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Remdall – Duelo al Sol – Capítulo II: Corazones Desgarrados – VS – Metallica – The Unforgiven II – Letra traducida incluida

Al regresar la Tormenta Tenebrosaal bosque con sus almas condenadas, el primer jinete aminoró la marcha de sujadeante caballo, deteniéndolo en lo alto del saliente de una curva a gran altura,muy elevada respecto al trecho anterior del camino. El inicio de una serie degrandes curvas en forma de U hacia el interior de la montaña, que bordeaban susbrazos. Lugares ocultos en las sombras, como el suyo, que impedían el paso dela luz del volcán activo, iluminados tan sólo por el bosque palpitante poseídopor la Tormenta Tenebrosa,que se deslizaba entre las copas de los árboles a gran velocidad, sedienta desangre.

Capítulos Anteriores: Capítulo I – Tormenta Tenebrosa

Agudizó su oído tratando deescuchar las pisadas del caballo de Remdall. Silencio, sólo silencio,interrumpido por las ráfagas del viento que rompía contra las rocas siseando.Había escucho los disparos de su revolver, muy lejos de él. Las almas le habíanatacado, estaba seguro. Esbozó una sonrisa al pensar lo que seres capaces de aniquilara un vampiro habrían hecho con el humano. Se lo imaginaba caído en el camino,convertido en una cáscara de huesos y piel sin vida, retorcida por elsufrimiento.

Era demasiado fácil. La razón leconcedía el triunfo y los sentimientos inquietud. Meditó unos minutos siretroceder en busca del cadáver. Decidió ser prudente, conservar su ventaja yel caballo descansado, la garantía de que jamás sería atrapado. Afinó el oídohasta el punto que llego a escuchar el sonido de las erupciones del volcán, transportadopor el viento. Entonces, unos pasos por encima de él, muy cercanos, demasiadocercanos, le alertaron. Se dio la vuelta, viendo en una cornisa de piedranevada por encima del camino, a un lobo negro del tamaño de su caballo con lamirada perdida a lo lejos, sin ningún interés en él, observando un punto lejanoa su espalda envuelto en la oscuridad. Volvió a darse la vuelta para seguir lamirada del lobo, estremecido por un pensamiento que no quería admitir,sintiendo como la angustia le oprimía el pecho de nuevo.

Un destello plateado emergió dela oscuridad. Era la bala que atravesó su corazón limpiamente. Un grito ahogadode rabia murió en su garganta. Su cuerpo se venció contra el cuello delcaballo, que arrancó histérico al sentir el cuerpo inerte de su jinete sobreél, manando sangre a borbotones, despidiendo el olor que peores recuerdos letraía: el de sangre sobre nieve.

Enfurecido, trató de mover elcuerpo sin obtener respuesta. Cegado por la rabia, abandonó el cuerpo, cruzandoel vacío que le separaba de la curva anterior del camino, en busca de suantagonista. La visión del reflejo de la luz de la Tormenta Tenebrosaen una superficie plateada pulida, el revolver de Remdall, descubrió suposición. Cuando le alcanzó, el cañón aún escupía la bocanada de humo deldisparo que había atravesado el corazón de su huésped.

Se plantó frente a él, a escasoscentímetros de su rostro, sabiendo que sus ojos de humano bastardo sobrenaturalpodían verlo. Le dedicó un saludo deslizando su casco de oso por la espalda,mostrando su rostro de piel blanca curtida por la intemperie, y el sufrimiento;de facciones esculpidas por el viento helado que descarnaba las montañas,envejecidas prematuramente en la treintena; su fisonomía destacaba allá dondecabalgaba, nariz aguileña estrecha, un hoyuelo en la barbilla, y pómulos tanmarcados que parecían el filo de una navaja bien afilada; ojos azul cenizapenetrantes, propios de una cadáver en la nieve; de su melena y barba se habríadicho que eran descuidadas y bárbaras, de no ser por su color pelirrojo fuegotan brillante, que el hielo adherido a sus cabellos emitía reflejos rojizos. Sedecía que era un hijo del fuego.

