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La aventura de escribir mi primera novela. Crónica de los primeros 90 días. Capítulo I: Las Mareas del Caos Creador

¡Saludos, Desterrados, amigos y lectores de Gamefilia! ¡He vuelto! Después de tres meses de lejano retiro en las más ignotas tierras de Mundo Destierro, os traigo el relato de la gestación del proyecto literario que me tiene absorto: la escritura de mi primera novela protagonizada por Falkenberg. El Guerrero Mentalizador de cuyo destino depende Mundo Destierro.

Si bien, el 11 de Enero del 2009 fue la fecha de creación del documento a partir de cuyas ideas se inició la novela, la fecha real data de Agosto del 2008, cuando un acontecimiento cósmico sacudió a todo el universo que había creado hasta entonces: el nacimiento de Falkenberg. El Cazador. Un asesino imperial renegado que rompía con los arquetipos de los personajes que había concebido. Falkenberg era algo más que un hombre atormentado por su destino y condición. Era un asesino cruel y despiadado, sin el menor atisbo de bondad en su ser, que disfrutaba cazando a otros seres humanos que pudieran rivalizar con él, siempre que la causa fuera hasta cierto punto justa.

Sus primeras aventuras, jamás publicadas, le situaban en el corazón de la Estación Sombría de Mundo Destierro, cuando la tormenta de sombras llevaba décadas asolando el planeta y la existencia en él se había convertido en poco menos que un infierno demente donde los seres humanos no tenían la menor oportunidad de supervivencia, al menos, en la superficie. Falkenberg había llegado al planeta enviado por el mismísimo Emperador en una misión secreta con su nave, el Espectro, y llevaba años luchando por cumplirla. Durante el camino, fruto del contacto con la Estación Sombría, se había convertido en un vampiro superior, además del líder de varios clanes. Un auténtico ejército de vampiros bajo sus órdenes con los que perseguía a los últimos supervivientes humanos no alterados de una ciudad en ruinas a otra, por algo que poseían sin saberlo, y de que dependía lo suficiente para Falkenberg no tuviera le menor piedad con ellos.

La novela corta seguía una estructura clara: los vampiros creaban distracciones y el propio Falkenberg iba eliminando a los humanos más importantes uno por uno. Era una novela de cacería escrita en primera persona desde los puntos de vista de las víctimas.

En su momento tome la decisión de no terminar escribirla por motivos estructurales: sabía demasiado poco del personaje en sí mismo, y esa época de Mundo Destierro estaba poco desarrollada. Requería de un trabajo previo para el que no tenía tiempo. Así que aborde un formato que sí podía escribir: los relatos cortos.

Pronto el blog se llenó de relatos de Falkenberg de distintas épocas de su vida, narrando desde su educación en la Academia Mentalizadora, a la mayor cacería humana que protagonizó en el Imperio, a su primer encuentro con el Emperador, y la lucha encarnizada que mantenía en Mundo Destierro como el Vampiro Libertador: aquel que liberaba a los vampiros de la tiranía de los abominables Vampiros Demoníacos. Seres abominables que habían pactado y mezclado su sangre con los demonios del Abismo.

Hubo otros muchos relatos que no llegue a publicar por falta de tiempo, aunque estaba encantado con los resultados: el personaje se iba desarrollando y empezaba a tener una visión clara de su vida. La suficiente para plantearme escribir un proyecto de larga duración bajo una base sólida. Por entonces ya tenía claro que Falkenberg iba a ser mi personaje de debut en el mundo literario, y antes de dar el primer paso en serio, quería tener su vida preparada de un modo que pudiera escribir muchas novelas de él sin contradecir unas con otras.

Las sensaciones durante la concepción de sus distintas etapas eran fantásticas. Falkenberg como personaje seguía evolucionando y mostraba grandes diferencias personales y psíquicas de una época a otra. No era siempre el mismo asesino cruel y despiadado, a medida que se conocía a sí mismo y la importancia de sus oscuros dones y papel en el universo, el personaje solitario y enigmático afrontaba su legado de muerte y emprendía un camino del que personas que había llegado a amar dependían de él.

