Viajes temporales en clase turista.

Hace unos días se anunció el que, de confirmarse, podría ser el descubrimiento más importante para la física desde la teoría de la relatividad. Me refiero a los experimentos en el CERN con neutrinos que, al parecer, podrían ser capaces de superar la velocidad de la luz, poniendo en entredicho la famosa teoría de Einstein. Y una de las posibilidades remotas que abre en nuestras mentes el poder superar la velocidad de la luz es la de viajar en el tiempo algún día. Así, sin Delorean ni condensador de fluzo ni nada. ¿Os imagináis? Yo llevo tres años viviendo en Málaga y aún no conozco Antequera, pero ya estoy pensando en viajar a otras épocas. ¿Y vosotros? ¿Ya habéis pensado dónde querríais ir? (o CUÁNDO querríais ir, mejor dicho). ¿No? ¡Pues id pensándolo, que si sacáis con tiempo los billetes son más baratos! Voy a divagar sobre todo esto, ¿me acompañáis?

 

La semana pasada en el programa de radio de Iker Jiménez, Milenio 3, varios científicos hablaron de todo esto, explicando con detalle la importancia del experimento y las posibilidades que podría abrir (por cierto, recomiendo escuchar el podcast del programa, muy ameno e instructivo, ya que invitaron a físicos que explicaron conceptos de la física cuántica de forma sencilla). Por supuesto las posibilidades serían muchas, no podemos ni imaginarlas, pero la que más llama la atención es la de los viajes en el tiempo, un tema que siempre ha cautivado a nuestra imaginación. Y es que parece ser que según la teoría de Einstein, si viajamos a una velocidad altísima el tiempo transcurre más lento. Es lo contrario a lo que pasa cuando viajamos con Renfe, que si no vamos en alta velocidad el tiempo transcurre jodidamente lento. Pues bien, si alcanzásemos la velocidad de la luz (velocidad insuperable según Einstein) el tiempo se pararía para nosotros igual que se paró para Jordi Hurtado hace muchos años, y por tanto si consiguiésemos superar esa velocidad de 300.000 km/s el tiempo tendría que transcurrir hacia atrás. Curioso, ¿no?

Por otro lado, en el mismo programa un físico apuntó que si viajásemos atrás en el tiempo y allí interactuásemos con algo, en teoría no cambiaríamos el futuro como ocurre en la famosa trilogía de Spielberg, porque la realidad temporal en la que estábamos continuaría su curso con normalidad. Lo que sucedería es que nosotros con nuestra interacción crearíamos otra realidad, otra línea temporal paralela, otra dimensión, por decirlo de alguna manera. O sea, que si en el pasado decidiésemos yo qué sé… impedir la boda de Jesulín con la Esteban, crearíamos una dimensión temporal paralela en que nuestras vidas serían mucho más tristes por no conocer a esta interesante mujer, mientras que en la dimensión temporal de la que veníamos seguirían disfrutando de la princesa del pueblo tan tranquilamente. ¡Menudo lío! Y es que al parecer la física cuántica reconoce la existencia de varias dimensiones en nuestro mundo… ahí es nada. Pero bueno, la verdad es que yo no entiendo nada de nada de todo esto.

Jordi Hurtado se mueve a la velocidad de la luz, por eso el tiempo no pasa para él. 

Pero volviendo al tema que nos interesa, el de ir planificando ya nuestras próximas vacaciones en otras épocas. Yo lo tengo algo crudo, porque si quiero viajar con mi novio tendré que buscar una época en la que no me apedreen, y eso es algo complicado. Se me ocurre la Grecia clásica. Además de que no estaba con un pié en la quiebra como la actual, podría avisarles de que no entren en el euro y de que barnicen sus templos para que no pierdan color en el futuro. También podría ir a la antigua Roma y avisar a César de que tantas reuniones en el senado terminarán matándole, literalmente. Son muchas las posibilidades, la verdad.

En todo caso espero que los viajes en el tiempo no los gestione Renfe, porque aparte de ser carísimos y salir con una frecuencia de risa, fuésemos a la época que fuésemos tendríamos que pasar por Madrid. Si los hace Ryanair nos llevará un par de horas más atrás de la fecha escogida para tener tiempo de vendernos lotería del pasado entre otras mierdas, además de que solo podremos llevar lo que quepa en nuestro equipaje de mano. ¿Y qué te llevas? Porque el tema del equipaje es peliagudo. Si no sabes qué ponerte aquí para salir un sábado, ¿cómo vas a saber qué ponerte en la Italia del Renacimiento?

Pero bueno, para ir concluyendo esta rallada mental, yo os aconsejo que en vez de viajecitos en el tiempo cojáis el coche y vayáis a conocer ese bonito pueblecito que tenéis cerca y en el que probablemente nunca hayáis parado. Que comáis allí y os deis una vueltecilla, o que os hagáis un viajecito por vuestra comunidad o por España en general. Y es que mucha gente ha estado en veinte países pero no conoce ni valora lo que tiene al lado (yo el primero, ¡pero eso va a cambiar!). De todas formas, el posible descubrimiento abre un mundo de posibilidades. Iker (presentador que me encanta, aunque a veces se le va demasiado la pinza) ya fantasea con que el fenómeno de los ovnis o los fantasmas puedan tener que ver en realidad con visitas que nosotros mismos nos hacemos desde otras épocas. ¡Qué fuerte! Pero bueno, nosotros vivamos el presente, que bastantes movidas pasan aquí como para comernos también las del pasado o el futuro, ¿no creéis? ¡Que Crom os proteja ayer, hoy y siempre! 