Remdall se mantuvo impasible antesu escrutinio, indiferente a su rabia. Esbozó una sonrisa cómica, le apuntó consu revolver, enfocando el cañón con el aspecto de un lobo con las faucesdesafiantes entre sus ojos, pulsó el gatillo con el percutor sin martillear,susurrando “Bam Bam” y se carcajeó de su expresión de terror.

Maldijo su nombre con un odio puro,antiguo y espectral, que un hombre jamás conocería, y se abalanzó al interiordel cuerpo de Remdall, rasgando con las garras sus defensas espirituales,luchando por alcanzar su alma, someterla, torturarla y despojarla de suenvoltorio de carne. Su grito triunfal fue ahogado por una carcajadahumillante. La voluntad de Remdall era tan poderosa que todos sus recursos ypoderes, que le habían permitido poseer a cientos de hombres desde la noche delos tiempos, se veían impotentes ante él, el único que se resistía, el únicoque deseaba. Comprendió por fin, que jamás lo vencería mientras su cuerpo semantuviera ligado al alma, mientras estuviera con vida. La muerte sería sualiada, como lo había sido siempre.

Acepto la enésima derrota, yregresó en un parpadeo al cuerpo del joven hijo de un mercader rico, que yacíamoribundo con el corazón reventado, a lomos de su caballo, unos minutos pordelante en el camino. Se encontró con su alma aturdida después de tres semanasde sueño sin recuerdos, pugnando en su interior por recuperar los hilos que lamantenían unida con su cuerpo, percatarse del corazón reventado que habíapuesto fin a su vida, en una montaña maldita. La volvió a devorar sin compasión,empujándola a un rincón de su siniestra oscuridad donde no pudiera molestarlo,y retomó el control del cuerpo.

La herida cicatrizó en unossegundos, el corazón volvió a latir, los pulmones tomaron aire, los músculosrecuperaron su vigor, y el calor de la vida habitó de nuevo el cuerpo. Tomó lasriendas tranquilizando la marcha desbocada del caballo, y, guiado por elinstinto, buscó al lobo. Una sombra silenciosa sólo visible por el brillo desus ojos plateados, que le seguía por la cornisa nevada, mirándole con inteligenciaimpropia de un animal. Su visión espectral reveló su vínculo con Remdall, quienle veía a través de sus ojos.

Sabía que en cualquier momentoordenaría a la bestia que se abalanzará sobre él. En el tiempo que tardará enincorporarse y reducirlo, si es que era capaz, él le atraparía. No le daría esaoportunidad. Desenfundó su rico revolver elaborado en plata, decorado condiferentes tipos de piedras preciosas, entre las que destacaban las de colorgranate, incrustados en dibujos de naturaleza salvaje gravados en oro. Martilleóel percutor, y disparó sus seis balas con precisión, obligando a la bestia ahuir antes de sufrir heridas graves. Satisfecho, extrajo el tambor de plata, ylo arrojó al vacío sin el menor interés por su valor. Cogió uno cargado de susbolsillos, y cargó de nuevo el revolver. Lo enfundó, ajustó su capa de bisontesobre su pecho, y se concentró en espolear al caballo, sin perder la vista lacima. Estaba decidido a alcanzarla y dictar sus condiciones en el duelo amuerte.

Continuará…

 

The Unforgiven II:

Lay beside me, tell me what they’ve done
And speak the words I want to hear
To make my demons run
The door is locked now
But it’s opened if you’re true
If you can understand the me
Then I can understand the you

Lay beside me, under wicked sky
Through black of day, dark of night
We share this paralyize
The door cracks open
But there’s no sun shining through
Black heart scarring darker still
But there’s no sun shining through
No, there’s no sun shining through
No, there’s no sun shining

What I’ve felt, what I’ve known
Turn the pages, turn to stone
Behind the door, should I open it for you?
What I’ve felt, what I’ve known
Sick and tired, I stand alone
Could you be there?
‘Cause I’m the one who waits for you
Or are you unforgiven too?

