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Falkenberg. El Cazador – Homo Aetheris – Capítulo I: El Espectro.

Falkenberg pilotaba de pie con los brazos cruzados sobre elpecho, los controles telepáticos de El Espectro, su nave estelar privada, desdeel centro de la cabina holográfica que reproducía la visión del espacio quesurcaba rumbo a su destino. Mare Exilium. Primer Planeta Artificial. Cuna de la Humanidad. Capitaldel Segundo Imperio Galáctico.

Endimión Tau: 

Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI

La Venganza de la Calavera:

Capítulo I Capítulo II

Sus ojos azul celeste miraban la reproducción del espaciopor el que conducía a la nave sin ver. La mente de Falkenberg se concentraba enlas percepciones que le enviaban los sensores de la nave, mediante el vínculotelepático que le unía a El Espectro, fundiendo su consciencia con la IA de a bordo, sintiendo lanave con la intimidad de una extensión de su propio cuerpo.

La ausencia de controles físicos y la lealtad de la IA acentuaban el carácterindependiente de la nave, única en su género. Una de las exclusivas cien naves estelaresprivadas dotadas con un motor de curvatura espacial de largo alcance, capaz detransportar a Falkenberg a los rincones más remotos de la galaxia por suspropios medios, equipada con un revolucionario sistema de camuflaje quesumergía la nave en un pliegue dimensional cercano al universo, y dotada con unapotencia de fuego superior a la de una pequeña nave capital.

Su valor superaba al de una pequeña colonia minera demillones de trabajadores. Era el precio que había pagado con gusto el Patronode Falkenberg, a fin de garantizar que uno de sus asesinos más eficientes,llevará la muerte rápida y sigilosa en su nombre, a lugares donde la civilización,la ley y su autoridad eran leyendas recordadas con ríos de sangre y muerte.

Se desconocían las modificaciones y pactos que habíarealizado Falkenberg en su interior desde que le fue entregada. Los viajes noreflejados en la bitácora, los periodos desaparecida en el limbo dimensional,los cientos de horas de entrenamiento, los experimentos llevados a cabo, losvisitantes recibidos, los poderes con los que había contactado, los asesinatoscometidos, sus pasajeros actuales, los artefactos mentalizadores construidos…eran un misterio cuyo eco emitía una siniestra sensación glacial a sualrededor, despertando los temores ancestrales del inconsciente de quienes seacercaban a ella, reviviendo sueños de pesadillas innombrables que amenazabancon apoderarse de su cordura.

Afortunados eran aquellos mortales que desconocían elsignificado del eco, y desgraciados los Mentalizadores que comprendían sumensaje de muerte, desesperación e impotencia coreado por las almas de su razaque les habían precedido, suplicando clemencia y la liberación de la muerteverdadera, advirtiendo con sus últimas fuerzas a sus oyentes que escaparanantes de que fuera demasiado tarde. Antes de que Él les condujera a laperdición. El carcelero, el ejecutor, la voluntad implacable e invicta quedictaba sus propias reglas en el mundo de las artes mentales.

El mensaje gritaba en las mentes de los MentalizadoresHumanos, Cyborg o Híbridos por igual, enviando imágenes de Él descendiendo deEl Espectro, aniquilando a sus oponentes con una crueldad libre de fronteras,mostrando el futuro que les aguardaba, mezclado con algunos de los prodigiosque había llevado a cabo en el interior de la nave.

Mucho antes de que El Espectro fuera detectado en las cercaníasde Mare Exilium, su mensaje abofeteó con una fuerza aterradora las mentes delos Mentalizadores del planeta. Atrás quedaron el honor y el orgullo. Losaturdidos rivales de Falkenberg se abalanzaron sobre el primer medio detransporte que encontraron o robaron, escapando del planeta a toda prisa, sinimportar las leyes que violaban o las identidades que descubrían. El riesgo deencontrarse con un rival tan formidable anulaba las demás prioridades.

