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El Cazador – Endimión Tau – Capítulo IV: Orión

Conrad: Aquí el Teniente Conrad. Violando el reglamento de comunicacionestransmito en todas las frecuencias. Es un Código V. Mi ID personal esOmega1390572.

La situación es desesperada. Soy el último superviviente de loscomandos desplegados hoy. Repito, soy el último superviviente. El Predador mepersigue. Estoy gravemente herido. Una puñalada profunda en la caderaizquierda. Me desangro y sufro los primeros síntomas de envenenamiento.

Me dirijo al punto de encuentro con un monopatín volador, violando denuevo las órdenes referentes a su empleo no autorizado. No me quedan fuerzaspara correr. Estoy esquivando los hilos invisibles tendidos por el Predador conla visión de rayos X. Puedo morir el cualquier momento. Bien me atrapan loshilos o el Predador. Es importante que sepan esto.

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El Predador se encuentra herido. Repito, El Predador se encuentraherido. El Teniente Coronel Titán sacrificó su vida con éxito en una emboscada.Logré herirlo en el vientre. Un impacto directo de fúsil láser. Confirmado.

Además, lo he vuelto a herir en el transcurso de la persecución. Activeel mecanismo de autodestrucción de mi fúsil láser, y lo escondí en el caminodel Predador. La explosión táctica le alcanzó de pleno. Confirmado.

El pitido agudo que siento en mi cabeza indica que sigue vivo. Tengouna teoría. Creo que el pitido es la estática del sondeo mental del Predador.Todos los comandos han recibido ataques o caído en emboscadas de corte mentalpoco después de percibir el pitido. Escucharlo significa haber entrado en el radiode acción mental del Predador. Lee las mentes en función de la debilidad delindividuo, rastrea nuestras posiciones por los impulsos eléctricos de nuestroscerebros, y se oculta alterando nuestras percepciones.

El detector de movimiento ha detectado su presencia. La velocidad delmonopatín le ha obligado a renunciar al sigilo. No quiere que les advierta desu estado.

El estado físico y mental de Predador se encuentra al borde delcolapso. Lleva seis horas combatiendo, las heridas, el cansancio, y el preciode sus poderes mentales lo están matando.

Solicito el apoyo de todos los comandos disponibles para una operaciónde contraataque. Si le hacemos caer en una emboscada conjunta ahora, no loresistirá. Es la mejor oportunidad que hemos tenido nunca.

Le he visto en acción con mis propios ojos. Es un demonio. Si ledejamos escapar, el sacrificio de nuestros camaradas habrá sido en vano.Seguirá cazándonos uno a uno hasta que no quede nadie.

El detector de movimiento me confirma su presencia a medio kilómetro.Muy pronto estaré muerto.

Mayor: Teniente Conrad.

Conrad: Señor.

Mayor: ¿Recuerda el incidente de las Lunas de Orión?

Conrad: Cada noche de mi vida, señor ¿a que viene esto?

Mayor: ¿Qué ocurrió, Teniente?

Conrad: ¡Maldita sea! Estoy esquivando hilos mortales con una mierda de visiónde rayos X, perseguido por un demonio, les digo que necesito ayuda ¿y lo únicoque saben hacer es preguntarme por mis pesadillas?

Mayor: ¡Teniente!

Conrad: ¿Creen que soy él? ¡Oh, claro. Es eso! ¡Para que cojones iba a perderel tiempo hablando! ¿Ha visitado la jungla, señor? ¡No claro. Benditos galones!¡A ver si se entera, señor. Él no necesita perder el tiempo hablando! ¡En eltiempo que hemos tardado en descubrir el lobo oculto tras la piel de cordero,le hemos enviado un tercio de nuestros hombres sin hacer preguntas! ¡Y ahoraestán todos muertos!

Mayor: ¡¡Teniente!!

Conrad: ¡Sí, sí, sí! ¡Mi hermano Allan murió frente a mí sin poder hacer nada!¿Qué sí lo recuerdo? ¿Cómo voy a olvidarlo? Es por lo que estamos, aquí ¿no?Era una misión de salvamento. Grupos nacionalistas se habían hecho con elpoder, y declarado la independencia de las colonias. Fuimos enviados comohéroes. Más tarde, descubrimos que éramos ceros en la cuenta corriente delsenador que nos vendió.

Nos infiltrábamos por el alcantarillado de la capital. La idea era tomarlos centros políticos por sorpresa. Todo estaba tranquilo, sin centinelas, nitrampas. Tan tranquilo que nos olimos la emboscada. Allan fue el primero enadvertirnos que algo pasaba. Se presentó voluntario para explorar por delantedel batallón con su comando.

Durante un par de horas no hubo sorpresas. Entonces nos atacaron.Salieron de todas partes. Habían preparado habitaciones secretas en lasalcantarillas bajo el palacio del gobernador. Nos vimos rodeados bajo un fuegoenemigo muy intenso. Tomamos posiciones y retrocedimos.