Dada su condición de ser humano modificado genéticamente, vampiro, y algo más que no puedo desvelar, siempre me había imaginado la existencia de Falkenberg en un lapso de unos cuatro siglos. Fue entonces cuando tuve mi mejor idea, no supe asimilarla y me estanque hasta principios del 2009.

La idea era un cambio tan brutal en Falkenberg que no pudo comentarla en el blog, a riesgo de destruir la magia del proyecto, revelando algo que sólo debería saberse al final de una novela. Así que empecé a explorar el concepto en secreto mientras publicaba relatos y apéndices radicalmente distintos en el blog. Pero hubo un punto de rotura. Los relatos publicados parcialmente habían dejado de interesarme: conocía su final y la nueva idea era mucho más importante. Lo suficiente para que no pudiera hacer progresar más al personaje sin explorarla más a fondo.

Esa necesidad de saber me llevo a dejar inclusos todos los relatos en curso del blog y empezar a publicar apéndices de Mundo Destierro. El planeta que había creado dos años antes, y cuyo diseño seguía inconcluso. El cambio de Falkenberg transcurría durante una de sus etapas en Mundo Destierro y lo cambiaba todo. Como los elementos relacionados estaban medio olvidados o poco desarrollados en mi mente, comencé una etapa febril de creación de Mundo Destierro. Recuperaba los viejos conceptos, los asimilaba, actualizaba y expandía.

No podía creerme los resultados. En poco más de dos meses había avanzado más Mundo Destierro de lo logrado en años. Los Vampiros Oscuros, Señores del Imperio del Norte, Siervos de los Brujos Inmortales, fueron los grandes protagonistas en el blog de dicha etapa creativa. Era la raza en la que puse mayor empeño creativo, al ser los enemigos de los reinos humanos, y aquellos que detenían a las sombras y demonios de volver a reclamar su reinado en el mundo. La raza central sobre la que se articulaban las demás, haciendo que expandir los Vampiros Oscuros fuera ampliar Mundo Destierro.

La principal es que resolví mis dudas. Pude ver las consecuencias de mi idea a largo plazo, y me encantó. Estaba decidido a seguir adelante con ella. El problema es que no sabía qué escribir. Los viejos relatos de Falkenberg no me interesaban. Los nuevos no podía a riesgo de revelar demasiado, y los demás intentos de hacer algo interesante, si bien eran historias entretenidas, no me llenaban. Por más ilusión que le puse, entre en depresión y crisis creativa. Saber que había creado algo maravilloso y verme obligado a relegarlo me estaba matando.

Deje de escribir, perdí las ganas de actualizar el blog, y me aleje de todo. Sabía que debía encontrar una solución, pero desconocía el cómo. Mi regalo de navidad a Ellolo, el relato de un Vampiro Oscuro perdido en Mundodisco, fue lo que me devolvió a la escritura. Quizás, ha sido lo más difícil que he escrito nunca, porque estaba bloqueado a más no poder. Conseguir escribir el relato y ver que gusto fue un apoyo moral imprescindible que me hizo ganar confianza y devolvió las ganas de escribir.

Sin llegar a apuntar nada volví a empezar a pensar y desarrollar ideas de cabeza. Escribí algunos relatos nocturnos de madrugada muy alejados de todo lo que había tratado, y durante la celebración del año nuevo tuve la idea de “Feliz año nuevo, mi amor”. Relato escrito en cuatro días frenéticos durante la navidad, y hasta la fecha, para mí, el mejor relato corto que he escrito nunca con muchísima diferencia.