 

¡Grandes cambios en el Territorio Cimmerio!

Amigos blogueros, tengo el inmenso placer de anunciaros que… ¡por fin llegan los cambios al Territorio Cimmerio! Nuevos aires para este blog tras más de tres años sin cambios desde su creación. Renovarse o morir, o al menos eso se dice, y como no quería que este blog muriese me he decidido por fin a renovarlo un poquito. ¿Qué os parece? Pero esperad, no emitáis un juicio aún. Entrad, leed, os contaré qué es lo que ha cambiado y podréis hacerme un favor votando en la encuesta que he preparado.

Ya me planteé hacer cambios cuando se cumplió el primer aniversario del blog, pero como uno es un nostálgico me daba pena cambiar cosas, además de que me gustaba bastante. Pero la verdad es que tras tanto tiempo es casi inevitable. Hay veces que uno necesita parar, ver lo que hay, ver qué hay en los blogs de otros compañeros y cambiar cositas. Supongo que es una forma de coger nuevo aire y renovar el espíritu con el que empezaste para que no decaiga, es algo que te pide el cuerpo (y el propio blog). Pero como digo se trata de renovar el espíritu, así que los cambios serán visuales, mientras que el contenido, el tono del blog y los temas a tratar se mantendrán en su mayoría inalterados.

 ¿Y qué es lo que ha cambiado? Pues si alguien entra de vez en cuando habrá notado cosillas, pero voy a detallar los cambios para la gente que no haya entrado nunca o casi nunca a este blog (hábito muy criticable, por otra parte).

En primer lugar lo que más salta a la vista es el nuevo skin con el que sustituyo al de Conan (que presentaba dos figuras idénticas del personaje en tono grisáceo a cada lado del contenido). Lo siguiente que he cambiado ha sido la cabecera, manteniendo la misma imagen que me gusta mucho pero modificándola para que el título del blog aparezca de forma más espectacular, creo yo. Y por último he modificado el bloque lateral de las secciones del blog para que, en vez de aparecer los títulos de las secciones escritos para pinchar sobre las letras aparezcan imágenes menos aburridas. Creo que es una forma de hacer el blog más dinámico, menos tosco. Como veis no son cambios demasiado profundos, pero para un blog que llevaba más de tres años sin cambiar nada de nada es bastante, ¿no? (me siento abrumado). Es un pequeño paso para este blog, pero un gran paso para mí, jeje.
 
En todo caso estos cambios abren las puertas a una mentalidad más abierta por mi parte, así que a partir de ahora me dejaré de nostalgias y si creo que algo necesita un cambio lo haré, por lo que es posible ir viendo pequeñas novedades con el paso de las semanas. Pero ahora creo que han sido bastantes cambios, así que quería hacer una entrada para compartirlo con todos vosotros y que os enteréis por mí antes de que la prensa mundial se haga eco de ello (sin duda esta noche Matías Prats abrirá el informativo con esto).

Sin embargo la nostalgia es inevitable, así que dejo aquí una imagen del aspecto que tenía el blog anteriormente, también para que la vean aquellos que nunca habían entrado o no se fijaron.
 
 
 
Por último os dejo esta encuesta para que valoréis si el cambio ha sido acertado o no, por curiosidad, a ver qué piensa la comunidad. No seáis muy malos votando, jeje. El Territorio Cimmerio de Raowülf se viste con traje nuevo para continuar su viaje. ¡Por Crom, espero que sigáis acompañandole!

Crítica de lo último de Ghibli: Arrietty.

Amigos, por fin he encontrado un hueco para acercarme al cine a ver la última película del estudio Ghibli estrenada en España, “Arrietty y el mundo de los diminutos”. Como aficionado a la obra de este estudio le tenía muchas ganas, y la verdad es que no me ha decepcionado en absoluto. Si seguís leyendo este artículo os contaré más cosas de la película (para aquellos que no sepáis de ella) y os diré qué impresiones me ha dejado la nueva obra de este mítico estudio.

 

Para empezar, se trata de una película basada en la novela “The borrowers”, de Mary Norton. Esta vez la dirección ha caído en manos de Hiromasa Yonebayashi, que ya trabajó junto al maestro Hayao Miyazaki en todas sus películas desde Mononoke y que ahora se estrena como director. Pero no es en absoluto un proyecto ajeno al alma máter del estudio, ya que Miyazaki se ha encargado del guión. Así pues tenemos la esencia Ghibli asegurada.

La cinta cuenta la historia de Arrietty, una chica de 13 años que vive junto a su familia debajo de una casa de campo. Y es que ella y su familia son “diminutos”, unos pequeños seres de unos 10 cm que tratan de mantenerse fuera de la vista y del conocimiento de los humanos, aunque de vez en cuando realizan incursiones para tomar prestados ciertas cosas humanas, como un terrón de azúcar (que les dura un año) o cualquier otra cosilla que puedan necesitar. Pero todo cambia cuando un joven llega a la casa para guardar reposo de una enfermedad y ve por accidente a Arrietty. Entre ellos surgirá una preciosa amistad, aunque la interacción de ambos también supondrá un grave peligro para la existencia de estos pequeños seres.