Allan coordinó la retirada. Siempre estuvo en primera línea dandoánimos. Cuando creímos que íbamos a salir de ésta, llegaron ellos. Allan nossalvó. Cerró la puerta blindada y se quedó solo con el enemigo. Asesinosequipados con lanzallamas de largo alcance.

Lo última vez que vi a Allan, fue cuando me gritaba que corriera,mientras el fuego le devoraba el cuerpo y el rostro, con una sonrisa en loslabios. Estaba feliz de morir habiéndome salvado. Madre siempre le decía que cuidaráde mí.

Salimos a la calle hechos una furia, y les barrimos en campo abierto.¿Y cómo nos lo pagaron los civiles? Después de haberles salvado de volver a laedad de piedra, nos escupieron y llamaron tiranos.

El Senador que nos vendió fue ascendido, y nosotros condenados por bajadisciplina. Tuvimos demasiadas bajas. Se nos advirtió que la próxima vezperderíamos la pensión.

Ése fue el día en que mandamos a la mierda al Impero, y empezamos apensar un poco en nosotros. Trabajando por nuestra cuenta, haciendo trabajossin matar a inocentes. Pero claro, al Imperio no le gusta que hayamosconseguido una pensión completa. Hemos visto y oído demasiado. Cosas quepodríamos decir ahora que no dependemos de ellos. Y por eso, nos han enviado almismísimo demonio, para asegurarse de que guardemos silencio desde la tumba.

Mayor: Hijo mío.

Conrad: Señor.

Mayor: Los refuerzos le esperan en el punto de encuentro. Tráigalo y pondremosfin a esto.

Conrad: Gracias, señor.

Mayor: Siento haberle torturado con su pasado. Era imprescindible que averiguarala naturaleza de sus emociones y recuerdos. Ya sabe como es él.

Conrad: Sí, por desgracia, lo sé. Señor. Indiferente y letal. Sólo le emocionala muerte.

Mayor: Hemos enviado un médico con los comandos. Aguante un poco más…

 

Dolor, caída, oscuridad, Allan,silencio, pasos, lluvia, rayos, asfixia…

Conrad despertó escupiendo elbarro que se le había filtrado por la garganta. Se encontraba extendido bocaabajo en el suelo húmedo de la jungla. Frío y débil. Apenas sentía losmiembros. El veneno y la hemorragia le habían robado buena parte de su vidamientras dormía. Sólo recordaba haber sufrido un golpe brutal. Despuésoscuridad.

El Predador.

El recuerdo del demonio leimpulsó a incorporarse de rodillas en el suelo. Llovía con mucha fuerza, laniebla lo cubría todo, y el mareo le desorientaba. Cerca de él, cayó un rayocegador que le obligó a cerrar los ojos.

Cuando los abrió, se vio mirandolas botas del Predador.

Temía alzar la vista. Era incapazde reunir el valor de volver a contemplar esos faros de odio rojo.

El Predador dejo caer un bultomorado entre sus pies y Conrad.

Al principio no lo reconoció. Ydeseo no haberlo hecho nunca.

Era la cabeza de Rickkon.

Sus ojos miraban a puntosdistintos. Las venas se habían reventado. La piel tornado morada y azul. Lalengua se retorcía medio salida y mordida. Dientes rotos. Cuello cercenado conprecisión milimétrica.

La daga.

Al ver la sangre reseca alrededordel corte del cuello, se dio cuenta, de que le había cortado la cabeza aRickkon mientras seguía con vida. La impresión le hizo vomitar sobre ella.

Angustiado por la culpa. Esquivóla visión de la cabeza de Rickkon alzando la mirada. El mundo se detuvo cuandovio la herida en el estomago del Predador, que le permitía ver la jungla detrásde él. Atónito, observó su traje azul oscuro sin brillo, quemado en su mayorparte. Necesitaba saber como seguía vivo después de todo eso. Reunió el corajeque le restaba y le miró a los ojos.

Entonces lo supo.

Su rostro era una máscara bañadacon la sangre reseca de Titán, cuyas costras habían pegado su cabelleraazabache contra la cabeza, que mostraba en algunos puntos quemaduras muygraves. En sus ojos, de nuevo azul celeste brillante, se encontraba larespuesta. En ellos ardía una fuerza de voluntad, inteligencia y pasión quejamás había visto, ni volvería a ver. Tal era su fuerza interior que habíaexpulsado a la muerte con un rugido inquebrantable.

Y ahora, esa misma fuerza,aumentaba el brillo de los ojos, indicando que le iba a ejecutar. El odio, larabia y el orgullo le alimentaban en sus hora más bajas.

Su instinto le dijo que debíaactuar. Para sorpresa del Predador. Reunió todas sus fuerzas, y lanzó unterrible puñetazo contra su herida en el estomago.