Tenía pensando publicar una parte en el blog y el resto como colaboraciones en blogs de otros amigos, pero cuando le tocaba a Rikku, la respuesta que había estado buscando me arrolló. De la noche a la mañana, después de meses de parón, estaba trabajando en Falkenberg a lo bestia. Las primeras semanas lo pase horriblemente mal. Tenía muchísimas ideas, pero tenía que volver a leer cientos de páginas, atar cabos y desarrollar nuevos conceptos. Algo del todo incompatible con seguir actualizando el blog.

Todos mis intentos de hacer ambas cosas a la vez eran frustrantes. No lograba ni lo uno ni lo otro. Vosotros, mis amigos y lectores de Gamefilia, sois las personas gracias a las cuales volví a escribir, hace ahora poco más de un año. Vuestro contacto y amistad es una bendición a la que no estaba dispuesto a renunciar, pero me vi literalmente desbordando. Empecé a tener ideas a un ritmo que jamás había tenido, no daba abasto y tampoco podía retenerlo todo. Me dedicaba en cuerpo y alma o se me iba el hilo de la inspiración. Así que por la puerta de atrás, sin despedidas ni advertencias, abandoné el blog y cese todo contacto. Necesitaba estar solo y aventurarme en ese mar de ideas que azotaba mi mente.

Me hubiera gustado publicar todas las colaboraciones pendientes, despedirme bien, contarlo todo, pero me fue imposible. Me vino una inspiración tan visceral que la tomaba o la perdía. Cuando deje de luchar por llevar ambas cosas a la vez y abrace las ideas que tenía a tiempo completo, los resultados no se hicieron esperar: el 11 de enero nacía la novela de Falkenberg.

Su argumento era la solución a todos los problemas que había sufrido desde que tuve la idea que cambió mi percepción del personaje, ya que narraba desde el fin de su etapa Imperial a la transición que le llevaba a la nueva idea. La novela era en sí misma el relato de la metamorfosis del personaje. El punto de partida a partir de cual podría escribir las demás novelas del personaje basadas en sucesos previos o posteriores.

Soy consciente que tal vez resulte caótico leer que pienso escribir mi primera novela en el intermedio de la existencia del personaje, y que luego pienso continuar sus aventuras sin un orden cronológico preciso, pero adoro el caos y encuentro mucho más interesante ir saltando de época que seguir un orden establecido. Más que narrar la existencia entera de Falkenberg, mi intención es contar los episodios más interesantes a los lectores y dejar a su imaginación el resto, a raíz de una cantidad ingente de referencias introducidas durante sus aventuras.

Volviendo a la novela, originalmente la componían tres relatos de larga extensión: el primero narraba desde la muerte del personaje a su descenso al infierno, el segundo iba desde su regreso y venganza hasta su ascensión, y el tercero y último tomaba al personaje mucho tiempo después mostrando la nueva idea en toda su expresión. Tres relatos, tres épocas, tres Falkenberg bien diferenciados. Aquel que desconoce su destino, aquel que lo descubre y aquel que lo cabalga.

No voy a hacer mención a los días que estuve trabajando en los tres relatos, porque fueron eclipsados por Disolución, el infierno de los inmortales, el tema del segundo capítulo de este diario que escribiré si os ha gustado esta primera entrega de mis aventuras escribiendo mi primera novela.

Me despido enviado un fuerte abrazo a todos vosotros, seáis nuevos lectores o viejos amigos. Espero que disfrutéis de la novela de Falkenberg tanto como yo. Cuando acabe los primeros capítulos del diario, empezaré a publicar fragmentos de la novela que escribo estos días, para ver que os parece, y si os gusta la iniciativa, me vais a tener por aquí contando que tal progresa la novela hasta que la termine y comience la aventura de publicarla.

PD: Muchas gracias a todos aquellos que os habéis interesando por mí durante este tiempo, escribiéndome cartas de ánimo y apoyo. Han sido verdaderas oasis de moral entre innumerables horas de trabajo que me han ayudado y mucho a llegar hasta aquí. Wink

PD2: Estoy muy contento de volver a estar en Gamefilia Very Happy

¡Un saludo! Mr. Green

Gamefilia