Ecos, Capítulo 3: Sombras del Caos

Sombras… al principio todo estaba difuminado. Parecía como si la cabeza se hubiese separado en mil pedazos, y cada uno de estos no supiese en que sitio tenía que volver a encajar. Voces… lejanas, y se oían lo que parecían ser voces hablando en tono atemorizado, cuando de repente uno alzó la voz murmurando algo ininteligible, pero era obvio que se dirigían a Montse porque aunque no veía nada, sintió como unos brazos bastante fuertes la intentaban poner en pie a la vez que otros susurraban cosas a su oído en vano. Ni siquiera sabía como tenerse en pie, algo de lo que se dieron cuenta los que la ayudaban, y por lo que decidieron dejarla en una pared con bloques sentada.
Puede que pasasen más de 10 minutos cuando Montse abrió los ojos y vio a 3 hombres delante de ella, con cara de haber estado en ese oscuro lugar en el que se encontraba mucho tiempo antes de que ella se reuniese con ellos.
“Hola ¿Puedes oírme?” Dijo uno de ellos, alto y cuadrado como un armario. Sus ojos expresaban preocupación. Montse solo asintió, ya que intentando mover los labios sintió una fuerte sensación de cansancio.
“Descansa tranquila” Dijo otro de los hombres sentados. “Te trajeron hace una semana, y llevas dormida todo ese tiempo, como cuando nos trajeron a nosotros”. Montse no pudo hacer más que asentir. “Deduzco que al raptarnos usaron algún tipo de químico potente que prácticamente te neutraliza por completo. Lo que espero que no se les haya ocurrido usar bencina porque entonces tenemos un cáncer esperándonos…”
“Si, por cierto, antes de sacar tus teorías de químico favorito deberíamos presentarnos” Dijo el último de los que quedaba por hablar. “Yo me llamo Manuel, pero llámame Manu. Soy pirata informático” Montse pensó que si había algún ejemplo de lo tontos que son los tópicos lo tenía enfrente. Estaba en buena forma física, y hubiese pasado fácilmente como modelo en las pasarelas, amén de que parecía bastante listo. “Y digo que soy pirata sin miedo” Prosiguió “Porque es lo que tiene que no sepáis mi alias y haber dado un par de favorcillos a los de asuntos internos”
‘Ya sé de que me suena’ Pensó ella ‘El capitán mencionó una vez que no todos los que están en el bando contrario son malos, y que a veces el fuego se ha de combatir con fuego’.
“Este de aquí se llama Xabier, y es un químico cerebrito de los que sacó a los 2 años una carrera de 5” El hombre alzó un pulgar en señal de aprobación a ese comentario “Y este de aquí se llama Esteban y es un obrerazo de la construcción, aunque para mí que lo que es, es probador de esteroides” Finalizó con una risita. Esteban solo sonrió, y dijo con una voz muy profunda “¿Y tú, guapa? ¿Puedes hablar y si quieres presentarte?”
Montse pensó en lo de guapa y en que se lo había dicho un tío con esa voz, su aspecto y esa sonrisa, y pensó que no solo le perdonaba el calificativo (Odiaba que la llamasen guapa, preciosa o similares si no era gente de confianza) sino que le hubiese permitido mas cosas, pero en otro lugar. No era momento para pensar en calenturas, sino para en primer lugar intentar mover los labios y relacionarse.
“Montse. Me llamo Montse. Perdonad si digo alguna gilipollez, pero me siento como si estuviese atada a un tiovivo que intenta batir la velocidad de la luz”. Todos asintieron, pero callaron. “Soy teniente de la policía especializada en asuntos internos, pero tranquilo que no te conozco (Dijo señalando al hacker, y este le guiñó el ojo). Y estoy aquí porque me han secuestrado unos vampirozombis blancos o algo así”
“Si, conocemos la historia, nos ha pasado lo mismo. Lo que no nos han hecho nada desde que estamos aquí, y yo llevo un mes” Dijo Xabier “Así que no te…”
Se abrió la única puerta de la sala, negra y pesada, como una especie de nota macabra que recordaba que los que la cruzasen se dirigían a lo mas negro de un destino totalmente incierto, pero la alternativa de quedarse sentados no era nada tentadora. Los 4 se levantaron y anduvieron hasta la puerta. Un pasillo negro iluminado por 4 luces totalmente recto y vacío se presentaba ante ellos. Cuando los 4 estaban en el mismo, la puerta de su antigua celda se cerró, abriéndose otra al fondo.
“Asomemos primero la cabeza, porque me da que esto es una ratonera en la que nos guían a nuestro matadero” Dijo Manuel.
“No lo es” Dijo Montse
“¿Cómo estas tan segura?”
