Sin categoría

La Muerte Púrpura – El Desenlace: Sobre Dioses y Hombres – Autor: ErikAdams – VS – Savatage: Alone You Breathe

Al fin nos vamos a ver las caras – Dijo Sothair alescuchar como el eco de unos firmes pasos resonaban cada vez mas fuerte, en lainmensidad de aquella sala de mármol blanco, cuyas hileras de grandes columnassostenían la bóveda celeste en la que los astros del firmamento brillaban contal majestuosidad que cualquiera se podría sentir en el mismísimo centro deluniverso. Y lo cierto es que no estarían tan equivocados, ya que aquel lugarera “El Templo de la Creación”y en él, en algún momento de la extensa línea temporal de aquel plano deexistencia, se produjo la creación del Universo.

En aquel lugar Sothair había soñado por primera vez,y de esta manera la primera gran creación del dios: Ranacoth. A este sueño lesiguieron muchos más hasta que aquel mundo, su mundo, fue poblado por todos losseres que surgían de su ilimitada imaginación. Y esa maravillosa creación asíse había mantenido durante incontables milenios, hasta que finalmente, igualque llegó, comenzó a desvanecerse en gran parte gracias a Ellar, El hombre cuyafigura poco a poco se iba adentrando en aquel lugar jamás pisado por ser vivoalguno.

Capitulos Anteriores:

Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI 

Ellar, también conocido como “La Muerte Púrpura”. Unhombre que poco a poco había perdido su humanidad al descubrir el  decadente mundo que le rodeaba. Un hombrecuyos principios estaban más allá del bien, del mal o de cualquier estúpidoprincipio que el ser humano haya podido imaginar. Un hombre cuyo poder era elodio, y éste le había llenado tanto que había destruido completamente labarrera que separaba el mundo de los hombres del de los dioses. Un hombre quehabía aniquilado a todo ser vivo y dios de Ranacoth, excepto al que seencontraba  en esos momentos delantesuyo. 

Un soplo de aire hizo ondear la capa de Ellar cuando sufigura se perfiló finalmente entre las espesas sombras que proyectaban lascolumnas. Un fugaz rayo de luz procedente de alguna de las estrellas que lescubrían, dejó ver durante unos instantes su brillante armadura púrpura, y lagran espada que aún goteaba la sangre de los dioses que poco antes habíadestruido. Miró a su alrededor, y ni siquiera la belleza de aquel lugar hizoque cambiara la expresión de su rostro, que parecía la efigie de uno de loscrueles dioses de la olvidada civilización de Coth, a los que tantossacrificios humanos habían sido ofrecidos sin respuesta. Finalmente, cuandolocalizó al dios, dio un paso en su dirección y se puso en guardia para poderterminar el trabajo que había iniciado un lejano día al alba. 

Pero Sothair no era como el resto de dioses a los quehabía arrebatado la vida. Aquellos dioses no habían sido más que retazos de lasilusiones de los habitantes de Ranacoth, y con la muerte del último de losseres vivos de aquel mundo su poder se había quedado en un simple soplo de loque habían llegado a ser. Sin embargo Sothair era el auténtico creador, y apesar de su frágil y delicada apariencia, llevaba en sus manos el arma máspoderosa de cuantas había creado en sus sueños: Lurial “El Filo de las Almas”.Y el simple hecho de poseerla, inclinaba la balanza de la victoria claramentehacia el lado del Dios. 

Los dos combatientes se miraron fijamente mientrasaguardaban algún signo que indicara las intenciones de su adversario, puesambos eran expertos espadachines y sabían que al igual que en la vida misma, noes prudente lanzarse al ataque sin conocer las intenciones o habilidades de sucontrincante… En realidad sólo Ellar ignoraba el poder del enemigo que teníadelante. 

II 

Sothair contempló desde lo alto de una verde colina,la majestuosa ciudad que dejaba atrás. En ella, los esperanzados dioses deRanacoth aguardarían el regreso de su líder. El único que conocía el lugar endonde descansaba el arma capaz de hacerle frente al monstruo que se acercaba.El salvador que regresaría triunfal del Páramo de los Espíritus, el lugar adonde iban a parar todas las almas del mundo cuando decidían abandonar sucuerpo. 

