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En la Cripta de Kel Asborg – Capítulo III: Mundo Destierro

¡Saludos, queridoslectores y amigos de Gamefilia! ¿Cuál será eldestino de Arnthor y su banda de Cazadores de Vampiros? Despuésdel combate épico contra el Vampiro Hechicero que aterrorizólos bosques de Akal Phortes, el atardecer se cierne sobre sus cabezasamenazando con la tenebrosa oscuridad de la noche y sus habitantesespectrales, un incendió mágico invocado por criaturastemibles del vortice dimensional les persigue, y las opciones dehuída de la banda se agotan. Arnthor debe elegir un camino avida o muerte. Ése es el argumento del capítulo de hoy,que se centra en describir el ecosistema de Mundo Destierro y susciclos de día y noche, en preparación de lo que estápor llegar… Kel Asborg

Me despido deseando quedisfrutéis del capítulo, y agradeciendo la bienvenidacon la que habéis recibido el regreso del blog. Me ha alegradomucho volver entre vosotros, y eso se ha trasladado a la inspiración.Por la cabeza ya me circulan dos nuevos cuentos que escribirédespués de "En la Cripta de Kel Asborg", empezandoseguramente por "El Azote de Imradhyr"; del que os tengoque preguntar si os gusta el nombre de "Imradhyr", nombreprovisional de la capital del Imperio del Norte de los VampirosOscuros.

Sin más, felizlectura. Un abrazo! Wink

En la Cripta de Kel Asborg: Capítulo I Capítulo II

En Mundo Destierro, lavictoria no era más que una tregua efimera frente a amenazasmás constantes e implacables. Para empezar, estaba lacuestión de la radiación solar, sencillamente letal enel caso de los seres humanos. Los pocos hombres y mujeres que seatrevían a abandonar la protección de las ciudades yrefugios subterráneos, lo hacían protegidos porarmaduras completas o encantadas; como en el caso de la banda deArnthor, cuyas armaduras generaban un campo mágico quefiltraba la radiación solar hasta límites tolerablespara la vida. Un signo de distinción y riqueza propio de lanobleza, los cuerpos militares más selectos, y las bandas máslegendarias de la frontera.

Aunque el sol eraenemigo del hombre, también era su aliado, en cierta manera. Apesar de que no ejercía la menor influencia en criaturas comolos vampiros superiores, los auténticos amos y señoresde la superficie, especialmente en las regiones más distantesdel ecuador; lo cierto es que a la humanidad le beneficiabanotablemente el sol, cuyos ciclos regían los intercambiosdimensionales. Mundo Destierro, en esencia, como planeta existentebajo distintas realidades dimensionales, alterna su naturaleza enfunción de la luz recibida. Dicho de otro modo, durante el díaes principalmente material, representando al planeta que existe en eluniverso; mientras que por la noche, se imponen los ámbitosespectrales a los que está ligado por el poder mágicode los Ethernyr. Una civilización de inmortales extinguida enlos albores del tiempo, que usaron Mundo Destierro como puentedimensional mucho antes de la que humanidad lo descubriera.

En terminos prácticospara la banda de Arnthor, que había agotado la mayor parte deldía buscando y cazando al vampiro superior en el bosque deAkal Phortes, quería decir que apenas le quedaba tiempo paraencontrar un refugio seguro donde protegerse de la noche: el momentodel día en que las dimensiones espectrales dominaban MundoDestierro, convirtiéndolo en un lugar incompatible para lavida; además de habitado por criaturas antiguas, másque capaces de reducir a meras almas suplicantes a los mortales cuyopoder desafiara a la oscuridad. En ese sentido, la noche era igualque el día: sólo podía ser habitada por losvampiros superiores más poderosos, a excepción de losgrandes Archimagos Humanos, que no solían correr semejanteriesgo, conscientes de que el encuentro fatídico con algunacriatura invencible era más probable que inusual.

En condicionesnormales, la villa de Bolwian, una población de cinco milhabitantes, excavada en las profundidades rocosas de una montañacercana, que vivía de la agricultura cultivada en la cavernabajo el sol mágico y el comercio, muy conocida por laseguridad de sus imponentes puertas de acero y cámarasherméticas, con la que Arnthor estaba al día en cuantoa permisos de hospedaje se refiere, hubiera sido la elecciónnatural.

