Novela: El Duque del Destierro – Prólogo: Merodak, el Maestro Mentalizador

VIOLACIÓNDE SEGURIDAD CLASE IX

ACCESO NOAUTORIZADO AL BANCO DE DATOS

SELLANDORED CON CORTAFUEGOS IV

ANALIZANDOINTRUSO

DETECTADOCAPACIDAD PSÍQUICA

VALOR =680.000 u

RANGO =MAESTRO MENTALIZADOR

NIVEL = NOEXISTEN REFERENCIAS COMPARABLES

PELIGRO =LETAL

CERRANDOCOMPUERTAS

ACTIVANDOPOZO DE GRAVEDAD Y GLACIACIÓN

MISIÓN= SUPRIMIR AL SUJETO

Quehubiera sido descubierto por la Inteligencia Virtual del ordenador dela cámara de aislamiento psíquico, no parecíaimportar en exceso al Maestro Mentalizador que se habíainfiltrado en su interior. Su conciencia estaba lejos de ahí,navegando entre los recuerdos de los jóvenes mentalizadoresesclavos que habían vivido y muerto aquí a lo largo deaños, los cuales aún perduraban como huellas psíquicaspalpables para alguien sensible a percibirlas, como él.

Tampoco sentía el peso de las gravedades queaplastaban los objetos de la cámara hasta reducirlos a laminasde un milimetro de grosor, ni el intenso frío glacial quedebería haberlo congelado hasta cristalizarlo. Su poder,simplemente, trascendía las leyes del ámbito físico;más bien, las gobernaba según sus designios.

Suformidable aspecto, hacía de la reverencia un imperativo. Suelevada estatura, por encima de la media, y su magníficacomplexión atlética, eran propios de los gladiadoresdel antiguo Imperio. Iba ataviado con una armadura amplificadoraluminiscente: el traje de los Mentalizadores de más alto nivelal servicio del Emperador. Un prodigió del renacimientocientífico del segundo milenio del Éxodo: La armadura,diseñada para soportar las condiciones de fuego físico,láser y explosiones más extremas; disponía de unsistema interno de mantenimiento vital, que monitorizaba lasconstantes vitales, y mantenía su equilibrio mediantetransfusiones y múltipes drogas experimentales secretas;además, amplificaba notablemente la fuerza, velocidad yagilidad del Mentalizador muy por encima de los límiteshumanos; y, representaba sus pensamientos a través de lacubierta exterior negra luminiscente, mediante un lenguaje que ibadesde diferentes idiomas rúnicos a la representaciónvisual más abstracta, formando imágenes, que, unidas alos poderes psíquicos del Mentalizador, no hacían sinoaumentar el poder de sus invocaciones mentales sobre la realidad quele rodea.

Eneste momento, la cubierta negra luminiscente de la armaduraamplificadora del Maestro Mentalizador, bullía de actividad.Transcribía con columnas rúnicas verticales de colorrojo, los recuerdos psíquicos grabados en la cámara porlos Mentalizadores Esclavos, absorbiendo su esencia de las paredes,de modo que los borraba. Nadie volvería a tener acceso aellos, exceptuando los Maestros del Enclave de Mentalizadores.

Eraun peligro para el principal proyecto de los Mentalizadores.

Elrostro del Maestro Mentalizador era inolvidable: desde la partesuperior de la sien izquierda hasta la inferior de la mandíbuladerecha, cuatro enormes cicatrices desgarraban sus faccionesesculturales. Un recuerdo imperecedero del precio que habíapagado por el conocimiento de las artes mentalizadoras másoscuras, que aprendió de seres impíos de los ámbitosmás ignotos, con los que estableció pactos de sangre acambio de favores por cuyo conocimiento reduciría mundos acenizas. Su ojo izquierdo, alcanzado por las garras que hendieron sucarne, era blanco, ciego; el derecho, azul penetrante, brillaba comofuego infernal.