La historia de la película es muy sencilla, pero no se pretende otra cosa. De hecho esta sencillez es, como en anteriores obras del estudio, parte de la esencia de la película. Y es que a veces no se necesitan grandes giros argumentales y situaciones impactantes para crear una buena historia. La película mantiene tu interés gracias a las pequeñas cosas. Destacan especialmente las incursiones de Arrietty en la casa de los humanos, que podría decirse que son en sí mismas pequeñas aventuras llenas de momentos ocurrentes y divertidos. El otro gran pilar de la película es la relación de Arrietty con el joven humano, otra faceta en la que se demuestra que Ghibli sabe hacer películas que respiran su propio aire. Y es que esta relación se hace fuerte a partir de encuentros muy breves pero importantes para ambos, encuentros narrados de forma íntima y especial, donde afortunadamente no aparecen en el guión los típicos clichés de las historias de amistad del cine norteamericano (por algo el guión es de Miyazaki).

Si hay que buscarle un pero a la historia (porque somos así de mala gente) quizás podría decir que hacia la segunda mitad de la cinta se echa en falta un clímax algo más fuerte. Quizás no hubiese estado mal que los protagonistas tuviesen que hacer frente a una amenaza algo mayor, porque dicha amenaza existe, pero es bastante ligera y no genera apenas tensión. En todo caso hay que dejar claro que esto se debe al mismo espíritu de la película, ya que no se pretende contar una historia de gran trascendencia, sino una historia de pequeños detalles, de una relación que no puede ser pero que aún así es, y eso lo consigue a la perfección, por lo que no hay, en mi opinión, nada que echarle en cara.

 

Técnicamente solo puede decir que disfruté como un enano en el cine. Ghibli nos regala de nuevo una joya de la animación tradicional en 2 dimensiones, de esas que ya casi no existen salvo cuando ellos estrenan una nueva obra. Sobre el diseño y la animación de los personajes nada que decir, tan excelente como siempre, pero es en los fondos donde verdaderamente yo me quedaba embobado. Y es que cada fondo (dibujados y pintados a mano, por supuesto) tiene una riqueza de detalles y un mimo que emociona. Además, al estar la mayoría de la cinta centrada en una protagonista diminuta, la mayoría de objetos cotidianos pequeños aparecen a gran tamaño, y es ahí donde se observa el cuidado con que todo está recreado. Desde el jardín del exterior de la casa (con toda su vegetación y fauna enormes para Arrietty) hasta el interior de los armarios de los humanos y sin dejarnos la pequeña casita en que viven los diminutos, todo es un recital de pequeñas y grandes maravillas de vivos colores ante el que uno tiene que quitarse el sombrero (una pena que no gaste sombrero).

Y aprovecho ahora para una pequeña reflexión. Y es que todo lo expuesto arriba me hace plantearme una cuestión: ¿puede la animación por ordenador propia de Pixar o Dreamworks conseguir personajes y escenarios con tanta vida y con tanta alma? ¿Puede conseguir esta técnica que una película respire de la forma en que lo hacen las de Ghibli? Y estamos hablando de un estudio genial como Pixar que ha producido obras dignas de admiración, ojo. No lo sé, por ahora a mí no me lo parece. No digo que no se pueda, solo que hasta ahora a mí no han conseguido transmitirme lo mismo, por lo que me planteo si la mayoría de estudios de animación del mundo han tomado el mejor camino para hacer las mejores películas. Ahí queda.

 

Reflexiones aparte, la música de Arrietty también está a un gran nivel, aunque se nota un gran cambio con respecto a otras obras del estudio. Esta vez corre a cargo de la compositora francesa Cécile Corbel, con un estilo muy diferente al del habitual Joe Hisaishi. Es también una música más íntima, pero en mi opinión muy acertada, con gran presencia del arpa y un toquecillo celta interesante.

Para ir concluyendo diré que “Arrietty y el mundo de los diminutos” no es, como leí en una crítica, una obra menor de Ghibli. A mí me dejó una gran sensación, mejor que la que tuve tras ver “Ponyo en el acantilado” (probablemente también porque Ponyo, pese a poder disfrutarse a cualquier edad, está más dirigida a los niños). Arrietty es un buen Ghibli, siempre y cuando tengas claro lo que ya he dicho en este artículo, que vas a ver una historia de pequeñas cosas, de detalles, de magia. He de decir que me alegra ver que en Ghibli hay cantera de buenos directores que entienden el espíritu del estudio, ese espíritu del que los aficionados estamos tan enamorados y que nos hace esperar con ansia cada nuevo trabajo. Pues bien, ese nuevo trabajo está aquí, se llama Arrietty  y es, para mí, una diminuta GRAN  película. 

 

Reseña comiquera: Superman, hijo rojo.