Pero no cuando elbosque de Akal Phortes ardía con tanta vehemencia.

Jamás habíanvisto nada igual. Los pequeños incendios provocados por losrayos producidos por el vortice dimensional convocado por el vampirosuperior, estaban devorando el bosque con una inusitada voracidad,ignorando la nieve, el hielo y la escarcha que lo cubría. Elorigen espectral de las llamas, blancas y níveas como lanieve, que bebían con fruición, sólo sabíade vida y muerte. Quemaba los arboles a gran velocidad para absorbercada gota de vida del bosque, sembrando la tierra con cenizas de lasque nunca volvería a crecer nada exceptuando desolación.

Y había algo aúnmás terrible en la ausencia de causalidad que guiaba a lasllamas.

En los movimientos de losdistintos focos de incendios había una más quemanifiesta voluntad gobernada por una conciencia sedienta devenganza. Arnthor, en su fuero interno, a pesar de que manteníaa sus hombres concentrados en la marcha, ya no tenía la menorduda de que el hechizo del vampiro superior había tenidoéxito. Una inteligencia perversa impelía a llamas delos incendios a perseguirlos. Sólo así podíaexplicarse que el fuego siguiera el curso de la banda haciendo casoomiso de la dirección del viento, aumentando su velocidad deavanza a medida que ganaba intensidad y virulencia.

De momento, la fortunafavorecía a los caballos de la banda de Arnthor, sensiblementemás rapidos que el fuego. ¿Hasta cuándo? Esa erala pregunta clave. Quedaban tres horas de luz, noventa minutos demarcha hasta Bolwian, y Arnthor, vista la evolución del fuego,en sus calculos más optimistas, creía que empezaríana perder ventaja en menos de media hora. Esto quería decir queserían atrapados dentro de poco más de una hora, casicon toda seguridad. ¿Era Bolwian una alternativa real? Cadavez lo veía menos claro. Forzando al máximo loscaballos, bestias de largas marchas poco preparadas para carrerasfrenéticas, lo más probable era que más de lamitad se vinieran abajo condenando a su banda a la muerte. Terminosinaceptables después de haber perdido a dos buenos compañerosy amigos ese mismo día.

Aunque ninguno de losmercenarios interrumpía sus pensamientos, y sólo sepreocupaban de mantener la formación, cubrir su posiciónde cabeza, vigilar los bordes de la senda que recorrían, y darinstrucciones de búsqueda a los Mastines de Guerra, Arnthor nose engañaba. Sabía que sus hombres era tanto o másconscientes que él de la tragedia que se cernía sobresus cabezas. En su silencio, había un mero reconocimiento a lafe y lealtad que le profesaban. Acatarían su decisión,fuera cual fuera, convencidos que de sería la mejor para elgrupo. Y por más que lo pensaba, Arnthorn no veía enBolwian la más clara. No, no habían pasado tanto juntospara verse morir sin poder hacer nada los unos por los otros. Erapreferible asumir un riesgo mayor y luchar juntos hasta la muerte.

Comunicándosemediantes signos con la mano derecha en alto, en un códigomilitar que habían desarrollado en la banda, Arnthor impartiólas órdenes. Se reorganizaron en una única fila y seadentraron en las profundidades del bosque, hacia el Este, donde apoco más de media hora de marcha, les aguardaba unaestribación que les conducaría a Derk Zorg. La montañamás elevada de la región. Territorio de los misteriososnómadas. Tribus de bárbaros que vivían en lasuperficie aliados con antiguos espiritus, cuyos poderes mágicos,los más notables entre los humanos, combatían a laoscuridad con orgullo y audacia. Se caracterizaban por un hermetismoque hacía desconocidas sus costumbres, y frecuentementeentraban en conflicto con los reinos humanos, al cruzar sus fronterasy vivir libremente por sus tierras haciendo caso omiso a la noblezalocal. Aunque se les temía como unos guerreros temibles,respetados por los propios clanes de vampiros superiores, y secontaban leyendas acerca de su hospitalidad, ayudando siempre aaquellos con el valor de viajar por la superficie de Mundo Destierro.

Continúa en… Capítulo IV

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