Dragon Quest Swords, mi opinión.

Bueno, por fin ha caído en mis manos desde hace unos días elDragon Quest Swords de Wii, juego que tenía muchas ganas y sobretodo curiosidadpor probar, pese a haber leído varios análisis en que advertían de suscarencias y de que no es un juego como para tirar cohetes. No obstante ya lotengo, lo he probado y estoy en disposición de hacer mi propio análisis sobreél.

Comenzaré hablando de por qué tenía tantas ganas de probareste juego, y la razón principal de ello es que hace un par de años tuve elplacer de completarme el primer Dragon Quest que llegó a España tras añosdeseando que la saga se dejase caer por aquí, y ese juego era el “Dragon QuestVIII, El periplo del rey maldito” para PS2. Éste juego me gustó tanto en todossus aspectos que quedará siempre grabado en mi memoria. Es uno de esos juegosque sin llegar a ser sorprendente o excesivamente sobresaliente en nada, tieneuna magia inexplicable de la que pocos títulos pueden presumir. Suslocalizaciones, su música, el estilo alegre y desenfadado de su historia (lejosdel dramatismo de Final Fantasy, por ejemplo), todo me pareció increíble.Además, me chifla Toriyama como diseñador. Y no precisamente por Dragon Ball,que creo que es su obra más floja como creador y diseñador, sino por todo engeneral (Dr. Slump, Cowa, toda la saga Dragon Quest, Chrono Trigger…). Pero hablemosahora del juego que nos ocupa.

“Dragon Quest Swords, La reina enmascarada y la Torre de losEspejos” es el larguísimo título de éstejuego. Quizás a algunos les suene excesivo, a mí en particular me gustan estascosas, me parecen evocadoras y que le dan un aire épico a la historia. Loprimero que hay que decir es que, como bien advierte el análisis demeristation, éste no es un RPG al uso, no sigue los esquemas de la saga Dragon Quest,sino que es un spin off de la serie con una ambientación similar y un mundo yun estilo en común, pero es algo totalmente diferente. Es imprescindible serconscientes de esto para no llevarnos una decepción. No hablaré mucho delsistema de juego, porque seguro que habéis visto los avances y análisis demeristation, sólo recordar que el juego es en primera persona y que,básicamente es una especie de shooter sobre raíles al estilo Time Crisis perocon elementos de RPG y con el uso del mando de Wii simulando una espada comoprincipal característica.

Las impresiones que me ha causado a mí son las siguientes.Se trata de un buen juego, sin duda, pero con muchos puntos discutibles. Elprimero es el control, algo complicado por haberse empeñado en prescindir delnunchuk (movemos al personaje con la cruceta). El segundo que la falta de libertad, por mucho que te avisen de ella,choca bastante. Sólo podemos movernos con cierta libertad por el pueblo (y sólohay un pueblo al que volvemos constantemente después de cada misión), ya que enlas misiones el único movimiento que podemos realizar es adelante y atrás porel camino prefijado. Los elementos de RPG son un arma de doble filo. Si vemosel título como un shooter sobre raíles son favorables porque le aportanvariedad y algo de profundidad al sistema, pero si lo vemos como un RPG, estoselementos se quedan cortos a todas luces. Es un acercamiento al RPG muy, muysuperficial. Por otro lado, aunque el juego está bien, se nota que Square Enixpodría dar muchísimo más de sí. Gráficamente se salva por lo alegres ydesenfadados que son los diseños de Toriyama, pero incluso Wii podría darmuuuucho más de sí si se lo hubieran trabajado más, y se nota. La música, sinembargo es genial, al nivel de otros capítulos de la saga Dragon Quest.

Endefinitiva, si eres muy fan de la saga, deberías adquirirlo. Yo lo hice siendoconsciente de sus fallos, y lo hice por apego a la saga y por rememorarelementos de Dragon Quest 8, pero si no sientes ningún apego por esta saga miconsejo es que lo probéis antes de comprarlo. Alquiladlo, probadlo en casa delalgún amigo, pero no os lancéis sin más, porque es un título algo especial. Ojalásigan llegando títulos Dragon Quest a España, aunque espero que SquareEnix selo curre más. Wii se merece que empiecen a sacarle provecho a un potencial que,aunque sea limitado, está ahí esperando.