El vuelo del Espectro era deliberadamente lento, permitiendoa los Mentalizadores escapar a tiempo. Nadie debía saber del encuentro que hoytendría Falkenberg. Un reto que le catapultaría a la cumbre de su carrera oacabaría con su leyenda y existencia.

Se acercaba a la red exterior de anillos de curvaturaespacial. Motores de salto del tamaño de ciudades que abrían portalespermanentes a los dominios galácticos del Imperio, empleados por los civilespara viajar a las colonias temporales, y transportar recursos de todos losconfines.

El espacio en el interior de los colosales anillos de metalcambiaba constantemente, reflejando durante un segundo una parte de la galaxiaque cruzaba, mostrando sistemas solares, planetas, nebulosas, agujeros negros,soles y parajes en su mayoría desconocidos.

Naves capital de carga y transporte de kilómetros de diámetro,cruzaban los portales precedidas por fragatas de escolta del Imperio que,saltaban por sus propios medios minutos antes para asegurar la zona.

Debido al coste exorbitante de los motores de curvatura espacial, La Flota Imperial era la única que equipaba sus naves con ellos. Las naves civiles dependían de los portales delestado. Una tiranía que se aceptaba ante la cercana realidad de la amenaza quese cernía sobre la humanidad.

Una estrella brillante negra y verde gigante seguía a MareExilium a una distancia más que visible. Poco importaba su velocidad superior ala luz, y la demostración tecnológica de su campo de gravedad inteligente, elcual arrastraba las naves y anillos cercanos a él en su viaje, sin producir lamenor vibración. Los Otros representaban la culminación de la civilización y ladestrucción en el universo.

Su nave nodriza común, tres veces más grande que MareExilium, e infinitamente más poderosa y letal que la humanidad, la acompañabaen su exilio fuera de la galaxia que la vio nacer, asegurándose de que secumplía el trato que habían establecido ambas especies siglos antes. Exiliarseo extinguirse.

El Espectro regresó del pliegue dimensional que le ocultabaal universo, una vez hubo superado la red exterior de anillos de curvaturaespacial, siguiendo una ruta de acercamiento destinada a naves pequeñas salidasde los anillos, ocultando a todas luces su habilidad de viajar por sí misma.

Según emergió del umbral entre ambas dimensiones, se hizovisible en el espacio de Mare Exilium, revelando su particular diseño verticalcompuesto por dos alas unidas, impulsadas por un potente motor principalcentral, uno secundario de gran potencia en la punta de cada ala y, una legiónde apoyo en los espacios entre los grandes motores que, proporcionaban en conjuntouna potencia de aceleración y velocidad punta jamás vista en una nave detreinta metros de diámetro. La aleación de su cubierta metálica negra absorbíala luz dificultando la visibilidad de su presencia, revelada por la ancha líneade fuego azul que despedían sus motores, tras apagar el modo de impulsosigiloso.

Lo más inquietante y amenazador de su diseño de alasverticales, era que el casco no mostraba signos de armas convencionales. Lanaturaleza de su concepción de nave estelar privada tan fuera de los cánoneshabituales, presagiaba armas experimentales que no conocían de testigossupervivientes. Y, no se equivocaban.

Armadas de la FlotaImperial patrullaban alertas el espacio cercano a MareExilium, creando una esfera defensiva espectacular, protegida por una legión denaves super capital: cruceros, destructores, acorazados, aniquiladoresplanetarios, portacazas; fragatas, naves de apoyo y millones de cazas deescolta a la espera de un ataque.

Desde los días de la Primera Guerra Civil Imperial,cuando quedó claro que existían personas capaces de sacrificar un planetaartificial y, billones de seres humanos por sus ambiciones, los sucesivosEmperadores habían reforzado las defensas de Mare Exilium, salvándola denumerosos ataques por sorpresa destinados a destruir el Imperio. A lasfacciones rebeldes en la sombra y sus intereses económicos poco les importabaaniquilar la mitad de la humanidad, si lograban establecer un futuro donde serel primer poder.