Come lay beside me, this won’t hurt I swear
She loves me not, she loves me still
But she’ll never love again
She lay beside me
But she’ll be there when I’m gone
Black heart scarring darker still
Yeah, she’ll be there when I’m gone
Yeah, she’ll be there when I’m gone
Dead sure she’ll should be there

Lay beside me, tell me what I’ve done
The door is closed, so are your eyes
But now I see the sun
Now I see the sun
Yes, now I see it

What I’ve felt, what I’ve known
Turn the pages, turn to stone
Behind the door, should I open it for you?
Yeah, what I’ve felt, what I’ve known
So sick and tired, I stand alone
Could you be there?
‘Cause I’m the one who waits
The one who waits for you

What I’ve felt, what I’ve known
Turn the pages, turn to stone
Behind the door, should I open it for you?
(So I dub thee unforgiven)
What I’ve felt, oh, what I’ve known
I take this key and I bury it in you
(Never be, I’ll label you)
Because you’re unforgiven too
Never be, never me
‘Cause you’re unforgiven too

El Imperdonado II:

Recuestate a mi lado, cuentame que han hecho
Y di las palabras que quiero escuchar
Para hacer que mis demonios corran
Ahora la puerta está cerrada
Pero está abierta si eres real
Si tu puedes entender mi ser
Entonces yo puedo entender el tuyo

Recuestate a mi lado, debajo de un cielo malvado
A traves de lo negro del día, lo oscuro de la noche
Compartimos esta parálisis
La puerta se abre en una grieta
Pero no hay un sol brillando
Corazón negro cicatrizando más oscuro aún
Pero no hay un sol brillando
No, no hay un sol brillando
No, ningún sol brilla

Lo que sentí, lo que supe
Da vuelta las páginas, conviertete en piedra
Detras de la puerta, ¿debería abrirla para ti?
Lo que sentí, lo que supe
Agotado y cansado, lo aguanto solo
¿Podrías estar ahí?
Porque yo soy quien espera por ti
¿O tu también eres imperdonado?

Ven recuestate a mi lado, esto no dolera, lo juro
Ella no me ama, me ama tranquilo
Pero nunca mas amará
Ella se recostó a mi lado
Pero estará ahí cuando yo ya no esté
Corazón negro cicatrizando más oscuro aún
Si, estará ahí cuando yo ya no esté
Si, estará ahí cuando yo ya no esté
Muerta seguro estará ahí

Recuestate a mi lado, cuentame que he hecho
La puerta está cerrada al igual que tus ojos
Pero ahora veo el sol
Ahora veo el sol
Si, ahora lo veo

Lo que sentí, lo que supe
Da vuelta las páginas, conviertete en piedra
Detras de la puerta, ¿debería abrirla para ti?
Si, lo que sentí, lo que supe
Tan harto y cansado, lo aguanto solo
¿Podrías estar ahí?
Por que yo soy quien espera
Quien espera por ti

Lo que sentí, lo que supe
Da vuelta las páginas, conviertete en piedra
Detras de la puerta, ¿debería abrirla para ti?
(Entonces os nombro imperdonado)
Lo que sentí, oh, lo que supe
Tomo esta llave y la entierro en ti
(Nunca existo, te rotularé)
Porque también eres imperdonado
Nunca existo, nunca yo
Porque tu también eres imperdonado

Comentarios de Lester Knight: ¡Saludos, queridos lectores! Es domingo, día de disfrutar un poco de la vida. ¿Qué mejor que continuar uno de los relatos más queridos, acompañados de mis adorados Metallica? Espero que hayáis pasado un buen rato. He aprovechado la oportunidad que me da publicar un relato antiguo para reescribirlo, deseando ofrecer la calidad que siempre soñe en la versión original.

Falkenberg, El Cazador os va a dar una buena sorpresa esta semana.

PD: Tengo varios emails atrasados de buenos amigos. Disculpad la demora. Me tienen muy liado estos días. Apenas he podido actualizar el blog. Espero sacar tiempo pronto.

¡Un abrazo a todos! Wink

Gamefilia