Otro par de Las más sinceras de las críticas: Sentencia de Muerte y Saw IV

Empecé con esto de los blogs no aquí en Gamefilia si no en Aullidos.com. Recién estrenados sus blogs, decidí hacerme uno que temáticamente estuviese dirigido a colgar mis críticas de películas que hubiese visto recientemente, no teniendo que ser necesariamente de terror. Cual chasco me llevé yo pues esos blogs no gozaban de actividad ninguna. No sé si me rendí demasiado pronto y tampoco sé ahora como estarán, pero un amigo mío me recomendó que probase suerte con los blogs de Gamefilia y aquí estoy a día de hoy.

Sin más, os dejo con las que fueron mis 2 primeras (y únicas) críticas de cuando empecé a iniciarme en el mundo blogger. Las críticas son algo sencillitas por lo que piedras que caigan las mínimas. Sin más, os dejo con ellas y espero que disfrutéis.

Sentencia de Muerte

 

"Sentencia de Muerte" (Death Sentence) es a James Wan, lo que no fue en su día "Silencio desde el Mal" (Dead Silence).

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Con esa frase resumiría yo Sentencia de Muerte, ya era hora de que James Wan bordara algo ajeno a Saw.
Y es que aquí no hay aspecto que se salve de caer al borde de la perfección cinemática. La historia es bien simple, se nos presenta a un padre de familia al que le arrebatan su bien más preciado: sus integrantes. Una vez lamentadas las perdidas, y al ver que poco o nada se podrá hacer sobre el acusado por parte de la ley (con sus razones, introducidas por unos más que estudiados y soberbios diálogos) éste se la cobrará por su cuenta.
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Tras esto empezará una larga cruzada entre Kevin Bacon (en una viva imagen de James Sunderland, con la psique quemada tras haber visto fallecer a Maria en varias ocasiones), y los integrantes de una banda criminal.

A partir de aquí, la ironía (que no la venganza) se sirve en plato frío, y el film resulta ser un despliegue de escenas de acción, a cada cual mejor filmada (prestad especial atención a la angustiosa persecución por el parking, simplemente magistral). Dichas escenas se componen de unos valores artísticos increíbles; cada toma, plano, etc., es mejor que el anterior.
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La música, a cargo del ya insustituible para los trabajos de Wan, Charlie Clouser, sigue siendo la de todos sus trabajos; sus obras son potentes y añaden la guinda para clavar una justa y medida tensión. El "pero" de la cuestión, es que sus obras comparten similitudes, sea por su marcado estilo o cuales quiera de las razones.
 
A mí sinceramente, este hecho no me importa en absoluto, pero también es cierto que a la hora de redactar una crítica hay que ser objetivo, sus temas pueden compartir semejanzas entre si, y puede que a los oídos de los más puristas esto les desagrade.
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El nivel de las interpretaciones se lleva la palma. ¡Ojo! ¡No confundamos buenas interpretaciones con evoluciones de los personajes ni nada de eso! El film no lo pretende, solo nos muestra a un hombre herido, que quiere sanarse por si mismo, sin moralejas ni contemplaciones de si eso está bien o si es la debida manera; una vez satisfecho, dejará reposar la mente y disfrutará de lo poco que le queda, lo que es un punto a favor. La película también se lleva algún batacazo: la banda criminal que se nos presenta, se conforma en ser una exposición de ya cascados tópicos del género, lo que nos lleva a lo comentado con anterioridad: es una película simplista, no aporta nada nuevo al género, pero es un trabajo hecho con ganas, y si algo es bueno, ¿porqué mejorarlo? Lo dicho, la banda funciona a la perfección durante todo el metraje, pero ya está vista. El plantel de actores luce de maravilla, los personajes transmiten fuerza y determinación, desprendiendo un aire de cómic de Frank Miller.
 
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Kevin Bacon puede llegar a parecer por momentos todo un Stuntman en vez de un hombre de traje, pero a eso me refería con lo de "aire de cómic". A esto solo hace falta añadir lo dicho, unos excelentísimos diálogos, una historia tratada y llevada debidamente, y algún que otro detalle de los de Wan, en más de un tiroteo. El film dura lo justo, no busca pretensiones, tan solo es un producto hecho con mimo, por alguien que ha disfrutado haciéndolo. En todo el film se desprende la honestidad de Wan, y es que lo ha conseguido otra vez: ha vuelto a calar en mis retinas por mucho tiempo…
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Saw IV
 
 

