Atisbo al pasado: Sonic CD

 

 

Sonic the hedgehog, el archiconocido raudo erizo, señero en su estilo y digno rival de Mario durante la época incipiente de la industria videojueguil. Es innegable que el trepidante, fantástico, desenfadado y excéntrico mundo del cuál forma parte, pareciese gozar de vida propia; logrando incluso ganar fanaticada que en su vida han tocado un videojuego, y por ende, un título suyo.( sin lugar a dudas, los ancestros de los furrys actuales xD).


La carismática mascota de la -anteriormente- prolífica Sega, ha protagonizado excelentes aventuras en el transcurso de los años noventa, entre ellos el asombroso Sonic the hedgehog 2. Sin embargo, en 1993 apareció en la Sega Mega CD – ampliación de la Megadriver, desarrollada para  competir directamente con la PC Engine, durante 1991 en Japón y 1993 en Europa, la sega CD fue una chapuza de aditamento que solo tuvo un par de juegos memorables-  la famosa entrega donde debutó el Metal Sonic y la siempre odiosa y empalagosa Amy rose, pero más que nada contó con un gran apartado musical, departe del compositor Spencer Nilsen, os estoy introduciendo a nada más y nada menos que al maravilloso Sonic CD. ¡ Se ha abierto el telón!.
Sonic CD poseía todo lo que hace un videojuego de Sonic el erizo por excelencia: desafiante, trepidante, colorido,fluido y divertido a más no poder; además, aprovechaba satisfactoriamente las extensiones del Mega CD , con música de alta calidad y  FMVs de animaciones bien elaboradas de Sonic y su metaverso.
Esta vez nuestro megalómano y enajenado científico favorito Dr. Ivo Robotnick – posteriormente conocido como Eggman alias el “el huevón”, ríete tú Nacho Vidal- ha descubierto un diminuto planeta que aparece una vez al año orbitando alrededor del Never Lake; en el planeta alberga 7 gemas llamadas "Time Rocks"-primos advenedizos de las esmeraldas caos-  que como sugiere su nombre manipulan el tiempo/espacio, entre el pasado y el futuro. Robotnick no repara en pensar que, gracias al poder de las gemas, podrá cumplir su añorada quimera  de conquistar el mundo y sojuzgar a Mobius bajo un régimen ultramegarobotizado (Sieg Heil, Eggman, Sieg Heil!).

Por supuesto, Sonic el erizo descubre sus maliciosas intensiones, y lo persigue dentro del diminuto planeta encadenado; pero Ivo tenía dos ases bajo  la manga: Había capturado Amy rose – en su primera aparición, Amy portaba un "look" más ochentoso-  como cebo, y construyó a  "Metal Sonic", el homólogo robótico  de Sonic.

Este juego, a pesar de repetir el esquema tradicional, implementa un elemento que lo difiere de sus predecesores e incluso innovó ligeramente la jugabilidad general de la franquicia, se trata de la posibilidad de viajar en tres épocas distintas en cada Zona gracias al poder de las gemas ya citadas anteriormente;  del cuál podremos viajar en el tiempo al rozar un letrero  con las letras respectivas de la época “pasado” o “futuro” , pero evidentemente, no se trata simplemente de “rozar” los letreros, sino de rozarlos corriendo a todo dar.
 
Al adentramos en otra era, tanto el ambiente musical, los enemigos y el escenario cambian radicalmente, como por ejemplo; en el pasado la estética del nivel luce más arcaica, algunos  badnicks son más ineficaces, y otros más peligrosos. Nuestras acciones dentro de un determinado pasado, nos afectarán o beneficiarán en el futuro, y, por supuesto, en la dificultad de los escenarios. Nos advertimos de ello al inspeccionar los obstáculos de un escenario apocalíptico, muy a la ambientación “cyberpunk”.
Las composiciones electrónicas de Spencen Nilsen van en consonancia con el escenario –la versión japonesa se dejó a cargo de un compositor diferente, de igual calidad-, destilando un  estupendo estilo ochenteno que me evocó felices recuerdos pueriles de aquella gloriosa década musical, muy distinta de la actual, ya que la música de hoy día carece de una identidad a la cual aferrarse. La estética de los escenarios son como las habituadas en la franquicia: preciosistas, evocadoras,abocando a una tangente  “mecanoide” y “cibernética” en simbiosis con lo “orgánico”, dando resultado una amalgama  muy propia del variopinto universo de Sonic.
Las batallas con Ivo Robotnick no son para nada épicas ni abstractas, sencillas a más no poder, como de costumbre, sólo aprendemos los patrones de ataques y lo aniquilaremos en breve. Huelga mencionar que en cierta fase del juego te vales de las dianas para impulsarte como si fueras una bola de Pin Ball, dándole cierto nivel de dificultad, pero también extrañamente divertido.
El diseño  de los obstáculos de los escenarios  suelen discernir desde sencillos hasta complejos. Tediosos en ciertos tramos,siempre se impone la pericia sobre todo cuando corresponde romper la barrera del sonido para viajar a un determinado espacio de tiempo. Los escenarios suelen ser extensos,comparables a un laberinto, bifurcados por distintas vías que desembocan en la misma meta (como en Sonic The hedgehog2) .
 
Lamentablemente, sólo nos enfrentaremos  a Metal Sonic una vez en una carrera, demostrándole a Robotnick que la voluntad de Sonic triunfa ante la  evidente superioridad de capacidades de  Metal Sonic.

Hay un pormenor  interesante que falta mencionar acerca del juego, cuando terminamos una “zona” con más de 50 anillos, nos aguarda un anillo gigante que nos teletransportará a un escenario bonus – como en Sonic the hedgehog 2-  en tercera dimensión de superficie plana (pseudo3D); cuyo objetivo es destruir a un determinado número de enemigos en un intervalo de tiempo; suele ser desafiante, hasta el punto de que se requiere práctica para poder completarla, ya que si tocamos el terreno fuera de las delimitaciones de la pista se nos restará rápidamente tiempo, y créanme, es necesario aprovechar cada fracción de segundo que nos brindan, sobre todo porque Sonic es difícil de controlar en este plano pseudo 3D ( como en las entregas 3D actuales hoyga).

 

Curiosamente, Sonic CD planeaba lanzarse antes de Sonic 2, por ello se explica la ausencia de la conversión a Super Sonic.
Sonic CD  a pesar de pertenecer al catálogo de aquel fracaso de hardware llamado Mega CD, fue un juego bandera que aprovechó la tecnología de la susodicha consola; con una música electrónica que atrajo a muchos, convirtiendo esta entrega en una obra de culto sin hacer demasiado ruido al aparecer, un Sonic atípico y muy recomendable para los fans del erizo.