Sin categoría

Jugando con el destino – Capítulo IV – Autor: Ehldair – VS – Warcry: Buscando una luz – ¡Metal Español!

Las olas chocan insistentemente contra el muro de piedra que conforma el acantilado. Se avecina tormenta. Los últimos rayos del sol, que ya se esconde tras el horizonte, junto con las pequeñas gotas de mar que salpican el risco del acantilado, resultado de los envites del agua contra la roca, forman un idílico, y a la vez melancólico, paisaje.

Hay alguien allí. Realmente sólo está de forma física. Su mente está vagando por unos caminos de ida y vuelta. Trasladando imágenes de un pasado próximo hasta sus ojos. Son imágenes de la vergüenza, de la deshorna. Van y vienen. De su cerebro a su mente. De la mente al corazón. Del corazón a su cuerpo. Por cada imagen se hace un corte en la piel. Hay decenas de ellos.

Capítulos Anteriores:

Capítulo I Capítulo II Capítulo III 

Se encuentra en un campo de batalla. Una innumerable multitud le rodea. En el centro de la multitud tres personas. Él y dos más. Es un combate. Un combate a muerte. Las reglas son claras: sólo uno saldrá con vida. Tiene que andarse con muchísimo cuidado y precaución. No se va a enfrentar a novatos espadachines. Son expertos guerreros. El más mínimo error de precisión puede acarrear la muerte. La más leve pérdida de concentración puede llevar a la derrota. Un hilo separa la vida de la muerte. No debe romper ese hilo.

El guerrero de la derecha comienza atacándole directamente. Lo mismo hace el de su izquierda. Van derechos a él. Es una encerrona. Tampoco se esperaba otra cosa. Desvía como puede el envite del primero mientras con el pie izquierdo se prepara para soportar el golpe del segundo atacante. No tambalea al recibirlo. En su lugar, cambia rápidamente su espada de la mano izquierda a la derecha, a la vez que con el brazo acompaña el golpe. De arriba hacia abajo. Con ello, la espada del primer atacante, que se encontraba en posición horizontal, queda hendida en la tierra. Le basta con hacer un ataque lacerante en su garganta. Uno menos. El otro guerrero ataca con fiereza. Descarga su adrenalina lanzando ataques furiosos sin control ninguno de la situación. Es por causa del miedo. Él desvía los ataques uno tras otro. Espera pacientemente a que se agote el atacante. Una vez exhausto, el guerrero cae al suelo. Recibe sin resistir el frío tacto de la espada, clavándose en el espacio entre el esternón y las costillas. Muere al instante.

Sigue vivo. Cansando, pero vivo. Apenas puede presentar batalla cuando se abalanzan contra él la multitud que presenciaba la batalla. Es una traición en toda regla. Cada uno de los tres combatientes representaba una facción. Uno por los “Indestinados”, otro por los guerreros de la “Alianza” y la otra facción “era” él. Después de haber sido capturado, le habían dado la opción de enfrentarse a muerte a dos combatientes. Si salía vivo, podría marcharse. Para siempre. El había aceptado.

Ahora se encontraba otra vez encerrado. Su odio no hacia más que incrementarse. Ratas traicioneras. Todos. No merecían vivir.

De pronto lo sintió. Una voz en su cabeza se reía. Alto, fuerte. Los humanos habían firmado su sentencia de muerte. Ahora ya nada le detendría. Ni siquiera esos grilletes que le ataban a la sucia y fría pared. Estallaron en mil pedazos inesperadamente. Se sentía capaz de todo. Sus ojos llameaban de ira y rencor. Los que se intentaron interponer en su paso murieron sin piedad alguna. No había sitio en su mente para la fragilidad o el perdón.

Su mente volvió al risco al recibir otro corte en el brazo. Este sangraba copiosamente. Con ello no se libraría de la vergüenza, pero le hacia sentirse mejor. El dolor de los hechos recordados era peor que el de los cortes. Estos le ayudaban a nublar en parte su cerebro, pero los recuerdos seguían estando ahí.