Pero Sothair, partía en realidad con un objetivo muydiferente… 

Lurial “El Filo de las Almas” ganaba su poderabsorbiendo las almas de los caídos, y el Dios sabía de antemano que su poder,con toda la humanidad aniquilada era superior  a cualquier otro poder conocido. Pero paraderrotar a Ellar no era suficiente. Necesitaba más almas. El alma de todos losdioses que habían depositado sus vidas en las manos de Shotair… 

“¿Podría esto considerarse traición?” Pensó el diosmientras se giraba y caminaba lentamente por el viejo camino de arena quellevaba hasta el sombrío Páramo de los Espíritus. Esa reflexión por supuestofue una simple manera de autoconvencerse de la legitimidad de su decisión, yaque como creador de aquel mundo, en el fondo seguía sintiendo que tenía poderpara hacer y deshacer a su antojo. 

“Soñare un mundo nuevo, y en esta ocasión no dejaréque el poder se me vaya de las manos…” Siguió pensando mientras que cada pasoque daba le despertaba aquella olvidada sensación de triunfo que dormía latenteen su interior desde aquella lejana primera creación. En ese momento sintiócomo finas gotas de lluvia comenzaron resbalar por su cuerpo como lagrimas y elsusurro del viento se convirtió en lamento. De esta forma supo que el fataldestino había llegado al fin a aquellas mágicas tierras. El tiempo corría en sucontra, así que aceleró el paso mientras dejó escapar por sus labios -“Elfinal, después de todo es un nuevo comienzo” 

III 

Cientos de chispas saltaron en aquel primer choque deespadas, y cayeron contra el suelo hasta apagarse en finas motas de polvo gris.Aquella primera embestida habría bastado para acabar con un experto espadachín,pero Sothair sabía perfectamente que no era suficiente para acabar con Ellar.No era su armadura de purpurita lo que le protegía, ni siquiera su increíblehabilidad con las armas. En su interior corría el ardiente fuego del odio, y suembriaguez le daba una fuerza que el Dios no era capaz de comprender. 

-¿Por qué haces esto?- Preguntó con voz suave elDios, mientras lanzaba la espada a la velocidad del rayo contra el cuerpo deEllar. 

No hubo respuesta. Un rápido movimiento de muñeca bastóa Ellar para desviar el arma, e inmediatamente lanzar un salvaje contraataquedirecto a las costillas de su contrincante. Un nuevo choque de espadas resonóentre las filas de columnas, y Sothair se alejó de un salto del alcance deaquel demonio, y sintió algo que no había experimentado nunca… ¿Era dolor?Hecho una rápida mirada hacia su tunica, y vio como una fina línea de colorcarmesí comenzó a dibujarse en la blanca tela. 

-Parece ser que no quieres hablar… No me dejas másopción que soltarte la lengua – A pesar de que el tono de voz sonó una vez mássuave, en el rostro de Sothair se podía ver que le había herido el orgullo. Conun grito de rabia avanzó hacia Ellar, y le lanzó una brutal estocada directa alcuello. Mas chispas, y a su vez la mirada de Ellar cambió mostrandoperplejidad, ya que un fogonazo de blanca luz iluminó la sala y contemplóimpotente como su vieja espada caía al suelo hecha mil pedazos. 

-Ahora creo que no estás en condiciones de callar…¡Respóndeme! ¿Por qué haces esto?- la voz de Sothair sonó potente como untrueno, mientras levantaba a Lurial apuntando directamente al corazón de “Lamuerte púrpura” el cual aguardaba sin hacer ni un movimiento apoyado en una delas altas columnas. 

Pero ni en esa situación desesperada emitió unsonido. Aguardaba impasible su final, y en su interior seguía corriendo el odioque le había llevado a ese destino. ¿Qué es la muerte para alguien que la repartesin motivo? En aquellos momentos poco o nada le importaba su vida, y el únicopensamiento que se repetía una y otra vez en su cabeza era la frustración porno haber podido llevar a buen puerto su deseo de destrucción. 