En la actualidad, años después de la expulsión de MundoDestierro, La Flota Imperialgozaba de su mejor momento. Una nueva generación de naves de tecnología punta convivíacon reliquias de los primeros días del Exilio. Cruceros y Acorazados de la Flota original del PrimerImperio Galáctico, actualizados infinidad de veces a lo largo de los siglos.

Falkenberg dio un pequeño impulso de aceleración a ElEspectro, superando con giros elegantes hacia ambos lados, a las naves civilesque le precedían, hasta que se desvió de la ruta habitual rumbo a la Armada más próxima, situadaa las diez. Deseaba ver con sus propios ojos las nuevas naves super capital,flotadas durante sus misiones lejos de Mare Exilium.

A una velocidad moderada con los escudos desactivados, sugesto no fue interpretado como una amenaza; más bien como la excentricidad dealguien que, a juzgar por su nave contaba con una influencia, que desaconsejabainterponerse en sus asuntos. Desconocían uno de los efectos secundarios de lasiniestra sensación glacial en breves exposiciones. El olvido. Jamásrecordarían la sensación que emitía y la nave que había pasado a su lado. Lacualidad que daba origen a su nombre. Espectro.

Navegaba a escasos metros sobre las cubiertas de las navessuper capital que no parecían terminar nunca, saltando de una a otra, sinperder detalle de sus: configuraciones, diseños, tecnologías, armas ymecanismos, esbozando una sonrisa letal. Buena parte de los conocimientos quehabían hecho realidad estas naves, eran secretos robados por el mismo a LosSoñadores tiempo atrás en Mundo Destierro.

Le complacía ver resultados positivos de sus actos en larealidad. No es que la culpa acudiera a sus sueños por las acciones cometidas,ni buscará justificar su naturaleza dentro de un cuadro aceptable. Eraconsciente de la tarea a la que estaba destinado y la abrazaba sin reservas. Lasangre que manchaba sus manos no era inocente, era sangre necesaria. Amparadaen motivos y causas superiores a una vida humana, ideal, o egoísmo personal. Lacomprensión de su existencia sería entendida siglos después de su muerte, y loaceptaba. Su peso y responsabilidad no podía compartirlos con nadie más. Ésaera su fuerza, motivo de soledad y condena. Los deseos de venganza personal noeran más que distracciones necesarias de sus auténticos fines.

Superado un nuevo aniquilador planetario puso rumbo directoa Mare Exilium. Los sensores le advirtieron de la llegada de tres cazasinterceptores. Venían en una ruta de colisión frontal. Una táctica deintimidación habitual de los Cazas de Elite Imperial. En unos segundos vio consus propios ojos la formación cerrada en triangulo abalanzarse contra ElEspectro. No hizo la menor variación de rumbo y velocidad. Los Cazas seapartaron en el último instante demostrando la pericia de sus pilotos. Laestela escarlata de sus motores cegó por unos instantes su visión del espacio.El tiempo que precisaron los cazas para situarse en su cola e igualar lavelocidad.

Cazas Escarlata. Interceptores de la Escuadra Imperial.Las mejores naves ligeras de la Armada. Susalas invertidas y cuerpos afilados, les daban un aspecto de aguijón;contrastado por su mortífero arsenal de cañones láser, misiles y torpedos. Elcaza ideal para la guerra a gran escala. Su velocidad y agilidad de vuelo le convertíaen un depredador de cazas, y un predador de naves capital. Una escuadracompleta bien podía acabar con formaciones enemigas muy superiores en número, odestruir naves capital.

La escolta perfecta. El transmisor de radio detectó sullamada por un canal codificado de alto secreto. La primera prueba. Una palabraequivocada y sería reducido a chatarra especial.

Capitán: Aquí la Escuadra Imperiala Nave Estelar Privada desconocida. Identifíquese. Nombre, rango y ocupación.Menos diez segundos para contestar.

