El día más deprimente. Pseudocientíficamente calculado.

Amigos, acabo de enterarme de que según un cálculo matemático pseudocientífico, hoy lunes 16 de enero ha sido en términos generales el día más deprimente del año. Vaya tela, ¿no? Mi día no ha estado nada mal, ¿y el vuestro?¿Tan catastrófico ha sido? Aunque a mí eso de pseudocientífico no me inspira mucha confianza, la verdad…

 

Y es que parece que el cálculo lo hizo en 2005 un tal Cliff Arnal y lo financió una empresa de viajes. Sí, eso tampoco resulta muy serio, lo sé. El caso es que el resultado fue que el día más deprimente del año resultó ser el tercer lunes del año, ¿y por qué? Pues por varias razones que os cuento:

1. La añoranza de las navidades ya terminadas. No entiendo esta causa, pues la mayoría de la gente que conozco estaba deseando que pasasen las navidades, hartas ya de comilonas, de montones de gente en las tiendas, de gastos, de aguantar a esos primos plastas a los que odias (por lo que me cuentan, que yo a los míos los quiero mucho, ojo), de grabaciones de niños gritones berreando villancicos, etc…

2. Las consecuencias de la cuesta de enero unidas a que aún falta medio mes para cobrar. Es lo que pasa cuando, tras haber arrasado para Reyes, te plantas al día siguiente a las 9 de la mañana en la puerta del centro comercial para arrasar también en las rebajas. ¡Pero nena, si es imposible que te pongas toda la ropa que acumulas! 

3. Darse cuenta de que no se está cumpliendo con los objetivos del año nuevo. Si sigues sabiendo el mismo inglés que Belén Esteban o si te apuntaste al gimnasio y aún no sabes muy bien dónde queda la sala de fitness sabrás que este factor es una realidad muy real.

En todo caso parece que el mismo creador de esta apasionante y absurda fórmula reconoció posteriormente que no tenía mucho sentido, pero aún así el llamado “Blue Monday” ha quedado como una fecha señalada. Yo la verdad es que he tenido un buen día, pero mejor no me relajo, que aún falta algo más de una hora para que el día termine y todo puede cambiar. Quizás se me caiga el techo, un león africano se cuele por mi ventana  o Remedios Cervantes se haga cargo de mi dinero. Si pasa algo de eso habrá que esperar al “Happiest Day”, que tendrá lugar dentro de 5 meses y que, según el mismo estudio será el día más maravilloso del año. ¡Ays, qué nervios, no puedo esperar! ¡Jajaja, que Crom os de suerte!

 

Ebook VS Libro tradicional. Mi opinión.

Amigos, hace tiempo que quería escribir acerca de mi experiencia personal con un lector de libros electrónicos, y ahora que se ha cumplido un año desde que me regalaron el mío, me ha parecido un buen momento para hacerlo. Se trata de un aparato que suscita muchas dudas entre los aficionados de verdad a la lectura, pero es indudable que algunas de sus ventajas están haciendo que se cuele cada vez más en nuestras vidas. Por eso voy a relataros mi experiencia personal con él y voy a daros mi opinión sobre este duelo que existe entre la literatura en formato clásico y el nuevo formato digital. Vamos allá.

 

Aunque como decía antes el ebook no es muy apreciado entre aquellos que aman la lectura, nadie puede negar que tiene ciertas ventajas, y esas ventajas son las que me hicieron interesarme por él y que mis padres terminasen regalándomelo. Estas ventajas evidentemente dependen de tus hábitos de lectura. Es decir, si te limitas a leer en tu casa por las noches antes de dormir y esas cosas, probablemente un ebook no puede aportarte mucho. Sin embargo si viajas bastante, pasas tiempo en aeropuertos, trenes, estaciones, o como en mi caso pasas tiempo visitando a tus padres porque vives lejos de tu tierra, entonces quizás empieces a encontrarlo práctico. Especialmente si entre tus lecturas se encuentran de forma habitual libros que superan las 500 páginas. Estos libros gordotes no son cómodos de transportar, eso es una realidad, y sin duda esa es, para mí, la principal ventaja que te ofrece un ebook respecto a un libro tradicional.