Susrasgos parecían cincelados sobre roca: pomulos prominentes yafilados, mejillas huesudas, mándibula ancha y firme, barbillapoderosa, labios delgados, cejas puntiagudas, nariz aguileña.Piel pálida y albina marcada por las cicatrices.

Quizás, lo que más destacaba en él,además de su mirada y las cicatrices, era su cabellerapelirroja tocada por el fuego. Una cascada de pelo denso y sedoso queflotaba por el aire formando una gran corona en derredor de sucabeza, que ignoraba la gravedad de la cámara animado por elpoder psíquico que emergía del Maestro Mentalizador,furioso por las visiones de sufrimiento que desvelaban las huellaspsíquicas de la cámara.

Eran más de lo que podía soportar.

Cuando su armadura amplificadora luminiscentetranscribió sobre su negra cubierta la última columnavertical rúnica rojo, completando la absorción de losrecuerdos marcados en las huellas psíquicas de la cámaraacerca de los jóvenes mentalizadores, la cubierta luminiscentevolvió a su siniestro tono negro. El Maestro Mentalizadorcerró sus ojos brillantes, y se concentróprofundamente, invocando poderes ancestrales de la antigua sangre,que ahora fluían libremente por su cuerpo.

Elsuelo acorazado de la cámara de aislamiento psíquicotembló.

Enel pecho de la cubierta de la armadura luminiscente negra, se dibujóun sigilo blanco de poder elemental que se expandió por elcuerpo del Maestro Mentalizador con venas de tejido rúnico. Asu paso, un aura blanca electrizante, envolvió el cuerpo consu indomable energía. En el reves de ambas manos, el sigiloblanco del pecho, el signo de Yxortharn, el fuegopsíquico, se dibujó también, a menor escala. Suspuños encrespados por la rabia, se abrieron para conjurar bajosu palma sendas esferas de fuego psíquico blanco, en constantecrecimiento, cuyo poder producía lenguas de llamas queascendían verticalmente hasta por encima de la cabeza delMaestro Mentalizador. Dándole si cabe, un aspecto aúnmás impresionante y amenazador.

Conla unión de cada eslabón del tejido rúnico queunía los siglos de Yxortharn sobre la cubiertade la armadura luminiscente, el poder del Maestro Mentalizadortraspasaba un nuevo umbral. Su cascada de cabellera pelirrojabrillante se arremolinaba cada vez más inquieta flotando porel aire de la cámara como si buscara algo a lo que golpear.Mientras, un torrente de rayos emergía del cuerpo del maestroMentalizador, golpeaba con violencia las paredes acorazadas de lacámara.

Sobre el tapiz de cristales verticales rúnicos enbajo imperial que componían el teclado de la consola de lacámara de aislamiento psíquico, los proyectoresholográficos representaban la imagen humanizada de la IV deseguridad: un cuerpo humanoide dibujado con ríos deinformación fluctuante naranja, que hablaba con una vozmecánica fría e impersonal al Maestro Mentalizador, sinéxito. Al principio, calculando que la presión grávicavencería al intruso en unos segundos, con una arroganciaciertamente muy humana, le había invitado a rendirse. Pero, elMaestro Mentalizador, sumido en las visiones de las huellaspsíquicas, y, ajeno a las dificultades de soportar gravedadesextremas, ni siquiera percibió su presencia. Ahora que laslecturas de energía psíquica amenazaban con poner enpeligro la integridad del propio nivel de Arcadia, la IV no hacíasino ofrecer su rendición incondicional al MaestroMentalizador. Obedeciendo a la directriz de su programaciónque anteponía la seguridad de la estación espacial acualquier otro condicionante.

Para su desgracia, el Maestro Mentalizador no escuchósus palabras.

Abrió sus ojos, ascuas deslumbrantes de fuegoblanco y azul, y clavó su dura mirada en la perversióninformática que torturó a los jóvenesMentalizadores, sin el menor atisbo de compasión. El aura defuego blanco que envolvía su cuerpo se expandió unpalmo en derredor suyo; la tormenta de rayos, se volviófrenética, y las esferas de fuego psíquico, crecieronhasta cubrir los antebrazos del Maestro Mentalizador.