Las alarmas del Espectro, advirtieron a Falkenberg de que elarsenal completo de los Cazas Escarlata le apuntaba, e iniciaban la cargaprevia al disparo. Iban en serio.

El Capitán al mando de la Escuadra Escarlataestaba atento a la escucha de la radio. No le gustaba la extraña sensaciónhelada que recorría su cuerpo. El instinto le advertía de un peligro sutil ysiniestro que, le hacía sentirse amenazado, deseando la seguridad de abrirfuego sin hacer preguntas. No sería la primera ni la última vez. Aunque lasilueta espectral de la nave que seguía le decía que era diferente. Teníamiedo.

Se abrió un canal desde la misteriosa nave inundando por unfuerte sonido de estática, irrumpido por una sonora carcajada impronunciablepor una garganta humana, y volvió a cerrarse. El traje espacial climatizado delcapitán no logró detener el hilo de sudor frío que empapó su cuerpo.

Piloto I: Capitán ¿Qué ha sido eso? ¿Lo ha oído?

Piloto II: Yo digo que disparemos.

Capitán: ¡Silencio!

Capitán: Aquí la Escuadra Imperiala Nave Estelar Privada desconocida. Repito. Identifíquese. Nombre, rango yocupación.

Medio minuto eterno pasó sin que la radio de la naveespectral diera la menor respuesta. El capitán perdía la paciencia a la par queel miedo le dominaba. Preparó un misil de advertencia que causaría daños levesa la nave. Y, cuando fue a pulsar el gatillo de fuego, su dedo pulgar no leobedeció. En contra de su voluntad sus manos se separaron de los mandos delCaza Escarlata. Su pulso se disparó e hiperventiló poseído por un terror que nocreía posible, hasta ahora.

Falkenberg. Asesino Imperial. Maestro Mentalizador.

Una voz profunda, gutural, siniestra y desprovista deemociones le contestó en el interior de su mente. La señal de radio de la navemisteriosa seguía apagada. El silencio y la angustia le dijeron que suscompañeros vivían la misma experiencia. Nada de lo que les habían dicho sussuperiores acerca del posible contacto con un Mentalizador podía prepararlespara semejante sensación de indefensión. Tuvo que aferrarse a los cimientos desu férrea disciplina militar para recuperarse del impacto psicológico. Teníauna misión que cumplir. Escoltar a uno de los Ejecutores del Emperador. Aunquese preguntó de quién necesita protegerse semejante depredador.

Capitán: Lord Falkenberg. Se nos ha ordenado escoltarlehasta el destino que encuentre más conveniente. Nos complace servir a susórdenes y rendir el homenaje que merece una visita de su categoría. Seabienvenido a Mare Exilium.

La radio del Espectro volvió a abrirse unos segundos pararesponder con otra carcajada terrible y desgarradora que, se perdió con laespectacular aceleración de la nave estelar privada, rumbo al Primer PlanetaArtificial. Los Cazas Escarlata se vieron obligados a pasar a los ajustes devuelo de persecución para igualar su velocidad, siguiendo su estela vertical decolor azul muerte.

Piloto II: Capitán ¿Quién es?

Capitán: Una pesadilla que pronto olvidaremos. 

Diario de un sueño:

Lester Knight: ¡Saludos Desterrados! Espero que hayáis disfrutado con el relato lo mismo que yo al escribirlo ayer. Es el prólogo de una nueva historia de Falkenberg ideada durante el fin de semana. Se me acaba de ocurrir otra, así que voy ser breve. Os invito a visitar la nueva sección del blog: Diario de un sueño. Un pequeño diario donde narró el desarrollo de la novela desde el punto de vista del escritor, en un tono informal y cercano. Allí he hablado largo y tendido de este relato tras terminar de escribirlo.

Mi intención es que disfrutéis de las dos caras de la aventura: los relatos y el cómo se hizo. 

¡Un Saludo a todos los Desterrados! Wink 

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