IV 

Cientos de fugaces sombras comenzaron a arremolinarsealrededor de Lurial cuando Sothair se dio cuenta que de nada servían laspalabras contra aquel ser. Sombras que evocaban por momentos figuras humanoidesque se introducían a velocidades de vértigo en el antinatural palpitar luminosode aquella espada. El brillo del arma fue creciendo por momentos, hasta casiparecer que un nuevo amanecer estaba surgiendo en aquel campo de batalla. 

Sothair sintió una ligera vibración en el brazo,señal inequívoca de que el arma había terminado de absorber todas las almas quevagaban por Ranacoth, y eso indicaba que el poder del arma había alcanzado sumáxima capacidad. Llegaba el momento de acabar de una vez por todas con lapesadilla que se había adueñado de aquel lejano sueño que algún día le hizofeliz. Estaba cansado de observar sin poder hacer nada, como aquel ser habíadestruido uno por uno los pilares que habían sostenido sus ilusiones. Así quesin pensárselo más agarró con fuerza la espada y cortó el aire en dirección alcuerpo de aquel simple humano, al que ni todo el odio del mundo podría salvarahora. 

Pero al hacer esto, olvido algo muy importante. Enalgún momento de su vida Ellar había amado. Ese recuerdo, ya demasiado alejadoen el tiempo, había desaparecido entre la imparable marea de odio que le acabópor desbordar al contemplar el cuerpo mutilado de su amada. Pero a pesar deello, ese sentimiento seguía estando vivo. Observando aquella lucha. 

Fue en ese mismo instante, cuando el filo se hallabaa escasos milímetros de partir en dos a Ellar, cuando una de las almas queestaban encerradas dentro de aquella arma de poder incomparable se rebelócontra la voluntad del Dios. Como podéis imaginar, una sola alma de entremillones no puede hacer nada para variar los acontecimientos. Sin embargo, elincombustible amor que ésta albergaba por Ellar, si pudo hacer algo en estecaso. 

Una explosión hizo saltar fragmentos del mármol de lagran sala de ”El Templo de laCreación” al chocar las dos auras de sentimientos que allí seencontraban. Amor y odio se repelieron como polos opuestos de un imán, y suchoque produjo una fuerza que ni dioses ni humanos habrían podido imaginar jamás. 

Los cuerpos de Sothair y Ellar volaron como hojasempujadas por un viento huracanado, y fueron a golpear contra el frío suelo. Lamano del Dios fue incapaz de sostener la espada, y ésta cayó sobre el mármolproduciendo un inaudible repiqueteo metálico. Ellar, se levantó movido por elodio salvaje que llenaba cada partícula de su cuerpo. Sothair hizo lo mismoconsciente de que la batalla se decidiría de una forma u otra en unosinstantes. Y ambos contrincantes corrieron desesperados en pos de hacerse denuevo con el preciado objeto. 

En esta ocasión, fue Ellar el que con un saltoalcanzó el arma, y con un rápido giro lanzó un golpe que el Dios no fue capazde esquivar, y que se clavó hasta la empuñadura en su estomago. Sothair cayó derodillas al suelo, mientras con sus manos hacia un inútil esfuerzo por sacarseel arma. Finalmente Ellar sacó de golpe a Lurial del cuerpo del Dios, y lasangre manó a borbotones resbalando por el suelo. 

Sothair, levanto la mirada e intento emitir algunapalabra, pero de su boca no surgió mas que un suspiro manchado de sangre. Suvida le abandonaba, y su ultimo pensamiento antes de introducirse en el negropozo que le aguardaba fue: “Aquí termina el sueño de la creación… Aunque este demoniotiene la posibilidad de reavivarlo… ¿Por qué hace esto? Creo que ahora lo sé.Aquí pueden hacerse realidad sus propios sueños. Puede convertirse en un nuevoDios, y crear un mundo acorde con los sentimientos que le han llevado hastaaquí… El final, después de todo es un nuevo comienzo…” 