“Porque ya nos hubiesen matado, y si nos quisiesen torturar ahora lo estarían haciendo. Lo que quieren es jugar con nosotros”
“Manuel, no veo brechas en ese argumento” Dijo Xabier.
“Espero que no te equivoques” Dijo un Manuel que aunque con semblante fuerte, tenía escrito en sus ojos el miedo a lo que desconocía.
Entraron en una sala circular, con dos cristales encima en la que se encontraba mucha gente, y entre ellos, uno señaló a donde estaban los 4. Se quedaron mirando, para aparecer con una bata…
“Buenos días, queridos presos…”
“¡¡¡JUAN!!! ¡¡¡HIJO DE LA GRANDÍSIMA PUTA!!!” Gritó Montse con toda su alma, aunque nada comparado con la mirada que esta desprendía mirando a su ex – novio, que sonreía desde el cristal, como quien esta a punto de presagiar la divertida muerte de una de sus cobayas.
“Me alegra que me recuerdes, mi vida” Dijo cargando cada una de sus palabras con ironía “De hecho, es un placer que lo que ahora te esta pasando por la cabeza sea matarme”
“Te equivocas, eso sería lo último que haría tras arrancarte las uñas con fuego… jodido cabrón ¡¡¡TU ESTAS DETRÁS DE TODO ESTO!!!”
“Exacto” Dijo sin dejar de lado esa sonrisa macabra “De hecho, ese año que estuve contigo fue una completa mierda. Todo el rato aguantando ñoñerías, que si la puesta de sol, que si ver películas juntos… solo me interesaban de ti dos cosas, poder follar cada noche sin tener que salir de mi casa y ver si te podía comprar, pero me di cuenta de que eras una chica de principios. Lástima, porque se te daba muy bien el meneo”
El tumulto a su alrededor rió. Montse sentía una mezcla del odio más negro que nadie había experimentado jamás, las ganas de coger a una persona y hacerla sufrir por el resto de su vida mezclado con un opuesto de tristeza y de ganas de llorar. No sabía que provocaba esto último, si haber llorado por un cabrón todo un año, si era el hecho de ver que un año perfecto era la mentira perfecta, o de haber sido un objeto cuando ella creía haber sido alguien en la vida de alguien. Puede que fuese una mezcla de las 3, pero miró a Juan a la cara sin pestañear y con furia. Pasase lo que pasase a continuación… un momento, pensando se dio cuenta de algo…
“¡Te fuiste porque encontraste a alguien dentro de la comisaría que si cedió al soborno!”
“Si, alguien de tu comisaría es un topo de los grandes y la verdad que hacía falta para llevar a cabo esta gran empresa a favor de la humanidad. Veréis, estáis aquí para hacerme rico a costa de vuestra muerte. ¿No es una causa noble?” Dijo Juan llevándose una mano al pecho y simulando que se emocionaba. Montse deseó que le viniese en ese momento un ataque al corazón, pero no cayó esa breva. Juan habló “Estos tíos de aquí son gente de diversas mafias y países, a los que les interesa tener un grupo de asesinos sádicos y sin piedad a su servicio. Los que os han raptado son así. Inspiran temor, poseen fuerza, agilidad, resistencia… pero lo más increíble de todo, es que obedecen ciegamente las órdenes del que esté instruido como su mentor. Solo falta demostrarles que es cierto, y que vosotros, de los mejores elementos en vuestros campos, no seáis capaces de hacerles frente, aparte de morir de la peor forma que se les ocurra. Ah, y se ha hecho una apuesta a ver quienes sobreviven si es que lo conseguís, y de momento la cosa esta en 90% a favor de la muerte de todos… solo hay un 10% de personas que no me creen tras haber visto la demostración que les hice con dos personas de un edificio…”
“Era una prueba” Dijo Montse en voz baja “Por eso no teníamos la grabación original sino cortada”
“Ahora mismo se abrirá una puerta que os llevará a las 4 salas que debéis superar. Cada uno de vosotros tiene una habilidad única para sortearla. Si muere ese, moriréis los demás… para que no digáis que no os avisé” Dijo Juan mirándoles con un guiño de ojo. Montse oyó los huesos de Esteban crujir y le susurró al oído a Montse “Cuando lo cojamos, yo le arranco los brazos y tu te quedas sus huevos” Montse asintió. Si necesitaba un motivo para vivir, era ver a Juan retorciéndose… pero ¿Lo conseguirían? La puerta se abrió, y un pasillo dejaba ver al fondo algo verde… pero Montse no dejaba de preguntarse lo mismo, a medida que empezaba a caminar ¿Quién demonios sería el topo de la comisaría?