¿Os imagináis que la nave Superman hubiese caído en la vieja Unión Soviética? ¿Qué en vez de representar el estilo de vida norteamericano defendiese las bondades del comunismo y del Pacto de Varsovia? Pues más o menos de eso es de lo que trata el cómic del que voy a hablaros hoy, un cómic muy recomendado: “Superman: Hijo rojo”.

 

Este cómic es lo que podría llamarse un “what if” (o What if…?), es decir, una miniserie en la que se pone a un personaje bien conocido por todos en una situación distinta para explorar otros posibles caminos que hubiese podido tomar su historia, tanto pasada como futura. En este caso, como explicaba al principio, el protagonista es Superman, y se le ubica en un escenario radicalmente distinto al de su historia original. Y es que Superman es el héroe americano por excelencia, así que… ¿existe un escenario más opuesto que imaginar su nave cayendo en una granja de Ucrania? Posiblemente no.

El guionista Mark Millar (The Ultimates, Kick ass, Wanted, etc…) escribe este cómic en el que explora las consecuencias de este escenario alternativo. Porque claro, teniendo a Superman del lado comunista el desarrollo de la guerra fría resulta bien distinto, por lo que el equilibro mundial también cambia radicalmente. Pero además de explorar los cambios políticos que todo ello implica, Millar va más allá. El guionista reflexiona a través de sus personajes sobre cosas como la compatibilidad del poder con los ideales comunistas o la conveniencia o no de una sociedad utópica pero desprovista de humanidad y libertad. El propio Superman va convirtiéndose en un reflejo de lo que podemos ver en muchos líderes comunistas históricos. Pero ojo, este no es un cómic de: “qué malos son los comunistas y qué buenos el capitalismo”, nada más lejos de la realidad, Millar no es tan mediocre como para convertirlo en algo así, o al menos en esta ocasión no quiere serlo (porque algunas de sus obras no escapan de la mediocridad, todo hay que decirlo).

 

A lo largo de la historia no solo aparecerá Superman, sino que otros personajes del universo DC se dejarán ver. Destaca sobre todo la aparición de un Batman revolucionario y anti-sistema (llamado Batmankoff) que no le pondrá las cosas fáciles al protagonista, y también podremos ver a Wonder Woman y a Green Lantern. Por supuesto tampoco podían faltar personajes como Lex Luthor, que será en este cómic el enemigo americano de Superman y el comunismo o Lois, casada ahora con Luthor.

El dibujo corre a cargo de Dave Johnson y Kilian Plunkett, que están más que correctos. El primero consigue un estilo algo más propio del cómic antiguo, con pocos trazos y colores planos (con cierto aire lejano a Bruce Timm, para hacernos una idea), y el segundo tiene un estilo algo más moderno, pero hay que decir que el cambio entre un artista y el otro no es demasiado perceptible, algo que favorece la unidad del cómic.

 

El cómic fue editado en un tomo de tapas duras por Planeta. Tiene 160 páginas y un precio de 15,95 euros. Creo que es una compra bastante interesante, ya que no solo es un buen cómic bien escrito y dibujado, sino que además cuenta algo diferente y es curioso ver a personajes conocidos en una situación paralela tan diferente. Además, tengo que decir que el final me parece especialmente bueno. No os destripo nada, solo diré que Millar cierra la historia creando un círculo perfecto y dándole sentido a muchas cosas. Así que, en definitiva, si quieres leer un buen cómic sobre el hombre de acero y te apetece verle lucir en el pecho la hoz y el martillo en vez de su tradicional letrita, acércate a tu tienda de cómics y hazte con “Superman: Hijo rojo”.  

 

¿Por qué no debemos temer a los extraterrestres?

Amigos, si os preocupa la remota posibilidad de que una legión de extraterrestres con mala leche invada la tierra y nos esclavice a todos os recomiendo leer esta entrada para tranquilizaros. Si os preguntáis cómo son estos individuos no encontraréis respuestas en el programa de Iker Jiménez, sino en este blog, ya que vamos a analizar el comportamiento de los extraterrestres según la fuente más fiable que tenemos sobre ellos, los matamarcianos de los 80 y los 90. 

Y es que todos los que llevamos tantos años jugando a videojuegos sabemos muy bien cómo son y qué se puede esperar de ellos, porque antes el género de los matamarcianos era género estrella. De hecho, antes no se utilizaba la expresión “ser un gamer”, sino que se decía que uno estaba enganchado a “los marcianitos”. Además, está probado que los matamarcianos no solo eran divertidos, sino que también estaban hechos con un gran rigor científico, y casi todo lo que pasaba en pantalla era un fiel reflejo de lo que pasaría realmente de darse un enfrentamiento real entre nosotros y esos cabroncetes verdes. ¿Y cómo eran los marcianos según esta valiosísima y rigurosa fuente de estudio?  ¿Cómo se comportaban? Veámoslo.

 

1. Los extraterrestres suelen construir sus naves para surcar el espacio con forma de bichos feos. Tenemos arañitas, escarabajos, moscas, la nariz de la Esteban… cualquier cosa que dé asco.  El por qué no está muy claro, pero en todo caso no hay que preocuparse, es todo fachada. En la mayoría de los casos esas navecitas actúan como avanzadilla, de relleno, y demuestran tener una potencia de fuego y una efectividad de risa. Se está investigando un método para rociar la galaxia con insecticida y así evitar a todos estos incordios.

