Opinión: Al pueblo, política y circo…

Buenas de nuevo. Lo que pasó con el Rey Juan Carlos de España es lo menos que debería importarme, pero lamentablemente es una de las muchas situaciones en la que los políticos no salen airosos, y por las cuales por muy insólito que sea tengo algo que decir. Las razones, después del salto…

Hace poco me acabo de enterar que el rey Juan Carlos de España – ese mismo que le gritó en la cara a Hugo Chávez con su ya épica frase «¿Por qué no te callas…?» – anduvo de cacería en Africa. Esto, además de constituír un grave daño al medio ambiente – cosa bastante obvia y condenable por lo demás – también constituye gasto de dinero de las arcas fiscales, justo en medio de una crisis que afecta a Europa en general y a España en particular.

El Rey Juan Carlos en pleno exabrupto…

¿Pero saben? Yo no debería estar opinando sobre un tema que a priori parecería estar lejos de la realidad. Quien suscribe, un chico de 27 años, de nacionalidad chilena, con un título técnico de sistemas, alguien que se preocupa solamente de su futuro, y de lo que menos le importa en estos momentos es justamente de la política. Alguien que se encuentra a varios miles de kilómetros de donde se origina la noticia no tendría por qué estar opinando de algo que le es ajeno. Entonces, ¿qué diablos hace alguien como yo escribiendo tal cosa?

La semana pasada, la cámara de senadores chilenos acaba de aprobar un aumento de $ 2.000.000.- de pesos (alrededor de US$ 4.100.-/ € 3.125.-) al mes por concepto de asignaciones (léase: transporte, pago de personal, arriendos, etc), alegando que se deben preocupar de su circunscripción. Esto estaría bien, de no ser porque reciben como sueldo bruto mensual de alrededor de $ 7.800.000.- pesos chilenos (US$ 15.990.-/ € 12.182.-) más concepto por asignaciones (lo anteriormente descrito), superando la friolera de $ 15.000.000.- pesos chilenos (US$ 30.750.- / € 23.427.-). Eso más la asignación adicional… saquen ustedes las conclusiones.

La cámara de senadores chilena.

Lo más irónico de todo es que el sueldo mínimo del sistema chileno se encuentra en $ 182.000.- pesos chilenos mensuales (US$ 373.- / € 284.-), y ni el presidente de la república gana lo que gana un senador… y eso que administra todo un país.

Lo vivido tanto en Chile como en España, así como en otros lugares del mundo, solo dan muestras de algo muy concreto, con el respeto que se merece: la política se ha convertido en un circo, donde cada uno trata de agarrar un pedazo del pastel más suculento, llegando a extremos tan aberrantes como lo antes expuestos. Por supuesto que hay excepciones, muy pocas por cierto, pero en donde pagan justamente santos por pecadores. Ahora entiendo a la gente que se encuentra disconforme con el actuar de los políticos, paradójicamente las mismas personas por las cuales damos nuestro voto. Como decía por ahí Neron: “Al pueblo, pan y circo”. O como leí por ahi: “Al pueblo, política y circo”.

Una muestra del circo político a nivel mundial…

Les pido disculpas por lo anteriormente expuesto, pero para que vean que no estoy ajeno a este problema. Nos vemos a la próxima…