Cuentos de Terramar, la magia de Ghibli

Cada vez que estudios Ghibli lanza una nueva película, se convierte en todo un acontecimiento en Japón. Aquí, por desgracia, la difusión del anime aún no es como para tirar cohetes, y aunque varias películas del estudio han sido estrenadas en nuestros cines (La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro y El castillo ambulante), siempre han tenido que sufrir una distribución pobre, publicidad casi nula y demás injustícias de distribuidoras que prefieren dar bombo a películas de animación mediocres de estudios americanos antes que arriesgarse seriamente con joyas de la animación y del cine, como son las películas de Ghibli.

Cuentos de Terramar, la última producción del estudio, se proyectó en cines españoles durante unos pocos días, y sobran dedos de una mano para contar la cantidad de salas que la incluyeron entre su oferta en todo el país. Vergonzoso. Pero ahora, afortunadamente, todos los seguidores de Ghibli y la buena animación (que no somos pocos), podemos disfrutarla con la edición en DVD que Aurum ha lanzado. Así que hablemos de la historia y entremos en el maravilloso mundo de Terramar.

Cuentos de Terramar está basada en una serie de cinco premiados y reconocidos cuentos de fantasía de la escritora estadounidense Ursula K. Le Guin que podéis encontrar en las librerías en una fantástica recopilación titulada precisamente igual que la película. Yo he tenido la oportunidad de leer tres de los cuentos y sobre ellos simplemente os diré que es la obra de un genio. Ambientados en el mundo de Terramar, un mundo ocupado en un 80% por océanos y donde la tierra se divide en infinidad de pequeñas islas, los cinco cuentos narran las aventuras del mago Ged y varios personajes más a lo largo de sus vidas. Magia, dragones, reinos fantásticos, un mundo cambiante y lleno de problemas (con muchas simitudes con el nuestro). Todo escrito magistralmente, con un estilo adulto (aunque sean cuentos de aproximadamente 120 páginas). Que nadie se piense que se trata de una obra de fantasía más surgida de la influencia de Tolkien. Cuentos de Terramar es mucho más que eso, tiene una personalidad arrolladora, así que no me extraña que Hayao Miyazaki quedara tan impresionado con ella que quisiera llevarla al cine. Aunque finalmente no ha sido él, sino su propio hijo, Goro Miyazaki, quien finalmente se ha encargado del reto de esta película. Hablemos ya de ella.

El mundo de Terramar se convulsiona. Los magos estan olvidando los nombres verdaderos de las cosas (que es la forma de hacer magia en Terramar), hay problemas con cultivos, ganadería…algo turbio esá perturbando la paz, y para colmo, se han visto dragones en tierras de los humanos. El príncipe Arren conocerá a Ged, más conocido como Gavilán, un poderoso mago que está tratando de averiguar la razón de todo el caos que se les viene encima. Pero un ser oscuro tratará de aprovechar la devilidad de Arren para ponerlo en contra de Gavilán e impedir así que el mago llegue hasta él. El apego a la vida y el miedo a la muerte, la soledad, el sentido del deber, todos estos y muchos más conceptos se plantearán los personajes durante la película. Esta es, de forma muy resumida, la historia.

No entraré en si la película es mejor que los cuentos, peor, se come trozos, cambia cosas… Una película es una película, y una obra literaria es otra cosa. Evidentemente la película cambia detalles, se salta mil cosas, pero se trata de una adaptación, o si queremos verlo así, de una visión sobre el mundo y los personajes de Terramar en hora y media, así que analizaré la película como tal, como una obra independiente, que es como siempre deben verse estas cosas.

La inexperiencia de Goro Miayazaki, que se enfrenta a su primera película como director, se nota. Ahora bien, estamos hablando de que se nota respecto a Hayao Miyazaki, que es un genio del cine y la animación. Si nos olvidamos de su padre, la calidad de la película de Goro ya la querrían para sí la mayoría de directores de cine que llevan años dedicados a esto. Quizás el punto más flojo sea el desarrollo de los personajes, que son tan callados e íntimos que quizás pecan de no dejarnos entender sus motivaciones y hacer que el desarrollo se haga quizás algo lento. También faltan escenas más dinámicas, ya no digo de acción, pero sí algo más de dinamismo en la película, algo que te haga estar un poco más atento.

Técnicamente solo decir que es un film de Ghibli, por lo que podemos esperar un apartado artístico de lujo siempre basado en la animación tradicional que tanto se hecha de menos en general, aunque cabe resaltar que está ligeramente por debajo de las dos películas anteriores del estudio, que hacían un alarde técnico impresionante. Quizás en Ghibli, cautos al tratarse de la primera película de Goro, no han querido darle el 100% del potencial del estudio a la película. La música es más que correcta, aunque se hecha en falta la mano genial de Joe Hisaishi, compositor habitual de la películas de Hayao.

Para finalizar, quiero hacer incapié en que todos los peros que le he puesto a la película son mínimos. Son fruto de la inevitable comparación entre un hijo y su padre y entre una película y las obras anteriores de dicho estudio. Hayao es un genio, sin duda, y Goro quizás aún no esté a su altura, pero si ésta es su primera película que nadie lo dude, alcanzará a su padre en genialidad. Cuentos de Terramar, a mi entender, no es una obra maestra del cine y la animación, pero es una película sobresaliente en todo, recomendadísima. Ningún aficionado debe perdérsela, porque no quedan muchos estudios capaces de bridarnos estos regalos en forma de animación tradicional. Si tuviese que puntuarla…un 9.