2. En muchos casos estas naves de tipo bichejo utilizan una extraña táctica de combate que consiste en amontonarse ahí bien apretaícos y formar una barrera ante ti para después bailar moviéndose lentamente de izquierda a derecha. La mayoría de los bichejos se quedan ahí con el bailecito mientras las naves terrícolas (los guays) van destruyendo capas y mermando la barrera. De vez en cuando alguno dispara, pero con poco entusiasmo, aunque hay que reconocer que con el leve movimiento que hacen, muchos disparos terrícolas se pierden entre las filas de enemigos causando desesperación. Pero en todo caso parece una táctica poco útil para conquistar el universo, ¿no creeis?

 

3. Siguiendo con el tema de las naves pequeñas de avanzadilla (las que aparecen al principio de las fases), suelen aparecer y atacar en una fila india formada por 5 o 6 naves. De esta forma, las naves terrícolas solo tienen que disparar a la primera y quedarse quietas con el botón de disparo pulsado. Son tontísimas.

4. ¿Qué es lo que disparan la mayoría de ellas? ¿Ráfagas? ¿Rayos devastadores dificilísimos de esquivar? No, unas bolitas lentas y grandes que además suelen brillar mucho para que las veas sí o sí (están recubiertas de pintura fluorescente y reflectante, como los chalecos esos que te pones por carretera). Otra cosa es esquivarlas todas, porque a medida que avanzan las fases y se encabronan, llenan la pantalla de estas bolitas y es jodidamente difícil no colisionar con alguna, pero vamos, que la tecnología que tienen es una mierda.

5. Los extraterrestres, cuando surcan el espacio, lo hacen a diferentes alturas y unos más avanzados que otros, pero todos en el mismo plano de profundidad. Es decir, que ellos viven la vida en 2D. Por supuesto odian la Nintendo 3DS, y James Cameron es considerado en su planeta persona non grata. Pero volviendo al tema, a las naves terrícolas este punto les facilita mucho la tarea, porque evidentemente encontrar y apuntar a las naves rivales en 2 dimensiones es más fácil que en 3, ¿dónde va a parar?

6. Ellos no se molestan en esquivar el fuego enemigo. Es decir, a ti te disparan y te apartas, o lo intentas. Ellos no, aunque les sueltes toda tu artillería ellos tienen un rumbo cogido y no lo van a cambiar, son así de cabezones.

 

7. Cuando se ponen serios y envían alguna nave con alto poder destructivo (cosa que suele suceder al final de cada fase con los llamados “Final Boss”, o como yo decía de pequeño “el monstruo de esta pantalla”), se preocupan de que dicha nave tenga un punto débil claramente visible y accesible al fuego terrícola. Es algo así como lo de la estrella de la muerte, un punto en la estructura capaz de hacer explotar toda la nave si disparas ahí. Para qué lo ponen y sobre todo por qué no lo protegen mucho en vez de dejarlo ahí al aire donde lo puedas ver fácilmente (eso cuando no brilla o tiene un sospechoso color que pide a gritos que dispares ahí) son incógnitas que tampoco se han resuelto, pero que pone en evidencia que son tonticos.

Pues bueno, amigos, estas son algunas de las razones que ponen de manifiesto un hecho clarísimo: no tenemos nada que temer de los marcianitos. En algunos casos puede incluso llegar a bastar con una pequeña y ridícula navecita terrícola para acabar con todos ellos, o si no unas cuantas (lo que vienen siendo las diferentes vidas o las continuaciones), pero en todo caso está demostrado que somos muy superiores en todo a ellos, así que disfrutad de la vida y no os preocupéis. De todas formas, por si acaso, cuando miréis hacia el cielo en una noche estrellada o utilicéis vuestro telescopio  para ojear el universo (¿alguien lo utiliza?), estad atentos por si veis una bolita grande y luminosa acercarse lentamente a vosotros. Si es así apartaos, no hace falta que lo hagáis corriendo, pero apartaos. ¡Que Crom os proteja de los marcianitos!

 

Mi experiencia con Monchu.

Amigos, hoy quiero compartir con vosotros la experiencia que llevo ya medio año viviendo y que es fruto de, sin duda, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Hoy quiero contaros mi experiencia con Monchu, un perro que adopté de la protectora de animales de Málaga en febrero y que ha cambiado completamente mi vida de una forma maravillosa. Aquí está su foto, y ahora os cuento su historia.

 

Cuando me decidí a tener un perro tuve claro cómo quería hacerlo. Opino que, estando las perreras y protectoras de animales a rebosar de animales que necesitan cariño no es muy lógico ir a una tienda y pagar un dineral por un cachorro de la raza que sea, así que cogí mi coche y me fui directo a la protectora con mi novio. Allí me di cuenta realmente de cómo está aquello. La gente que trabaja allí (voluntarios la mayoría) hace lo que buenamente puede, pero realmente es que están a tope, y las condiciones en que se encuentran los animales distan mucho de ser buenas. Iba solo con la idea de informarme y echar una ojeada a los perros que tenían, buscando alguno que pudiese tener en mi pequeño piso.

