Amigo Invisible 2010: Indhira GH11, pasa a recoger tu regalo

 

¡Buenas noches!

Me ha tocado Indhira GH11, y para ser fiel a mis regalos de cada año, mi regalo es un relato, pero no uno cualquiera. He cogido su Relato Rombo de Amor y me he tomado la libertad de hacerle un remake a mi estilo, dándole final incluso (Dado que ella aún no lo ha terminado :P) Se dice que lo mejor de hacer una obra es que a alguien le inspire para reconocerla, y que mejor, que remakearla. ¡Escribe el final ya 😛

Espero que te guste Indhira ^^ Vamos a ello:

 



“Un fin de semana juntos en esa casa de las afueras” Dijo ella sonriendo a su novio, el cual volvió de su ensimismamiento en el último libro de Stephen King que había estado leyendo desde que se lo compró el día anterior “Eso es lo que deberíamos hacer para celebrar nuestro aniversario. ¿Recuerdas nuestra primera noche, a la luz de la luna en aquel mirador? Veíamos aquella casa que era preciosa. Me gustaría quedarme en ella ¿Qué te parece, cariño?”

“Ay, no sé… a mí me parecía una casa bastante normal y algo tétrica. ¿De verdad te hace ilusión?”

“Si, pero, si tú no quieres…”

“Claro que quiero, lo que no llegaba a pensar que te gustaría ir” Dijo Pablo con una sonrisa amplia.

“Ay cariño, como te quiero” Le dio un beso su novia Amelia, y añadió “A ver si puedo hacer que recuperes el ánimo haciendo cosas… poco decentes” Y bajó poco a poco su pantalón enseñando su ropa interior que no dejaría indiferente a ningún novio salvando a Pablo, que a ojos de Amelia llevaba una temporada como falto de ilusión en la relación que mantenían hacía 3 años. Ella temía estarse estancando: Pablo era su sueño y el hombre con el que deseaba pasar el resto de su vida; guapo, con un futuro brillante, encantador, cariñoso y buena persona, era el hombre por el cual cualquier mujer mataría. A ella le extrañaba no encontrarle defectos, pese a que ahora se le notaba apagado.

Él decía que estaba bien y que simplemente estaba pasando una época “meh” pero Amelia sentía que se le estaba escapando de sus manos. Y había pensado recuperarlo a toda costa.

“Bueno, me voy a hacer la reserva y a prepararlo todo. Hasta pronto Amor. Te Quiero” Dijo Amelia mirándolo.

“Y yo, cielo” Dijo Pablo sonriéndole. Nada mas se fue, Pablo cogió el teléfono y marcó un número. Al otro lado de la línea, una persona escuchó con impaciencia todo lo que se podía hacer en el fin de semana.

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“Pablo, no te lo vas a creer: Resulta que Edu y Carla van también a la casa rural” Le comentó por el teléfono una Amelia emocionada “Sé que no tragas demasiado a Carla, pero Edu es tu mejor amigo ¿No te importa que sigamos pensando en ír?”

“Hmmmf… de acuerdo… pero como tu amiga Carla suelte alguna de sus bromas, no respondo de mis malos modales” Dijo un malhumorado Pablo.

“Tranquilo mi amor, que no te dirá nada. Ella sabe que no es que seas santo de tu devoción y no nos arruinará el fin de semana romántico”

“Espero… ¿Sabes? Tengo ganas de estar contigo mi vida” Ese era el primer signo de pasión que Pablo daba en dos meses, lo cual hizo sonreír a Amelia: Las cosas volvían a su cauce.

“Tengo que cortar, voy a avisar a mis padres de los planes”

“Te Amo, Amelia” Dijo Pablo

“Y yo mi amor” Dijo una muy emocionada Amelia.

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“Buenas noches, parejita” Dijo Carla al recibirles en la casa rural. Mas que casa, era un hotel rural en el que se hospedaban parejas con el fin de rehacer sus vidas juntos tras peleas o problemas o simplemente, amarse un fin de semana “Supongo que vendréis con ganas de…”

“Carla, ahora no” Dijo Amelia en bajo “Pablo esta algo cansado” dijo mirando a su novio el cual parecía tener algo de fuego en su mirada. “Ay cariño” Añadió mirando los jardines de los alrededores “Los campos son preciosos ¿Puedo ir a verlos un rato?”

“Por supuesto Amelia” (Nunca la llamaba de forma cariñosa en público) “Vete sin problemas”

“Te acompaño si quieres” Añadió Edu. Necesito hablar con alguien femenino. Dijo medio en broma, medio en serio. Podría tener que ver con su antiguo amor, al cual había dejado unas semanas atrás.