Sólo tuvo que decir una palabra para desatar ladestrucción.

Lostres sigilos de Yxortharn, brillaron con la intensidadde un sol. Una ola de fuego psíquico blanco tempestuoso seabalanzó contra la consola y la IV. Los cristales rúnicosdel tapiz que componían el teclado, explotaron al contacto conel fuego psíquico, y se consumieron. Mientras, losdispositivos holográficos integrados en la pared acorazada, sefundieron con las primeras capas del blindaje.

Laúltima acción de la IV. Una llamada de auxilio. Jamásfue respondida.

Unasegunda palabra, causó una destrucción aún másdevastadora.

Eltorrente de fuego psíquico que producía su cuerpo, enconstante aumento, se arremolinaba en derredor suyo, girando unavelocidad vertiginosa, que no hacía sino producir másrayos. Su segunda palabra, transformó el torrente de fuegopsíquico en una tormenta formidable, que se batiócontra las paredes de la cámara de aislamiento psíquico.Lenguas de fuego psíquico golpeaban como un torbellino cadapared una y otra vez. La fuerza de los impactos, sumados a los milesde grados de temperatura, hicieron de un blindaje propio de una navede guerra, un mero juguete.

Lascapas del blindaje eran arrancadas por la fuerza del torbellino, eincorporadas a la tormenta como afiladas hojas de toneladas de peso,que hendían profundamente las capas de blindaje máspropensas a fundirse. La máquina del pozo de gravedad, situadabajo la cámara, desgarrada por las corrientes de rayos de latormenta, se quemó. Y las afiladas capas de blindajes quegiraban con el torbellino, libres de su insidiosa gravedadartificial, se estrellaron como obuses contra las paredes de lacámara.

Elimpacto fue tan brutal, que la mayor parte de los últimosvestigios del blindaje cedieron, revelando la superficie de piedraexcavada del asteroide sobre la que se había construido suinterior Arcadia. Sólo resistía la puerta principal.

Yno sería por mucho tiempo.

Elsigno blanco de Yxortharn del pecho, fue sustituido porel sigilo añil de Xandross, el signo de lagravedad psíquica. El Maestro Mentalizador, se dio la vueltaencarando la puerta principal. Abrió ligeramente sus brazos endiagonal descendente, formando la figura de una V invertida. Yconcentró la tormenta de fuego psíquico frente a él,observando como el fuego psíquico blanco etereo se convertíaen añil y untuoso, casi palpable, más físico queespiritual, como si fuera agua ardiente.

Unavez combinados los sigilos de Yxortharn de las manoscon el de Xandross, el Maestro Mentalizador, lanzósu ataque. La tormenta de fuego psíquico añil, golpeócomo un martillo contra la puerta principal acorazada de la cámara.Una vez, otra y otra. Cada impacto, hacía temblar la cámaray hundía un poco más el blindaje de la puerta. En laparte central, se apreciaba una hendidura de medio metro deprofundidad y en aumento. El Maestro Mentalizador no parecíacansarse.

Simplemente, estaba impaciente.

Sininterrumpir el ciclo de golpes contra la puerta principal, invocóuno más de sus poderes. El sigilo de Pyros. Elsigno del fuego procedente de las simas avernales. Su simbolo, semezcló con el de Xandross del pecho, y los deYxortharn de las manos, creando nuevos sigilos quecombinaban ambos poderes. La cubierta de su armadura amplificadoraluminiscente se volvió onice. Mientras, que los sigilos y lostejidos rúnicos adquieron un tono bermellón que seconfundía con la cabellera pelirroja del Maestro Mentalizador.

Elfuego psíquico que golpeaba la puerta principal experimentóla misma transformación. Y en apenas unos segundos, elmartillo añil se convirtió en un punzónbermellón, que atravesó de sólo un golpe lahendidura del blindaje. Abriendo lenta pero inexorablemente unaprofunda herida, devorando milimetro a milimetro sus aleaciones.Evaporadas y fundidas al contacto con un fuego de millones grados.

