Telejusticia.

Hola, amigos. Como hace mucho tiempo que no me meto con ningún programa de la tele (estoy perdiendo facultades) hoy vuelvo a la carga. Y es que telecindo desde hace poco emite una nueva bazofia de proporciones colosales que ha llamado poderosamente mi atención. No es de extrañar, telecinco y bazofia son dos términos muy estrechamente relacionados, y este nuevo programa no hace más que estrechar dicha relación. Hablo, cómo no, de "eso" que emite ahora telecinco antes de que Hilario Pino salga a aprender a leer mientras trata de enganchar tres palabras seguidas en los desinformativos, un programa llamado… "De buena ley".

Este “peaso pograma” no es más que un remake del que presentaba Ana Rosa Quintana (más conocida como A.R. y grande entre las grandes) hace ya la tira de años y que se titulaba “Veredicto”. Se trata de una parodia de la justicia (como si la justicia española no se bastase ella solita para ser una parodia) en la que se representa un juicio. Dos personas van a contar un problemilla que les enfrenta, problemillas de todo tipo, claro está: infidelidades, morosidad, ruidos nocturnos, todo ello aderezado siempre con una situación o un condicionante morboso (si no hay elemento morboso Telecinco se niega a tratar dicho problema, claro está). Un señor con toga negra, pajarita y un martillo que se supone representa a un juez (porque como todos sabemos cualquiera que vista toga y tenga un martillo en la mano es juez, y más si lleva pajarita) escucha a las partes y una vez el caso se ha expuesto se retira a deliberar, aunque más que a deliberar se retira para que empiece el auténtico bochorno del programa, el debate con el público sobre el caso expuesto.

Antes de continuar quiero tratar una cuestión: ¿por qué hacen programas con actores y además no se esfuerzan ni lo más mínimo en disimularlo? ¿Cómo tienen la caradura de menospreciar tanto la inteligencia de los espectadores? Todo esto lo digo porque no me cabe la menor duda de que los que van a exponer su caso han de ser necesariamente actores. Vamos a ver, ¿quién puede ser tan absurdo como para acudir a la tele a solucionar un problema legal? Es como decir: “Tú y yo tenemos un problema, pero en vez de solucionarlo entre nosotros o acudir a la justicia ordinaria de forma discreta vamos a la tele a contarlo, para que miles de personas nos vean, para que nos vean nuestros vecinos, familiares y amigos y para que se enteren todos de si te acostaste con mi hermana o si me debes dinero del que te dejé para pagar tus deudas del Bingo”. Muy lógico, sí señor. Me niego a pensar que hay gente que haría eso, me niego a pensar que hay cabezas humanas (o de la especie que sean) que funcionen así.

Recuperando el hilo de lo que decía antes, luego comienza el debate con el público, donde otra tanda de actores interpretando a personajes estereotipados al cien por cien defienden las más variopintas posturas. Digo que son actores porque todos los días son los mismos y porque además son tan malos actores que son incapaces de disimularlo. Tenemos la diversidad propia de Telecinco (o lo que ellos entienden por diversidad, es decir, personajes estereotipados al máximo), un gay súper pluma, una mujer que debe ser la más creyente del mundo y TODO lo relaciona con Dios, un joven mascachapas, el típico cachas idiota, una rubia tonta del culo, la típica señora mayor sobrepasada por lo rápido que avanza la sociedad, etc. Durante el debate algunos defienden las chorradas más inmensas que podamos imaginar sólo para que haya división de opiniones, y vemos salir de algunas bocas comentarios que le hacen a uno sentir mucha, mucha vergüenza ajena. En serio, si tenéis estómago ved el programa un par de días y sabréis a qué me refiero. Así es como representa Telecinco a la sociedad, sí señor, y así es como se supone que trata de hacernos creer que ésas son opiniones de gente de la calle normal y corriente.

Para finalizar el juez vuelve y dictamina una especie de sentencia vagamente basada en algo que recuerda a las leyes de este país y el programa termina. Pero antes de terminar éste artículo quisiera volver a plantear dos de las cuestiones que planteé antes: ¿por qué hacen programas con actores y además no se esfuerzan ni lo más mínimo en disimularlo? ¿Cómo tienen la caradura de menospreciar tanto la inteligencia de los espectadores? La respuesta es sencilla.

Pueden permitirse el lujo de hacerlo porque miles de personas lo ven. Porque aunque todos sabemos que es una puñetera bazofia bochornosa fruto de una cadena de televisión decadente, muy pocas personas son capaces de apagar la tele. Luego dirán que si no lo ven, que sólo está puesto (como ocurre en mi casa), pero ya está bien de excusas, apaguemos la tele ante espectáculos de esta guisa si queremos que la programación cambie. No es obligatorio que la tele esté encendida, si unos señores directivos de cadenas insultan a nuestra inteligencia (que es lo que hacen) y no nos gusta nada de lo que hacen en cualquier otro canal es preferible apagar la tele antes que darles audiencia y que sigan con esa política.

En fin, como el artículo ha quedado menos humorístico de lo deseable debido a lo mucho que me enciendo cuando hablo de cadenas de mierda no quisiera despedirme con este mal sabor de boca. Al fin y al cabo el programita sólo dura media horita, y después podemos deleitarnos con el analfab… estoooo… con Hilario Pino y esa mujer satélite en los desinformativos, y después tenemos un repaso a lo último de Supervivientes y de Operación Triunfo, que es súper importante, y luego más tarde el programa ese de la mujer dentuda: subnormales y subnormalas y viceversa (o algo así), y por la noche las siempre interesantes riñas de escenas de matrimonio… Si es que me quejo por quejarme, lo de Telecinco es programación comprometida y cultural, sí señor. ¡Que baje Crom y la aguante, si tiene estómago!