Estaba a punto de desmayarse. Estaba perdiendo mucha sangre. La vista se le nublaba. Pronto se iría de aquel mundo. Lejos de la vergüenza, de la deshonra, del odio y del miedo. Lejos de todo lo que él había propagado en aquel lugar. Lejos de las muertes que su arma habían causado.

¿En que momento había sucedido? ¿Cómo había sido posible?

Él solo era un padre en busca de venganza. Vengar la muerte de su hijo. Vengar el hecho de que su hijo hubiera nacido sin destino. El responsable de aquello se hallaba encadenado en un templo al norte del mundo. Era un lugar prácticamente inaccesible del que nadie que había osado acercarse había regresado. Pero eso no le había echado atrás.

Ahora se hallaba a punto de morir, después de haber llevado la devastación al mundo. Después de haber matado cientos de personas. Después de haber llevado esa armadura. Esa armadura negra.

¿Cuándo perdió la cordura?

¿En que momento su cuerpo pasó a estar controlado por Eris?

Y lo más importante, ¿cuándo se convirtió en el “Paladín de la Muerte”?

Continuara…

Mundo Literatura – Comunidad Literaria

Warcry – Buscando una luz

Versión Directo. 

Buscando una luz:

Bienvenido al infierno,
el hambre, la guerra, la peste y la muerte son amos aquí.
El camino es muy corto, el tiempo muy largo,
tan solo un destino: he venido a morir.

He rezado mil veces buscando encontrar
la respuesta a tanto dolor.

He rezado buscando la paz,
luchando por sobrevivir,
soñando con salir de aquí,
buscando una luz.

Perdido en esta oscuridad,
muriendo sin mirar atrás,
buscando una luz.
!Buscando una luz…!

Hoy el hambre, la guerra, la peste y la muerte
son parte de mi, mi religión…
Si hubo algo en mi humano, el tiempo y la rabia, rabia…
!rabia se lo llevó!

He rezado mil veces buscando encontrar…
la respuesta a tanto dolor

He rezado buscando la paz,
luchando por sobrevivir,
soñando con salir de aquí,
buscando una luz.

Perdido en esta oscuridad,
muriendo sin mirar atrás,
buscando una luz.
¡Buscando una luz…!

Cansado de aguantar, cansado de sufrir,
cansado de llorar…
Cansado de luchar, cansado de perder,
cansado de soñar…

He rezado mil veces buscando encontrar…
la respuesta a tanto dolor

He rezado buscando la paz,
luchando por sobrevivir,
soñando con salir de aquí,
buscando una luz.

Perdido en esta oscuridad,
muriendo sin mirar atrás,
buscando una luz.
!Buscando una luz…!

Cansado de aguantar, cansado de sufrir,
cansado de llorar…
Cansado de luchar, cansado de perder,
cansado de esperar…

!Por Dios! !Por Dios!

Grandes del Metal:

Emperor - IX Equilibrium - Grandes del Metal

Lester Knight: Brutal. Así de simple. Un capítulo que te corta la respiración hasta que lo acabas. Épico, conmovedor y visceral. La presentación anterior de un personaje oscuro, carismático y atormentado da paso al retrato tortuoso, personal e intimino de su existencia. La puesta en escena es sensacional, pasando de una lucha a muerte memorable, a explorar las facetas interiores del personaje, anunciando un final salvaje.

Para mí, personalmente, marca un punto de inflexión en la escritura de Ehldair. Durante “Jugando con el destino” era palpable una evolución en su narrativa, acompañada de ciertos destellos que indican algo más. Aquí tenemos ese algo más. Un texto evocador y poético que te atrapa y seduce. Es un privilegio haberlo publicado.

Y por si fuera poco, capítulo a capítulo, vamos descubriendo lo mejor del metal nacional.

Enhorabuena, Ehldair, y gracias.

Diario de un sueño – 06/01/09:

Elric de Melniboné

Gamefilia