Soportando colas.

Hacer cola es desesperante, ¿verdad? Es una situación en la que te das cuenta de cuánta gente mema hay por el mundo, de que en realidad el 90% de la gente está en el mundo no se sabe muy bien para qué. ¿No os ha pasado miles de veces que, cuando ya casi te toca, el de delante de ti no termina nunca? Y te dices… ¿pero cómo lo hace? ¡Yo no podría tirarme ahí tanto tiempo ni aunque pretendiese fastidiar!
 
 
 
Una de esas situaciones tan cotidiana es en el banco, sobretodo en el cajero automático. Yo no sé vosotros, pero yo a un cajero voy, saco dinero, como mucho veo el que queda en la cuenta y me voy: total 1 o 2 minutos empleados. Pero me pasa miles de veces que estoy esperando, ya me toca y el/la de delante venga a apretar teclas, venga atrás y adelante en el menú, ahora saca dinero, ahora vuelve atrás para hacer no se qué, pide el extracto, le salen 4 o 5 papeles… Entonces te piensas que ya ha terminado y no se mueve. ¡Vuelve a meter la tarjeta en el cajero! Aquí es cuando a veces toso, a ver si se dan cuenta de que hay más gente detrás, pero a estos individuos suele importarles un pimiento, están demasiado ocupados pensando en si le dan a la tecla del menú en castellano o en tailandés (difícil decisión, lo sé). Siguen apretando teclas, tú tienes los soniditos horribles de las teclas del cajero metidos en el cerebro. Miran los últimos movimientos, piden más extractos, se quedan ahí plantados mirándolos sin darse cuenta de que el cajero les está preguntando si van a realizar otra operación. Un rato después deciden terminar con tu agonía y se van, aunque les notas en la cara que no se van convencidos del todo. ¡Señores, que tampoco hay tanto que hacer en un cajero!

Otro gran clásico es la cola del médico. Debe ser que nunca me ha pasado nada grave (toquemos madera), pero siempre que voy al médico estoy en la consulta entre 3 y 5 minutos. Pero cuando estás esperando tu turno ves gente entrar y pasan 5, 10, 15, 20 minutos…¿Qué narices hace la gente ahí dentro? A veces me planteo si las consultas médicas son como otra dimensión en la que el tiempo transcurre de manera diferente, que dentro son 5 minutos y fuera 35. O que el 75% de las consultas médicas terminan complicándose y derivando en una operación a corazón abierto, cosa que, afortunadamente, nunca me ha pasado. O que el médico termina teniendo sexo con casi todos sus pacientes (no, tampoco me ha pasado, de verdad).Y siento decirlo, pero lo peor son los jubilados. Señores/as que no tienen nada más que hacer y le cuentan su vida al doctor. Su vida, la de sus hijos, la de su vecina, la tuya… Oye, si echan la mañana ahí pues ya han tenido una mañana entretenida, por la tarde a mirar una obra y ya han echado el día completo.

En el súper lo que más odioso del mundo es cuando te pones en la cola y, cuando ya crees que te toca, viene una señora que se supone que cogió el turno antes de que llegases y te dice… "yo iba detrás de esta chica", y se supone que tienes que creértelo y dejarla pasar y punto. Sí, señoras que entran al súper, cogen el turno y ya se van a comprar tranquilamente, luego llegan con el carro lleno, las tienes que dejar pasar, porque no te vas a poner con ellas a discutir su sistema de guardar turno que ellas creen justo e incuestionable, por polémico que sea en mi opinión. Total, que te joden vivo. Y ahora ya no tanto, pero antes la señora compraría y se llevaría a casa tantas bolsas como pudiese, a puñados. ¡Me alegro de que ahora se las cobren, señora!
 
 
 
Bueno, y para rizar el rizo están las señoras que, las ves entrar en la tienda, miran la cola y empiezan a moverse con cara de inocentes buscando cómo colarse. Tienen diferentes técnicas: enganchar a un dependiente que no esté al tanto cómo va el orden; acercarse como queriendo preguntar algo rápido para, con la tontería de que ya han preguntado, terminar siendo atendidas antes de su turno; hacerse las tontas y hacer como que no saben que esa hilera de gente es cola… Cuidaos de sus caras de inocentes ancianitas, son más listas que el hambre. Y no sé por qué tiene tanto interés en saltarse las colas… ¡si no tienen nada más que hacer!

En fin, qué os voy a contar, seguro que vosotros habéis sufrido todas estas penurias y algunas más, ¿verdad? Si es que hacer cola es un horror. Entre los que son tontos de remate, los que parecen no tener prisa ninguna y los que se pasan de listos estamos apañados… ¡Que Crom os dé fuerza para soportar las colas!
 

¿Tiro o empujo?

Amigos, hay quien dice que soy muy patoso (no lo comparto, pero lo respeto, jeje), y no sé si será por eso, pero en los últimos días me estoy dando cuenta de que hace falta un decreto ley que acabe con algo tan ambiguo como es la entrada y la salida a los comercios. Ya saben, eso de "Tire" o "Empuje". Y es que ya está bien de cachondeo, hombre.
 
 

Yo personalmente si no me paro a leer el dichoso cartel (cuando lo hay) casi siempre termino equivocándome. Y mira que, por estadística, siempre debería acertar un 50% de las veces, ¿no? Pues no, en mi estadística personal la cantidad de veces que lo hago al revés debe estar en torno al 80%. ¡No es justo! Y claro, esto provoca la exasperación de la gente que va conmigo (que, dicho sea de paso, tienen menos paciencia que un jubilado en la cola del súper) y las risitas disimuladas del resto de los clientes que se creen muy listos. Pero es que no es culpa mía, ¿a qué espera el gobierno para hacer una ley que obligue a todos los comercios a tener el mismo sentido en sus puertas de acceso? Claro que sí, un sistema unificado evitaría confusiones. Siempre tirar para entrar y empujar para salir, por ejemplo (por aquello de si hay que salir rápidamente por una emergencia). Pero es que nadie se ocupa de esto. Mucha ley anti-tabaco, que si a ver si cerramos las páginas de descargas ilegales… ¡esto es un millón de veces más importante!

Pero bueno, reconozco que a veces leer bastaría para evitar la vergüenza, pero qué se le va a hacer… uno es como es… ¿será verdad que soy patoso? No, no y no, es la sociedad, que me pone trabas 😛