El Dios al pensar esto se equivoco por última vez, yaque no había sido el ansia de poder lo que movía a Ellar. Era el convencimientode que la creación en su misma concepción había sido un error, y aunque sabíaque en aquel lugar podría hacer y deshacer a su antojo, no estaba dispuesto acometer los mismos errores que le habían llevado a tan desdichado destino. Espor esto que al comprobar como el cuerpo de Sothair se desvanecía por completoen el olvido, sujetó con fuerza “El Filo de las Almas” y se lo clavó en elpecho, acabando de esta manera con las posibilidades de hacer renacer un nuevomundo… 

V 

Una oleada de aplausos yvítores inundaron la taberna cuando el viejo juglar término de cantar aquella épicahistoria que había mantenido en vilo a la gran concentración de gente que abarrotabala taberna. Más de dos horas escuchando las suaves notas del laúd y aquellaprofunda voz, que finalmente habían terminado con un final que la mayoría delos presentes encontraron apasionante. Poco a poco, la algarabía fue pasando, yla taberna regresó a su tónica habitual: Cervezas, bailarinas, peleas, juegos… 

El viejo juglar, cansado porel esfuerzo de cantar a viva voz durante horas, recogió con tranquilidad elinstrumento y lo guardó en la roída funda cuero. Recogió una desgastada capaque colgaba en uno de los percheros y se preparó para continuar su largo viaje haciaalgún lugar en donde las gentes quisieran escuchar sus mágicas historias. Eraviejo, pero toda su vida la había dedicado a repartir ilusiones, así que sindespedirse de los oyentes, salió de la taberna y comenzó a andar hacia elnorte, donde le aguardaban tierras más calidas y exóticas. 

Había dado unos pocos pasosen la agradable soledad de la noche, cuando a su espalda escucho una llamada. –¡Espera! ¡Quiero preguntarte una cosa!

– El que venia corriendo eraun niño de unos 11 años, el cual se paró ante él jadeando – ¿Qué quierespequeño?

– Hola señor, perdone que lemoleste. Soy el hijo del tabernero, y estuve todo el tiempo escuchando desde mihabitación esas maravillosas historias, pero… –

El viejo lo miro conternura, al recordar como hace muchos años, él había hablado de esa mismamanera a un viejo trovador que había narrado aquella misma historia. Y riendodijo: – Pequeño, pregunta lo que quieras, después de todo es demasiado tardepara continuar el viaje, y creo que cerca de aquí hay un lugar perfecto parapasar la noche al raso, arropado por las estrellas…-

El niño dio un salto dealegría, y pregunto atropelladamente: – Si Ellar murió sin dejar opción a unnuevo renacer del mundo… ¿Cómo puede ser que estemos vivos aquí para escucharesta historia? –

¡Aquella misma pregunta erala que él había hecho aquel lejano día! La respuesta a esa pregunta la guardaba en su corazón como su mayortesoro, y decidió que había llegado la hora de transmitirla a ese niño. Así quedespués de emitir una sonora carcajada, le dijo al niño con voz paternal: – ¿Quién puede saberlo…? Tal vez en algúnlugar de Ranacoth quedara sin destruir algún pueblo, que a raíz de la muerte deEllar, prosperó y repobló el mundo… O que al clavarse Lurial y absorber de estamanera la última alma, la espada estallara liberando todas las almas presas yque éstas necesitaran materializar nuevos cuerpos… Aunque lo más probable esque toda esta historia sea fruto de la imaginación de un sucio y viejo viajeroque se gana la vida contando historias. ¿Pero sabes? Que sea realidad o ficciónrealmente no importa. Lo importante es que son historias que nos hacen soñar ynos transportan a mundos mágicos ajenos al nuestro, y eso en un mundo lleno decorrupción, odio y avaricia es de agradecer… ¿No crees? Bueno chico, ha llegadola hora de dormir, así que me despido de ti, con la esperanza de que estas palabrashayan respondido a tu pregunta –

Y lo cierto es que realmentelo hicieron, ya que a partir de aquella noche un nuevo juglar había nacido,para seguir repartiendo por el mundo sueños, sentimientos, cuentos, historias yleyendas. 

