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Asesinar me humaniza – Capítulo VI: La Bestia Herida – Autor: Morgennes – VS – Apocalyptica – Stroke

Mansenestaba desatado. La locura y aquel dulce frenesí recorrían todo su organismo,por primera vez en toda su existencia, mente y máquina se fusionaban en unaarmonía mortífera.

Corría incesantemente por los tejados semi-derruidos de aquella bestia herida.Aquella bestia negra y profunda, que con tanta furia había enseñado al universosu mordaz dentadura, había dejado patente el poderío del ser humano. Pero ahoratodo estaba perdido, el orgullo y la vanidad de un único ser había dejado unaherida mortal en el alma y cuerpo de esa bestia que había sido la humanidad.

Mansen oteaba pavoroso el horizonte. Todo aquel caos era indescriptible, losedificios derruidos, las llamas, el olor a putrefacción y muerte… todo elloconfiguraba un panorama desolador.

Asesinar me humaniza:

Prólogo Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V

Sabía que en poco tiempo se enfrentaría su destino, para bien o para mal, nosentía miedo,  ¿por qué debía tenerlo?.No tenía nada, a nadie le importaba. La venganza y la tristeza era lo único quesentía. Conocía la ubicación del Índice, pero antes tenía que hacer una parada…aún tenía tiempo, las tropas de Basile y los androides de Twein estaríanenzarzados en la lucha por despejar el camino hacia el Índice.

La brillante luz de la luna hizo acto de presencia en mitad de todo aquel caos.Bajo aquella pálida luz todo parecía más calmado, pero nada más lejos de la realidad, la lucha era encarnizada, los gritos e improperios de los soldadosrompían el silencio de la noche:

– Malditos pedazos de hojalata, estoshijos de puta parecen no acabarse nunca.

– Por una vez te doy la razón, Cole, estos cabrones no sabrán de tácticasmilitares, pero con su superioridad numérica para que cojones necesitan sabercómo empuñar un fúsil electromagnético. – El soldado vació un cargador sobreun androide de seguridad y con desgana colocó una nueva carga magnética en surecalentado fúsil.

– Oye tío, ¿dónde diablos está Sunsi?, sin munición somos como una panda deestériles en un pub, diablos. ¡Sargento, si Sunsi no aparece pido permiso parareplegarnos a Omega, nos están desbordando!

– Soldado Tenny, cierre el pico de una jodida vez. Sunsi está al caer, debemosmantener la posición, si esos cacharros nos ganan esta posición no tardarán endesbordar el edifico Beta, y tendrán a tiro a Omega y después nos rodearan enAlfa, y si Alfa cae, todos caemos, son órdenes de Basile.

– Sargento, con el debido respeto, las órdenes de un científico megalómanosobre un ejército entero me las paso por el forro, el científico al alambique yel soldado al fúsil. A ese gilipollas se le ha ido la olla, con lo fácil que esdesfogarse con una androide un poco decente.

– Soldado Tenny, comparto su opinión, pero si no le gustaba obedecer órdenes deun científico inapetente, ¿por qué cojones se unió a su ejército?, él tiene elpoder ahora, él nos tiene cogido por los huevos, lo mejor es acabar esta guerray volver con nuestras mujeres. Mire, ahí llega el cabo Sunsi ¡Cabo Sunsi, poraquí cabo inútil!.  ¡Pelotón, fuego decobertura, vamos a llevar a esas máquinas al chatarrero! ¡Cole, rápido, fuegode supresión en ráfagas cortas sobre ese foco, usé la ametralladora atómica!

El fuego alcanzó de pleno a la resistencia robótica, las máquinasrespondieron con duros y certeros disparos sobre la posición Ice.

El sargento alzó la voz en mitad de aquel estruendo: – Sunsi, jodido inútil, ya era hora, por poco nos joden vivos, trae la munición.¡Tenny, dile a Cole que cese el fuego!

– Cole, ¡Cole!, deja de disparar, para … – El cuerpo inerte de Cole cayó alsuelo, un disparo limpio en la cabeza le había arrebatado la vida.

– Sargento, Cole está muerto.

– Maldita sea, Sunsi, vaya a Alfa y pida refuerzos. – El francotiradorrobótico fijó otro objetivo, aquel soldado era apenas un niño, apuntó al cuellopara propinarle una muerte lenta y disparó… –

– Sunsi, hijos de puta, malditosmamonazos, tomad , morid bastardos – Tenny enloqueció y empezó a dispararsin descanso, el sargento supo que su vida había tocado a su fin en cuanto vioel instrumento de su perdición, un cañón de impulso asomó por la esquinaconducido por un séquito de ingenieros robóticos, el cañón fijo su objetivo enaquellos humanos y un cañonazo sesgó el aire y destrozó al pelotón como sifueran ramas secas.