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Caerás en la trampa…
 
Así de insinuante se nos postraba ante nosotros la 4ª entrega de la saga que definió el entender del gore moderno.
Saw 4 es ambiciosa, está hecha por y para fans, aquél casual que la visualice tan solo en busca de sangre, encontrará de buen seguro sin saber porqué derramarse.
Saw 4 puede presumir, de lucir como pocas, un guión espléndido; éste requiere de atención y predisposición por parte del espectador. Atributos que sin duda son esenciales para poder llegar a comprender tal complejo mecanismo. Todo lo que se nos cuenta, o bien nos muestra (y lo que no), tiene algún valor fundamental para la trama principal, y uno debe estar atento.
Jigsaw y su aprendiz Amanda están muertos. El agente Strahm (Scott Patterson) y el agente Pérez (Athena Karkanis), ayudan al veterano Detective Hoffman (Costas Mandylor) a investigar el último juego de Jigsaw y a unir las piezas del puzzle. Rigg (Lyriq Bent), el único oficial del SWAT al que Jigsaw (Tobin Bell) aún no ha tocado, es secuestrado y obligado a formar parte de un último juego.
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A partir de ésta premisa, el espectador vera frustradas una y otra vez cualquiera de las teorías planteadas previa visualización del film, los giros de guión son constantes y el espectador debe ser hábil para no perderse: lo que es un punto a favor, ya que la película muestra interés por parte de sus realizadores. Patrick Melton y Marcus Dunstan llevan con firmeza y orgullo la tarea de guionistas, solventando debidamente la pérdida de James Wan y Leigh Whannell (ahora productores). La fotografía sigue siendo excelente, (a cargo del veterano David A. Armstrong) y a cada secuela alcanza un punto clímax aún mayor que el anterior; lo mismo ocurre con los escenarios y el atrezzo.
 
 
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Los puzzles han evolucionado a tal extremo, que ya no son simples muestras de sadismo, más bien pruebas morales. Los sujetos no interactúan directamente con las trampas, sino que reciben lecciones morales por tal de llegar a entender como apreciar sus vidas (Rigg debía entender que no podía ser participe de la salvación de sus seres queridos sino que debían salvarse ellos mismos, Jeff debía aprender a conceder el don del perdón y Eric Matthews a escuchar y a conceder de igual manera tiempo a los de su alrededor). Sin duda estos valores no hacen más que dar credibilidad a una saga que de por si despuntaba en ella.
  
Las escenas gore siguen siendo un regalo para los ojos de los espectadores, éstas son inteligentes y se alejan del objetivo de darnos un burdo "asquete", si están ahí es por algo y las debemos ver (atención al desmembramiento del hotel, sutil a más no poder, o el matrimonio atravesado por flechas). Estos son solo algunos ejemplos de lo brillante que puede seguir siendo Saw tras cuatro (que se cuentan rápido) secuelas. Del estudio de maquillaje y de los efectos especiales no hace falta que comente: abstenerse estómagos débiles (¿alguien dijo autopsia?) porqué los censuradores poco o nada pueden hacer aquí, es lo bueno de la filosofía de Saw: si una escena es realista, no se censura. 
 
Resumiendo; ver Saw 4 supone toda una enfermiza delicia visual a todos los niveles; el único que flojee un poco quizás sea el de las interpretaciones, éstas funcionan y nos hacen sentir la tensión a contrarreloj que dicte una escena (que son en su mayoría) poniéndonos los nervios a flor de piel y elevando nuestro nivel cardíaco mínimamente. El apartado flojea en las nuevas incorporaciones al reparto (sin ir más lejos, los agentes Strahm y Pérez), reducidos a simples cobayas para los futuros juegos de Jigsaw, cualquier atisbo de profundidad en ellos se pierde irremediablemente a la hora de presentarnos un nuevo personaje; al igual que ocurre con Jill (Betsy Russell), plana y metida a calzador.
El apartado sonoro (a cargo de nuestro querido e indiscutible Charlie Clouser) también sufre altibajos: el uso del tema principal es magistral, pero en el resto del metraje la música es inexistente; tal vez sea prescindible, yo lo veo así, tal vez no le hubiera venido mal algo de variedad, a excepción de la canción que acompaña los créditos (“Japan X” interpretando el tema “I.V.”), magistral.
Y a pesar de todo, la película no decae en ningún momento, y como ya he dicho con anterioridad, supone toda una carrera a contrarreloj hasta el desenlace final (sin llegar al nivel de Saw, pero superando al de Saw II). Los diálogos, sutiles (que no inteligentes), son efectivos, los justos (o bien los necesarios) para presentarnos las consecuentes acciones a producirse.
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Los espectadores recién llegados o aquellos reacios a secuelas (siguen estando por ahí) encontrarán un producto aquí, que no será de su agrado.
Los fans, encontraremos justo lo contrario, lo que queríamos: más vueltas de tuerca y nuevos cabos sueltos por cada cabo atado.
Tras tal despliegue de buenos elogios sobre la obra presente, solo debo añadir que, tanta calidad en una cuarta entrega fue en su día impensable hasta para los más acérrimos fans, y aquí nos encontramos hoy.
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Las críticas las he dejado tal cual, no las he cambiado ni un ápice, solo les he eliminado la estúpida puntuación que añadía al final de la misma. En la crítica de Saw IV me he ahorrado poner ciertas imágenes no fuese ser que me ganase un aviso de moderación.
 
Espero que las disfruteís. Un saludo Wink!
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