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Valeria Victrix – Prólogo – Autor: Baalard

Valeria Victrix

Autor: Baalard.

Prólogo.

Dacio hundió una vez más su gladius mientras apretaba los dientes con fuerza. Lo retiró bruscamente y lo volvió a hundir una vez más con una rápida puñalada. El bárbaro había dejado de gritar y su voz se convirtió en un gimoteo ahogado mientras se desplomaba con el vientre abierto frente a el legionario romano, el cual colocó de nuevo el brazo hacia atrás, llevando la empuñadura de la espada a la cadera. Aquel había sido el primero y la sangre aún caliente le había empezado a humedecer los pies.

Miró a ambos lados y comprobó que la formación se mantenía tras la primera carga. Pero el descuido estuvo a punto de costarle la vida.

Un segundo asaltante le atacó con una espada larga, realizando un tajo descendente con ambas manos. Dacio elevó el escudo por encima de su cabeza y el impacto le hizo retroceder dos pasos al tiempo que le dejaba el antebrazo entumecido. Milésimas de segundo después realizó una estocada con el gladius directa a la ingle de su adversario, el cual se arrodilló chillando como un animal e intentando cubrir la abundante salida de sangre de un color carmesí brillante. El soldado romano giró la empuñadura del arma en la mano, colocó la punta hacia abajo y asestó el golpe de gracia al bárbaro hundiéndole cuarenta centímetros de acero entre la clavícula y el omóplato.

Levantó la vista ansioso, con la cara salpicada en sangre y jadeando de forma frenética. Un tercero y un cuarto se abalanzaron sobre él.

Le empujaron desde atrás y desde delante. Sintió como el espacio físico se redujo llegando al punto de no poder extender el brazo para usar la espada. Olió el sudor frío y fuerte de sus enemigos, el aroma pegajoso y metálico de la sangre. Empujó con el escudo para hacerse hueco mientras recibía golpes en el borde superior, una y otra vez. De nada servía una espada larga en aquel lugar sin aire y eso hizo que en su rostro se esbozara una pequeña y maliciosa sonrisa. En distancias cortas, su gladius hispaniensis era simplemente mortal.

Unos metros más a la izquierda, el centurión gritaba y maldecía mientras descargaba el borde del escudo partiendo el cuello de uno de aquellos desgraciados. Recobró la posición y alzó la espada.

-¡Valeria Victrix! -gritó desgarrándose la garganta -¡Avanzad y aniquiladlos! ¡Avanzad!

-¡Valeria Victrix! -rugieron los legionarios de la Legio XX -¡Valeria Victrix!-bramó eufórico Dacio.

La centuria en cabeza, y con ella el resto de la cohorte, comenzó a avanzar, apuñalando y pisoteando los cadáveres que quedaban sepultados bajo la marcha, partiendo huesos y rompiendo escudos con una precisión cirujana. Una enorme máquina apisonadora con cientos de dientes afilados clavándose una y otra vez en los débiles cuerpos de sus enemigos.

Pero un cuerno sonó tras una colina lejana.

Una marabunta de guerreros descendió como una exhalación desde la colina. Una fuerza a todas luces mayor que la cohorte romana. Habían mordido el anzuelo, y ahora era demasiado tarde. Los pictos iban a romper su flanco derecho.

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Bienvenidos a la época de la conquista, de los dioses y de la sangre. Roma ha invadido Britania.

Le agradezco a Lester Knight que me permíta colaborar en éste estupendo blog dedicado en gran parte a esas aficiones que nos traen de cabeza, la lectura y la escritura. ¡Muchas gracias, compañero!

Comentarios de Lester Knight: ¡Saludos, queridos lectores! La vida siempre nos depara sorpresas. Hace algunas semanas recibí un email del amigo, Baalard. En el pronto me di cuenta que se trataba de una persona con mucho entusiasmo y ganas de hacer las cosas bien. Estaba empezando su blog, el cual en muy poco tiempo ha empezado a destacar, hablamos un poco de todo a partir de nuestro mayor vínculo en común: la literatura.

Me alegro mucho conocer a otro colega escritor dispuesto a luchar por traer más literatura a Gamefilia. No tardamos en hacernos amigos, y como ya es habitual en mí; Nyarlathotep nunca descansa, le invite a hacer alguna colaboración para Mundo Destierro.

Cual fue mi sorpresa cuando me dijo que haría no una, sino dos colaboraciones: un relato y una reseña literatura. Desde ese día aguarde con impaciencia leer las colaboraciones, inquieto por pura curiosidad.

Nada más leer Valeria Victrix me quedó que Gamefilia había ganado otro gran escritor, y yo otro buen amigo, de los que te empuja a seguir participando en esta gran familia que es Gamefilia.

Espero que hayáis disfrutado del relato tanto como yo. En unos entradas su continuación volverá por aquí.

¡Un saludo y gracias por colaborar conmigo! Wink

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