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Falkenberg. El Vampiro Libertador – Capítulo I: Thar Nýnive – El Bosque Aullante

La siniestra melodía de un órgano infernal dictaba un ritmode trabajo que les sentenciaba a evadirse de la realidad a fin de preservar sucordura, en un olvido ausente de pensamientos inducido por la hipnóticacanción, acompañada por un coro de voces de tenor rasgadas, agudas y guturalesque entonaban el cántico reverberante de un hechizo sin fin, pronunciado en unidioma demoníaco cuyos sonidos eran impronunciables por una garganta humana,evidenciando la revelación que sus progenitores no aceptaron en vida: humanos yvampiros eran parientes cercanos condenados a entenderse. Sus diferenciasdeberían haber sido los pilares de una alianza, frente a los que evolucionaronrenunciando a su humanidad a cambio de dones inimaginables. Vampiros Superioresversados en la brujería y la demonología, que consideraban a ambas especies lamisma escoria esclava, nacida para ser explotada en nombre de proyectos queseres mortales e ignorantes no podían comprender. Un destino que obligaba a suscautivos a abrazar el sonido triunfal de las cadenas de sus amos, negando laescucha de los gemidos y los aullidos de aquellos que decían basta.

El Vampiro Libertador:

Capítulo Único / Prólogo

Humanos y Vampiros anónimos que se desvanecían agotados enlos campos de trabajo, suplicando un pequeño respiro con el alientoentrecortado por la asfixía de la desesperación, y lágrimas en sus ojosenrojecidos aterrados por el castigo que sabían iban a sufrir, conduciéndolesa una muerte espantosa sin escapatoria. Los capataces. Demonios humanoides detres metros de altura, disfrutaban perfeccionando su arte torturador,empalándoles múltiples lanzas sin rozar un órgano vital, asegurando una muertelenta y dolorosa, habiendo alcanzado cada ínfima terminación nerviosa, sinrozar los pulmones y las cuerdas vocales; ya que no encontraban mayor placer ensu existencia vacía y banal, sin más objetivo que infringir el dolor queconsumía a sus almas malditas, eones atrás dotadas de belleza y corazón, antes deque la ambición las sedujera con su hechizo de corrupción; que, firmar obrascuyos gritos de agonía, por un instante, superaran a la música de sus patronos,ahogando así la voz de su conciencia, cada vez más débil y remota Unos siglosmás en este patético mundo y se convertirían en Demonios Superiores: sereslibres de conciencia y remordimientos, impulsores de la solución final: hacerdel universo un mundo infinito a su imagen y semejanza, extirpando el menorrecuerdo de sus formas originales, librando una guerra interminable por lasupremacía del dolor, donde los caídos encontrarían la paz de la muerte sinretorno, y los vencedores; los caídos del futuro, una ambrosía de placeresfruto de la destrucción.

Así morían quienes renunciaban a seguir entregando su vida ala reconstrucción de Thar Nýnive, brindando su muerte a demonios sedientos desadismo redentor, que les empalaban en lanzas de obsidania negra con reflejosmetalizados, a dos metros y medio de altura, a un paso de sus propioscompañeros, que ignoraban sus gritos moribundos de auxilio por temor a seguirsus pasos, haciendo del padecimiento que precedía a su muerte, un sufrimientosolitario e indiferente. Impotentes ante la llegada de las Flores Sangrientas,el parasito más terrible de Mundo Destierro. Una flor carmesí color sangrebrillante capaz de iluminar la noche eterna, que viajaba grandes distanciasgracias a los vientos invernales, siguiendo el rastro de la sangre fresca hastasu huésped, en el que introducía sus raíces y maduraba tomando su vida,aliviando el proceso con una potente neurotoxina que devoraba el cerebro en unfestival de alucinaciones demenciales; mientras, del interior de la carnebrotaba la corteza de ébano retorcida que abrazaba las lanzas de obsidania, ylas unía en el centro de un tronco joven, a partir del cual, florecía una copabrillante de flores sangrientas carmesí, entre las que aullaba la vozenloquecida de lo poco que quedaba del huésped original: un organismo sinconciencia atrapado en la última pesadilla que vislumbró, advirtiendo a susantiguos hermanos del Pueblo del Norte, de las consecuencias de abrazar la renunciaa seguir luchando por la esperanza de un futuro: una existencia eterna sindescanso en el bosque aullante de Thar Nýnive.

Continuará…

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Lester Knight: ¡Saludos, Desterrados! Después de la introducción histórica del primer capítulo, he iniciado la etapa del dolor: los castigos a los que eran sometidos los esclavos, dedicando el presente capítulo a los demonios en especial. En el siguiente cobrarán gran protagonismo los Vampiros Brujos, sus discípulos, métodos educativos y diversiones relacionadas con los esclavos; y, a partir de ahí, espero poder empezar la parte buena del relato.

Veréis que he reducido significativamente la extensión habitual de mis capítulos. En una historia tan compleja como ésta, he optado por concentrar mis esfuerzos en ofrecer el mayor número de detalles posibles en la menor extensión, a fin de escribir un texto más intenso y rico que en la versión anterior. En las secuencias de acción, seguramente, volveré a las andadas extensivas.

¡Un saludo a todos los Desterrados!

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