Una mano abierta detuvo su puño aun centímetro de la herida. Le dio un violento tirón que le incorporó a medias.Y antes de que pudiera reaccionar, le asestó con la otra mano un golpedescendente en la clavícula derecha que se la partió. Se quedó colgando de piegimiendo de dolor a punto de desmayarse, rogando el fin.

No era más que el principio.

La mano que mantenía aferrado supuño le giró brutalmente el brazo derecho, que se rompió por la muñeca, el codoy se desencajó. Volvió a gritar en plena tormenta, cuando le golpeó en lascostillas flotantes del costado izquierdo, que se hundieron perforando supulmón. Entonces se quedó sin aire y se volvió a desmayar.

Se despertó atenazado por undolor que no hubiera creído posible sentir, procedente de la mano derecha.Entonces vio su mano sin pulgar. La daga volvió a bajar, dolor, muchísimodolor. Pensó que el cerebro o el corazón le iban a estallar. Le estaba cortandolos dedos de la mano derecha, uno por uno. Oscuridad.

Volvió en sí cuando el Predadorapretó el muñón de su mano derecha. Un amasijo de carne y huesos rotos sindedos, exprimiendo sangre y carne. Hiperventilaba, sudaba a borbotones, sufríaarritmias y espasmos. El dolor era insoportable.

Cuando salto su mano derecha sehubiera caído al suelo, de no haberle vuelto a coger el pecho del trajetermo-óptico. Acerco su rostro hasta el suyo. Le miró unos segundos y le tirosu aliento gélido. Era tal el frío de su aliento que noto el agua, el sudor yla sangre de su pecho, cuello y rostro, congelarse.

La visión de esos ojos azulceleste, las puertas del Abismo, le mantuvieron consciente.

Falkenberg: Me has robado carne. Ahora he tomado un poco de la tuya. El juegoterminará cuando estemos en paz, no antes.

De pronto se alejaba de los ojosazul celeste de su verdugo. Flotaba por encima de la jungla, girando sobre símismo. Le había arrojado como un muñeco de trapo. Su travesía terminó cuando suespalda chocó contra un árbol, y cayó al suelo.

Entonces la oscuridad le abrazóde nuevo. Y tuvo tales pesadillas que gritó dormido, sin percatarse de lasangre que manaba de sus ojos, nariz y oídos. Fuera donde fuera, no habíaescapatoria. El Predador estaba en todas partes.

Continuará…

 

Comentarios de Lester Knight:¡Saludos, queridos lectores! Espero que el capítulo de hoy os haya gustado. Esel que más me ha costado escribir de la serie de Endimión Tau. El único querealiza un salto temporal desde el capítulo anterior.

Escribí versiones que seguían conla cronología de las acciones, narrando la huída a pie de Conrad y la trampatendida al Predador, su fúsil en modo de autodestrucción, el equivalente a unapequeña cabeza nuclear.

Al final tome la decisión deprescindir de la escena. Era cuanto menos previsible y tampoco aportaba nadanuevo. Pensé que sería mejor concentrarse en los pensamientos de Conrad, suscomunicaciones y el conflicto interior relacionado con la muerte de su hermanoAllan.

En el tercio final del relato elPredador lo atrapa y lo tortura, marcando el punto de inflexión principal de lahistoria, donde la pauta del acoso psicológico y posterior cacería da paso a laprofunda oscuridad del ser humano, sin vuelta atrás.

Cuando escribí la historia teníados objetivos: presentar al Cazador y explorar la oscuridad de personas que hancruzado la línea, entre la vida y la muerte.

Las visiones del Cazador son unrecurso ideado para mostrar las conciencias de los personajes, y como una vidaextrema ha cambiado su humanidad o ausencia de ella.

Hasta ahora habíamos visto lamuerte por soberbia, la caída por orgullo, el peso de la conciencia, el impulsode la desesperación, el sufrimiento físico… en los siguientes capítulos llegarála tortura psicológica y la visión de los sucesos anteriores desde el punto devista de un psicópata. Entrando en una espiral de mayores de 18 años y enaumento.

El por qué del endurecimientogradual de la historia se basa la búsqueda de un realismo que le confiera unasensación de auténtica credibilidad. Personalmente estoy muy cansado de las historiasestereotipadas donde los malos son malos y los buenos son buenos, y cuando hayque explicar sus motivos se desvía la atención a otro lado. Así que he tratadode explorar esa faceta gris que nunca se toca.

Tal vez, la historia pierdalectores, la encontréis cruel o deje de gustaros. Estoy en un momento en el quenecesito experimentar, y no quiero conformarme con adaptar la historia a lo quefunciona seguro, repetir la formula del primer capítulo una y otra vez, heintentado hacerlos todos distintos. El resultado como siempre, lo determináisvosotros, mis queridos lectores.

Hoy sé que he me pasado con lasdimensiones del comentario. Quería preveniros de lo que vais a encontrar en lossiguientes capítulos, y explicar mis motivos.

Espero que disfrutéis de EndimiónTau hasta el final.

¡Un saludo a todos y gracias porapoyar a Mundo Destierro! Wink

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