Juegos injustamente sobrevalorados: Street Fighter II

 

Estaba de alquiler en un piso en San Juan de Alicante y la primera noche de domingo que pasé allí me bajé para reconocer un poco la zona y descubrí una sala de máquinas recreativas casi pegada a mi puerta.

Fui mirando una a una todas las máquinas para ver si encontraba alguna que me hiciera tilín. 

Después de echar un rápido vistazo vi a una pequeña figura de puntillas sobre una de ellas. Un niño de apenas cinco o seis años que no paraba de golpear los desgastados botones del panel de control.

Me acerqué por curiosidad para ver a qué jugaba aquel niño tan pequeño y lo primero que vi fue unos soberbios y maravillosos gráficos en donde unos grandes sprites de llamativo diseño se movían con una fluidez muy agradable. 

Pero fue odio a primera vista.

A pesar de todas sus buenas cualidades no me atrajo en absoluto. Me pareció un completo desperdicio. Tanto gráfico para tan poca chicha. Al final resultaba un escenario bonito en donde dos únicos contrincantes peleaban hasta el abatimiento de uno de ellos. Una especie de Yie Ar Kung Fu pero más bonito y con más técnicas.

 

Me dio asco su forma de controlar los golpes especiales. El concepto en general.

Con unos diseños de comic barato americano con hombres bestia, chinitas tetonas y pinta monas vestidos con karategi.

Con el pasar de los días fui descubriendo al usuario medio al que le gustaba perder el tiempo con este título. 

No iba mal encaminado en mi odio. Porque fue el principio del fin de la completa desaparición de todos los géneros que a mi me apasionaban.

Surgieron los clones por todas partes y fueron desapareciendo lentamente de los salones los juegos de naves, sagas como Rygar, Shinobi, Gryzor, Rolling Thunder,…

Te acercabas a unos recreativos y sólo veías clones de este juego por todas partes. Y los jugadores como yo teníamos que conformarnos con máquinas bastante viejas de nuestros géneros preferidos.

Y lo peor de todo es que esta maldita moda se extendió en las Consolas. Fue el colapso total.

Ah, vaya. Aun no he mencionado al innombrable. Estoy hablando de mi juego más odiado, el "maravilloso e inigualable" Street Fighter II o la peste que acabó con todo lo bueno conocido.

Permitidme este pequeño desahogo. Espero que nadie se sienta ofendido. Es mucha la rabia acumulada y mucho el daño que me hizo este título.

Y nunca he llegado a entender lo que la gente le ve a este juego porque a mí desde el primer momento que lo vi no me atrajo nada de nada.

 

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