El ebook te permite llevar contigo en muy poco espacio libros que de normal son un engorro para moverte. Yo me he movido con él principalmente por aeropuertos y resulta de lo más práctico. Pero seguro que esto no hace falta que os lo diga yo, ¿verdad? Es algo bastante evidente. ¿Hay pues más ventajas en un ebook? Pues a ver, en teoría sí, tienen muchas más características y posibilidades, pero en lo personal no veo muchas más cosas a las que realmente se les saque provecho, por no decir ninguna. O sea, puedes llevar encima más de mil libros, vale, pero nunca leo más de uno a la vez, la verdad. Puedes escuchar música porque reproduce mp3, pero en mi vida he leído con música, y para reproducir música tengo otros aparatos mucho más prácticos. Tiene pantalla táctil, pero la acción que más vas a realizar es pasar página, y al final yo utilizo casi siempre la tecla para cambiar la página, pues te acostumbras a leer con el dedo situado en la tecla y resulta más cómodo hacer un simple clik.

Por supuesto el ebook tiene otra característica que lo hace muy atractivo para mucha gente, la posibilidad de descargarte el libro gratuitamente y leerlo ahí. Bueno, no seré yo quien me ponga aquí a condenar tal actitud. Creo que sería hipócrita por mi parte, pues aunque no he dejado de comprar ninguno de los libros que he leído en mi ebook sí he descargado como casi todo el mundo otras cosas de forma ilegal, sinceramente. Como decía antes, es innegable que mucha gente comprará el ebook para beneficiarse de esta característica. Tengo la esperanza de que esta práctica no llegue a hacer mucho daño al mundo de la literatura. Personalmente, como decía también antes, todos los libros que he leído en mi ebook los tengo también en mi estantería, por lo que en realidad el mundo editorial conmigo no ha perdido ni un solo céntimo, ya que he comprado exactamente los mismos libros que hubiese comprado de no tener un ebook. De hecho, lo que suelo hacer es comprar el libro físico y empezar a leerlo, y si tengo que salir de viaje o algo así y veo que va a ser un engorro llevármelo entonces lo descargo, lo pongo en el ebook y sigo ahí.

Y es que la sensación no es comparable, la verdad. Sí, el ebook es práctico, pero si te gusta mucho leer pronto te darás cuenta de que con el ebook te faltan algunas cosas. Cosas como tener tus libros en la estantería, ver cómo avanzas comparando la relación entre las páginas leídas con las restantes o simplemente buscarle un sitio en la estantería a tu nuevo libro cuando llegas a casa tras comprarlo en tu librería. Son placeres que un amante de la lectura sabe apreciar y que desaparecen o se vuelven terriblemente fríos cuando lees en un ebook. Por todo eso espero que esta nueva forma de leer no termine enterrando a la clásica. No me parece algo comparable a otras formas de ocio, pues cuando lees pasas mucho tiempo con el libro, te metes de alguna forma en él y creas un vínculo con el libro y su historia mucho mayor del que se crea con una película o con un disco, al menos para mí. Pienso que la mayoría de la gente que sólo va a leer libros descargados ilegalmente es gente que de no tener un ebook tampoco leería nada, y por tanto que el impacto no será muy grande en las cifras editoriales.

En todo caso, y concluyendo ya, creo que un ebook es un excelente complemento para amantes de la lectura, para hacer más llevadero ese tocho que te estás leyendo y que va a ser un engorro llevar en el avión, pero que en ningún caso puede sustituir a los libros de toda la vida. Mi consejo es que todo lo que leas en tu ebook esté también en tu estantería, porque además seguramente allí te dure toda la vida, mientras que el ebook quedará viejo o se estropeará, y guardar un libro en una tarjeta micro-no-se-qué más pequeña que una uña no me parece muy fiable… ¡Un saludo, amigos!