Amigo Invisible: Niebla en la Oscuridad: (Basado en el universo Silent Hill)

 

Jacques O’brien no sabía que demonios hacía allí. Hacía un par de horas, se hallaba en su piso de la ciudad jugando con su hijo, el cual había recibido por Santa Claus un tren eléctrico y un montón de casas y vaqueros, para emular aquellas películas del oeste que tanto le gustaba ver pese a su corta edad. Recordaba que su mujer le sonreía, contenta ante la visión de su marido, haciendo feliz al retoño, fruto del amor de ambos.

Pero una jaqueca repentina le obligó a ir a la cama a dormir, y ahora, estaba en una sala oxidada, sobre una cama que no tenía colchón, solo disponía de la base, con tablones de madera casi destrozados por una agresiva carcoma.

Negro y de nacionalidad irlandesa, Jack que era como algunas personas lo llamaban tenía un temperamento muy fuerte y una facilidad asombrosa para cabrearse. Y ese momento no era en absoluto una excepción: sentía rabia al no recordar, sino a su mujer y a su hijo, el regalo del mismo y algunas partes de su ático ¿Por qué no se acordaba de su trabajo? ¿Por qué no recordaba a sus padres? ¿Por qué no recordaba saber caminar y sin embargo, estaba levantado y se mantenía perfectamente en equilibrio?

La habitación en la que se hallaba de repente, dibujó como si se desvaneciese, una salida sin puerta. Todo aquello, pese a su enfado no dejaba de acojonarle y una vocecita en la cabeza le recomendaba quedarse quieto en vez de salir por aquella misteriosa puerta. Jack hizo caso omiso de la voz temerosa y salió por la puerta. Desde que salió de la misma, esta desapareció de la misma forma que se dibujó, a la vez que se daba cuenta que delante de el, solo había negrura. Un inquietante y oscuro vacío negro… no había piso visible, pero el estaba esperando sobre el mismo.

De repente un ruido como de 12 pasos a la vez se encaminó en su dirección. Y esta vez le hizo caso a su instinto, que le gritaba que saliese de allí a toda leche. Echo a correr de frente, pero tarde se dio de bruces contra una pared y notó el olor fuerte a óxido y el sabor de la sangre en sus labios… salvo que no era suya. Las paredes por alguna extraña razón solo eran visibles si te encontrabas a un paso de ellas… y en estas había escrito en sangre algo que no ayudaba a sentirse como si estuviese en casa

“Dispárale al niño al pulmón… que sienta como pierde la vida mientras no puede respirar”

Le vino a la cabeza su hijo, y no dejó de pensar que estaba en peligro. Siguió corriendo en paralelo a esa pared mientras aquellos pasos no dejaban de resonar por aquel lúgubre pasillo, y rezando a Dios porque todo fuese un sueño, y se despertase en un momento taquicárdico perdido.

De repente el suelo se acabó, y Jack notó como sus pies perdían apoyo y se precipitaban al fondo sin vacío… y caían en el agua… salvo que no era agua. Aquel fuerte olor a óxido ya lo había olido en una pared, y busco otra por si había un mensaje, pero de repente, su mujer salió de la sangre y comenzó a ahogarle con las manos. Lo que hacía horrible la visión era que tenía la cara desfigurada por un disparo a la cabeza, pero reconocía el colgante, que le había regalado justo antes, de pedirle matrimonio.

“¿Por qué me mataste Jack? ¿Por qué me violaste, y luego me mataste? ¡YO NUNCA TE HICE NADA!”

“Yo no te he matado Leanna ¡Yo te amo! ¡Nunca te haría nada malo!”

“MENTIRAS, MALDITO HIJO DE LA GRAN PUTA”

…

Minutos… horas… días… Jack se encontraba tirado en un cuarto con la salida dibujada, pero no se atrevía a salir de nuevo… al perder el conocimiento, volvía a estar allí. Se sentía 100 años más viejo, y presentía que aquello era mas que una pesadilla… hasta que un verdugo, con un pasamontañas moderno, y una motosierra  en mano apagada, se presentó en la habitación

“Eres como los demás. Patéticos. Incapaces de enfrentarse a sus propios errores. Incapaces de salvar a alguien. Orgullosos de infligir dolor. Hasta que llega el día en el que tienen que pagar sus crímenes”

“¿Quien cojones eres tú? ¿DÉJAME SALIR DE AQUÍ?”

