Ponyo en el acantilado: mi opinión.

Hola amigos. Esta misma tarde he podido ver una película que llevaba tiempo esperando, Ponyo en el acantilado, la última obra de uno de mis directores favoritos, el oscarizado Hayao Miyazaki (que obtuvo el galardón por "El viaje de Chihiro"). Ahora me propongo la nada fácil tarea de analizar esta película con un montón de ideas enfrentadas, la verdad, así que voy luchar contra mí mismo para tratar de dar una visión objetiva de la película. Vamos allá.

No me entretendré con el argumento, ya que podéis ver de qué va en cualquier sitio, y además, para qué negarlo… no tiene mucha historia. Basta con saber que Ponyo es una niña-pez con poderes mágicos que, tras conocer a Sosuke, un niño que vive en un acantilado, quiere ser humana para estar con él. Mientras tanto el padre de Ponyo (un brujo del mar que odia a los humanos por ser sucios, ruidosos y contaminantes) tratará por todos los medios que su pequeña vuelva con él al mar. Vamos ahora a analizar punto pot punto la película.

Partiremos de la base de que las películas de Miyazaki son en general auténticas obras de arte, pero hay que reconocer que pueden dividirse en dos grupos, las que cuentan historias trascendentales (Mononoke, El viaje de Chihiro, El castillo ambulante, Laputa…) y las que cuentan historias más ligeras y menos dramáticas, películas más positivas (Kiki, Totoro…). Con esto no quiero decir ni mucho menos que un grupo sea mejor que otro, pero sí que se distinguen claramente dos estilos y quizás hay gente como yo que disfrutamos con los dos pero otra gente sólo conecta con determinadas películas de este genio. Pues bien, para que no quepa dudas, Ponyo se situaría claramente en el segundo grupo, como una de las películas más ligeras (sin que este se malinterprete, ojo), menos trascendentales, y más infantiles. Ponyo es quizás la película más similar a Totoro que ha realizado hasta ahora Hayao Miyazaki. Pero repito, eso no es malo, ni mucho menos.

La pretensiones de la historia no van más allá de contar la historia de una bonita amistad con algunos toques que hacen referencia a cuestiones como la contaminación o la tolerancia. ¿Cuál es pues el atractivo de la película? Simplemente disfrutar de aquello que Miyazaki sabe hacer como ningún otro, narrar escenas divertidas, tiernas en algunas ocasiones y dejarse llevar por la imaginación de algunos momentos en los que la magia hace acto de presencia. Advierto de que esto puede ser insuficiente para algunos espectadores que no disfruten de los pequeños detalles. Seguramente mucha gente se aburrirá con este estilo y se pasará la película esperando que el argumento despegue. Ponyo no es de esas películas. Puede dejar insatisfecho a más de uno, pero si conoces a Miyazaki y obras como Kiki o Totoro reconocerás el mismo estilo.

Los personajes, como siempre, son adorables a más no poder. Creo que destaca sobretodo Sosuke y su madre, y en contra de lo que cabría esperar Ponyo no alcanza el carisma que debería. Al menos esa impresión me ha dado a mí.

Sobre la animación hay que resaltar que Miyazaki deja atrás el poco poquísimo ordenador que utilizó en sus últimas obras (Monoke, Chihiro o El castillo herrante de Howl) y apuesta por animación cien por cien manual. Esto puede parecer un paso atrás, y quizás lo es en cierta manera, ya que en los films antes mencionados estaba tan bien utilizado y era tan sutil que se fundía a la perfección con la animación hecha a mano y le daba un aspecto increíble. Ponyo es menos impactante visualmente, eso es cierto, pero en cada escenario y en cada fondo podréis ver los trazos de las acuarelas y las pinturas, y la verdad, para una historia como la de Ponyo que no requiere grandes alardes queda perfecto. No hace falta nada más (que aprendan los estudios americanos a narrar sin sus 3D).

La música es, como siempre cuando se trata de un film de Miyazaki, de Joe Hisaishi, y mantiene el estupendo nivel al que nos tiene acostumbrados y que se echó de menos en Cuentos de Terramar (anterior película de Ghibli dirigida por el hijo de Hayao de la cual podeis leer mi reseña pinchando aquí). Muy bueno el tema inspirado claramente en la cabalgata de las walkirias de Wagner cuando Ponyo es transportada por peces gigantes en medio de una gran tormenta. En cuanto al tema principal de la película cantado por un niño qué podemos decir. El mismo espíritu que en la canción principal de Totoro, un tema genial.

¿Qué opinión me deja al final Ponyo en el acantilado? He de reconocer que no es mi película favorita de Miyazaki, la verdad, y todos aquellos que descubrieran a este director a partir de Monoke o Chihiro se pueden llevar un pequeño chasco si no conocen trabajos anteriores de Hayao. Para mí no ha sido un chasco ni mucho menos, sabía que iba a ver al Miyazaki más infantil, al que conecta más con los niños. Eso no quiere decir que un adulto no pueda disfrutar con Ponyo, ni mucho menos, pero el mismo director afirma que este film lo hizo pensando en los niños, y se nota. Soy incapaz de decir algo malo de un director al que adoro, pero es cierto que Ponyo me ha dejado sentimientos enfrentados y que necesitaré un segundo visionado (cuando llegue el DVD) para valorarla mejor.

En definitiva, es Miyazaki, y eso es calidad (es capaz de entretenerte sólo con narrar una escena de un niño caminando) pero tened en cuenta esto, Ponyo os gustará si os gustan Mi vecino Totoro o Kiki´s delivere service. Si estas películas os parecen tontas olvidaos de Ponyo. Así de simple.