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“De manera que la principal sospechoso ha desaparecido” Preguntó Adrián
“No, se la han llevado” Respondió Sergio
“Perdone, pero mientras no se haya probado nada deberíamos suponer…” Comenzó Silvia, pero Sergio la cortó “Las suposiciones son lo que ha hecho que ustedes fracasen como inútiles, y esto se lo digo sin ningún tipo de respeto. Para empezar, ellos entraron haciendo una masacre, pero es claramente un elemento de distracción ¿Quién se iría a fijar en otros detalles teniendo las paredes de color rojo sangre auténtico? Entraron y no se llevaron documentos secretos, archivos bajo secreto de sumario o informes sobre casos… lo único significativo que se ve es que una policía sospechosa no esta, y que falta mas de la mitad del cuerpo por defunción. Esto último no es significativo porque de alguien querer quitar de en medio a la policía bastaba con sobornarlos”.
“¿Esta insinuando que nuestra comisaría esta corrupta?” Dijo Adrián perdiendo los nervios.
“No lo insinúa, lo esta afirmando” Dijo la compañera de Sergio “De hecho, en la Interpol tenemos ficha de todos los agentes de Europa, y el 95% están en la nómina de alguien. Del otro 5%, un 1 es listo y el otro 4% desaparece misteriosamente, y sus compañeros ni se molestan en buscarlo… ¿Hace falta que le diga porque?”
“Esto es un ultraje, ¡Exijo que retiren inmediatamente esas palabras!” Gritó Adrián, dando un puñetazo sobre la mesa. Sergio correspondió a ese puñetazo con uno sobre la cara del Inspector, que cayó contra la pared. Un morado reemplazó su carrillo derecho.
“Relájese. No esta usted ni usted (Apuntando a Silvia) en condiciones de exigir nada. Y esto que dice Raquel no esta basado en chorradas, sino en hechos. El agente que se encuentra suspendido posee en su cuenta corriente mas de 100 millones de pesetas, cada mes recibe un plus aparte del sueldo de la policía y curiosamente llama a un número de Jamaica cada semana, que es el de uno de los capós mas escurridizos de la droga del mundo.”
“¿Y porque no detienen a los corruptos?” Preguntó Silvia. Al contrario que Adrián ella estaba calmada, y preguntó con curiosidad.
“Hombre, si quiere que usted y el Inspector hagan solos todo el trabajo de la policía, por mí mañana mismo empapelamos al resto de la comisaría. Nos guste o no, que es que no, muchos de los policías corruptos hacen bien el resto del trabajo, otros reciben sobornos de piltrafillas, y esta el hecho de que dos personas no pueden atender una jefatura de policía” Finalizó Raquel.
Sergio no podía parar de pensar en la chica secuestrada. Lo primero era el tema de que se la habían llevado. O era realmente un topo y la habían rescatado, o como el y su compañera sospechaban tenía algo que ver con Juan, su ex – novio y psicólogo. Lo que no cuadraba era el tema de secuestro para violarla o similares, sino para algo mas grande, aunque seguía sin poderse imaginar para que querría Juan a Montse. Por lo que había leído del informe de la interpol esta no era gran tiradora (No así su compañera Silvia que era un AS de la pistola) pero tenía suerte con cada cosa que se le cruzaba por delante y salía airosa. Sergio rezó porque, estuviese donde estuviese, le acompañase esa suerte. Pero eso no era lo importante.
Lo importante era, que los que asaltaron la comisaría contaron con ayuda del interior, y según los informes de la interpol, ninguno de los agentes de allí dentro tenía conexiones con algo no fuesen señores de la droga, quedando solo sin contactos los 2 agentes que estaban en aquella habitación. Supo que Raquel pensaba lo mismo con solo cruzar la mirada: Uno de ellos 2 era un topo (O la mismísima Montse), y la mancha de la corrupción había llegado a la interpol.
No por parte de los agentes. Estos eran 5 agentes de campo por país, 20 técnicos de informática, y 20 expertos en inteligencia. Eran seleccionados tras varios años de seguimiento y control estricto de sus actividades. Cuando se creía que había confianza en el sujeto, se le llamaba y si aceptaba, se procedía a su entrenamiento en el campo que mas se ajustase a sus necesidades. A Sergio le sorprendió que todos los agentes de la interpol fuesen seguidores o creyentes de alguna religión (Según inteligencia los religiosos son mas estables y fieles) y a su vez ninguno estaba casado o con hijos. Al contrario de lo que se pudiese pensar, no tenía que ver con los requisitos, sino que era algo que encajaba curiosamente. Pero no, la corrupción venía de las altas esferas de la interpol.
En otras palabras, estaban jodidos.