Vida y muerte de un superhéroe.

En el apasionante mundo de los superhéroes la vida está más que sobrevalorada. Un superhéroe que no haya muerto (él o alguien muy cercano) y haya vuelto a la vida no puede considerarse superhéroe. ¿Qué leches hace la muerte en ese mundo fictício? ¿Por qué no es capaz de hacer su trabajo y mantener muerta a la gente que se muere, que es lo más normal? Desde luego la torean como quieren ¿eh? no tiene ni un ápice de autoridad. Vamos, me gustaría verla controlando un aula de secundaria… si no puede mantener a ralla a gente muerta…

Antes de comenzar mi divagación sobre la vida y la muerte en el cómic superheróico me gustaría dejar clara una cosa importante. Me gustan los cómics, y mucho, y me gustan los cómics de superhéroes. Tengo una buena colección de Batman y de otros héroes, pero eso no quita que reconozca que muchas veces este mundillo tiene cosas muy muy cutres, y creo que reconocerlo es bueno. Espero que ningún aficionado al cómic se moleste. No pasa nada por reirse un poco también de aquello que nos gusta, ¿no? Hay que tomarlo todo con humor. Pues venga, vamos a ello.

Superman ha muerto, Robin (el 2º Robin) murió, Batman parece que ha muerte recientemente en la colección USA (que imagino aún tardará un tiempo en llegar por aquí), Punisher murió, y muchos más que me dejo, y los que no mueren pierden a gente cercana o sufren todo tipo de catástrofes, como pérdida de poderes, aparición de canas, etc. Pero lamentarse es absurdo, porque todas estas pérdidas son temporales, reversibles, de quita y pon. Sólo es cuestión de tiempo.

Y es que parece ser que en la industria del cómic americano (donde parece que, pese a ser una potentísima industria de peso mundial, tampoco se venden tantos ejemplares de cada cómic como podría pensarse), los directivos tienen una idea muy clara sobre qué han de hacer cuando las ventas o la popularidad de un personaje desciende. Revolucionar dicha colección. El problema es que la idea de esta gente sobre cómo revolucionar una colección casi siempre acaba dirigiéndose en una única dirección, el camino más fácil y efectista, cargarse a alguien.

Se anuncia a bombo y platillo que algo grande va a ocurrir, un evento que revolucionará el universo del personaje, se aumentan las ventas durante un tiempo antes, y cuando llega el evento ¡zas! un personaje al hoyo. Ala, cómprate algo negro, que vamos de entierro. Pero muchas veces el camino que se recorre es el inverso, se anuncia un evento y.. ¡zas, en toda la boca, personaje que vuelve de la muerte! ¿Pero qué muerte más tonta es esa? Eso no es, si todos hiciéramos lo mismo la superpoblación sería un problema aún mayor. Si te toca palmarla pues te conformas. Claro, esto causa su efecto, aunque bien es cierto que cuando llevas unos años leyendo estas series ya las ves venir. Vamos, que cuando matan a alguien ya ni te inmutas, sabes que la próxima vez que las ventas desciendan ese personaje que tan bien te caía volverá a caminar.

 

Anda, anda… no exageres que sabemos que es todo cuento…

Claro, cuando hablamos de personajes que llevan décadas y décadas en activo, ver el historial de la serie es un cachondeo. Por poner un ejemplo, la serie de Batman. Batman se ha enamorado de tropecientas mujeres para acabar llegando siempre a la misma conclusión, que su vida no es compatible con el amor. Claro, es lo que tiene ser un pirado que se disfraza de murciélago, esquiva balas a diario, salta por azoteas y oculta su identidad, lo raro es que necesite meses para darse cuenta de dicha incompatibilidad. Pero lo más irritante es lo de Robin… ese personajillo que va y viene dependiendo de si al guionista de turno le apetece o no sacarlo, y como las series cambian de guionistas constantemente, pues acaba siendo un esperpento. En definitiva creo que ha habido 3 Robins diferentes (repito, creo, que con tanto va y viene cualquiera está seguro), una mujer Robin que duró unos dias, un par de batgirls, y todo eso sin contar aquella bat-família de los cómics de los 70 tan despreciable en la que creo que había hasta bat-mito, un ser de otra dimensión… Dios, qué destrozo.

De vez en cuando llega alguien (inteligente) y dice… vamos a devolver a Batman a sus orígenes como personaje solitario, taciturno, que recupera su espíritu de detective. Pero es sólo cuestión de tiempo que llegue otro (idiota) y diga… vamos a organizar un evento en el que vuelva un nuevo Robin, una nueva Batgirl, o en el que metamos una Bat-muñeca hinchable, o una Bat-idora último modelo. Y esto también es temporal hasta que otro decida volver a los orígenes y así constantemente. Y lo que pasa con Batman es lo que pasa en general con estos mundillos superheróicos.

En definitiva… desconfiad del típico eslogan: "¡El evento que cambiará para siempre el Universo DC!" "¡La saga que cambiará para siempre el universo Marvel!" "¡Después de esto nada volverá a ser igual! ¡¡¡Y UN JAMÓN!!! A otro con ese cuento, que uno lleva ya muchas grandes sagas superheróicas a las espaldas como para saber que nada es definitivo. Pero bueno, en parte todo esto es lo que hace grandes a los héroes, tantas años aguantando el tirón, tantos viajes al otro lado (creo que ya tienen una tarifa plana para ir y volver del otro barrio sin tener que pagar más). Que aprendan todos estos héroes enclenques de Conan, el héroe al que nadie ha sido capaz de vencer jamás y que nunca ha necesitado a un ayudante. Y que baje Crom y se lo lleve… ¡si se atreve1