Opinión: Censura, ese pequeño grano que molesta…

Buenas, otra vez, ahora si que nuevamente estoy un «poquito» enojado, todo por la reciente censura al videojuego «Syndicate» en Australia, lo cual implicaría que los oceánicos no podrán disfrutar de él por el momento. Independiente de la calidad del futuro título, sería justo que llegue la versión completa en vez de una, tal vez, recortada y cutre. Pero hay más. ¿Quieren saber? Después del salto.

Pobres de los que disfruten de esta versión…

Llego a mi trabajo, después de una reponedora noche de sueño… para qué andamos con mentiras, aún tenía cara de trasnochado XD. En fin, prendo mi notebook, abro el navegador, acompañado de un buen café con un pan con mantequilla, y me meto a Meristation. Todo normal, miro las noticias y todo bien… hasta que llego a cierta noticia con la palabra «censura» en ella.

Así es, me enteré de que Syndicate había sido prohibido en Australia. Este clásico que va a ser reimaginado como un FPS y tomará como referencia a Deus Ex: Human Revolution, acaba de recibir la calificación RC por parte de la Australian Classification Board, lo cual significa que, derechamente, el juego no se va a distribuir por esas tierras. Lo más paradójico es que el juego aún se encuentra en pleno proceso de desarrollo, por lo menos eso ayudará a quitar esas escenas que, según esta entidad, son perjudiciales para los videojugadores australianos, mayores de 18 que recientemente se había aprobado y de la cual, irónicamente, les decían que no estaba bien jugar porque tenía unos cuantos asesinatos traumatizantes.

Pero lo qué me pregunto es: ¿Por qué tiene que estar alguien ajeno a uno diciendo lo que puede o no jugar? Salvando las distancias, me he acordado de la tiranía de paises como China y el Medio Oriente, donde practicamente le dicen a sus habitantes cómo deben vestirse, que deben comer… está bien, yo tambien creo en un ser supremo y tampoco estoy atacando a ningún gobierno ni ninguna religion, pero de ahi a que te controlen lo que estás haciendo todo el día, tal como si estuvieras dentro de una especie de «Gran Hermano», es que no tiene nombre…

Ahora, esto de la censura no es nuevo. Por la década de los ochenta todos los juegos eran basados en navecitas, hamburguesas que te querían atrapar y fontaneros saltando de una tubería a otra. Es es esa época donde comenzaban a aparecer grandes sagas como Metal Gear, Final Fantasy y Castlevania. Pero todos los títulos que aparecían por esos momentos parecían ser de algún modo inocentes, no se atrevían a ver más alla de un simple «juego de niños». De hecho, si comprabas una consola era para toda tu familia, y en especial para tus hijos. Pero eso cambiaría a principios de la década de 1990.

Aparecía en el mercado «Mortal Kombat», un juego de peleas que le hacía la competencia al, en ese momento, exitoso «Street Fighter 2», y cuya mayor baza era la utilización de actores reales. Aunque esa técnica ya fue utilizada anteriormente en Pit Fighter, supuso toda una novedad en esa época; eso y más la violencia explícita (léase: desmembramientos, decapitaciones, sangre derramada y todo lo que se puedan imaginar) supuso tanto un éxito rotundo como toda una polémica en torno al título. Todo esto, más la aparición de juegos como Doom, dió como resultado que se fundara por 1994 la ya conocida como ESRB (Entertainment Software Rating Board), seguido por la PEGI (Pan European Game Information), encargadas de calificar y orientar al público los diferentes títulos que salgan al mercado. Ojo, solo eso.

Mortal Kombat: la «culpable» de la creación del sistema ESRB.

Aún así, quedan países donde, por lo que se ve, aún queda ese pensamiento de que «los videojuegos son para niños», y no solo califican un título, sino que, derechamente, y si no se cumplen una serie de condiciones previas, te lo censuran. Y no solo hablamos de títulos en desarrollo, sino que en algunos casos hasta de juegos terminados y parcheados, con el objetivo de que al final pueda ser distribuído en el país conflictivo.

Muchos, muchisimos casos han surgido a raíz de este conflicto que es imposible enumerarlos en esta entrada, pero creo que con un par de estos ejemplos estaría más que satisfecho:

  • Left 4 Dead 2:
  • Corría el año 2009. Valve sacaba al mercado la segunda parte de este juego de zombies, la cual llega con todo su contenido íntegro a todo el mundo, excepto a un país, adivinen: Australia. La entidad reguladora de ese país determinó que por su contenido esta secuela sobrepasaba el M15+ y prohibió su distribución en ese país, lo que provocó que se hiciera una versión aparte para ese territorio. ¿Resultado? Hubo tal censura en esta versión, que IGN Australia calificó con un 5/10 y denunciando la censura que existe en ese país.

    La censura de la discordia…

  • Crytek y el conflicto en Alemania
  • Otra polémica pero esta vez en Alemania, año 2009. En cierta ocasión se ha reunido un grupo de ministros para debatir la posibilidad de prohibir los videojuegos violentos. Ha salido al paso de esta noticia Crytek, argumentando que estaría poniendo en peligro la fuente laboral y el videojuego como producto cultural, y amenazando con irse del país si se concretaba esta posibilidad. Desconozco en que habrá quedado esto, aunque espero para el bien de todos que no se haya concretado.

  • Ni siquiera Latinoamérica se salva:
  • La prohibición de Tom Clancy’s Ghost Recon Advanced Warfighter 2 en México por reproducir el contexto en la provincia de Chihuahua, o Hugo Chávez prohibiendo a toda Venezuela lo que considera «el camino al infierno». Así llamó a los videojuegos violentos. O el intento de los políticos chilenos por crear un sistema de clasificación propio, que trataba por un tiempo de tratar los envases como si fueran de cigarro (50% del envase con una advertencia).

    Sin exagerar, así iba a ser el etiquetado en Chile, como si fueran envases de cigarros.

    Es obvio que quedan muchos casos en el tintero (notable Carmageddon para PSX, donde se reemplazaban a los peatones humanos por zombies), pero una cosa es cierta: Lo más lógico sería que nosotros como jugadores seamos lo que elijamos que jugar, y no una cierta entidad estatal que nos imponga lo que debemos hacer. Y si quieren hacer algo por nosotros, que pongan como norma internacional la ESRB/PEGI, que ha demostrado ser muy eficaz al momento de orientar a los jugadores, y que el rol del estado sea enseñar a usar este sistema. Solo eso.

    Y ahora me voy. Lo único que falta es que pongan una versión censurada de Gears of War, mejor ni imaginármelo:

    Saludos y a ver qué opinan, hasta el 26 (me acabo de enterar que van a mandar a mantención a Gamefilia), que tengan una muy feliz navidad, y gracias por tu atención 😉