La más sincera de las críticas: Max Payne

Todos sabéis el por culo que he dado (hablando mal y claro) con ésta película. Y a estas alturas imagino que sabréis como me siento. No se trata ni de lejos de la peor película que haya visto, tampoco se trata de una mala película, pero sí se trata de uno de los chascos más sonados de mi vida como cinéfilo a la tierna edad de 16 años. Os debía ésta crítica y aquí la tenéis; queridos lectores/as, LoganKeller, es hora de ser justos con uno mismo: Max Payne.

 

NOTA: Ésta entrada contiene spoilers a tutiplén, por lo que es recomendable leerla tras la visualización de dicho film Wink

Max cae al río, y dicta una serie de frases fulminantes para el curso de la película. Se nos presentaba a nuestro tan querido antihéroe como alguien quemado por dentro, vacío de corazón, pero no de mente. En su lugar todavía quedaba lugar para la venganza, una venganza fea y enferma. No empezábamos mal pensé…Y que iluso fui. Pues la película termino por ser un quiero y no puedo, y encima ni me dejan. Pero ya hablaremos de esa tan sonada polémica detrás de su rodaje, tiempo al tiempo.

 

Max Payne es un policía resignado, relevado al departamento de casos sin resolver, archivándolos unos tras otros con la esperanza de encontrar algo que se relacione con el asesinato de su mujer e hijo, permitiéndole retomar de nuevo la investigación. Y en esos simples retazos de lo que podría ser una sinopsis, es ahí dónde reside el principal problema de la película, algo que por lo menos yo no pude avistar al inicio de la misma. Esa susodicha investigación es lo que convierte a Max Payne en un detective y no en el policía que debería ser, como el dicho aquél de: "primero dispara y después pregunta", pues así es como debería ser Max. Una lástima pues, como ya he dicho, la película no podía empezar mejor. La primera impresión al verle tras su mesa de trabajo no podía ser mejor, Mark Wahlberg transmite respeto por el personaje, de presencia ineludible. En el pasillo del mismo, el que fue en su día mentor de Max y ahora a cargo de la seguridad de la empresa farmacéutica Aesir, BB Hensley (Beau Bridges) mantiene una conversación con Jim Bravura (Chris "Ludacris" Bridges) de asuntos internos, quién se ha interesado por Max. Diálogos bien construidos que nos hacen creer que la visión estética de novela negra con la que solían impregnarse los videojuegos se había mantenido fiel.

 

Pero la magia de esas secuencias iniciales va desapareciendo a medida que avanza el film, y ni que decir que ni rastro queda de ello al poco de seguir, mostrándose interesante sólo esporádicamente a lo largo de la proyección. Algo falla en la construcción del personaje; en cuanto Max tiene lo que quiere, desaparece sin más del lugar, no hay intriga, suspense, y ni si quiera acción. La cosa se reduce a escenificar un par de situaciones que guarden un mínimo parecido con el videojuego por tal de que los aficionados nos sentamos satisfechos, y a contarnos una trama que ha sido más que simplificada de lo que en su día fue esa profunda historia de venganza, corrupción, y llena de sentimientos. En todo momento se dejan entrever buenas ideas, que por un motivo u otro no terminan de llegar a buen puerto, y que hacen de ésta, una adaptación que no llega al nivel de lo que se esperaba, por lo que era en sí (el videojuego), ni de lo que aparentaba ser en los trailers.