“De acuerdo”

“Yo voy a la habitación, te espero ahí” Dijo Pablo con un bostezo. Era obvio que el viaje de llegada le había cansado. Subió, y Carla dijo “Yo voy a deshacer la maleta, que quiero cerciorarme de que no he olvidado nada”

Se fueron mientras Amelia y Edu salían al jardín… y mientras, Pablo llegaba a su habitación seguido de Carla… que cerró la puerta mientras lo tiraba a la cama de forma salvaje y se quitaban la ropa. Hicieron el amor de forma intensa, intentando no gritar por si alguien los oía. Llevaban un año de aventura, y aunque a Pablo empezaba a notársele a ojos de Amelia, no quería dejarla porque su padre era dueño de una gran fortuna, y si conseguía casarse con Amelia y sacar tajada, podría vivir junto a Carla toda su vida sin preocuparse. Mientras tendría que fingir que Amelia le seguía gustando. A Carla esa idea la seducía y la ponía, y huelga decir que la amistad con Amelia poco le importaba. Solo le importaba su amante, el cual era el mejor en la cama. A veces pensaba si Amelia sospechaba lo suyo y lo mantenía solo por la forma en que follaba. Pero su amiga era tonta e ilusa, la prueba viviente de que el amor es ciego.

Se pusieron a hacerlo una segunda vez con él encima de ella cuando de repente abrió los ojos y la boca. Carla pensó que había llegado rápido al orgasmo aunque le extrañó porque no notaba nada dentro de ella… hasta que un líquido caliente y rojo empapó su vientre. Quiso gritar, pero una mano con un trapo se le adelantó y se lo metió en la boca. Sin que tuviese opciónquitó el cuerpo de Pablo y el asesino la ató de manos y pies, para comenzar a violarla. Carla quería gritar pero no podía, y deseó morir, deseo gritar ayuda a Amelia, a Edu… pero nada de ello servía. El asesino no terminó en ella ni en ningún sitio, solo se fue y la dejó así. Fue tras un rato cuando Amelia regresó sola y gritó mientras se echaba a llorar, seguida de un Edu que salió de su cuarto al oír los gritos.

 
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Amelia seguía en Shock cuando la policía le hizo preguntas. Edu respondió que la noche anterior los dos habían estado hablando en el jardín, y que a cosa de media hora se habían ido, el a su habitación y Amelia se había quedado en el jardín. La policía sospechaba de ambos, pero solo tenían la sospecha y cabía la posibilidad de que alguien mas estuviese involucrado: Algún novio de Carla, un loco,… y esto lo sospechaban porque en la escena del crimen no había nada, y en el resto del hotel no se halló arma del crimen. El paño con el que se silenció a Carla, la cual estaba en la UCI fuera de peligro, no contenía rastros de nada ni etiquetas y por desgracia era muy común en cualquier tienda de todo a un euro”. Las cuerdas podían ser de cualquier ferretería y lo único que habría podido incriminar al asesino, la violación, reveló que no había pentrado nada orgánico la vagina. Por el momento, se habría de archivar el caso a falta de otra prueba esclarecedora.

 

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Al par de días, Edu se reunió con Amelia. Este le había dicho de quedar porque tenía información de quien fue el asesino de su novio.

“No puedo creer que hayas sido tú” Le espetó Edu nada mas llegar.

“Edu, lo sabía de hacía meses” Dijo Amelia con la mirada fría si inmutarse “Cuidó mucho el no dejar pruebas de su aventura con la zorra de Carla, pero el muy imbécil se dejó una noche abierta su cuenta de correo y ví los emails. Estuve tres días llorando, se lo comenté a mi padre y estuvo a un paso de ordenarlo matar” Pero lo detuve… pensé que sería algo pasajero y podría haberlo perdonado, pero con lo de la casa rural me demostró que lo que había en ese email era cierto, solo estaba conmigo por el dinero de mi padre. No era una bravuconada para impresionar a la puta de Carla”

“Podrías haberlo dejado, sin mas” Dijo Edu.

“No, no podía. Ese bastardo merecía morir, y respecto a Carla, creo que nunca mas se le ocurrirá reírse así de su amiga. Espero que el trauma psicológico le haga bien una temporada. Lo que me pregunto es, ¿Cómo lo supiste?”

“Fácil, no fui yo y Carla no tenía ligues, lo sé porque me lo cuenta todo” Dijo Edu, tratando de sonar calmado “Así que solo quedabas tú. Pablo nunca me contó nada, pero esa falta de entusiasmo estando contigo me revelaba de lejos que no eras la única con la que follaba ¿No tienes miedo de que me chive?”

“No lo harás. La policía nos observa de cerca, así me lo ha dicho mi padre que tiene sus contactos. E incriminar al otro haría creer que el incriminador es el asesino, y lo sabes. Así que ambos cerraremos la boca y punto y final. Te veo mañana en el entierro de Pablo” Y se marchó sin decir nada mas.

Edu había grabado la conversación sin que Amelia lo supiese. Pensaba delatarla, pero el comentario sobre que el padre estuvo a punto de MANDAR asesinar a Pablo, le hizo cavilar. Cogió la grabación, escribió una carta y las puso en su cuarto. No creía que Amelia fuese a matarlo, pero de hacerse, esa grabación saldría a la luz. Y Amelia, pasaría una buena temporada en la cárcel. No era un consuelo para él porque estaría muerto, y su amigo seguiría muerto, pero al menos sería un derechazo.