Cuando la obertura se hizo lo suficientemente grandepara permitir el paso del Maestro Mentalizador, la tormenta de fuegopsíquico desapareció junto a los sigilos de poder quebrillaban en la armadura amplificadora luminiscente. De nuevo negrareluciente y helada.

ElMaestro Mentalizador cruzó el umbral de la puerta principal dela cámara de aislamiento sin atisbo de temor, imponente ydesafiante. La ausencia de armas en él, no era sino una señalde mayor peligro. Sólo los Maestros Mentalizadores de másalto nivel renunciaban a las armas de su hermandad.

Ellos mismos, el epítome del Mentalizador Puro,eran el arma.

Algo que los celadores de Arcadía comprendierondemasiado tarde, cuando el Maestro Mentalizador acudió alnivel, guiado por las señales de las huellas psíquicasde los jóvenes Mentalizadores.

Loscadaveres carbonizados de los celadores todavía humeaban a lospies del Maestro Mentalizador. Después de haberse encontradocon la muerte hacía poco más de media hora.

Lasalarmas de Arcadia seguían sonando frenéticamente. Aligual que los disparos láser y las explosiones propias deferoces combates. Las fuerzas imperiales y los discípulos delMaestro Mentalizador combatían a las fuerzas corsarias de losSeñores Piratas hasta la muerte. Arcadia era un caos. Y lamisión del Maestro Mentalizador, la más importante quejamás hubiera afrontado.

Elfuturo de su raza estaba en juego.

Expandió su mente por toda Arcadia, haciendo casoomiso a las voces de los humanos, buscando la impronta mental deSiete. Ahora, después de haber asimilado sus huellaspsíquicas, la conocía y podía localizarla conexactitud. Captó una débil señal, lejos de él,y se puso en camino.

Entonces, una voz gelida, gutural, aguda y cavernosa,que en tiempos pretéritos fue humana, llegada desde losconfines más lejanos de los ámbitos del universo.Penetró en su mente y susurró sus palabras con aqueltono siniestro, sesgado y cruel, que intimidaba hasta al propioMaestro Mentalizador.

Merodak.

Maestro.

Elchico.

Haescapado, Maestro. Pero sé dónde está. Pronto seránuestro.

Eltiempo se acaba, Merodak. Cada vez es más difícilcombatir a las hordas de Mundo Destierro. Hijo mío, he vistola destrucción de nuestro pueblo en mis visiones. Debescapturar al Guardián de la Torre a cualquier precio. Éles la clave de la supervivencia de nuestra raza. Sólo élpodrá liberarnos de está prisión infernal. Debesencontrarlo y educarlo para afrontar su destino.

Sí,Maestro.

Lapresencia del oscuro ser que le había enseñado lossecretos del Arte de los Mentalizadores décadas antes, despuésde sellar pactos de sangre que iban más allá de la viday la muerte, se desvaneció devolviendo el control de su cuerpoa Merodak, el Maestro Mentalizador.

Talera el poder de su maestro, el innombrable, que su mente, proyectadaa cientos de pársec de distancia cruzando el vasto océanoesferas dimensionales, invisibles para los sentidos de losinvolucionados humanos. Era capaz de atravesar las barreras mentalesde Merodak sin esfuerzo, y hablarle a lo más profundo de suconciencia. Mostrando un dominio sobre él, que le hacíasentir impotente. Cada vez dudaba más del proyecto en que sehabía embarcado. ¿Qué sería del Imperiocuando su Maestro y sus elegidos regresaran? Ante semejante poder, laarmada de un millón de naves sería un obstaculo menoren sus planes. A veces, Merodak pensaba que estaba cometiendo unerror. Pero la desapareción de su raza, en caso de no actuar yel implacable control de su maestro, reducían sus opciones ala nada.

Tenía que seguir adelante y salvar al Guardíande la Torre.

Antes de que fuera demasiado tarde.