Nos dimos una vuelta por los módulos y los pobres se lanzaban como locos hacia las verjas, como sabiendo perfectamente lo que nuestra presencia podía significar par alguno de ellos. Realmente daban ganas de llevárselos a todos. Pero como no puede ser, seguimos mirando hasta que pasamos por una jaula y mi novio se paró. Me llamó y me señaló a un perro que, a diferencia de los demás, no ladraba como un loco. Era un mestizo pequeñín, de unos 7 kilos, con el pelo negro pero con los pies blancos, como si llevase calcetines. Estaba subido a la parte alta del pequeño compartimento que compartía con otros cuatro o cinco perros mirándonos con interés. Y esa fue la primera vez que mi perro y yo nos vimos.

Le pregunté a la chica que nos acompañaba por él, y ella me contestó que tendría alrededor de un año o año y medio y que no sabía decirme con certeza cuánto tiempo llevaba allí, pero mucho, probablemente casi toda su vida. La decisión prácticamente estaba tomada. De ser más lanzado me lo hubiese llevado ese mismo día (mi novio insistió mucho), pero reconozco que soy una persona digamos pausada. Solamente había ido a informarme, y además no quería llevármelo sin antes preparar un poco la casa, comprarle al menos las cosas básicas, etc. Al fin y al cabo yo nunca había tenido una mascota y todo era muy nuevo para mí. No obstante, como digo, la decisión estaba tomada y el perro estaba elegido. Le dije a la chica que me informase bien de cómo iba todo el tema de la adopción y prometí volver al día siguiente a por él.

Dicho y hecho, al día siguiente nos plantamos allí. Pedimos que nos dejasen pasear con él un poco por allí. Había leído que podía ser una buena forma de comprobar cómo conectas con un animal. En realidad si hubiese sido por aquel paseo no me lo hubiese llevado, porque empezó a saltar como un loco y a tirar de la cuerda en todas direcciones. Parecía una cabra montesa más que un perro. La chica nos dijo que allí no pueden sacarlos a pasear normalmente, solo cada mucho tiempo, así que entendimos que el perro estuviese tan eufórico, el pobre. Total, que hicimos todo el papeleo, le pusieron las primeras vacunas y el chip y nos lo llevamos, y así empezó mi vida con él.

 

Monchu me ha demostrado que lo que había leído sobre los perros adoptados en estos sitios es muy cierto. Desde el primer momento (bueno, cuando se le pasó un poco la euforia) su comportamiento fue sorprendente. Estos perros son tan y tan agradecidos que se esfuerzan el doble por aprender. Por poneros un ejemplo, lo que pensaba que sería una dura tarea, conseguir que hiciese pipí en la calle, fue coser y cantar. Solamente orinó en casa una vez, al llegar, y tras reñirle con un simple gesto y una orden de voz no lo ha vuelto hacer nunca. Lo mismo con el tema de los ladridos. La primera noche en casa ladró al oír un ruido en la calle y le regañé (quería que ladrase en casa lo menos posible, evidentemente), y desde entonces puedo pasarme semanas y semanas sin oírle, ya que solo ladra cuando se pone muy muy ansioso si está jugando o algo así.

Por supuesto es cariñoso hasta lo indecible. Le encanta estar a tu lado en el sofá, ponerse de pie a dos patas y levantar las patas delanteras agitándolas para recibirte o llamar tu atención. Enseguida que le haces un poco de caso corre a por su juguete y te lo trae, aunque luego no quiere soltarlo, porque le encanta jugar a que tú consigas quitárselo. Se pasaría el día chupándote si le dejases y es algo especialito para los golosinas cuando se las dan en el veterinario o la tienda de cosas para mascotas, ya que la mayoría de las veces las deja ahí tiradas dejándome mal, pero aún así todo el mundo se queda sorprendido de lo cariñoso y lo bueno que es. Hasta mis padres, que nunca han querido animales en casa se vuelven locos con él.

No quisiera terminar esta entrada sin recomendar que, si alguno de vosotros está pensando adoptar una mascota, lo haga en uno de estos lugares. Como decía, están a tope de animales, ¿y para qué ir a una tienda cuando hay sitios en que quizás vayan a sacrificarlos? ¿Para qué pagar un dineral por un cachorro de raza cuando allí tienes perros preciosos? La mayoría son mestizos, ¿pero no son tan bonitos como los de raza? Para mí sí, desde luego, además de que son inmunológicamente más fuertes y de carácter menos orgulloso. Yo pagué solo 70 euros por llevármelo, pago que no puedo considerar un cobro, ya que como dije antes allí le pusieron el chip, las primeras vacunas y me lo dieron ya castrado (evidentemente en estos sitios los castran, que ya bastantes tienen). Barato me parece si tenemos en cuenta lo que nos cobraría cualquier veterinario normal por todo eso. Son animales que a saber qué dura vida han tenido o a qué calamidades han tenido que enfrentarse (en muchos casos al abandono de gente que no tiene derecho a que los llamen seres humanos, pues son lo peor de la naturaleza). Tienen toneladas de cariño para darte, así que déjate de tiendas y de gente que hace negocio con ello y haz feliz a uno de estos.