FIN

Mundo Literatura – Comunidad Literaria

Savatage – Alone You Breathe:

You were never one for waiting
Still I always thought you’d wait for me
And have you from your dreams awakened
And from where you are what do you see

Which of us is now in exile
Which in need of amnesty
Are you now but an illusion
In my mind alone you breathe

You believed in things that I will never know
You were out there drowning but it never showed
Till inside a rainswept night you just let go

You’ve thrown it all away
And now we’ll never see the ending to the play
The grand design, the final line
And what was meant to be

In the dark a distant runner
Now has disappeared into the night
Leaving us to stand and wonder Staring from this end into your life

You believed in things that I will never know
You were out there drowning but it never showed
‘Til inside a rainswept night you just let go

You’ve thrown it all away
And now we’ll never see the ending to the play
The grand design, the final line
And what was meant to be

And if this is all illusion
Nothing more than pure delusion
Clinging to a fading fantasy
Like Icarus who heeds the calling
Of a sun but now is falling
As the feathers of his life fall free
Can you see
See

Tomorrow and after
You tell me what am I to do
I stand here believing
That in the dark there is a clue

Perhaps inside this midnight sky
Perhaps tomorrow’s newborn eyes
Or could it be, we’ll never know
And after all this was the show

What am I to do
Gotta get back
Gotta get back
Gotta get back
What am I to do
Gotta get back
Gotta get back
Gotta get back
What am I to do

Standing on a dream isn’t what it seems
Could we then reclaim a dream refused
Knowing what we know could we let it go
Realizing that all the years are used

Tomorrow and after
You tell me what am I to do
I stand here believing
That in the dark there is a clue
I am the way, I am the light
I am the dark inside the night
I hear your hopes, I feel your dreams
And in the dark I hear your screams

Tomorrow and after
You tell me what am I to do
I stand here believing
That in the dark there is a clue

Grandes del Metal:

Emperor - IX Equilibrium - Grandes del Metal

Lester Knight: Normalmente cuando comento una colaboración me siento contento. En cambio hoy también me siento triste. Son emociones contradictorias provocadas por “La Muerte Púrpura”. Una historia de fantasía épica que ha logrado fascinarme desde la primera hasta la última línea.

Cuando leí la primera parte, supe que se trataba de algo grande, la segunda parte no fue más que la confirmación de mis expectativas, que hicieron de la lectura de la tercera parte, casi una necesidad para mí. Aguarde su escritura pensando en muchos finales, pero ninguno del calibre que nuestro querido colega, ErikAdams, ha sabido escribir. Sencillamente fantástico.

La lucha épica entre dos colosos antagonistas da paso a una brillante oda al poder del amor, seguido de un trágico desenlace, que despide la serie destacando la importancia de los sueños y la ilusión en nuestro mundo, un lugar hostil donde vivir siempre es difícil y la felicidad se mide en pequeños momentos efimeros.

La última parte de “La Muerte Púrpura” induce una melancólica ilusión, señal inequivocada de la calidad del texto y, del triunfo del autor, que ha logrado crear una obra capaz de empatizar con el lector, cuyo final te deja con la sensación que has despertado de un sueño. Motivo por el que hoy me siento triste a la par de contento. No quería despertarme, aún.

Me hubiera encantado seguir publicando capítulos de “La Muerte Púrpura” hasta el fin de los tiempos blog. Lo bueno es que las historias van y vienen, los amigos permanecen. Así que hoy me quito el sombrero ante el colega, ErikAdams, al cual agradezco de corazón la pedazo historia que nos ha brindado; y, le invito, a volver a participar, cuando lo desee, con otra de sus grandes colaboraciones literarias en Mundo Destierro: tu casa. Puesto que tu amistad y presencia son uno de los grandes pilares de este proyecto literario, que crece día a día gracias a vuestro apoyo.

Enhorabuena, ErikAdams

¡Un saludo a todos!Wink

Diario de un sueño – Edición Especial – 06/01/09:

Gamefilia