La Fox no le dejo hacer muchas cosas así…Crying or Very sad 

Pero la cosa sigue. Max acaba en una fiesta de mala muerte, encontrando de nuevo el rastro del crimen acometido contra su familia. A su vez aparece Natasha Sax (Olga Kurylenko), mujer fatal y hermana de la temible Mona Sax (Mila Kunis), con la que se discute. Max termina por solventar la situación llevándose a Natasha a su apartamento (adoro lo de "Y a ti que más te da…"), y protagonizando ésta, un desnudo parcial totalmente innecesario a la par de estúpido. Como decía, cosas sin sentido como estas hacen que el metraje se vaya destilando y perdiendo calidad. Por suerte el show dura poco, Natasha termina por abandonar el apartamento, llevándose algo consigo de sumo valor. Al amanecer aparece muerta en un callejón, y Max es incriminado por su asesinato. Alex Balder (Donal Logue), antiguo compañero de Max en el cuerpo de policía, accede a ayudarle a sabiendas que ello le conllevará, de buen seguro, un alto precio.

Amaury Nolasco, otro actor (y rol) más, desaprovechado…Rolling Eyes 

Y así, Max se embarcará en una cruzada contra una empresa farmacéutica, productora de la droga responsable de la muerte de Natasha (y probablemente relacionada con la de su familia), por tal de clamar venganza y conseguir al fin su redención.Pero hablando en términos generales, el plantel de actores se queda corto. Siendo Mark Wahlberg el único en tomarse en serio su papel. Olga Kurylenko hace una aparición fugaz, en la que casi ni se le ve. Mila Kunis tenía todas las papeletas para hacer de una excelente Mona Sax (pues a pesar de lo que se ha dicho, yo en tanto actriz como en caracterización opino que el papel le viene de maravilla), el único problema es que el mismo guión no deja sacar partido al personaje, dejándola relevada a un muy lejano 2º puesto, cuando la química entre ella y Max podría haber sido explotada de manera magistral, amén que habría amenizado, de buen seguro, el desarrollo de la trama, si se hubiese respetado la versión del juego (aunque visto el trato que se le ha dado al guión…).

Yo quería feeling Very Surprised, ¿y qué ha sido de esa bomba sexual que era Mona? 

A pesar de ser cierto que Max Payne era uno de los trabajos más sencillos, o dicho de otra forma, de no cagarla adaptándolo al formato celuloide, y a sabiendas de las libertades que se han tomado con la licencia, también se puede ver como retazos del original (el videojuego) aún se mantienen intactos, o soy yo que no quiero aceptar que la obra que tenemos hoy entre manos es la que es.En el original, Max Payne era perseguido por la policía ya que éste había sido injustamente acusado como el responsable del asesinato cometido contra su propio jefe. En la película Max también es perseguido dado que es acusado injustamente por el asesinato de Natasha (dado que ésta le quita la cartera y su cadáver la lleva encima). Así que esa escena (momento LLMAOL) de todo un equipo de ¿SWATS? o lo que fuesen, irrumpiendo el edifico por tal de parar a un solo hombre, está justificada. Max era temido y perseguido por igual.

Max Payne poseía la habilidad de usar el tiempo bala (en los juegos) dado los efectos que le causo un chute de droga. En la película es sabido por todos de la alarmante falta de escenas de acción, pues las que hay prácticamente se pueden visualizar íntegras en los trailers. Pero eso también está justificado aunque no os lo creáis. Dichas escenas como la famosa de los disparos de escopeta en bullet time, sólo ocurren tras Max emerger del río y meterse en su cuerpo la droga Valkyr. Desde ese momento las pocas escenas de acción se suceden unas tras otras así que, ¿no sería intencionado por parte de John Moore? Sé que soy un iluso, pero ya que por soñar me cobraron 7.60 €, pues soñaré como el que más.

 

 

Por suerte, en lo que ambientación se refiere (fotografía, etc.), la película gana los pocos enteros que posee. Nueva York luce mejor que nunca, curtida de tonos oscuros seguidos de cerca por esa fría blanca capa de nieve que lo cubre todo. Usada según el director como motivo de la evocación de los sentimientos de Max, pues Max es alguien de corazón frió, y por lo tanto, no teme lanzarse al agua del helado mar, pues el frío le salvará recibiéndole como uno de ellos. Algo parecido ocurre con los tintes rojos de novela gráfica añadidos en las escenas de contenido violento, todo un puntazo.Cada plano es todo un alarde de maestría tras la cámara. Los escenarios por los que se mueve Max se superan con creces unos tras otros, presentándonos una Manhattan dejada de la mano de Dios, en dónde la oscuridad reina por doquier. Desde edificios abandonados, sedes de mafias, laboratorios, que no son más que una digna muestra de la fidelidad que en este aspecto, la película sí ha sabido mantener con el juego.

