. – comentó Matt. – Además, Réndoradebe ser una ciudad preciosa. – añadió.

Hasta que no la veas no te harás una idea de lo grandiosa que es. Por algoes la capital de Relias. Amplísimas plazas, bellísimos edificios, grandiversidad de materiales y objetos en los mercados y tiendas…Es algo que noolvidaré jamás. – suspiró Larry mientras su mirada se perdía en el infinito.

No sabía que hubieras estado en Rendora, Larry – dijo Septus.

Fue hace tiempo ya, negocios. Se celebró un gran banquete por la boda delpríncipe Jugt, y nos encargaron a nosotros suministrar el pan. Mi padre y yotuvimos que llevar un carro entero con el mejor pan que poseíamos, y de pasohicimos un poco de turismo por Rendora. Fue un viaje increíble. Muchas veces lehe comentado a mi padre la posibilidad de tomarnos unas vacaciones e ir toda lafamilia a Rendora, ya que la anterior vez mi madre se tuvo que quedar cuidandoa mis hermanos y atendiendo el molino, pero siempre argumenta que ya no tieneedad para tales viajes, y que los peligros de los caminos son ahora muchomayores que entonces.

¿Peligros? – preguntó intrigado Septus.

Si, peligros. – contestó con desgana Larry. – según él los caminosactualmente están llenos de contrabandistas y bandoleros. Ante la fuerte limpiezade las calles de Rendora que llevó a cabo la guardia hace un par de años, todoslos rateros tuvieron que buscarse la vida fuera de la ciudad. Yo no creo quesea para tanto, pero no hay quien le haga cambiar de opinión.

Se despidieron de Larry, y mientras Matt ayudaba a Dereka ordenar el contenido de las dos bolsas cargadas de alimentos y demás enseresque pensaban llevar, Septus se mantuvo ajeno y callado. No paraba de pensar enlos posibles peligros que podían encontrar en el viaje. Si algo o alguien lesatacaba, no tendrían forma de defenderse, aunque también cabía la posibilidadde que Larry hubiera exagerado al respecto. No comento nada de esto a susamigos, y mientras se dirigía a su casa una vez se despidió de Derek y Matt,aun seguía pensando en ello.

Por la tarde habían decidido descansar ante la caminataque tenían por delante. Septus se hallaba tumbado en su cama, aburrido,deseando que llegara la mañana siguiente, cuando Beltom entró por la puerta desu cuarto. No habían hablado desde el día anterior, y Septus seguía un pocomolesto con su padre por no haberle consultado a él antes de dirigirse aMoller.

Lo siento hijo, perdona que no te comentara nada, pero es que metenías muy preocupado – empezó Beltom. –

No pasa nada papá, ya no tienes de que preocuparte, pues ya habéis decididoentre Moller y tu lo que es mejor para mi – contestó Septus. –

No seas así Septus, tan solo debes asistir a una simple ceremonia, no espara tanto. Además, lo hice por tu bien, por nuestro bien.

Mira papá, no quiero seguir hablando sobre el tema. Ahora voy a intentardormir un poco, así que si no tienes nada importante que decirme cierra lapuerta tras de ti. – y diciendo esto se dio media vuelta en la cama. –

Beltom le miró apenado y salió de la habitación sin decirnada. Ya por la noche, Septus salió por fin de su cuarto y sin mediar palabraabrazó a su padre. Era su modo de decir que le perdonaba. Hablaron largo ytendido, sentados cómodamente delante de la chimenea, sobre los peligros queacechaban en los caminos, sobre como sería Réndora, etc… y finalmente se fuerona dormir, cada uno absortos en sus pensamientos y nerviosos ante losacontecimientos que se avecinaban.

Eran sobre las cinco de la mañanacuando Septus se despertó sobresaltado. Su cerebro le había gastado una malapasada. Todas las interrogantes que durante el día habían golpeado su cabezarespecto a los peligros a los cuales podrían tener que plantar cara, se habíanmaterializado mientras dormía, en sus sueños. El recuerdo aun cercano y tremendamenteveraz de estos le hizo tomar una decisión. Se aupó lentamente de la cama, y lomás sigilosamente posible se dirigió al sotanillo el cual hacía más bien laslabores de despensa. Septus sabía que su padre guardaba allí un pequeño puñal.No le fue complicado encontrarlo. Era un simple puñal de acero, con la piel delmango recubierta de mugre por el paso del tiempo. Se entretuvo en quitarle unpoco la porquería y comprobó que aun se mantenía bastante afilado. Salió conprecaución del sótano y guardo el puñal dentro de su bota derecha. El no iba acaer en algún peligro sin presentar resistencia.

Continuará…

 

Comentarios de Lester Knight: ¡Saludos, queridos lectores! hoy antes de nada, quiero agradecer a Baalard, Ehldair y ErikAdams su interés por colaborar en el blog. Ayer me lleve una buena sorpresa al encontrarme en el buzón tres nuevos relatos. Colaboraciones gracias a las cuales el blog es un lugar tan agradable para la buena literatura.

¡Muchísimas gracias a los tres! Kitten

Todavía no he leído nada. Causas de fuerza mayor. Entre el Lunes y el Martes estuve muy inspirado. Cuatro guiones de relatos de El Cazador cobraron vida, y ayer escribí el primer relato de una tirada. Hoy con tiempo me lo voy a leer todo con calma. Estad atentos a vuestros buzones Wink

Respecto a la historia de hoy, lo tengo muy claro. Me encanta el toque cercano y humano que le sabe dar Ehldair al relato. Es una historia que se lee muy bien y logra empatizar con el lector. Todos alguna vez durante nuestras vidas hemos sido como los protagonistas. Jovenes con ilusiones y alegria que descubren el mundo y se prueban a sí mismos.

Además que lo mejor está por llegar. Hace unos días Ehldair me sorprendió con un relato distinto a la línea de "La Era de los Artefactos" Muy oscuro y siniestro. Lo cual no ha hecho más que confirmar que nos encontramos con otro autor emergente.

Es un placer y un honor para mí compartir el blog con vosotros Very Happy

¡Un saludo a todos! Wink

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