“Yo soy tú. Soy esa parte de ti que deseas que acabe con tu existencia. Aunque tu aún no lo sepas”

“¿Qué coño sabes tú de mí? No sabes una mierda”

“Se tanto como tú. Sé lo que has visto, y sé que te parece horrible. Pero aún pareciéndote horrible, lo has hecho. Mataste al niño… y a la mujer”

“¡¡¡YO NO HE MATADO A MI MUJER NI A MI HIJO. DEJA DE ATORMENTARME MALDITO HIJO DE LA GRAN PUTA, Y SACAME YA DE ESTA PESADILLA!!!”

EL encapuchado, que medía más de 2 metros se dirigió a Jack y lo cogió por el cuello. El pasamontañas no tenía ningún tipo de ranuras, pero Jack sabía que lo miraba a él… y de repente un blanco cegador lo trasportó a un sitio que le iba a horrorizar mas aún, que lo que había vivido en aquel oxidado lugar.

Se vio a el mismo, portando un rifle, y a dos soldados que le obedecía apuntando a un niño, a una madre… y un padre amordazado en una silla. Entonces de sus labios salió una frase

“Dispárale al niño al pulmón… que sienta como pierde la vida mientras no puede respirar” Y se echó a reír. El soldado apunto y disparó. Jack nunca había visto a una mujer llorar tanto, pero eso le excito más. Cogió a la mujer y mientras la inmovilizaba, la violó ante la mirada de su marido, que parecía estar contemplando el mismo infierno. Al terminar, jack sacó la pistola de su pantalón y apretó el gatillo contra la sien de la mujer.

“Una lástima, tu mujer era una belleza. Una pena que eligieses el bando perdedor. Te dejaremos vivir, pero ten claro esto: Si apareces una vez mas por el globo, la tortura que sufrirás no durará solo días”.

Desataron al hombre, que no sabía que hacer… comenzó a andar hacia la puerta hasta que un disparo de la pistola de Jack por la espalda hizo que su cuerpo inerte cayese al suelo.

“El horror de los recuerdos…” Dijo el verdugo sin soltarle el cuello y lo trajo a la realidad.

Jack no pudo dejar de llorar y de pedir perdón por todo aquello que había hecho “en nombre de la paz y de la justicia” en el ejército. Se preguntó como podía haber sobrevivido con semejantes recuerdos todo aquel tiempo… y entonces, comprendió que eran los pasos que había escuchado cuando lo perseguían… todas las víctimas de las que había abusado o las que había violado, estaban allí… no tenían ojos… pero no pudo dejar de sentir auténtico miedo al saber, que le miraban.

Y entonces el verdugo clavó la motosierra en el pecho de Jack y una vez dentro la encendió. Jack no recordaba haber nunca sentido tanto dolor.

…

Al día siguiente, Leanna y su hijo estaban en un funeral, rodeados de amigos y soldados del ejército, mirando un ataúd con una bandera posada en el mismo. Ella no paraba de llorar desconsoladamente. Jack había muerto de un ataque al corazón, provocado por una enfermedad muy grave mientras dormía para recuperarse de aquella jaqueca.

Los soldados levantaron sus armas, y dispararon salvas en memoria del fallecido Teniente. Cuando lo enterraron, todos rezaron porque su alma estuviese en el cielo, descansando.

No sabían lo equivocados que estaban.


Soy consciente de que no soy absoluto conocedor de la saga Silent Hill. Por tanto, solo he usado elementos de la saga que conozco de jugar a la 3º parte de la saga y de referencias –y un poco de influencia del maestro Clive Barker-, para crear un relato que se base en sus elementos pero con un trasfondo totalmente independiente.

He de decir, que espero que guste a mi amigo BankeShinobi (Tienes una edición a descargar en PDF por si quieres conservarlo aquí) ¡Y a ver si nos vemos, mamón! xD

¡Saludos y a los demás, espero que os guste! ^^