Batman Año Uno. La película.

Amigos, hace tiempo que vi una película que tenía ganas de comentar en el blog, pero que por una cosas u otras hasta ahora no me había animado. Se trata de la película animada “Batman: año uno”, que adapta el famoso cómic de Frank Miller del mismo nombre. Considero que habiendo en este blog bastantes artículos dedicados a Batman (e incluso una reseña del mismo cómic “Año Uno” que podéis leer pinchando aquí), era bastante apropiado que diese mi opinión sobre esta película. ¡Vamos allá!

 

Warner Bros Animation, con el genial Bruce Timm a la cabeza, lleva tiempo ofreciéndonos algunas de las mejores versiones de los personajes de DC Cómics en forma de buenas series y películas. Desde la ya mítica “Batman: the animated series”, esta filosofía no ha hecho sino ir a más, creciendo hasta el punto de que hoy en día producen películas de una calidad muy a tener en cuenta, aunque siempre para su aparición directamente en vídeo. Tanto es así que en los últimos años la tendencia del estudio ha sido producir películas adaptando algunas de  las historias más representativas de los cómics de DC, y en esta tónica una de sus últimas producciones ha sido la película que hoy os comento, la adaptación de “Año uno”, de Frank Miller. Sin embargo, y aunque estas películas suelen ser muy satisfactorias, en esta ocasión creo que el estudio ha dado un traspié, porque esta película falla en cuestiones bastante importantes. Os lo cuento con detalle.

El principal problema que le veo a esta película es, sorprendentemente, su excesivo respeto por el cómic original. Más de uno pensará que tras decir una frase así merecería morir, pero voy a explicarme. La película es una adaptación casi viñeta por viñeta del cómic. Los que conozcan el cómic de Miller sabrán que tiene un particular estilo narrativo basado en ir alternando escenas bastante cortas de los dos protagonistas de la historia: Bruce Wayne y James Gordon. Pues bien, este estilo narrativo funciona a las mil maravillas en el cómic, pero en la película no me convence en absoluto. Demasiado salto, demasiado cambio de escena, a veces para que un personaje solo diga dos o tres frases. Es algo que en el cómic no chirría, pero una peli sí.

Lo que digo arriba se agrava si tenemos en cuenta que la película dura unos 80 minutos, la duración habitual de estas producciones de la Warner. Es decir, que no solo hay muchos cambios de escena, sino que además tienes la constante sensación de que todo va con prisas, sin el tiempo necesario para que el espectador se sitúe en la nueva escena. En un cómic, el propio lector marca un poco el ritmo deteniéndose, tomándose su tiempo de lectura, viendo los dibujos… pero en una película el espectador está absolutamente en manos del ritmo que le marquen, y en esta película es un ritmo precipitado.

 

Sin embargo, no todo lo que voy a comentar de esta película es malo. Si nos ponemos a ver lo positivo, hay que destacar que técnicamente es una gozada. Atrás van quedando esos tiempos en que este tipo de producciones palidecían comparadas, por ejemplo, con la animación japonesa. El diseño de personajes es excelente, pues toma un poco el espíritu de los diseños de Mazzucchelli para el cómic y los adapta magistralmente para ser animados. En general resulta muy satisfactoria y es una clara muestra de que Warner Bros Animation cada vez cuida más estas producciones. ¿Llegaremos algún día a ver un estreno en cines?

Pero volviendo a las impresiones generales que la película me ha causado, aprovecho para reivindicar algo en lo que creo firmemente. Opino que cada medio (cómic, película, novela, videojuego…) tiene su naturaleza, y por tanto unas características o un lenguaje propio que hace que lo que funciona en uno de ellos no necesariamente funcione en otro. Estoy cansado de oír a fans tontos que van al cine a ver la adaptación de su novela o cómic favorito y salen despotricando porque se han dejado tal escena o porque han cambiado tal cosita, cuando a veces son adaptaciones bastante buenas. Es cierto que a veces las adaptaciones dejan mucho que desear y están hechas sin respeto ninguno, pero para mí, pretender que una película sea una adaptación detalle por detalle de una novela o un cómic es un error, porque es un medio diferente, con un ritmo diferente, y suele derivar en películas que sí, tienen contentos a los fans, pero que no resultan satisfactorias ni equilibradas como películas. Creo que lo importante cuando se adapta es precisamente eso, adaptar, respetando el espíritu y la mayor cantidad de detalles posibles de la obra original, pero llevando la obra a otro medio con los cambios necesarios que eso conlleva. Al fin y al cabo, para ver una adaptación de “Año uno” exacta y viñeta por viñeta no hace falta comprarme una película, cojo el cómic que tengo desde hace años en casa y lo leo, ¿no? Hace tiempo que tenía ganas de meterme con todo esto de las adaptaciones, así que he pensado que mejor un día escribiré un artículo de opinión donde me pueda explayar a gusto.

 

Concluyendo, si os gusta Batman y en particular el cómic “Año uno” y si sois de esos a los que os gusta que una adaptación no se deje nada, esta película os dejará bastante satisfechos. Pero si buscáis una buena película animada de Batman, creo sinceramente que las hay mejores (en breve haré otra entrada sobre una que opino que es mucho mejor, “Batman: Capucha roja”), porque “Año uno” resulta precipitada y flojea en su ritmo a causa de querer ser demasiado fiel a la obra original. Pese a todo, una gran película a nivel técnico que hace que tengamos cada vez más ganas de ver las próximas producciones de WBA. Aunque miedo me da la próxima adaptación del cómic “Dark knight returns”, también de Miller. ¡Nos leemos!