Sintiempo que perder, Merodak invocó el sigilo de Kronyr.Un sello de gran poder que envolvía su cuerpo desde el pecho ala espalda descendiendo hasta las caderas. Mientras, una lluvia derunas caían desde el interior de la armadura amplificadoraluminiscente, o ese efecto daba, ya que el apenas perceptible dibujorúnico, se formaba a lo largo de toda la cubierta miles deveces, para crecer hasta hacerse bien visible y volver a desaparecer,imitiando el efecto de la lluvia. El color verde del sigilo, lasrunas, y el aura saturaban la presencia de Merodak, cada vez másdistorsionada por su propio campo mental, que se lo separaba a pasosagigantados del tejido de un universo.

ElMaestro Mentalizador, con los ojos en blanco, vislumbrando lasposibilidades del continúo espacio-tiempo. Eligióexistir a partir del siguiente segundo en una pequeñahabitación de un nivel superior al otro extremo de Arcadia,cercano a Siete. Y cuando el poder del sigilo de Kronyrenvolvió por completo a su carcasa física, saltó.

Elabismo creado en el tejido del universo durante un instante, absorbióel aire de los pasillos más cercanos a Merodak, alzando loscadaveres de los celadores y los objetos más livianos.Generando un fenomeno de compresión, que se invirtiótras el cierre del abismo, descargando una violenta explosiónverde cuya onda expansiva borró los últimos vestigiosde la presencia de Mentalizadores en aquel infausto nivel.

Mientras, al otro lado, comandos de piratasatemorizados, tras arrojar sus fúsiles láser al suelo.Escapaban de la visión del demonio Mentalizador envuelto en unaura distorsionada verde, que le confería un aspecto si cabemás terrible y sobrenatural.

Unasonrisa de perversa satisfacción cruzaba los labios impíosde Merodak.

ElGuardián de la Torre, Siete, estaba muy cerca.

Prevaleceremos, Maestro.

Unacarcajada distorsionada aguda y sesgada, fue la únicarespuesta llegada procedente desde los confines del cosmos.

17horas antes…

Continúa en…

Crónicas de Mundo Destierro:

Lester Knight: ¡Saludos, queridos amigos deGamefilia! No me puedo creer que por fin haya publicado el principiode primera novela de Mundo Destierro. Deseo de corazón que oshaya gustado. Este prólogo es un relato muy importante paramí, ya que después estar de meses trabajando en laambientación y el contexto de la novela, marcó elmomento a partir del cual empecé a escribirla. Despuésde tanto tiempo escribiendo apéndices, ardía en deseosde contar todo lo que había imaginado.

La historia del prólogo es muycuriosa, pues también fue la transición del trabajoprevio a la improvisación. Había planeado que la novelase centraría principalmente en el relato del últimoMentalizador vivo del Imperio, después de la caída desu raza, cuyo final podéis leer en un relato ya publicado, LaAscensión de Falkenberg. La idea era presentar al personaje deniño, saltar treinta años hasta el día en quecomenzó la cacería de los Mentalizadores, y volver asaltar meses después relatando como el personaje realizaba supropia odisea para salvar a su raza, mientras era perseguido por elimplacable Miles Zharum, Comandante de la Legion del Lobo, losguerreros más formidables del Imperio, tambiénpsíquicos.

Narrar la infancia del jovenMentalizador me había interesado mucho, pero jamás tuvela inspiración necesaria para armar un relato de la épocaque mereciera la pena contar más allá del principio dela novela; pero fue escribiendo este prólogo que me vino lainfancia de Siete a la cabezay que decidí cambiar elplanteamiento de arriba a abajo, dedicando la novela desde elnacimiento del joven Mentalizador hasta su encuentro con Merodak,relatando la vida de un Esclavo Mentalizador en la estaciónpirata fuera de la ley más salvaje que ha existido jamás.