Los androides de combate avanzaron hacia Omega, poco a poco se abrían pasoentre los débiles muros de las tropas de Basile. Twein avanzaba poco a poco,expectante y deseoso, la victoria se reflejaba en sus ojos…

——

Mansen seguía corriendo presurosamente por las calles de aquel infierno defuego. Todo se desmoronaba alrededor de él excepto él mismo.  Ahora en su mente lo único que le importabaera la venganza, poco a poco notaba que una versión más animal, más fría yperfecta de él mismo le dominaba. El lado oscuro que con tantas ganas habíaintentado erradicar campaba ahora a su libre albedrío.

Entones llegó a su destino, se trataba del barrio antiguo de Fénix, la barriadacientífica, según la llamaban debido a que en esta zona residían en otro tiempolos miembros del Consejo. Se dirigió a uno de los edificios más altos de Fénix,era una antigua torre de investigación, un potente telescopio coronaba aquellaimponente torre de más de 200metros de altura. Estaba en desuso, todos loslaboratorios y torres estaban en la zona rica y próspera de la colonia, perohabía una luz encendida.

 

Lapuerta neumática se abrió y entró en el mirador. Una leve sonrisa recorrió elrostro de Mansen.

Es triste ver esto Mansen, Fénix,otrora cuna de la investigación, de la robótica, de la ambición y expansiónhumana, reducida a cenizas por la esencia del hombre, la ambición, la cual creapero destruye, Mansen, el ser humano se ha autodestruido a sí mismo, una nuevaetapa se avecina, y el ser humano lo tiene muy difícil para tan siquieracontemplarla.


Pero, dime ¿Cómo me has localizado ycómo has sabido que no estaba muerto?.

– Lo supe enseguida, sabía que un científico de tu categoría no habría sido tandescuidado como para recibir a un androide asesino sin sentido como yo era,puede que ahora lo siga siendo, pero la experiencia me ha curtido , ahora soyun androide asesino desatado pero con sentido de la venganza, la verdad es quees un progreso, doctor Burton.

– Me has hecho reír después de mucho tiempo. Siento que el encuentro con miimperfecto doble mecánico no diera más de sí, pero no puedo si no preguntarmepor qué has venido aquí, ya lo sabes todo.

Sí, lo sé todo, pero había pensado enque quizá el antiguo diseñador y creador de androides y armamento podría teneralgo para mí, además, pensé que ver una cara amiga me daría cierta esperanza.

– Por suerte para ti, aún guardo algún arma y utensilio práctico. – Burtonabrió varias puertas y sacó unas cuantas armas – No tengo nada más, pero lo quetengo es de calidad. Dos dagas-kinseth, una Kinseth forjada con polvo lunar, unfúsil atómico compacto, y un regalo muy especial, tus pistolas, te lasincautamos cuando llegaste al laboratorio.

Mansen cogió las pistolas suavemente y notó al instante una tremenda armonía,cada asesino, además de tener su kinseth particular, tenía un par de pistolasmultimodo adaptadas a su propia mano, además de un mango con cuchillas.

– No llevas un traje demasiado acordeverdad, ten, aquí tienes uno un poco más flexible, esa túnica sucia no tellevara a ningún lado.

Mansen se colocó el traje y las cuchillas, se ató el fusil a la espalda yenfundó sus pistolas.

– Siento la brevedad de nuestroencuentro, pero debo darme prisa, Twein y Basile ya deben de estar cerca delÍndice.

– Presiento que no nos volveremos a ver, querido Sens.

– Es probable, pero tranquilo, me llevaré conmigo a todos los que pueda.

Burton sonrió mientras veía marchar a Mansen hacia un destino inexorable…

——

Las tropas de Twein avanzaban por centenares por las calles principale deFénix. Las deficientes tropas humanas de Basile no eran rival para los pocopreparadas, pero numerosos androides de Basile.

Basile se dirigía hacia el Índice, el cual se encontraba en La Torre del Crepúsculo, llamadaasí por su colosal altura, el ojo humano no alcanzaba a ver su cúspide.
A bordo de su acorazado, el enfermo y paranoico Basile se encontraba seguro. Sudébil y carcomido cuerpo se mantenía en pie debido a que estaba introducido enun exoesqueleto, creado por él mismo, era un humano metido en el cuerpo de unrobot, lo cual le dotaba de la capacidad física de un asesino, una desventajapara Mansen.

Las tropas de élite le acompañaban, el resto de su ejército carecía deimportancia, eran despojos inutiles, tenían que hacer perder el tiempo a Twein,pero no fue así, ya que el propio Twein y su contingente de asesinos ya estabanforzando la entrada trasera de la Torre.

Mansen oteaba el blindado de Basile y decidió actuar. Cargósu fusil y se dijo para sus adentros:

– Cada muerte me acerca más a ti, hermanita,lo pagarán.

Los disparos comenzaron, Mansen, con una precisión asombrosa, abatió a 5androides.
La guardia de Basile comenzó a disparar sobre su posición pero Mansen ya no estaba ahí.
Al instante, la daga de Mansen rebanó el cuello al capitán, los dos soldados asu lado permanecieron atónitos, un segundo después ambos yacían en el suelo consendos cortes.