Monchu ya es mi mejor amigo, y sé que nunca tendré uno tan fiel e incondicional. Yo, por mi parte, pienso ofrecerle a él lo mismo. ¡Un saludo perruno, amigos! 

 

Ryanair: de compras por el aire.

Desde hace cosa de un año vengo volando frecuentemente con la compañía de bajo coste Ryanair. Fue una suerte que empezase a operar en el aeropuerto de Málaga, la ciudad en que vivo, ya que antes para ir a ver a mis padres a Valencia me veía obligado a volar con Iberia (dejándome medio sueldo en cada vuelo), a viajar con Renfe (dejándome el sueldo entero en el AVE o cogiendo el tren borreguero de 9 horas y media, que para en todos los pueblos habidos y por haber, e incluso en alguno que se inventan) o a coger mi coche durante unas siete horas. Pero evidentemente no iba a ser oro todo lo que reluce, y el lujo que supone poder pillar billetes de ida y vuelta a un precio que ronda los 20 euros y hacer el viaje en menos de una hora hay que compensarlo aguantando todas las chorradas de esta cada vez más famosa compañía aérea. Si nunca has volado con Ryanair acompáñame y te desgranaré los entresijos de un viaje que, más que un viaje, es siempre una nueva y jocosa aventura.

 

Comprar los billetes a través de su página web es un prólogo de lo que nos encontraremos durante el vuelo, ya que entre los diferentes pasos para realizar la compra nos ofrecerán desde coches de alquiler u hoteles en nuestra ciudad de destino hasta la compra de la maleta de cabina oficial con las medidas permitidas por Ryanair, la adopción de un tigre de bengala, o una oferta en cabezas nucleares (que llevándote 3 pagas solo 2, un ofertón).

 Una vez en el aeropuerto llegas con tu equipaje de mano y para empezar haces cola, porque Ryanair tiene la extraña manía de tener a los pasajeros de pie más de media hora hasta que consigues entrar al avión (no sé por qué, si eso no les da dinero). El primer elemento de diversión que nos proponen en la cola estos magos del entretenimiento es esa especie de cajón en el que tienes que meter tu maletita para que comprueben si cumple las medidas. Y si no, pues a pagar extras (cosa que no me parece mal del todo, ellos tienen sus normas y es normal que no se pueda llevar de equipaje de mano una maleta enorme de 30 kilos). Es maravilloso, porque además de ver cómo el cajón va haciéndose más pequeño mes a mes, vas viendo cómo la gente de la compañía se las va inventando para que cuanta más gente tenga que pagar el extra mejor. La última artimaña que yo vi fue cuando le dijeron a mi acompañante que si la maleta entra pero no sale también tienes que pagar. Su maleta había entrado sobrada, y todo el mundo sabe que al salir es fácil que se enganche con cualquier tontería. Pues bien, la muchacha, que se había lanzado enseguida contra mi acompañante a ver si conseguía hacerle pagar, tuvo que tragarse la frase a medias cuando, tras un leve movimiento, conseguimos liberar fácilmente la maleta. Nosotros 1 – Los Malos 0.

Luego subes al vuelo y el noventa por cien de las veces las instrucciones de la tripulación son completamente en inglés. Da igual que vueles de Italia a España, de Málaga a Valencia o de Villa Arriba a Villa Abajo (para presenciar sus famosos concursos de paella y el milagro de Fairy), casi siempre dan todas las instrucciones únicamente en inglés, cosa que no entiendo. ¿Será que no saben castellano? Oh, ¡vaya si saben!  Lo podrás comprobar durante las horas restantes que dure tu vuelo, porque… empieza la teletienda (en perfecto castellano).

Aquí es donde Ryanair se luce. Sus azafatas/os dejan de hacer atender a los pasajeros y se preparan para anunciar la extensa oferta de productos que ponen a nuestra disposición. Y es que en un vuelo de Ryanair puedes comprar casi cualquier cosa que se te ocurra. El evidente servicio de cafetería es solo la punta del iceberg, ya que entre las cosas que venden podemos encontrar productos como perfumes, cremas de belleza, la lotería Ryanair, cigarros que no emiten humo, un Van Gogh (auténtico), esclavos, un desintegrador de galaxias interdimensional y un largo etcétera (me he inventado alguno, lo reconozco, pero seguro que tomas por inventado alguno que es totalmente cierto). Y lo peor de todo es que no se limitan a poner todo esto a la venta vía catálogo para que tú pidas lo que quieras, sino que se pasan todo el tiempo que dure el vuelo anunciando cada cinco minutos un nuevo producto con el altavoz al máximo, para que distorsione todo lo posible (que más de una vez he visto sangrarle el tímpano a algún pasajero).