Lo cual motivó que no volvieráa reescribir el prólogo, sabiendo que formaría partedel tramo final de la novela, por lo que lo aprovechéprincipalmente para describir a Merodak por primera vez y definir lospoderes de los Mentalizadores que había ido evolucionado desdelos últimos relatos publicados aquí, así como sumanera de concentrarse y encadenar sus poderes, basados en laconcentración y el dominio de las energías que existenen el universo y que emanan del propio Mentalizador.

Comos los lectores de siempre habreísapreciado, Merodak parece ser mucho más poderoso de lo que eraFalkenberg en los relatos de antaño, y así es. Lo cualse explica debido al gran salto temporal de la novela desde  losrelatos originales, respecto a los que han pasado más de tressiglos y Falkenberg ha desaparecido, siendo Mundo Destierro su últimodestino conocido. Merodak es uno de los Maestros Mentalizadores máspoderosos de la orden actual, una orden que vive su momento de gloriamáxima, reconocida como el órgano que representa elpoder del Emperador en los planetas artificiales y las coloniastemporales.

En un imperio de billones de sereshumanos en constante viaje hacia la próxima galaxia, dominado poruna elite formada por los millones de nobles humanos que hanevolucionado a hombres espaciales, seres capaces de vivir en elespacio y dominar la energía del universo a su antojo; losMentalizadores, los descendientes de la antigua sangre, se hanconvertido en los elegidos del Emperador, pues gracias a aquellosdemonios psíquicos el Emperador puede controlar a una noblezatan ambiciosa como poderosa.

El Título de la novela “ElDuque del Destierro” procede de los rangos Mentalizadores en elImperio. La nobleza imperial, constituida por cien casas nobles decientos de miles de miembros y decenas de planetas bajo su controlcon flotas estelares de combate privadas, soportan la tiraníade los Maestros Mentalizadores, que en nombre del Emperador gobiernana las Casas Nobles velando por su lealtad. Dicho de otro modo, cadados o tres Casas Nobles son estrechamente controladas por un MaestroMentalizador, una criatura implacable que todo lo sabe y ante la quecualquier signo de rebelión no es más que el preludio ala más horrible de las muertes.

Dentro de los Mentalizadores, losDuques eran aquellos Mentalizadores encargados de controlar a lasCasas Nobles; función que solían desempeñar con laayuda de sus discípulos y el soporte de los alumnos de supropia escuela, que establecían en la metrópolis deCasa Noble más importante bajo su control.

“El Duque del Destierro” no es nadamás ni nada menos que título de Falkenberg, el líderde la orden durante casi dos siglos, aquel que jamás gobernóa ninguna Casa Noble, pues su misión era ejercer de Ejecutor Imperial y eliminar cualquier rastro de rebelión. El nombre,irónicamente, le acrédita legalmente como Señorde Mundo Destierro, pues, el Emperador, con el que mantuvo unarelación especial de mutúo respeto, en su tiempo leprometió que le concedería cualquier gobierno, yFalkenberg, décadas después le demandó MundoDestierro, aquel planeta eliminado de los archivos imperiales tras lahuida del antiguo Emperador; al que finalmente fue enviado paracapturar a unas Casas Nobles que fueron exiliadas allí paraaniquilarlas, con unas consecuencias imprevistas: el nacimiento delos Vampiros Demoníacos, antiguos Nobles Posthumanos quehabían mezclado su sangre con los demonios del Abismo.

El motivo del título para lanovela es que a partir de la segunda trilogía, pues habíaprevisto escribir de seis a siete, Falkenberg pasaría a ser elprotagonista absoluto, dedicando las primeras a presentar el universode Mundo Destierro poco a poco. Pero ya me estoy enrollandodemasiado… LMAO Espero que os haya gustado este comentario contextual. Apartir de aquí, en el caso que os guste el prólogo, irépublicando cerca de veinticinco capítulos más.

PD: Quiero despedirme dando las gracias a todos vosotros, mis amigos y lectores, sin los que jamás me hubiera atrevido con un proyecto semejante, y a Meristation por las portadas que habéis ido dando a este humilde blog de literatura; Mundo Destierro es lo que es hoy gracias a vosotros Kitten

Un saludo a todos! Wink