Pero llegamos al meollo de la cuestión. Los tan criticados demonios alados sobre los que se ha hablado tanto. Que al igual que en el videojuego, no dejan de ser representaciones de la locura que manifiestan los que han consumido esa droga concreta, dados sus efectos alucinógenos. Es lo que les hace enloquecer. No se trata del libertinaje de una licencia, pero un juego es un juego y una película no deja de ser eso, una película (como dijo un día el bueno de Christopher Gangs). A la hora de realizar una trasladación entre dichos formatos debes saber adaptar ciertos elementos que en un medio no puedes expresar de la misma forma o en el mismo contexto. Lo que Moore ha realizado es un trabajo impecable, una evolución más que lógica, y sin duda protagonizan las escenas más impactantes, emocionantes, y mejor rodadas de toda la película. Planos como los del edificio en llamas y los demonios volando alrededor de Max, son asombrosos.

Así que en definitiva, ¿qué nos queda tras visualizar Max Payne? Una película notable, con la que al menos yo disfruté en el cine. Pero una cosa no quita la otra y como adaptación Max Payne no sirve. Es más de lo mismo de lo que llevamos encontrándonos con cada adaptación que nos llega a la gran pantalla, una película hecha por hacer y sin ganas. Sé que resulta tópico decir esto cuando se habla de una adaptación de un videojuego, pero sinceramente, Christopher Gangs, a pesar de no ser Silent Hill una película del todo buena, es el único director que se ha puesto, por el momento, tras una adaptación siendo seguidor de ésta (la saga o el videojuego en cuestión), haciéndolo con cariño y entusiasmo. Una vez leí por aquí en Gamefilia una pregunta muy interesante que formulaba un usuario diciendo: "¿Qué es lo que impulsa a un director a hacer una adaptación?", no tengo ni idea le respondo ahora, supongo que el dinero.

El problema de ésta Max Payne es que es muy irregular, empieza de manera formidable pero se pega un batacazo cerca de la mitad, del que no se recupera hasta recién llegado el final. Yo personalmente la culpa de éste hecho se la acarreo al actor Beau Bridges. Su personaje es partícipe del principal giro argumental de la película, giro que tarda mucho en llegar, y cuando llega no impacta en el espectador con la fuerza que debería, quedándose en algo tópico que muchos intuíamos que sucedería. Y tampoco es tan difícil crear una mínima fidelidad con el videojuego, sin duda la música siempre ayuda en el proceso y se podrían haber usado algunas partituras o canciones del mismo aunque fuese en los créditos.



Sin duda tenían una muy buena historia que contar, cuando ésta ya basaba muchos de sus elementos en lo cinematográfico. Tras las lamentables críticas que ha recibido la película, e incluso el descontento por parte del productor Scott Miller (de 3D Realms) con la misma, John Moore no ha tardado en contestar en varios medios especializados acerca de la polémica en la que se vio envuelto durante su montaje.

De todas formas no sabría deciros si me gustó del todo o no, si la recomendaría o no. Yo simplemente, en cuanto salga en alquiler le daré otra oportunidad, la revisaré con tranquilidad en casa (hubo jaleo en la sala el día de la proyección, yo de verdad que no sé como podéis ir al cine), y veré realmente que es lo que realmente John Moore me ofrecía con Max Payne. De todas formas, mucho tiene que cambiar la versión doméstica para que deje de ser una adaptación fallida más al carro, y van.

¡Nos leemos Kitten!