El puente de los asesinos. Alatriste aún respira.

Amigos, hoy vengo con una nueva reseña literaria, la de la última novela que he terminado y que ha supuesto para mí un pequeño rayo de esperanza al ver que una saga en la que tenía ya muy pocas esperanzas aún es capaz de emitir por momentos destellos de lo que fue. Me refiero a la saga “Las aventuras del capitán Alatriste” y su última entrega, “El puente de los asesinos”, que es la novela de la que quiero hablaros y que, si bien no es ni mucho menos lo mejor que ha dado esta saga, en mi opinión supera ampliamente a su antecesora. Seguid leyendo y os lo cuento con detalle.

 

He mencionado arriba que la saga de Alatriste, pese a haber sido una de mis sagas literarias preferidas y con la que he pasado grandes momentos, era una saga en la que tenía ya muy pocas esperanzas. Esto se debe a varios factores, entre ellos que la última entrega aparecida hasta hace poco, “Corsarios de Levante” me pareció mala con avaricia, pero no es el único. Creo que de un tiempo a esta parte Pérez-Reverte ha ido dejando absolutamente de lado a los lectores para centrarse en escribir sobre lo que a él le apetece o le gusta. Está claro que un escritor debe escribir sobre algo que le guste, porque si no no será capaz de atrapar al lector pero, por poner un ejemplo, al señor Pérez-Reverte le apasionan los barcos y la navegación, y por ello ha escrito novelas como “La carta esférica” o la anteriormente citada “Corsarios de Levante”, pero para la mayoría de lectores leer novelas centradas en barcos y en datos de navegación resulta un tostón inaguantable. Bueno, creo que me estoy liando un poco, así que voy a tratar centrarme en la novela en sí. Os dejo una sinopsis de las que podéis encontrar en cualquier página y paso a contaros los puntos positivos de esta novela.

«Diego Alatriste bajó del carruaje y miró en torno, descon­fiado. Tenía por sana costumbre, antes de entrar en un sitio incierto, establecer por dónde iba a irse, o intentarlo, si las cosas terminaban complicándose. El billete que le ordenaba acompañar al hombre de negro estaba firmado por el sargento mayor del tercio de Nápoles, y no admitía discusión alguna; pero nada más se aclaraba en él.»

Nápoles, Roma y Milán son algunos escenarios de esta nueva aventura del capitán Alatriste. Acompañado del joven Íñigo Balboa, a Alatriste le ordenan intervenir en una conjura crucial para la corona española: un golpe de mano en Venecia para asesinar al dogo durante la misa de Navidad, e imponer por la fuerza un gobierno favorable a la corte del rey católico en ese estado de Italia.

Para Alatriste y sus camaradas —el veterano Sebastián Copons y el peligroso moro Gurriato, entre otros—, la misión se presenta difícil, arriesgada y llena de sorpresas. Suicida, tal vez; pero no imposible

Lo positivo de esta novela es que, sin estar a la altura de las mejores de la saga ni mucho menos, mantiene el nivel y sabe colocarse como una entrega digna. Sé que suena poco entusiasta, pero al menos es algo. Volvemos a tener una conjura política con cuchilladas de por medio en la que nuestros protagonistas vuelven a estar en el ojo del huracán. También volvemos a encontrarnos con protagonistas a los que se echaba de menos, como el bueno de Don Francisco de Quevedo, que si bien aparece poco, al menos aparece. Otras reapariciones son mucho más satisfactorias, como la del eterno enemigo Gualterio Malatesta, el cual no solo tiene un gran peso en la novela, sino que además, y este es uno de los grandes puntos positivos de esta entrega, podremos verle en situaciones nunca imaginadas y conocerle mucho mejor gracias a la relación que, por azares del destino, entabla con Diego Alatriste en esta aventura. También hay que destacar como elemento positivo la nueva ambientación italiana de esta novela. Es cierto que hasta ahora siempre que Reverte sacaba al capitán fuera de nuestras fronteras daba lugar a las peores novelas de la serie, pero en esta ocasión el viajecito parece que no ha sentado del todo mal, sino que ha servido para aportar algo de frescura. Y por supuesto, no puedo dejar de mencionar las acertadas ilustraciones de Joan Mundet, que son otro de los puntos positivos de la novela. Pasemos ahora a hablar de los puntos negativos, que desgraciadamente también tiene unos cuantos.

 

El principal problema de esta novela es algo que ya se dejaba entrever en la anterior entrega y que tiene también algo de relación con las últimos trabajos de Reverte incluso fuera de esta saga. Tengo la sensación de que el escritor no tiene muy claro qué es esta serie y a dónde quiere llevarla. ¿Por qué digo esto? Porque aunque esta novela no está del todo mal ya lleva dos entregas en que la trama principal no avanza mucho. Cuando hablo de la trama principal me refiero a los enfrentamientos con los Alquézar, la relación de Íñigo con Angélica, etc. Lo que nos gustaba de esta serie, vaya. Reverte se va sacando más novelas de la manga en las que, además de narrar aventuras sueltas no ocurre mucho más ni hace evolucionar mucho a los personajes. La melancolía y la escasez de palabras del capitán empieza a cansar, así como los relatos sobre la dura vida de los soldados, y ni que decir de las opiniones personales del autor sobre la España de la época que siempre acaba extendiendo al resto de épocas.

Por otro lado, si definimos esta saga como una serie de aventuras con ambientación histórica tenemos dos problemas. El primero es que las aventuras escasean, pues en esta novela se habla mucho de acuchillarse y de armas pero luego de cuchilladas pocas. Uno se espera que al final haya buena dosis, pero el final del libro resulta bastante abrupto y decepcionante en ese sentido. El segundo problema es que Reverte está muy lejos de ser un buen escritor de novela histórica, porque ya sabemos que cuando este señor se pone histórico se convierte en una máquina de dar datos, nombres y fechas que aburre a cualquiera.

Pero bueno, en definitiva tampoco quiero dejar una mala sensación. Es cierto que está lejos de entregas como “El oro del rey” o la brillante “El caballero del jubón amarillo” (para mí la mejor de la saga de largo), pero como decía, mantiene bien el nivel en una saga con bastantes altibajos. Creo que esta es una serie que aún puede quedar como algo muy bueno si las próximas entregas vuelven a resultar emocionantes y su conclusión no se retrasa demasiado (a mi parecer la saga ya va pidiendo terminar). Los próximos capítulos anunciados son “La venganza de Alquézar”, cuyo título me hace albergar esperanzas de una buena entrega y “Misión en París”, que me suena más bien a otro título para alargar la saga y a que Reverte se muere por hacer aparecer al cardenal Richelieu en la trama. Después de esas dos novelas (que ya me parecen casi demasiadas a no ser que el nivel aumente mucho) creo que la saga debería ir cerrándose. Mientras todo eso llega podéis darle una oportunidad a “El puente de los asesinos”, una novela entretenida que demuestra que el capitán Alatriste aún es capaz de respirar. Al menos un poco.