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Katana – Capítulo II – Autor: Shaiyia

Katana.

Autor: Shaiyia.

Capítulo II.

El día amaneció envuelto en negrura, una terrible tormentaazotaba la aldea. En las calles solo se escuchaba un ruido, una pequeña puertade una venta golpeaba fuertemente en la estructura de la casa. Sus golpes solorecibían la contestación del cielo con más truenos y relámpagos.

A unos escasos metros de la ventana desencajada, una fina estela rosada cubrela entrada de la casa, a medida que se adentra en esta la estela rosadaadquiere una tonalidad más fuerte, es sangre.

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Dentro alguien despierta, sus ojos comienzan a abrirse lentamente, su menteestá confusa, el cuerpo todavía inmóvil. La imagen cada vez es más nítida,puede ver una mano, mueve los dedos y estos responden. No viene ningún recuerdoa la mente, el resto del cuerpo despierta muy lentamente.

Pasan minutos que parecen horas, y por fin puede comenzar a incorporarse, unintenso dolor en la nuca hace que vuelva a caer, se sostiene con una mano, ycon la otra se acaricia el cuello, hay restos de sangre reseca.

Las pupilas se dilatan, los recuerdos llegan como un vendaval a su mente, yentonces se levanta y corre hacia el salón. No importa el insufrible dolor delos huesos machacados a golpes, no importa el miedo, no importa el peligro, loúnico que importa es salvarles.

Cuando llega al salón solo puede reaccionar con un grito de dolor que nace delpecho, su marido yace tirado sobre la mesa, sus ojos están abiertos y sin vida,su mano derecha sostiene una espada que no pudo llegar a blandir, su brazoizquierdo está a unos metros de el. Ella le abraza y llora, llora su pérdida,su desgracia, su dolor, su ausencia, el dolor se convierte en pequeños puñalesque atraviesan su corazón sin compasión.

Entonces abre los ojos de nuevo, en ellos hay un terror profundo, ya no hayfuerzas para correr, cae al suelo y se arrastra entre sus propias lágrimas y lasangre de su difunto esposo, solo piensa en una cosa. Llega al cuarto, lapuerta está destrozada, busca con la mirada, pero no hay ningún cuerpo. Lamujer llora desesperada y se arrodilla para mirar mejor a su alrededor ¡tieneque estar ahí! Seguramente le diera tiempo a esconderse, es un chico rápidocomo el viento. Analiza la habitación palmo a palmo, y se detiene en el futónque hace unas horas cubría al pequeño, lo analiza desde las distancia y vealgo, se acerca. Al llegar descubre horrorizada un charco de sangre, su cuerpono reacciona, el terror se ha apoderado de cada centímetro de su ser. Acariciala colcha entre lágrimas que brotan de sus ojos sin control, y de repente unagota cae, mira horrorizada, es sangre fresca, estira la mano y le cae otra quese extiende en su palma como un pequeño lago.

Incluso antes de alzar la mirada sabe lo que se va a encontrar. Se levanta condificultades y busca la valentía necesaria para mirar hacia arriba, cuando lohace una nueva gota de sangre cae en su frente, la sangre corre por su rostromientras sus ojos observan al niño colgado del techo. Está sujeto con una sogapor los pies, sus brazos cuelgan en el aire sin vida, sus ojos abiertosmuestran el horror de su muerte, su rostro está surcado de lágrimas

Ella alza el brazo y roza su mano con la de el, le acaricia el pelo, estáempapado en su propia sangre.

Entonces grita, su llanto se escucha por encima del temporal, el dolor superala furia del tiempo, incluso la tormenta calla ante los lamentos de dolor de lamujer.

La gente sale de sus casas, nunca han escuchado un llanto tan doloroso, todostienen sus ojos bañados en lágrimas, tienen miedo de descubrir quien tiene taltristeza en su corazón. Algunos valientes avanzan y buscan la fuente del dolor,la encuentran y acuden a su llamada.

Cruzan la puerta y observan a Yhizu Sheito sin vida, algunos pierden lavalentía y vuelven atrás a contar lo que han visto, otros avanzan, hay alguienvivo en la casa. Cuando llegan al pequeño cuarto enmudecen, unos caen derodillas con los ojos bañados en lágrimas, otros permanecen de pie con el pechoherido ante el espectáculo.

El niño continúa colgado del techo, la mujer, llena de heridas y con el vestidorasgado, tira del pequeño una y otra vez con el rostro cubierto de sangre.

Un hombre reacciona y corta la cuerda que separa a Ghen de su madre, este caede golpe sobre ella. La mujer le abraza con fuerza, le besa el rostro una yotra vez, sus lágrimas se entremezclan con las de su hijo, ya resecas por eltiempo. La mujer se sienta con el pequeño en su regazo, le sujeta con fuerzacontra su pecho y se balancea mientras le canta una nana típica delpueblo.

A dormir cada noche
debes ir mi pequeño,
Mi voz y mi abrazo
velarán tus sueños.

No temas dormirte,
tu madre te cuida,
no te abandona,
eres su vida.

A dormir cada noche,
debes ir mi pequeño,
mi voz y mi abrazo
velarán tus sueños.

La noche fue larga,
ya va a amanecer,
no llores mi alma,
mami no se fue.

Los hombres abandonan la casa escuchando a la mujer cantar, todos salenllorando, incluso los guerreros más fuertes de la aldea. Cuando un niñopregunta solo recibe una respuesta:

– El dolor de una madre mientras se despide de su hijo enternece al mismísimoMonte Fuji, tal es la pureza de su dolor.

Continúa en…

 

Comentarios de Lester Knight: Cuando después de leer un relato terminas con un nudo en el pecho, producido por las emociones y la angustia que transmite, estás ante un texto excepcionalmente bueno que ha logrado trascender a sus propias palabras, un triunfo de la literatura Very Happy

Enhorabuena y gracias por tu colaboración, Shaiyia Wink

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