Batman Barcelona: El caballero del dragón.

¡Hola, amigos! Hoy tengo el placer de traeros mi análisis sobre el último cómic del señor de la noche que ha caído en mis manos. Además, en este caso no se trata de un cómic más, sino que ha sido uno de los lanzamientos más sonados del pasado Salón del cómic de Barcelona y una fuerte y peculiar apuesta tanto por parte de DC Comics como por parte de Planeta. Me refiero, cómo no, al cómic "Batman Barcelona: El caballero del dragón".

 

La idea para esta singular obra nació parece ser en la Comic-Con de San Diego de 2008, en una reunión entre editoriales en la que buscaban organizar un evento con motivo del siguiente Salón Internacional del Cómic de Barcelona, evento cada vez más importante a nivel internacional. Parece ser que de dichas reuniones surgió la idea de realizar un cómic del universo DC ambientado en Barcelona, y pronto se decidió que el personaje que mejor se adaptaba a la imagen de la ciudad era sin duda Batman.

Para realizarlo se buscó a un guionista de renombre, Mark Waid (Kingdom Come), y para el apartado gráfico a dibujantes españoles que ya habían trabajado con DC, concretamente Diego Olmos a los lápices y Marta Martínez como colorista. Para la portada también se buscó un reclamo internacional como es la figura de Jim Lee. Más adelante daré mi opinión sobre cómo realizan su trabajo todos los miembros del equipo, pero vamos a empezar hablando de la historia.

La historia nos trae a Batman a la ciudad de Barcelona fusionando el universo del caballero oscuro con la leyenda de San Jordi. Killer Croc (el villano con piel endurecida y escamosa) ha escapado de Arkham (para variar, ¿qué clase de seguridad tienen en este sitio?) y ha llegado a Barcelona enloquecido. Creyéndose a sí mismo la reencarnación del dragón de la leyenda de San Jordi, comienza una serie de asesinatos para llamar la atención del caballero y vengarse. Batman, por supuesto, seguirá al villano hasta la ciudad condal tratando de atraparlo mientras visitan gran cantidad de localizaciones típicas de la ciudad catalana. Y esto es la historia, no hay mucho más donde rascar, la verdad. Vamos a analizar cómo funciona cada aspecto del cómic.

 

El guión debe ser visto como lo que es. Esto no es una buena historia ideada por un guionista para contarnos algo trascendental, sino una historia ideada para un fin (comercial, de marketing, o de lo que sea), para una ocasión y que debe ajustarse a la idea principal, que es llevar a Batman a Barcelona y sacar todos los monumentos posibles. El resultado es una historia metida con calzador dentro de este evento entre editoriales, donde muchos elementos quedan forzados y poco creíbles (como el hecho de que Batman tenga una especie de mini-Batcueva secreta en el sótano del museo nacional de arte de Cataluña argumentando que tiene "pisos francos" en lugares estratégicos del mundo) y donde se nota que la necesidad de sacar escenas identificables de Barcelona está por encima de cualquier otra cosa. Aún asi Mark Waid es un guionista de calidad, y consigue que Batman Barcelona no se convierta en una idiotez total de cómic y en una guía de viajes, creando diálogos y situaciones que, dentro de las circunstancias, pueden leerse de forma amena. Resumiendo, una historia normalita, la historia que podríamos leer en cualquier capítulo de la colección regular de Batman y que sufre las limitaciones de la propia naturaleza en que este cómic fue concebido. Vamos con el dibujo.

Diego Olmos realiza, en general, un buen trabajo a los lápices de este cómic. Consigue algunos dibujos realmente bellos, algunas representaciones de Batman con destellos de espectacularidad, aunque inexplicablemente otras escenas quedan bastante sositas. Hacia la parte final del cómic (la batalla contra Killer Croc en la Sagrada Familia) vemos un dibujo algo menos detallado y cuidado. Quizás fruto de las prisas por la fecha de entrega, o quizás porque, aunque no conozco otras obras de este dibujante, parece que se mueva mejor en escenas de diálogos pausados que en escenas de acción. En cuanto a los fondos, a decir verdad no tengo muy claro si cuando aparecen monumentos identificables están realmente dibujados o son fotos retocadas y re-coloreadas (viva el photoshop). En todo caso si lo son es normal, pues esto se viene haciendo en gran cantidad de cómics actuales. En todo caso un buen trabajo en general, con momentos de gran calidad.

En cuanto al color aplicado por Marta Martínez, opino que funciona bien con los personajes, pero no tan bien con los fondos. Especialmente cuando aparecen lugares conocidos se nota un contraste muy acentuado entre los personajes y los fondos. Los personajes tienen más matices, mientras que los fondos tienen colores muy planos. Esto nos hace tener la sensación de que los personajes no están realmente ahí, y en la parte final con la Sagrada Família es especialmente notorio.

 

En cuanto a la portada de Jim Lee… a ver cómo trato este tema. Es cierto que la portada no es un desastre, tampoco vamos a ponernos dramáticos y mega-criticones. De hecho cualquier persona la ve y probablemente le guste. Pero la verdad, los que sabemos cómo dibuja Jim Lee cuando le apetece solamente tenemos que echarle un vistazo para ver que no se ha matado a trabajar. Ese Batman como dice uno que yo me sé parece que lo hubiese dibujado cuando tenía 16 años. Si los dibujos de Jim Lee siempre adolecen de una rigidez y una falta de dinamismo considerables esta vez se supera a sí mismo. Batman está más tieso que una mojama, con la cabeza estirada en una posición forzada y con la posturita sobre un tejado que ya nos ha ofrecido en más de una ocasión. Teniendo en cuenta que seguramente es lo único que ha dibujado, porque la Sagrada Familia estará metida a posteriori con retoques, la verdad es que se me ocurren unos cuantos (cientos) de artistas que habrían creado portadas más buenas. Eso sí, no son Jim Lee, y los nombres venden (y en el caso de Jim Lee venden mucho).

En definitiva, "Batman Barcelona: El caballero del dragón" es un cómic normalito al que, sin embargo, no podemos dejar de reconocerle cierta importancia. Importancia por el hecho de traer a uno de los personajes más importantes del cómic y de la cultura en general a una ciudad española. Importante por ser una colaboración histórica entre DC Comics y una editorial española, ya que el cómic se edita simultáneamente en EEUU, España e Italia. Importante porque demuestra que el cómic goza de buena salud en nuestro país (no la mejor, pero sí buena) y que el Salón del cómic de Barcelona adquiere prestigio, e importante por la proyección que un cómic así supone para la ciudad.

Planeta edita este cómic en un único volumen de 48 páginas al precio de 5,95 euros. Aunque puede parecer un precio algo abultado para un cómic de 48 páginas lo cierto es que la edición merece la pena, ya que está editado con tapas duras y mayor tamaño que los cómic book habituales, además de traer algunos extras como entrevistas al equipo creativo, el proceso de creación del cómic o una introducción de Jordi Hereu, alcalde de Barcelona.

Terminando… Batman está en España. Batman está en Barcelona por primera (y puede que última) vez… Y por una vez los españoles no salimos vestidos de folclóricas, rodeados de toros, de paellas y de sombreros mexicanos… ¿vas a perdértelo?