Volvió a desaparecer, los soldados vaciaban cargadores pero no encontrabanblanco.
Un disparo alcanzó en pleno pulmón a uno de ellos. Al instante, una nueva tandade disparos provenientes de Mansen acribillaron a otros 2 soldados más. Ya sóloquedaban 9.

Los soldados activaron sus sensores y le localizaron, una ráfaga se dirigióhacia Mansen pero las esquivó tras una cobertura. Mansen respondió con disparosprecisos que mataron a otros soldados e hirió a otro. Los soldados, perplejos,siguieron disparando sin recompensa.

Dos cuchillas cortaron la cabeza a un pobre que salió corriendo.

– Sal de tu jodido escondite, rata –jaleaban nerviosos los 6 restantes.
– Está bien – Mansen caminó hacia ellos y se puso de rodillas. – Antes dematarme, sujeta esto, ¿quieres? – Mansen lanzó un artefacto a un soldado,el cual lo accionó sin querer. El artefacto explotó y una ráfaga de luz cegó alos soldados y al propio Basile que miraba perplejo aquella lucha.

Basile se frotó los ojos y volvió a mirar, los 6 soldados yacían muertos y ensangrentadosen el suelo. Encolerizado y asustado, Basile ordenó: – Tropas de la sombra,atacad.

De repente, 5 asesinos profesionales rodearon en círculo a Mansen. Sacaron susespadas y se dispusieron a atacar a Mansen.

Una oleada de espadas sesgó el aire con dirección a Mansen, el cual, con unahabilidad pasmosa, esquivó a una velocidad felina mientras accionaba lascuchillas de sus pistolas. Una serie de golpes secos con la empuñadura de suspistolas atravesaron los visores y protectores de los asesinos, los cuales, unoa uno, cayeron al suelo.

Mansen jadeaba, pero no de cansancio, tenía sed de venganza, y estaba a puntode cumplir una de ellas. Abrió la esclusa del tanque, mató despiadadamente alconductor. Basile huyó despavorido, abrió la puerta y corrió. De repente untiro le atravesó la pierna y cayó al suelo.


Mansen se aproximó lentamente a su objetivo. Baile podía luchar, pero el miedose apoderaba de él. Mansen sacó una pistola y comenzó a hablar:

– ¿Cómo se siente uno cuando sabe que pormucho que haga y piense no va a tener sentido?, ¿cómo te sientes cuando sabesque eres una marioneta que dependes de tu verdugo? Así me siento yo, me habéisarrebatado lo que quería, tú me ocultaste la verdad, tú le diste alas a Tweinpar lograr tu egoísta meta.

Tú me creaste, un asesino sin objetivo en esta vida, no podía por lo menos nosufrir, tuviste que hacerme sentir remordimientos, tuviste que experimentarsólo por alcanzar tu meta. Ahora yo te la voy a arrebatar como mi recompensapor haber sufrido.

– Por favor, reconsidéralo, perdóname, te daré todo lo que quieras cuando yosea el señor de todo, tendrás dinero, poder, todo lo que ansias, pero no memates…

– Lo único que quiero esa Yuliya, ¿puedes dármela?

– No, pero cualquier cosa que desees sera tuya.

– Yo sólo quiero a Yuliya, me la has arrebatado.

Continuará…

Mundo Literatura:

Apocalyptica – Stroke:

Emperor - IX Equilibrium - Grandes del Metal

Lester Knight: ¡Saludos, Desterrados! Hoy tengo el placer de presentaros una nueva entrega de la fantástica serie del amigo Morgennes: Asesinar me humaniza. Una historia que ya es un clásico en las colaboraciones de Mundo Destierro. El punto de inflexión de la trama ha llegado. Nuestro protagonista que ha ido madurando a lo largo de los capítulos anteriores, después de ser arrastrado por unos acontecimientos que le han abrumado, por fin empieza a tomar el control de sí mismo, de la situación, y lucha por un destino mejor, marcando el inicio de la parte final de la serie, donde la Ciencia Ficción más épica reclama su lugar. Bienvenidos a una montaña rusa que promete escenas inolvidables.

Mi agradacimiento, una vez más, al amigo Morgennes. Es un placer publicar tus colaboraciones en Mundo Destierro, tu casa; disfrutar de tu buena literatura, y verte crecer como escritor, capítulo a capítulo, demostrando lo mucho que tienes por ofrecer a la comunidad literaria de Gamefilia. Siendo consciente de tus nuevos proyecto que, van a ser una pequeña revolución, no puedo más que animarte a seguir adelante. Estoy impaciente por saber más de Geocronos…Wink

Me despido recomendando escuchar "Stroke" de Apocalyptica. Una de las bandas que ha acompañado a Morgennes durante la creación de Asesinar me humaniza, inspirándole con su particular toque de Heavy Metal Melódico.

¡Un saludo a todos los Desterrados!

Diario de un sueño – 18/11/08:

Gamefilia