 

Claro, si tu vuelo va a durar alrededor de una horita (como es mi caso en la mayoría de viajes) no pasa nada, puedes aguantar un ratito sin desesperarte porque, al fin y al cabo, en una hora no tienen tiempo de venderte demasiadas cosas. Te conciencias y tratas de tomártelo con humor (como hacen los pobres vendedor, digooo… azafatos). El problema es si tu vuelo dura más. Lo máximo que yo he probado es un vuelo de dos horas y media con ellos y es desesperante. Cada vez que suena la musiquita del altavoz anunciando un nuevo mensaje deseas que la azafata te traiga una katana y hacerte el harakiri. Pero no es posible porque la azafata está muy ocupada anunciando una crema repelente de duendes. En fin…

Concluyendo, que Ryanair tiene unos precios de escándalo, sí, pero mi recomendación es que vayas al aeropuerto sabiendo muy bien qué vas a encontrarte. Si uno no juega con los límites del equipaje de mano y es consciente de que en realidad va a subir a un Carrefour volador en vez de a un avión, no hay problema. Por otro lado tampoco entiendo a la gente que se queja constantemente y espera un vuelo tranquilo y lujoso, ¿por ese precio qué pretendes? Infórmate bien antes de viajar, o cógete un vuelo con Iberia e hipoteca tu casa para pagarlo. Para que encima te suban a un autobús con alas (porque los mini-aviones de hélices que tienen con Air Nostrum para vuelos nacionales son de risa). Lo dicho, que si os agobia la tienda Ryanair… ¡que Crom os guíe hasta las salidas de emergencia!

Nota: escribiendo esto me he enterado de que Ryanair está pensando en cobrar por ir al baño en sus vuelos (no estoy de coña), así que, por si acaso, id meaditos de casa. ¡Hasta pronto! 

 

Los cuentos de Beedle el Bardo… magia en estado puro.

¡Buenas, amigos! Hoy quiero hablaros sobre un librito muy recomendable que ha caído en mis manos en esta semanita que me he tomado de vacaciones en mi tierra. Se trata del libro “Los cuentos de Beedle el Bardo”, de la escritora J. K. Rowling, y voy a contaros qué nos ofrece y por qué digo que es tan recomendable, especialmente para aquellos que no sepáis de qué va todo esto.

 

Como muchos de vosotros sabréis si habéis leído “Harry Potter y las reliquias de la muerte” (o si en su defecto habéis visto la película), el profesor Albus Dumbledore deja al trío de protagonistas una serie de regalos. En el caso de Hermione Granger, el regalo en cuestión es un libro de cuentos en cuyo interior encuentra una pista importante sobre las reliquias de la muerte, concretamente en el cuento titulado “Fábula de los tres hermanos”. Pues bien, J. K. Rowling, en su empeño por hacer su propio universo lo más rico y completo posible, ha publicado este libro, para que todos podamos leer los cinco cuentos que lo componen. Es algo similar a lo que ya hizo con libros como “Quidditch a través de los tiempos” o “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, es decir, poner en nuestras manos los libros que los protagonistas de la serie Harry Potter estudian o sacan de la biblioteca como si fuesen perfectamente reales, algo que cualquier aficionado a la obra de la autora agradece. Pero hablemos de qué ofrece este en cuestión.

Los cuentos de Beedle el Bardo es un libro cortito, de poco más de cien páginas, y en él encontraremos los cinco cuentos ampliados con las notas y comentarios del profesor  Dumbledore a cada uno de ellos. Además, J. K. Rowling también incluye algunas notas suyas pensando en los lectores muggles, pues no hay que olvidar que Dumbledore escribe sus notas para un público mágico. También hay que destacar que en el libro encontraremos ilustraciones de la propia autora, ya que parece ser que originalmente el libro fue manuscrito y dibujado por ella (existiendo una edición limitada de siete copias hechas a mano). Según su autora, estos cuentos son los equivalentes en el mundo mágico a nuestros cuentos de siempre como la cenicienta o los tres cerditos, es decir, las historias que los padres cuentan a sus hijos en las familias de magos y que forman parte del saber popular.

 

Los cuentos que podremos encontrar en el libro son los siguientes: “El Mago y el Cazo Saltarín”; “La Fuente de la Buena Fortuna”; “El Corazón Peludo del Brujo”; “Babbitty Rabbitty y su Cepa Carcajeante” y por supuesto la ya mencionada “Fábula de los Tres Hermanos”, citada en la última entrega de la serie Harry Potter. Por supuesto, como en todos los buenos cuentos, los incluidos en este libro aportan una enseñanza pensada para la comunidad mágica, pero de la cual los muggles también podemos extraer mucho. Vamos ahora, pues, con mi valoración personal de este libro.

Debo decir que me ha sorprendido muy gratamente. A mi edad había olvidado lo genial que puede ser leer cuentos, o mejor dicho, leer buenos cuentos. Y es que los incluidos en este libro son realmente gratificantes, y algunos especialmente. Es curiosa la sensación ya casi olvidada de leer un cuento y cerrar el libro verdaderamente satisfecho y paladeando una pequeña historia de unas pocas páginas. Además, considero que no es nada fácil escribir cuentos, por simple que parezca, y a mi parecer J. K. Rowling demuestra verdadero saber hacer y una imaginación excepcional. 

Por todo lo dicho no puedo sino recomendar el libro. Los aficionados al universo de Harry Potter lo disfrutarán enormemente (los que más, sin duda, sobre todo por las notas de Dumbledore), pero en realidad me parece muy recomendable sea cual sea tu edad y hayas leído o no el resto de la obra de su autora. Aunque bueno, ¿el autor no era Beedle el Bardo? ¡Qué lio! En fin… mago o muggle una excelente lectura. ¡Saludos, amigos!