Telefilms de sobremesa.

Últimamente estoy preocupado. Seriamente preocupado. Y es que desde hace unas semanas vivo solo, y el aburrimiento que siento en muchas ocasiones me está haciendo ver la tele más de lo que es habitual en mí, y eso me da miedo, porque la programación da auténtico miedo. Y lo más rallante es cuando llega el fin de semana, cuando después de comer me siento en el sofá y empieza uno de esos telefilms chungos cuyo nombre puede ser perfectamente… “La sombra de su enemigo” o algo parecido (seguro que alguno se llama así, o dos, o nueve…). Pues sí, amigos, hoy quiero analizar aquí esos telefilms, o como las llamamos en mi casa… películas de después de comer. Vamos allá.

Las películas de sobremesa, especialmente las de sábado por la tarde, se caracterizan por una serie de elementos que las hacen únicas y fácilmente reconocibles. Vamos a enumerarlos y a hablar un poco de cada una de estas características.

Están protagonizadas siempre por mujeres, y en la amplia mayoría de los casos por rubias. El argumento más popular es el siguiente: una rubia se muda a una casa nueva (una casita de 2 o 3 pisos en la típica zona residencial estadounidense con jardines, una valla blanca y vecinos que te reciben con un pastel de manzana casero, claro), y nada más mudarse empieza a ser víctima de algún tipo de acoso por parte de algún vecino que se obsesiona con ella o algo así. A ella le empiezan a entrar paranoias, pero nadie la cree, ni siquiera el sheriff gordo de la zona que siempre lleva un vaso enorme de café, aunque el perro haya aparecido muerto en la puerta de la casita (algo típico, pobre Bobby). Pero al final, cuando el acosador ya la ataca abiertamente ella escapa de él, lo mata o le dispara en una pierna y consigue que lo encarcelen de por vida y vive feliz en su urbanización con un chico majísimo al que está conociendo. Fin. En serio, el 90% de los telefilms de sábado por la tarde tienen este argumento o con variaciones muy ligeras. Os prometo que durante dos semanas seguidas he visto dos películas diferentes que tenían exactamente este argumento, y no es coña.


No obstante hay también otras variantes argumentales habituales,  como las películas de madres que luchan por la custodia de sus hijos, o que luchan por adoptar a una niña, o que demandan a alguna empresa por despido improcedente, o cosas así, pero estos argumentos son más propios de los telefilms que ya tiene unos añitos a sus espaldas, más de la década de los noventa.

También es muy importante algo que ya apunto más arriba, y es que a las protagonistas NADIE LAS CREE. No importa que un antiguo novio las acose, o que acaben de descubrir que su marido es un agente del FBI que quiere eliminarla del mapa, o que descubran que en el desván de su nueva casa hay fotos de una niña igual a ella en su juventud. No importa lo que les pase, nadie las cree. Y no me extraña, porque están claramente zumbadas… ¡a ver qué derecho se creen que tienen para perturbar la idílica paz de una tranquila y puritana urbanización típica de Norteamérica! (como se pongan tontas la señora  Thompson, la vecina, dejará de llevarles galletas caseras y de invitarlas a las fiestas de la iglesia).

Otra característica muy propia es el título. Ahora mismo se me ocurren títulos muy apropiados para este tipo de películas, por ejemplo… “Sola en la noche”, “Durmiendo con un extraño”,  “A solas con el peligro”… Estoy diciendo títulos por decir, pero me juego algo a que hay telefilms con estos títulos, y si no los hay podrían valer perfectamente. Además otra característica muy graciosa son las traducciones que hacen de los títulos en España. Me refiero a cuando empieza una de estas pelis y lees algo como… “Lindsay´s secret” y una voz dice… “Acercándose la muerte”. Jajajaja. Alguien se quedó colgado con el timo de Opening, ¿eh?

¿Y qué me decís de las actrices? Algunas aparecen en montones y montones de películas (son las grandes estrellas del telefilm, la crème de la crème). Por ejemplo, la niña de “La casa de la pradera”, que lejos de encasillarse en su papel de niña pecosa y verse eclipsada por su propio personaje inmortal, ha sabido continuar su carrera de forma brillante protagonizando cientos, miles, MILLONES de telefilms (quizás me he emocionado, lo reconozco). Y como ella hay unas cuantas caras que… sinceramente, no sé decirte cómo se llaman (nadie lo sabe, ni siquiera sus familias), pero son caras habituales en las películas de sobremesa.

 

Pero bueno, tampoco quiero extenderme más. Al fin y al cabo estas películas son malas, sí, pero ante una situación de aburrimiento total te tienen un par de horitas entretenido, oye. Y eso es  de agradecer. Además, ahora dentro de poco empezará una nueva variante de películas de sobremesa… ¡los telefilms sobre la navidad! Cuyo argumento suele ser… a una familia todo le va mal… o una mujer es incapaz de encontrar el amor, pero pasa algo mágico y… ¡Oooh! ¡Es el maravilloso espíritu de la Navidad! ¡BIEEEEEN! Jajajaja. ¡Ah, y en muchas incluso aparece Santa Claus! (Esas son las mejores, las de más presupuesto). Así que ya sabéis, permaneced atentos a la tele, sobretodo los sábados a eso de las 16 horas. Os espera un mundo de rubias paranoicas, de urbanizaciones puritanas ideales, de acosadores, vecinas que preparan galletas caseras, etc… Todo ello de la mano de guiones que no tienen desperdicio, así que… que disfrutéis mucho con los telefilms de sobremesa, ¡y que Crom os ayude a soportar las malditas pausas de publicidad!